Vivir mas tiempo y mas feliz
Personalmente, amigo Francisco, en esta charla, muy interesante
vaya por delante, hay dos cosas que me “molestan” un poco. Lo primero es este
tipo de charlas patrocinadas por entidades empresariales, en las cuáles se
busca la competitividad empresarial. La mejora personal pero enfocada a la
empresa, lo que bajo mi humilde punto de vista desvirtúa un poco lo que en el
fondo esta filosofía japonesa. Lo segundo que esta filosofía, del sol naciente,
la encuentro muy pasiva, muy sumisa al estado y a sobre todo a la empresa.
Aunque siempre se pueden encontrar cosas que se pueden complementar con la
filosofía occidental.
Volviendo al tema de la charla, la primera parte de ella que habla
de la educación no puedo estar más de acuerdo con Miralles. La educación
necesita una revisión total de su método actual. Porque como bien dice: “El
sistema educativo enseña a pasar exámenes, conseguir trabajos, pero no a ser
felices y conocerte a ti mismo”. En lo que no estoy de acuerdo es en integrar
la Inteligencia Emocional en la escuela ya que esta da pie a muchas
interpretaciones y no todas en el buen sentido para el individuo. A veces esta
va destinada a que los individuos hagan lo políticamente correcto, pensando una
vez mas en la empresa y la sumisión de los empleados. Mas que integrar la
Inteligencia Emocional en las aulas, yo exigiría la integración de la
filosofía, que los anteriores gobiernos se encargaron de aniquilar… pero aquí
es donde nos topamos con los mandamases a los que no interesa que el pensamiento
critico entre en las aulas. Esto sabemos que es una batalla perdida a corto
plazo y sobre todo si continúan proliferando las escuelas concertadas y
privadas.
Sobre la palabra Ikigai y su sentido no puedo estar más de acuerdo
(Vivir una vida que merezca la pena). Pero una vez más entramos en lo que es la
charla dedicada a las empresas, porque Miralles nos explica la manera de vivir
del pueblo mas longevo del mundo y dirige una vez mas su mirada a las personas,
como nosotros, que ya han acabado su ciclo laboral, para que vivan una vida
tranquila y sosegada con una rutina, para mí, exasperante. Todo esto como
contrapartida al estrés acumulado por los años de trabajo, después de todo
aquello ahora toca tranquilidad y dejar pasar el tiempo haciendo pequeñas cosas
diarias rutinarias.
Donde me falta ver la aplicación de esta filosofía descrita por
Miralles, y no me refiero al sentido de la palabra Ikigai, sino mas bien como
aplicarla a las personas en día a día laboral. Como indica estamos
acostumbrados ha hacer varias cosas a la vez, pero es lo que te piden en las
empresas y en este mundo tan competitivo no debes quedarte atrás en tus tareas
so pena de perder tu puesto. Evidentemente que se puede aplicar algo de las
diez afirmaciones de esta filosofía, pero algunas cosas no las puedes aplicar
sin ser sumiso y conformarte con lo que tienes, aunque no te guste, por
ejemplo:
Sonreír è ¿aunque te
estén puteando?
Dar las gracias è Por tener un trabajo que otros no tienen,
aunque sea precario.
Sigue tu Ikigai è Eso es
imposible dentro de la empresa debes seguir el Ikigai de la empresa.
Luego hay algunas afirmaciones que no comparto, como cuando dice
que mejor no hablar de ciertos temas con tus amigos (política, futbol) estas
charlas entre amigos dentro del respeto y la educación son muy enriquecedoras.
También nos habla de la palabra Kaizen un método puesto en marcha en la fabrica
Toyota en los años 50 del siglo pasado, donde para atajar un problema grave, se
crea un grupo de trabajo exclusivo, que se dedicara solamente a solventar ese
problema con la mayor rapidez posible, a base de definir, observar, analizar,
cambiar, evaluar y estandarizar, no es ni mas ni menos lo que hace la filosofía
en nuestra vida cotidiana.
Por lo que me parece un método destinado, insisto, a una vida
placentera que debe desarrollarse lejos de las grandes urbes, para poder
conectar realmente con la naturaleza adaptarnos y compartir nuestra vida con
ella, en un colectivo reducido de personas, me atrevería a decir como las
aldeas del interior de España. Pero descargados de necesidades laborales que no
sean las destinadas a nuestro día a día y que no nos requieren plazos ni
prioridades.
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