miércoles, 17 de junio de 2020

La Filosofía y la pospandemia.

(Aquí resumo el panorama a través de las intervenciones más influyentes de algunos pensadores actuales).

El texto original fue publicado en la Revista Crisis por: 

ALEJANDRO GALLIANO, 15 DE JUNIO DE 2020. crisis #42

¿Por qué la filosofía está ante el apocalipsis que siempre soñó y apenas balbucea?
Los intelectuales críticos no parecen estar a la altura del desafío histórico que supone la pandemia.

En épocas de catástrofes, las sociedades abrazan a sus soberanos y desprecian a sus pensadores. En Estados Unidos y Brasil vemos marchar a partidarios de Trump y Bolsonaro animando a la gente a romper la cuarentena. En Argentina, el carisma neoalfonsinista de Alberto Fernández parece ser la principal tecnología de gobierno para prolongar el confinamiento.
Giorgio Agamben: El 26 de febrero, con más 80.000 casos de contagio confirmados, el filósofo italiano publicó una breve columna de opinión. Allí afirmaba que el Covid-19 era apenas una gripe y que el verdadero sentido de la alarma era extender el estado de excepción para que los gobiernos controlaran aún más a la sociedad.
Slavoj Žižek, al  día siguiente de la columna de Agamben, cuando el virus ya había alcanzado a 46 países, publicó en Russia Today una nota titulada “Coronavirus es un golpe al capitalismo al estilo de ‘Kill Bill’ y podría conducir a la reinvención del comunismo”. Allí el esloveno apostaba por el colapso del capitalismo, un gobierno global que se hiciera cargo de la crisis y una nueva oportunidad para un “comunismo basado en la confianza de las personas y en la ciencia”.
Estas interpretaciones de Agamben y Žižek marcaron las dos rutas que tomarían todas las interpretaciones posteriores del Covid-19: o como una excusa para vigilar y castigar, o como una oportunidad para resetear al capitalismo financiero hacia un sistema mejor. 
Byung-Chul Han: La versión más coherente y exitosa de la pandemia como excusa para la vigilancia fue la del filósofo coreano que escribe en alemán y vive en Alemania. En una nota publicada en El País de España, Han señalaba que Asia, y China en particular, estaban gestionando la pandemia con éxito gracias a un capitalismo de vigilancia tecnológicamente más desarrollado y políticamente más tolerado. Occidente, en tanto, se había reblandecido por la permisividad y conformismo de la globalización y la cultura digital. A la salida de la peste, aventuró Han, China exportará su sistema de vigilancia al mundo y así relanzará el capitalismo.
El éxito de Han, un híbrido civilizatorio de notable éxito editorial, fue alimentar la recurrente crisis de autoestima de Occidente en un momento crítico.
Paul B. Preciado, días después, calcó el mapa de Han y señaló que mientras Europa apela a la disciplina del confinamiento (una tecnología medieval), Asia usa herramientas biopolíticas: testeos, vigilancia digital. Este último, concluyó, es el modelo que gobernará nuestros cuerpos.
 Gustavo Yáñez González, en América Latina el profesor chileno reprodujo los miedos de Agamben, el uruguayo Raúl Zibechi, la fascinación morbosa por la vigilancia china y la feminista boliviana María Galindo definió al Covid como “una forma de dictadura mundial multigubernamental policíaca y militar” y propuso “cultivar el contagio y desobedecer para sobrevivir”: violar la cuarentena y afrontar “la enfermedad, la debilidad, el dolor”.
La de los latinoamericanos es otro tipo de crisis de autoestima: la de intentar trasplantar la justificada paranoia europea ante los estados policiales en una región en donde los aparatos estatales apenas gobiernan la superficie de sus poceadas sociedades.
A medida que se apilaban los féretros, interpretar la pandemia como una oportunidad de cambio social se volvió más temerario. Algunos optaron por un razonamiento oblicuo.
David Harvey, en “Política anticapitalista en tiempos de Covid-19”: “las únicas medidas políticas que van a funcionar, tanto económica como políticamente, son bastante más socialistas que cualquier cosa que pudiera proponer Bernie Sanders”, pero a cargo de un Trump que, “si es sabio, cancelará las elecciones sobre la base de una emergencia y declarará el principio de una presidencia imperial”. La única política anticapitalista que parece concebir Harvey es la que puede llegar a aplicar el propio Trump.
 Franco Berardi: del mismo tono es el desplazamiento del sujeto de este autor; “Lo que no ha podido hacer la voluntad política podría hacerlo la potencia mutágena del virus”. En efecto, para Berardi el neoliberalismo deprimió al espíritu revolucionario. Pero la llegada de la pandemia “nos obliga a aceptar la idea de estancamiento como un nuevo régimen de largo plazo”: redistribución del ingreso, reducción del tiempo de trabajo, igualdad, frugalidad, etc.
El extraño optimismo de Harvey y Berardi expresa hasta cierto punto una claudicación política: asumir que no hay sujeto político anticapitalista, que las tareas del proletariado las debe asumir Trump, un virus o cualquier otra cosa. Comunismo por interpósita persona.
Arquitectos del nuevo mundo
Si el Covid nos obliga a rediseñar nuestras sociedades, conviene tener en radar a dos pensadores aún poco conocidos en Argentina. Uno es Yuk Hui, un filósofo hongkonés que enseña en la Universidad Bauhaus de Weimar. El proyecto de Hui es reconstruir comunidades a partir de la tecnología, ya no como herramienta sino como “relación con el cosmos”. Los males de la época son para Hui resultado de la cultura “monotecnológica” de la globalización que aplaca toda diversidad (cultural, biológica) imponiendo un modelo técnico sin arraigo en las sociedades. La lucha contra el Covid acelerará la digitalización.
El mundo pospandemia que nos propone Hui está al borde del tribalismo o el chauvinismo tecnológico. Más grave aún es que su modelo de “cosmos técnico” sea China, una potencia en ciernes que no promete respetar diversidades.
Benjamin Bratton, un sociólogo norteamericano que trabaja para Strelka, un instituto privado de urbanismo con base en Moscú: la única manera de superar la crisis climática es mediante una planificación global de espacios artificiales para cada especie, incluyendo la humana. Habitar la Tierra como si fuéramos colonos de un planeta desconocido. Y la cuarentena es un buen laboratorio para ello: la automatización y el testeo masivo perfeccionan la gobernanza; la reclusión nos permite repensar la vivienda y la escasez nos obliga a planificar estratégicamente la economía; la epidemiología nos enseña a ver a la sociedad como un todo y la gestión de la pandemia nos permite pensar al planeta como un artificio programable.
Bratton propone ser pragmáticos, comparar modelos y adoptar lo que sirva. Pero su solucionismo tecnológico lo lleva a relativizar al capitalismo de vigilancia y favorecer la intervención de un ejército trasnacional en donde hiciera falta. No por nada se dedicó a ridiculizar los temores de Agamben desde su cuenta de twitter. Los arquitectos del nuevo mundo parecen no tener lágrimas por las libertades perdidas.
En medio de todo el ruido filosófico, el venerable Alain Badiou se confinó voluntariamente, entendió que las pandemias son inevitables en un capitalismo donde la mugre de un viejo mercado de Wuhan está inmediatamente conectada al comercio global chino, y que los estados nacionales tienen poco que hacer ante crisis globales. Y propuso aprovechar la cuarentena para pensar en la mejor estrategia comunista para después de la pandemia. Nada nuevo saldrá de otra peste como tantas conoció el mundo.
¿Por qué en medio de una catástrofe que altera a todo un sistema, los críticos profesionales de ese sistema no saben qué hacer? ¿Por qué la filosofía se encuentra ante el apocalipsis que siempre soñó y apenas balbucea? Muchas intervenciones son brillantes, sólidas, agudas, pero luego de leerlas vemos todo igual que antes. Quizás la democracia feroz de las redes sociales ya lijó toda voz autorizada. Una razón puede ser que ante un evento totalmente inesperado la primera reacción de casi todos los intelectuales fue acomodarlo en su sistema conceptual: el estado de excepción de Agamben, la sociedad del cansancio de Han, el malestar del cuerpo político de Berardi, la pornofarmacopea de Preciado… pareciera que es más fácil que el Covid cambie al mundo a que un intelectual revise sus conceptos.
Enamorados de sus propias ideas y sin capacidad para ofrecer más que lo que la mayoría de sus lectores ya teme o sueña, es difícil que los filósofos de la pandemia ofrezcan nada nuevo. Serán cronistas pero no profetas.

domingo, 14 de junio de 2020


Respuesta a Juan Antonio.
Querido amigo Juan Antonio: como te decía unos días atrás, a raíz de los dos magníficos escritos que nos dejaste, querría hacer algún comentario sobre los mismos. Por supuesto reiterar mi agradecimiento por tus referencias sobre mí.

Debo anticipar, que se me hace muy difícil decir algo más de lo que tú dices; tus análisis, tanto el antiguo como el moderno, sobre la situación de la sociedad que nos está tocando vivir, son tan acertados que todo lo que se me ocurre sería: “muy difícil, por no decir imposible, añadir o tocar algún tema que tú no hayas analizado”. De cualquier manera intentaré aportar mi opinión sobre algunos de los que tú analizas.

Comienzas tu primer escrito, sobre la relación entre la filosofía y la libertad, y debo decirte que son dos cosas que van enlazadas, puesto que la libertad es consecuencia de que alguien se ha hecho preguntas filosóficas sobre su vida, y tiene el poder de discernir sobre el comportamiento que debe  seguir para alcanzar la libertad; sin preguntas no hay respuestas, y sin ambas cosas no sabe que es la libertad y su forma de conseguirla y se convierte, como tu muy bien dices, en un mero animal que pasa por el mundo sin llegar a convertirse en un autentico “humano” capaz de disfrutar de todas las maravillas humanas que llevan consigo esta transformación, como son, entre otras muchas: la amistad, la virtud, el hacer el bien, el disfrutar de la música, la poesía, la lectura, el escribir tus propias ideas y poder confrontarlas con otros, la ayuda mutua, el darse a los demás, el colaborar en las múltiples acciones que tienes con los que te rodean, la dedicación a la familia, el voluntariado, el dar sin esperar nada a cambio, y así una lista interminable. Querría añadir una cosa más: estudiar hasta convertirte en un científico; viene esto a raíz de un comentario que hace ese extraordinario personaje que es Nuccio Ordine:

Y que, junto a los humanistas, también los científicos han desempeñado y desempeñan una función importantísima en la batalla contra la dictadura del beneficio, en defensa de la libertad y la gratuidad del conocimiento y la investigación”.  

¡¡¡Qué cosa más maravillosa, ¿no te parece? Unir humanismo y ciencia para el beneficio de todos por igual!! Y un poco más delante se reafirma diciendo:

Identificar al ser humano con su mera profesión constituye un error gravísimo: en cualquier hombre hay algo esencial que va mucho más allá del oficio que ejerce. Sin esta dimensión pedagógica, completamente ajena a toda forma de utilitarismo, sería muy difícil, ante el futuro, continuar imaginando ciudadanos responsables, capaces de abandonar los propios egoísmos para abrazar el bien común, para expresar solidaridad, para defender la tolerancia, para reivindicar la libertad, para proteger la naturaleza, para apoyar la justicia…”

Un poco más adelante te preguntas si no estaremos asistiendo a los últimos estertores de la democracia. Tú mismo te contestas diciendo: Taxativamente Sí. Y presentas tus argumentos que están muy bien fundados. Yo solo puedo decirte que creo que estás en lo cierto. Y aún me atrevería a decir que, tal y como yo la entiendo, la democracia no la hemos tenido en ningún momento; que como dicen muchos, este estado de cosas es mejor que lo que hemos pasado, puedo estar de acuerdo, pero que tengamos una verdadera democracia, yo sinceramente creo que no. Y es curioso que esto lo afirmases hace 8 años, que si no eran unos tiempos “estupendos”, creo sinceramente que no habíamos llegado al estado actual de nuestra vida; y no solo por el tema de la pandemia, que lo que hace es agudizar el problema, y de forma muy fuerte, si no porque entonces no había aparecido, o no estaba tan aparente, aunque si disimulado, o un tanto amordazado el tema de la extrema derecha. Que me podrás decir que de forma esporádica hizo mucho daño, que mató incluso, pero no había llegado al lugar donde hoy se encuentra, como es el parlamento, y a los diversos gobiernos autonómicos, ayudando a los posibles “moderados” de derechas a ejercer un poder verdaderamente fuera de todo comportamiento democrático.

Quiero citar algún pasaje de lo que voy leyendo, y que me parece que refleja muy bien las causa de lo que estamos comentando. En el libro ”Como mueren las democracias”, su autor  Levitsky, cita varios pasajes donde explica sus opiniones, para mí, muy certeras. Y dice:

“Una vez una persona potencialmente autoritaria llega al poder, las democracias afrontan una segunda prueba decisiva: ¿subvertirá el dirigente autocrático las instituciones democráticas o servirán éstas para contenerlo? Las instituciones por sí solas no bastan para poner freno a los autócratas electos. Hay que defender la Constitución, y esa defensa no sólo deben realizarla los partidos políticos y la ciudadanía organizada, sino que también debe hacerse mediante normas democráticas. Sin unas normas sólidas, los mecanismos de control y equilibrio no funcionan como los baluartes de la democracia que suponemos que son. Las instituciones se convierten en armas políticas, esgrimidas enérgicamente por quienes las controlan en contra de quienes no lo hacen. Y así es como los autócratas electos subvierten la democracia, llenando de personas afines e «instrumentalizando» los tribunales y otros organismos neutrales, sobornando a los medios de comunicación y al sector privado (u hostigándolos a guardar silencio) y reescribiendo las reglas de la política para inclinar el terreno de juego en contra del adversario. La paradoja trágica de la senda electoral hacia el autoritarismo es que los asesinos de la democracia utilizan las propias instituciones de la democracia de manera gradual, sutil e incluso legal para liquidarla”.

Las democracias funcionan mejor y sobreviven durante más tiempo cuando las constituciones se apuntalan con normas democráticas no escritas".

Y si algo claro se infiere del estudio de las quiebras democráticas en el transcurso de la historia es que la polarización extrema puede acabar con la democracia”.

En estos textos están, a mi manera de ver, un par de detalles que, como seguro tu recordaras por habérmelo escuchado más de una vez, conforman las razones de la muerte-o el no nacimiento- de la democracia: normas democráticas que deben de enseñarse a la ciudadanía, y que esta las cumpla con complacencia, que encuentre un autentico placer en cumplirlas; el grandísimo problema de los tribunales, que como cualquiera que quiera verlo lo tiene ante sus ojos hace años, está en poder de los interese de los criminales de la democracia; y, como muy bien dice el autor la polarización extrema. Este último punto daría para escribir, no solo un breve artículo, sino un libro casi interminable. Solamente dos citas sobre el asunto de la extrema derecha. Una es de Coral Bravo, a la que sigo desde hace mucho tiempo y que todas las semanas espero con ansia que llegue el día en que ella escribe su columna, para poder disfrutar de su sabiduría; en una de ellas dice:

Y de nuevo recurriendo a Karl Popper, creo que es importante recordar y tener muy en cuenta que debemos reclamar, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes”.

Creo que no se puede ser más claro.

La siguiente cita es de Benjamín Prado, que también en un artículo reciente dice:

“No hay mejor cómplice de los que gritan que quienes guardan silencio”

Dices más adelante: “Nos hemos convertidos en meros "borregos" consumidores”; no tenemos sitio en nuestro blog para todo lo que te diría sobre el tema; en algún otro momento intentaré hacerte algún comentario.

Otro tema que citas, las nuevas tecnologías y sus consecuencias, es algo que me llega al alma, porque como tú muy bien sabes,  es mi “profesión” desde hace muchos años, y que debo decirte que disfruto mucho; no tanto con su manejo en sí, sino con mis “niños” (a los que echo mucho, mucho en falta desde hace 3 meses). Recordarás que es difícil que en cualquiera de mis intervenciones, no nombre de alguna manera este tema, porque es muy importante, importantísimo me atrevería a decir, y que citando a ese autor que tanto me gusta, Harari, te diría que estas tecnologías, sino se reconducen del camino que están llevando, “conducirá al extermino de la humanidad; el Homo Sapiens como tal tiene los días contados”.

Para terminar, por ahora,  con el tema tecnológico, citaré dos frases que acabo de leer recientemente, sobre uno de los mayores representantes de las mismas:

“Según el profesor de marketing Scott Galloway, Mark Zuckerberg es la persona más poderosa y peligrosa de todo el mundo, por lo que es trabajo de los legisladores intentar limitar su poder”.
“Aquí está el problema: Mark Zuckerberg es un sociópata y Facebook ha institucionalizado la sociopatía”.

Para mayor información, definición de sociopatía: “La sociopatía es un término informal que se refiere a un patrón de comportamientos y actitudes antisociales. En el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) , la sociopatía está más representada por el trastorno de personalidad antisocial. Exteriormente, aquellos descritos como sociópatas pueden parecer perturbados, pero también pueden mostrar signos de cuidado, sinceridad y confiabilidad. De hecho, son manipuladores, a menudo mienten, carecen de empatía y tienen una conciencia débil que les permite actuar de manera temeraria o agresiva, incluso cuando saben que su comportamiento es incorrecto”.

Es difícil decirlo más claro. De cualquier manera, debo decirte que en poco tiempo pienso tener una mayor información sobre el tema, y que, si te parece, lo podremos ampliar.

Recibe un abrazo muy afectuoso.






miércoles, 10 de junio de 2020

El futuro de la filosofía como búsqueda del significado

Un texto de Moritz Schlick 

«Nuestra conclusión es que se ha malentendido la filosofía al pensar que los resultados filosóficos se pueden expresar en proposiciones y que puede haber un sistema de filosofía consistente en un sistema de proposiciones que representarían las respuestas a cuestiones "filosóficas". No hay verdades "filosóficas" especificas que contengan la solución de problemas "filosóficos" específicos, sino que la filosofía tiene la misión de encontrar el significado de todos los problemas y sus soluciones. Debe definirse como la actividad de buscar el significado. La filosofía es una actividad, no una ciencia; pero esta actividad, naturalmente, está en acción constantemente dentro de cada ciencia, porque antes de que las ciencias puedan descubrir la verdad o falsedad de una proposición tienen que averiguar su significado. Y a veces, en el curso de su tarea, se sorprenden al descubrir, mediante los contradictorios resultados a los que llegan, que han estado usando palabras sin un significado perfectamente claro, y entonces tendrán que volver a la actividad filosófica de clarificación y no podrán continuar la búsqueda de la verdad hasta tanto no haya tenido éxito la búsqueda del significado. De este modo, la filosofía es un factor extremadamente importante en el seno de la ciencia y con justicia merece ostentar el nombre de "La Reina de las Ciencias". La Reina de las Ciencias no es ella misma una ciencia. Es una actividad que todos los científicos necesitan y que penetra todas sus restantes actividades. Pero todos los problemas reales son problemas científicos. No hay otros. Y qué ocurre con esos grandes problemas que siempre se han considerado -o más bien, respetado- como “problemas filosóficos" específicos durante tantos siglos? [...]. El destino de todos los "problemas filosóficos" es éste: algunos de ellos desaparecerán al quedar claro que se trata de equivocaciones y malos entendimientos de nuestro lenguaje, y el resto se descubrirá que son cuestiones científicas ordinarias disfrazadas, Estas observaciones determinan, en mi opinión, todo el futuro de la filosofía.» (Schlick, 1981, pp. 289-291, en AGÚERO E. Filosofía y Terapia, UPCM, 2019, texto nº 47, p. 118).

viernes, 5 de junio de 2020


La filosofía se hace cargo de la actual crisis de nuestra sociedad.

Escrito durante el curso filosofía como terapia en 2013 de la UNED

Hegel afirma que de ninguna idea se sabe de manera tan general que es indeterminada, ambigua y susceptible de los más grandes malentendidos (de los que por tanto realmente victima) como de la idea de libertad y ninguna otra circula con tanta inconsciencia.
La filosofía no es solo una forma de cuestionar el concepto de libertad y sus aplicaciones sociales y políticas, también es una forma de pensar e interrogarse sobre la falta de libertad, ahora que se hace dudar tanto de la filosofía.
Postular que la filosofía es un conocimiento terminado y exhaustivo sería como definir y practicar la libertad desde ese mismo postulado.
La filosofía tiene la labor cívica de resistirse a la idea de que existe una teoría total de la realidad.
Sin duda los filósofos serán socialmente útiles mientras los seres humanos continúen creyendo que la palabra filosofía no es baladí.
¿Es posible que estemos asistiendo a los últimos estertores de la democracia y de los procesos capitalistas que vienen durando cerca de cinco siglos?
Tajantemente SI, ya que lo único democrático que hacemos es votar, pero votemos a quien votemos las políticas son las mismas, votamos a nombres de partidos, pero nunca a la sociedad que queremos construir como ciudadanos.
¿Es posible que se estén configurando nuevas formas de gobierno totalitarias a escala mundial?
Ya los tenemos, la política social en los países europeos, por ejemplo, la marca supuestamente, la Unión Europea, pero por encima de este ente están los mercados, o sea las grandes fortunas y corporaciones. Y por supuesto ni hablemos de la manera en que se ponen y quitan gobiernos en África y Asia.
¿Las democracias tal como las conocemos, sustituidas por regímenes en los que el voto sea corporativo o "empresarial"?
También estamos en ello puesto que nuestro voto es intrascendente.
Estamos de lleno en el mundo de la competitividad, salvaje y el individualismo, donde solo importa ser más guapo, más rico, mas, mas, más que el otro.
La ética dentro de los poderes públicos, realmente, nunca existió, todo político (o casi todo) que opto a un cargo de poder perdió, completamente, cualquier atisbo de ética que tuviese, en nuestros tiempos la competencia salvaje entre ellos y sus ansias de poder, y utilizando para ello las nuevas tecnologías hacen que lo estemos viviendo un día si y el otro también.  
Nos hemos convertidos en meros "borregos" consumidores, la felicidad de muchos se basa en su poder de consumo, principalmente de cosas de las que se puede prescindir pero que nos han hecho que sean imprescindibles para nuestras vidas.
Estamos abocados si no lo remediamos a un régimen feudalista, disfrazado de democracia y para ello se están apoyando en la incultura que transmiten al pueblo y cargándose de un plumazo la educación. 
Como escribió mi gran amigo Francisco, que pena que no seamos millones en este curso (UNED) y este foro, así podríamos denunciar y buscar soluciones a la incultura de los ciudadanos.

Es verdad que este barco en el que todos estamos subidos y guiado por una pandilla de inútiles, hace tiempo que está haciendo aguas por todos lados, pero se le va parcheando de mala manera, vendiéndonos fútbol, telebasura, etc...
También es verdad que el sistema actual está en decadencia y es necesario un cambio radical de nuestro sistema, pero la mayoría no está todavía educada para este cambio, es imprescindible una educación filosófica de la sociedad para que puedan percibir las necesidades reales de cambio.

Una vez más los que gobiernan muestran sus ideas:" La educación es poder y no nos conviene que el pueblo sepa"
No les conviene a estos señores que podamos leer, comprender e intentar aportar lo que a todos nos conviene, no solo a los señores de las finanzas, cuanto más inculto es el pueblo más fácil de manejar.
Estamos volviendo a la edad media, desgraciadamente y la sociedad de consumo y "bienestar" hace mucho porque así sea.
Lástima de generación. 

Debemos desarrollar foros aprovechando Internet donde se pueda informar y sobretodo formar a los ciudadanos de lo que verdaderamente ocurre.
Y publicar libros con explicaciones fáciles de entender por el ciudadano de a pie, que les permita reflexionar sobre lo que está pasando, aunque todos sabemos el problema de la gente con la lectura, prefieren la tele a leer.
Bajo mi punto de vista es la solución que mejor puede llegar al pueblo.

A esta simpleza han sido reducidos los jóvenes, a no pensar y por desgracia, herramientas los "brillantes" políticos de este mundo las tienen todas. Y lo que es peor cada día más convincentes. El desapego a todo lo que les rodea, de gran parte, de nuestra desmoralizada juventud hace el resto.

Evidentemente, no solo el sistema es culpable de lo que nos pasa, nosotros con nuestros deseos de grandeza, hemos contribuido a ello sin pararnos lo más mínimo a pensar donde nos metíamos, nos lo vendían tan bonito que nos costó poco tirarnos de cabeza al precipicio.
Pero ahora tenemos el gran problema, ¿Como arreglamos esto? Porque los grandes causantes de este desastre no van a pagar nada, para eso ya estamos nosotros. ¿De qué manera nosotros podemos darle la vuelta a esto? 
Tenemos que reflexionar mucho sobre ello. 

Añadido después de la sesión del 03/06/2020

Comparativa de la crisis del 2008 (subprimes) a la del 2020(Covid-19)

En esta crisis sanitaria estamos en la misma tesitura que en 2008, los gobiernos siguen siendo meros títeres en manos del capital, que presiona para acortar los plazos del parón económico, aunque esto ponga en riesgo la salud de la gente. Además, la comunidad europea no ha querido o no ha sabido dar directrices comunes a los estados miembros, cada uno ha hecho lo que le vino en gana.
Lluis Basset escribió, en 2008, que esa crisis era una guerra, esta lo es igualmente, pero con el agravante de, que, en esta, si hay muertos. Y donde el resurgir de la extrema derecha se ve ayudado por los muertos y la cada vez mas inculta sociedad. En España es donde mas se muestra la mezquindad de los políticos.
Habrá que ver como quedamos con todo el dinero que la CE ha repartido entre los países, si hay que devolverlo y a costa de que. Ya que todo el dinero destinado a los países, por lo menos en España, ira destinado a poder pagar los ERTES y a rescatar empresas. Porque lo de la renta básica deberá salir de nuestros impuestos.
Como salimos de esta si el mundo capitalista esta montado en base al consumo, un buen ejemplo es la obsolescencia de los productos informáticos y electrodomésticos, además del famoso caso de las bombillas, en la que los fabricantes se pusieron de acuerdo para limitar a mil horas el funcionamiento de estas, cuando de sobra son capaces de fabricar bombillas que no se rompan sus filamentos.
Con estas premisas, los que proponemos un consumo responsable, nos tachan de irresponsables ya que esto necesitaría menos mano de obra, por consiguiente, más paro y más gente pobre.
Ejemplos vemos y oímos todos los días ¿Cuántas veces las noticias no nos recalcan que en marzo, abril y mayo han caído a mínimos la compra y la fabricación de automóviles?
¿Eso quiere decir que el mundo esta saturado? ¿Por qué no interesa que los países, mal llamados, del tercer mundo eleven, todos sus habitantes, su nivel económico?

Ahora nos toca lidiar en España con los problemas de la extrema derecha (Aznar-PP-VOX) ¿Cómo un país que salió de la dictadura hace 42 años puede volver a ensalzar a estos represores otra vez? ¿Cómo hemos caído en los mismos errores de siempre?
Quizás porque nunca salimos de aquello. Quizás porque a lo largo de los años los políticos algo hicieron mal.
En España ante “el peligro” que suponía para el capitalismo el nacimiento del 15M y a posteriori PODEMOS, se inventaron a Ciudadanos, partido anticatalanista, supuestamente centrista, que debía quitar votos al PSOE, al darse cuenta de la ineptitud de su líder, la derecha fomento el populismo de extrema derecha de VOX, con un discurso que cala muy bien entre los más desfavorecidos, generando odio contra los que supuestamente les quitan el trabajo (los emigrantes) y quieren quitarles sus casas (los comunistas) aunque quien se las quita son los bancos después de prometerles el oro y el moro con los prestamos a largo plazo. Desgraciadamente como en nuestro país cada vez tenemos mas analfabetos sociales, lo que es mas inquietante es que muchos de ellos son jóvenes sin un mínimo de cultura y sin interés por nada que no sea el dinero fácil y las nuevas tecnologías donde explayan sus prebendas fascistas todos los días.
La cultura Mediaset y A3Media nos ha llevado a esto con sus programas de vividores a sueldo de los telespectadores que les idolatran por ser capaces de vivir del cuento.

La situación es grave y los últimos casos de la guardia civil intentando con todas las mentiras posibles cargarse al gobierno es para inquietarnos y nos devuelve a tiempos pasados donde este cuerpo de seguridad, los terratenientes, capitalistas y el ejército se cargaban a los gobiernos salidos democráticamente de las urnas, pero contrarios a sus ideas.

Ocasión de enderezar esto se ha tenido, pero no se ha hecho nada, bajo mi punto de vista la izquierda no esta a la altura de lo que necesita esta sociedad para salir de este giro hacia la ultra derecha. Se han perdido dos años después de la moción de censura contra Rajoy y las primeras elecciones después de eso de formar un gobierno solido y hacer las cosas poco a poco, La sociedad no esta preparada para cambios bruscos, sobretodo si son cambios sociales, somos muy individualistas todavía. Las promesas electorales se pueden cumplir, pero primero cabe concienciar a los ciudadanos del porque se van ha hacer las cosas no meternos a saco y cometer errores que despierten el odio de los ultras como así fue y el recelo de los necesitados.

Lo que mas me disgusta es que nadie ha hecho autocritica para saber porque hemos llegado a esta situación de odio, que se hizo mal en la izquierda para que la gente humilde no crea en ellos, aquellos que más los necesitan ¿Porque no han sabido demostrar que la solución a sus males pasa por un cambio de sociedad? ¿Realmente la izquierda se cree que esto es posible?   

En un artículo leí que las izquierdas no han sabido adaptarse al final de la guerra fría, necesitan renovar su discurso y la defensa de la democracia, la libertad, los derechos sociales y un humanismo cosmopolita deberían ser sus ejes fundamentales.

No sé si será la solución, pero si podríamos empezar por aquí y mejorar durante el camino.
Lo que si es cierto, y en esto coincido con nuestro amigo Francisco, esto solo se arregla con educación, tanto en escuelas, institutos, universidades, escuelas de mayores donde se fomente el pensamiento. Para esto las universidades populares deben jugar un papel esencial con los adultos y jóvenes que abandonaron sus estudios por cualquier causa. Y la filosofía debe ser la impulsora de este cambio educativo.

Sin ninguna duda, los filósofos son socialmente útiles para los seres humanos en su aprendizaje del libre pensamiento, sin ellos no nos dejaran buscar las preguntas necesarias para llegar a pensar y a la verdadera libertad.