viernes, 24 de abril de 2020

Reflexión acerca del artículo de Harari "Los cerebros ‘hackeados’ votan"



Reflexión muy libre del texto que traemos aquí para comentar.

AQUI EL ARTÍCULO:
Los cerebros ‘hackeados’ votan



El texto me da pie a mencionar el transhumanismo,  corriente actual donde pienso se ubica el autor.
Evidentemente no conozco toda su obra o pensamiento por lo que,  mi critica acerca de lo que el autor propone tiene una parte de prejuicio evidente por mi parte.
En cualquier caso, sus ideas no son originales,  por eso me permito la osadía de ir desde unas pocas líneas hacía lo que podría ser el pensamiento más general del autor.

Transhumanismo como religión

En la postmodernidad y su revisión del ser humano existe un énfasis especial en tirar por los suelos lo que el ser humano es, ha sido, o será capaz de ser.
No es un revisión baladí, es el intento de encerrar, de nuevo,  al ser humano en un determinismo, sea este cual sea.

Este tipo de revisiones se alejan de aquellas otras que, aunque pesimistas sí eran profundamente humanísticas como por ejemplo la causa de la enajenación del ser humano en el proceso capitalista que tan bien definió Marx, y tan vigente aún

La diferencia es que Marx hacía una crítica del sistema para poder realizar un análisis del ser humano que en él se configuraba.  Muchas de las propuestas actuales, transhumanistas, son continuistas con el sistema, es decir, no proponen cambio alguno sino hacer más agudas sus desigualdades, ya que esa desigualdad se verá compensada cuando el ser humano trasciende de sus limitaciones.
Es decir, la pobreza, la desigualdad social,   no requieren ser tratados de raíz ya que, en un futuro cercano e inexorable gracias a las nuevas ciencias, todo será compensado. ¿a qué os recuerda?


El transhumanismo ( producto propio de la postmodernidad ) tiene como meta que todo  lo que el ser humano es,  podrá ser explicado, replicado en tiempo y por supuesto, mejorado.
Podemos  definir este proceso como el proceso que diluye al ser humano en las ciencias.
Proceso en el que estamos inmersos  la filosofía transhumanista y sus presupuestos dan forma a ese proceso en el que nos diluimos.


Dentro de ese proceso que vamos a denominar “diluir al ser humano en las ciencias naturales”,  se tiene una fe final en la creación eventual de una IA ( Inteligencia Artificial ) Fuerte, es decir, una inteligencia que sobrepase al ser humano, que lo aumente. Que le permita ir más allá de las limitaciones naturales. 
Esta es la idea que termina el proceso de degradación del ser humano, y que tan bien se acomoda a las nuevas ideas totalitarias del futuro.
El ser humano, al igual que las cosas,  tiene una obsolescencia, una limitación en la que, evidentemente el libre albedrío no es más que una ilusión.
Es una idea que recorre el artículo que venimos a presentar aquí y que sirve de punto de apoyo para solicitar una sociedad distópica  donde finalmente los seres humanos dejen de tener control alguno sobre su futuro, o lo que es lo mismo, que ese futuro no sea ya una cuestión que se pueda dirimir en una democracia donde participemos todos los que somos.

Fakenews postverdad y sociedad liberal

Fake news, big data, post-verdad....podríamos exigir un cambio de paradigma político, por ejemplo, más Kant y más Rousseau, menos Hobbes, menos liberal y más social, menos individuo y más ciudadanos, en fin,  más radical en cuanto democracia (democracia radical ) pero no, somos hackeables y lo mejor es dar paso a algo que no lo sea, en mi opinión, ese paso significa menos política.
Menos política que tiene en cuenta en sus procesos deliberativos,legislativos y ejecutivos a aquellas personas que serán a las que la norma afecte.



Se da por hecho que el ser humano es incapaz de discernir la verdad pero no se pone en entredicho el sistema que otorga valores de verdad a los eventos. 
Véase la diferencia, ya que Marx sí señalaba el sistema como el causante de la cosificación del ser humano.

Por lo tanto,  no es que el sistema y todas sus fakenews, postverdades  e influencias  sea el causante del estado de dispersión, sino el ser humano que es incapaz de discernir la verdad
La ilusión del libre albedrío, hace que el autor solicite no un cambio de paradigma,  sino que,  se ponga al servicio del sistema actual (democracias liberales) las nuevos avances de las ciencias, que sí serán capaces de solucionar lo que la ilusión del libre albedrío lleva siglos favoreciendo, es decir, un sistema fallido, influenciable, falso y  en evidente decadencia.


Agotamiento de recursos, desigualdades justificadas como factores de valor, guerras que crean riqueza, mentira que se disfraza de postverdades, la cosificación de todo ser humano, sociedades competitivivas y no colaborativas, crisis ecológica ectcetc. Ese es el estado de las cosas.

Las democracias liberales son sin duda una forma participativa, muy restrictiva en cuanto al ejercicio común del poder,  en la que el poder se ejerce por unos pocos genealógicamente unidos, y muchos pensamos que esa limitación está en el fundamento de muchos de los problemas que hoy tenemos, algunos de ellos existenciales en términos de supervivencia.


Casos prácticos


El hecho de que la novena economía del mundo, la española, sea incapaz de manufacturar simples mascarillas de algodón en la crisis actual, ¿es debido a una falsa sensación de libertad del ser humano que le genera decisiones erróneas, la limitada capacidad de comprensión y de análisis por parte del ser humano, o por el contrario,  es debido a la infinita voracidad de las clases extractivas y sus procesos de deslocalización que denominamos Globalización y el hecho irrefutable de que son ellos los que durante siglos llevan anclados en el poder?
Debemos recordar al autor que millones de seres humanos llevan décadas mostrándose contrarios a la globalización, sus excusas y sus supuestos beneficios.
Personas en apariencia sin libre albedrío, pero negando la premisa del artículo,a saber,  que somos infinitamente influenciables y manipulables y por lo tanto  incapaces de discernir lo bueno de lo que no es bueno.

Sabíamos hace décadas, sin necesidad de IA ni de Big Data que la globalización  era un fraude. Sólo benefician a  unos pocos marginando a una mayoría.



El problema del acceso a la vivienda y del uso de la misma como bien especulativo que genera la incapacidad de millones de ciudadanos a acceder a una vivienda en condiciones normales ¿es un problema debido a la  falta de libre albedrío en las personas y que se solucionaría con la ayuda de  la big data al servicio de la democracia liberal? ¿ o es un problema debido a que otras políticas no suceden en el estado actual de las democracias liberales?

¿Qué nos está proponiendo el autor para terminar con las desigualdades que el sistema crea o  con la depredación ecológica  que el sistema favorece?

¿ Se puede reducir los problemas de la globalización, el acceso a la vivienda y la desigualdad social en su conjunto  a la necesidad de más  big data y  el uso de las nuevas ciencias ?
¿ Se  puede obviar una revisión del sistema actual, con una crítica a sus fundamentos y valores  más elementales, entre las que sobresale  el uso de la democracia liberal por esas clases que ostentan el poder a través de sus genealogías?
¿dónde están reflejadas  unas clases ociosas y extractivas que se benefician de una torsión intencionada de la  democracia participativa, donde queda la responsabilidad moral  de esas genealogías que a lo largo de generaciones  ostentan el poder ?










 En mi opinión,  una causa fundamental del estado actual de las cosas  es la  poca participación real en el ejercicio del poder, y la limitación inherente  que una democracia,  no radical,  tiene, es decir el nepotismo en el ejercicio del poder  y  la  reducción de los valores que deben guiar unas sociedades que, si evolutivamente se forjan en la cooperación,  el neoliberalismo y sus presupuestos, llevan hacia la competitividad hasta el punto de hacerlas incompetentes para hacerse cargo de problemas comunes. Ahí tenemos el Covid19 y la respuesta “solidaria” de las naciones.

Esa limitación de lo común, ignorar la cooperación, ensalzar el individuo a la vez que se oculta al ciudadano  si que es un hackeo en toda regla al derecho a opinar, decidir, legislar. No es  debido a  la ausencia de libre albedrío, sino por algo que queda oculto en el artículo, la genealogía del poder.

El relato predeterminista, justifica y exime convenientemente  de responsabilidad moral  a toda esa clase extractiva que lleva siglos - y estos sí, que desde dentro del sistema -  intentando por todos los medios quedar al margen de toda revisión.
Con la introducción del elemento del libre albedrío y el modo en el que este se analiza, da además la sensación de que lo único que debe ser atajado de inmediato, ese esa mínima autonomía de los individuos. Que parece ser el elemento que desestabiliza.
Esta parte, la responsabilidad moral bien podría ser la intención oculta en el texto o al menos la consecuencia lógica de aceptar lo que el texto propone.  Pero no me voy a enrollar más:)
Solo recordaros cuando nos indicaban  "habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades". Daría para otro post.





Reflexión final


Es un relato fantástico que nos devuelve a ese instante donde no éramos más que juguetes de los dioses y nos arrebata el derecho de ser sujetos autónomos. Si llovía, era nuestra culpa por portarnos mal, si la cosecha era buena, era gracias a la benevolencia de los dioses.
Cambiar dioses por clases extractivas y repetir.

Si hace unos años se solicitaba el gobierno de los expertos como la negación de la autonomía de la sociedad para decidir su futuro,  ahora, lo que se anhela es el gobierno de una IA.
La consecuencia es la misma, a saber, el ejercicio del gobierno queda restringido a una clase social mínima y que se autoreproduce a sí misma.

En ese sentido, la idea de ausencia de libre albedrío da sustento científico a ideas totalitarias que permiten quitarse del medio a un ser humano que no es más que un ser predeterminado por causas ignotas y que,  por lo tanto, no puede ser dejado al mando de su proyecto como especie. Además de,  convenientemente culpar del estado de las cosas a su participación en la toma de decisiones, siendo altamente influenciable.

No niego la potencia de sus ideas - nada nuevas por otro lado,  en la línea del biologicismo más reduccionista con el ser humano -  es normal que desde el   establishment mediático, órgano práctico de las clases extractivas  que mediatiza la opinión, se le de la bola que se le esté dando a este autor y a otros que buscan esa reducción de la que hablaba al inicio del post.
Ese hubiera sido un buen asunto para hacer ver la ilusión de algo, lo que se denomina comúnmente la “opinión popular” y como está,  está mediatizada por las clases ociosas. Es decir, no existe, es una ilusión.
De eso habla el artículo, de lo manipulable del ser humano. Pero en lugar de hablar de ese proceso de enajenación de la verdad en las sociedades de consumo,  se limita a señalar la limitación del ser humano para discernir la verdad, y propone continuar con el sistema actual, pero con más ciencia y algo de IA.
¿Dónde hubiera encontrado Marx la causa de la mentira y la dispersión de la verdad?


Se puede ser pesimista acerca de todo ello, y aún así, pedir más sociedad, más ciudadano (que no individuo, no al menos en el estado narcisista actual ) y sobre todo  más política.
Lo que este autor solicita no es precisamente eso. Al menos no es la política como yo la entiendo, es decir,  el gobierno de las cosas desde las personas  a los que la norma afecta.



No necesitamos menos seres humanos en política, por muy influenciables y limitados que podamos ser, necesitamos por el contrario, otra política que se fundamente en otros valores.







En fin, que cuidado con los profetas, como se suele decir,  suelen ser falsos. 

Besos.

domingo, 12 de abril de 2020


MÉDICOS CON HUMANIDAD

Es domingo por la mañana. Como todos los fines de semana, mientras realizo mi parte en las labores de mantenimiento del hogar, escucho a Javier del Pino en su programa “A vivir que son dos días”. Hace muchos años que lo sigo, y debo reconocer que es un profesional de la comunicación que me parece que conduce y desarrolla su labor muy bien. A través de tanto tiempo, le he escuchado secciones por donde han pasado personas de las más diversas condiciones y que todas, o la inmensa mayoría de ellas, me han aportado algo entre bueno y mejor.

Hoy tocaba la sección de Juan José Millas, al que por cierto admiro en sus varias facetas. Como seguro que todos conocéis, su labor aquí, consiste en realizar visitas, que previamente han acordado con del Pino, a los más variados parajes o lugares de España, y que luego nos lo presenta en la radio. Tanto por la variedad de los mismos como por la forma tan peculiar de Millas de exponerlos, debo de decir que me han procurado ratos  estupendos.

El de esta mañana, y en las de estas dos últimas semanas, condicionados como estamos todos por el dichoso virus, no cuentan con las visitas que habitualmente realiza, pero esto no es óbice para que, con la profesionalidad de ambos, no nos presenten un tema muy entretenido y que en este caso me lleve a retroceder años en mi vida y me haga rememorar situaciones que he vivido personalmente, y otras que las han pasado otros y que las he leído en algún libro, y más concretamente en el que escribió Olga Lucas narrando el encuentro entre su marido, en aquel momento, José Luis Sampedro, con su amigo el doctor Valentín Fuster. Me gusta tanto, que lo releo una y otra vez, bien cuando surge en los talleres o tertulias a las que asisto, como cuando me desplazo en los transportes públicos o tengo que hacer tiempo en las esperas de cualquier tipo.  

Como apunto en el título de estas líneas, y en la sección que cito, del Pino entrevista a la antropóloga Ana Martínez Pérez que ejerce en la actualidad en la  Universidad Rey Juan Carlos. Comenta la profesora que durante 5 años dio clases en la universidad en Ecuador, y que su faceta en aquel momento era la formación humanística de los estudiantes de medicina. En el coloquio que se genera esta mañana entre los tres, se centran en que dicha formación sea tanto, por no decir más, importante que la acumulación de saberes sobre su especialidad. Cada uno de los tres, aporta sus experiencias en la relación con los médicos. Cita la profesora las condiciones que deben, o debían, de tener estos profesionales en su trabajo diario; y cita textualmente: “Hay que tener en cuenta que la labor de un medico es tratar con un ser humano; no con un ordenador, no con un coche, no con un mueble, no con un edificio- en el caso de un arquitecto; él trata con personas y las competencias son distintas; el problema es que esto no se enseña en la universidad”.

Precisamente por esto quiero hacer hincapié en esta faceta. Comentaré lo aprendido en el libro que cito antes. En un momento de la conversación el doctor Fuster dice: “Sí, tienes mucha razón en incidir en lo de las emociones. En medicina la educación emocional es probablemente uno de los factores más importantes.
En ensayos clínicos, en estudios de medicaciones en lo que, como es sabido, se da medicación A, o la que se investiga como posiblemente como más eficaz, o medicación B, que es el placebo o control, recientemente se ha observado al menos en 15 o 20 estudios que los individuos del grupo B, asea, los que habían injerido placebo, vivían más tiempo de lo que podía esperarse basándonos en estudios de control. Empecé a investigar los motivos y llegué a la conclusión de que una de las razones principales de esa inesperada mejoría era el contacto, la relación del paciente con su médico. Claro, si tú estás en un estudio, el médico te llama para hacerte un seguimiento, para preguntarte si estás tomando la medicación, que efectos notas, etc. Tú no sabes que estás tomando placebo, pero te sientes humanamente más atendido y reconfortado por ese interés de tu médico. Esto, que os cuento a modo de ejemplo en realidad, es un problema enorme para la objetividad de los que estamos investigando. Yo mismo estoy realizando ahora un estudio sobre diabetes y constato que los asignados al grupo de placebo evolucionan mucho mejor de lo que cabría esperar en base a  nuestros conocimientos. La razón es el contacto constante con el médico investigador,
En medicina los jóvenes de hoy reciben una información eminentemente técnica; no hay tiempo para formarlos en los valores de los que estamos hablando. Y esto, creo que es uno de los grandes problemas de la medicina actual porque, como ilustra el ejemplo del placebo, hay una interacción anímica cuya transcendencia no se puede ignorar. Yo espero que se vaya resolviendo poco a poco; no se trata de medicina humanística ni de súper-medicine, se trata simplemente de hacer medicina, y hacer medicina implica darse cuenta de la gran influencia que tiene lo anímico sobre la enfermedad. En el caso del placebo, en realidad, no estás administrando placebo, estás administrando una medicina que es la relación médico-paciente”.

En cuanto a mi experiencia personal, tengo que decir, que cada vez que la recuerdo no puedo evitar que se me nuble la vista de emoción. Me refiero al comportamiento, que durante una época de mi vida, tubo mi médico conmigo. Al entrar en su consulta, lo primero que veía era  un rostro sonriente a más no poder y su frase de bienvenida: “Hola Francisco ¿Cómo te encuentras? Aquí tengo los resultados de tus pruebas y todo bien” He dicho que más que un médico quien me atendió fue un amigo, un ser humano maravilloso. Así mismo, he comentado muchas veces que, desde mi humilde opinión, el médico te cura con un 80 por ciento de su trato y un 20 por ciento con pastillas.

Ojala, amigo lector, que si alguna vez te ves en esta tesitura (que no te deseo de ninguna manera) te encuentres con estos seres maravillosos que son los médicos con HUMANIDAD.

Un abrazo.

sábado, 11 de abril de 2020

Comentario a FILOSOFÍA PARA DESAPRENDER


Amigo Juan Antonio: Gracias por tu contribución en nuestro blog. Y además, con un tema tan estupendo como es analizar las ideas de nuestro Maestro Eduardo.

Voy a intentar hacer algún comentario a tu trabajo, sabiendo de antemano que será en varias veces, porque es muy difícil-por lo menos para mí-escribir tan extenso y tan bien como tú. Pero pienso que lo importante, es que nos animemos todos a expresar nuestras opiniones porque, como he dicho en otras ocasiones,  esto hace que nos relacionemos y aprendamos que es para lo yo estoy aquí: para aprender. Vamos a ello.

Vivimos a pesar….Tú dices: “y esto solo lo podemos hacer teniendo en cuenta la experiencia”.

Yo añadiría que también nos tiene que ayudar el informarnos, bien, muy bien por supuesto, porque gracias a estas informaciones podemos prevenir o soslayar alguna mala experiencia que nos pueda tener reservada el día a día.

La filosofía nace de las entrañas de la sociedad….

Totalmente de acuerdo con tu comentario, y lo demuestro con mi insistencia en que podamos debatir entre nosotros en este espacio, fuera de los ladrillos de nuestros hogares, y que la filosofía debe servir para que aprendan los necesitados, es crucial; pero insisto en que se debe de aprender de sitios fiables: Solo tenemos que ver lo que está ocurriendo en estos desgraciados momentos, donde las mentiras son la gran noticia del día. En otro escrito que he subido a este foro, lo expongo más extenso y argumentado, no con mis ideas, si no con referencias a personalidades importantes.

La verdad.

¡¡Casi nada lo del ojo!! Como decimos en mi pueblo. Yo preguntaría: ¿pero de verdad existe? Y si es así: ¿Dónde se encuentra esta “señora”?. Perdón por este párrafo, pero creo que este tema es tan variado y extenso, que daría, no solo para una discusión, si no para muchas; de cualquier manera, como vamos a tener muchos días de “convalecencia”, seguro que nos dará tiempo para ello.

Feminismo.

Otra que tal. Desde hace años sigo a L. Falcón a través tanto de sus escritos como de las entrevistas o videos donde ella interviene. En algún momento de nuestros encuentros-físicos y virtuales-me  he referido a la personalidad tan fuerte que yo detecto en esta Sra. Se queja en múltiples ocasiones de que no se le preste la atención debida que ella considera a su movimiento feminista, por parte de los partidos políticos, especialmente por los partidos de izquierda. Como tu muy bien dices, ojala estos partidos estuviesen más unidos; no que tuvieran que ser obedientes como sucede con la derecha si no que fuesen críticos inteligentes y honrados, pero sin la cantidad de escisiones que habitualmente se ha tenido y, que por desgracia sigue teniendo. De cualquier manera y ciñéndonos al apartado que estamos tratando, digo una vez más, y esta se une a las cientos de veces que lo he dicho en mi vida, esto no tiene otro remedio que con la EDUCACIÓN, así con mayúsculas; pero esa clase de educación que no se aprende en la universidad sino en casa, y por supuesto con la regla, para mí, más importante: el ejemplo. Otro tema amigo Juan Antonio que nos puede ocupar muchas horas.

Micropolítica.

Precisamente este espacio que estamos usando podría ser, y ojala lo sea, ese micro espacio que fuese el embrión de algo más grande, y que como tu muy demandas pudiera ser traspasado a los barrios y los pueblos. Para mí la Política, con mayúscula, es una de las palabras clave para la vida de los humanos. Pero la política en su acepción más pura, en aquella con la que yo siempre he soñado y es la que debe ejercer todo aquel que quiera dedicarse a ella: servir al pueblo. Cualquier desviación, con la excusa que se quiera, no es política. Otro temazo (perdón, no quería ponerlo) pero bueno ya está. Disculpa mi pesadez.

Los griegos se dedican a filosofar partiendo…..

Una vez más no puedo estar más de acuerdo contigo. Y me viene a la mente un apartado que creo que tiene relación con esto, y que  aparece en ese pedazo de libro maravilloso que es “Justicia” de Sandel. Sin saber de dónde vienen las cosas, como podemos opinar (nunca juzgar,  como dice otro tesoro de libro la “CNV” “La Comunicación no violenta”) sobre ellas sin conocer el origen de las mismas. Por supuesto escarbar en lo más profundo del origen, para no equivocarnos, puesto que como tú muy bien sabes puede haber, y las hay, versiones muy mentirosas que nos podrían confundir en el análisis que hiciésemos.

Querido amigo: hoy no doy para más, puesto que tengo que ponerme a estudiar un rato.

Recibe un abrazo y hasta muy pronto. 




viernes, 10 de abril de 2020




FILOSOFÍA PARA DESAPRENDER

Hoy quiero comentar, humildemente, el nuevo libro de nuestro, gran, amigo y profesor Eduardo, Filosofía para desaprender, el tomo 2 de Filosofía como escuela de vida.
Como el primer tomo, Filosofía de la no respuesta, este libro nos vuelve ha hacer reflexionar sobre la filosofía y como aplicarla a nuestras vidas, para mejorarlas.
De este segundo tomo cogí varios apuntes y me surgieron algunas preguntas y reflexiones que quiero compartir con vosotros y si nos pueden servir de inicio, además de reflexionar sobre la situación actual, para un encuentro filosófico en verano sería genial.

1)      Vivimos a pesar de lo que sabemos, no gracias a ello
En efecto seguimos viviendo a pesar de todo lo que sabemos y vivimos para intentar mejorar nuestra vida y esto solo lo podemos hacer teniendo en cuenta la experiencia y pensando que es lo mejor para nosotros y, evidentemente, ponerlo en practica

2)      La filosofía nace de las entrañas de la sociedad y de los pueblos, la mayoría de las veces nace del dolor. La filosofía que puede ser desgarradora pero también debe ser seductora, al tiempo que subversiva.
La filosofía debe servir a los todos ciudadanos de la sociedad no debe ser una materia solamente reservada a los intelectuales encerrados entre cuatro paredes contemplando el universo. La filosofía debe servir de acicate para que los necesitados aprendan a pensar y tender hacia una sociedad más justa y equitativa.

3)      La verdad
Platón: La esencia de las cosas
Aristóteles: Lo que las cosas son
Para antiguos y medievales: Verdad ontológica
Pasamos de afirmar que la verdad está en las cosas a considerar que la verdad la establecemos nosotros al otorgar significados. Las verdades se construyen. Las construimos entre todos.
La razón práctica es la razón moral y está basada en nuestra capacidad de decidir (en la libertad del sujeto)
¿Es hora de replantearse una filosofía acorde al siglo XXI?
¿Puede hablar de una filosofía diferente desde los griegos hasta el último tercio del siglo XX?

4)      Feminismo:
La mujer es una clase social y económica (L. Falcón)
No estoy de acuerdo, la mujer debe integrase en la clase social que le corresponde junto a al hombre. En el estatus social o rango correspondiente.
Un partido político feminista es contraproducente porque restaría votos a la izquierda, que ya está muy dividida, y enfrentaría todavía más a hombres y mujeres.
Hay que hacer que los partidos en sus programas lleven esa mejora que es necesaria para que las mujeres se igualen a los hombres socialmente y económicamente.
Organización Feminista Revolucionaria

5)      Micropolítica ¿de barrio o pueblos por ejemplo?
Podemos pretender a grupos de barrio o pueblos para realizar un debate filosófico de la situación en nuestra zona cercana. Esto estaría en conexión con los ayuntamientos para mejorar la vida en los barrios y pueblos de todos los vecinos.

6)      Los griegos se dedican a filosofar partiendo de la base de que todo está y no se hacen la pregunta ¿De dónde vienen las cosas? Freud: Con las cosas no podemos fundirnos, tenemos que objetivarlas para poder estudiarlas.
¿No es necesario saber de donde vienen las cosas para poder cambiarlas?
 Si queremos cambiar la realidad en la que vivimos, bajo mi humilde punto de vista, debemos saber las causas que nos han llevado a ello.
7)      El malestar de la cultura (para mi sociedad) tiene su origen en lo pretérito
Efectivamente el malestar cultural es por todo lo vivido que nos somete y por descontado nos hace infelices.
8)      El hombre
Maquiavelo: El hombre es naturalmente malo y transgresor y por lo tanto hay que vigilarlo porque si no se le vigila va a transgredir (delinquir)
Rousseau: El hombre es bueno por naturaleza es la sociedad la que lo corrompe.
J. P. Sartre: Nacemos con la posibilidad de ser hombres, pero en un determinado momento nos podemos desviar y envilecernos.
Personalmente estoy con Maquiavelo, el hombre corrompe a la sociedad por sus intereses materiales principalmente. Apoyado por la reflexión de Sartre

9)      La felicidad
Freud: La felicidad es la búsqueda del placer o la evitación del sufrimiento, del dolor.
Nietzsche: Quien dice sí a todo placer, dice sí a todo dolor.

Yo personalmente me quedo con la reflexión de Freud, ya que nadie quiere busca la felicidad si esta conlleva sufrimiento.

10)  Dios
 Nadie pierde el sueño por Dios.
Feuerbach: El cristianismo de hoy no tiene otros testimonios que los de su sordidez y raquitismo.
La religión del castigo y el sufrimiento.
Para los griegos la virtud está en el conocimiento, para el cristianismo en el amor
Algunos quieren hacer que perdamos el sueño por dios. La religión es la mayor pandemia que existe en el mundo, han muerto mas personas por las guerras religiosas
  
11)  Otras frases
-          No podemos ideologizar la filosofía
-          La filosofía que parte dogmáticamente de ideas no contrastadas tiene en sí misma el germen de la autodestrucción.
-          Respeto por el mundo antiguo… porque en el mundo antiguo la filosofía tiene su nacimiento.
-           Somos nosotros los que construimos o destruimos nuestra vida, no se puede tener la excusa del destino. Hay que propender a una sociedad más justa, más equitativa, en una “nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.” (Cien años de soledad)
-          No solo tenemos el derecho de ser felices, debemos ser felices.

Para poder restituir la filosofía al pueblo y que sea realmente una escuela de vida debemos redefinir lo que es la Universidad popular y para ello me remito al libro de Michel Onfray “Devolver la razón popular”

La Universidad popular formula una proposición filosófica fuera de los centros institucionales donde se ejercita y se practica habitualmente la disciplina.
La Universidad popular no es de nadie, no está tutelada por ninguna administración, porque la sombra hace disfrutar a los enemigos de las luces.
La Universidad popular no es un foro de habladuría sino un dispositivo pedagógico interactivo.
La Universidad popular no es una respuesta liberal y demagógica a la demanda de filosofía de nuestra época nihilista, es la respuesta libertaria y democrática a esta misma demanda.
La Universidad popular no es una máquina de generar beneficios.
La Universidad popular no es un club teorético.
La Universidad popular es un dispositivo existencial. No es un sitio donde el verbo no vive su vida separada del mundo, donde el lenguaje funciona sin preocuparse de lo concreto, donde la palabra existe como electrón libre, por ella misma.
La Universidad popular no es una Universidad obrera ni una Universidad proletaria. El calificativo popular es un problema para los de espíritu triste. Es una universidad donde cabemos todos
La Universidad popular no es una escuela del marxismo, ni una oficina de una secta política en particular. Es un dispositivo polifónico.


Espero vuestros comentarios

sábado, 4 de abril de 2020

SEGUIMOS....


SEGUIMOS…….

En múltiples ocasiones, tanto verbalmente como por escrito, he opinado sobre un tema que para mí resulta fundamental para vivir y convivir entre los  humanos; se llama: ignorancia.   Creo que hace que el que la tiene, y su entorno más o menos grande, sufre las consecuencias de la misma llegando a ser la causa de mucho sufrimiento para ambos. La ignorancia junto con el fanatismo, en la misma persona, forman un combinado tan, tan peligroso que son capaces de desatar los mayores peligros para todos.                                                                                                                                                                                                                    
También he dicho que yo soy un ignorante prácticamente en cualquier faceta de la vida;  en la inmensa mayoría de ellas a un nivel total, y en alguna otra, pocas, conozco algo.

Quien pueda leer estas líneas, seguro que lo primero que pensará que como puedo confesar mi ignorancia cuando antes digo que me parece algo tan deleznable. Intentaré explicarme.

La razón por la que expongo dos opiniones, al parecer tan contradictorias, es que considero que existen dos formas de ignorancia. Una es la que se puede llamar no voluntaria; sería aquella que por múltiples razones de vida se tenga sin poderla haber evitado. Recurriendo a las tantas, y tantas veces repetida frase de Ortega: “Yo soy yo y mis circunstancias”,  esta persona es así debido a esas circunstancias que pueden ser muy diversas en su nacimiento: época, lugar, padres, entorno, economía, educación, estudios y un largo etcétera. Como consecuencia de ello no se le pueden achacar culpas, puesto que ninguna dependió de él. Quiero hacer una aclaración; esto no excluiría, que una vez pasadas estas circunstancias, no podía haber puesto todo de su parte para poderla superar buscando las fuentes necesarias. Entiendo que no siempre es fácil, puesto que los datos de su nacimiento pueden haberle condicionado de forma muy grave.

El otro tipo de ignorancia, la voluntaria, sí que, para mí, no se puede disculpar y es aquella que es asumida con total conocimiento de lo que ello entraña. No sé si lo que voy a contar a continuación puede definirse como ignorancia querida o voluntaria, pero para mí si no fuese, se podría asociar. Hace años vi un libro en la biblioteca que me llamó la atención por su título- que no recuerdo con exactitud, pero era más o menos así:”Padres esclavos, hijos violentos” o al revés; pero para lo que lo cito puede ser igual. Estaba escrito por un par de psicólogas y contaban sus experiencias profesionales. Y hay un caso que, a pesar del tiempo transcurrido nunca lo he olvidado. Una madre es llamada por la policía para que acuda al lugar de un delito cometido por un hijo suyo; al llegar se dirige a la policía y dice: “Si no lo creo no lo veo”. Para mí veo en la cita equivoca una forma de ignorancia voluntaria, desde el momento en que para no asumir el delito de su hijo prefiere ignorarlo.

Quiero terminar estas notas incluyendo en ellas un par de párrafos de un artículo de hoy en un periódico y que, según mi parecer, puede asociarse a lo que he expuesto más arriba.

“Hay víctimas de los bulos que no saben que son víctimas, gente que, cuando les llega el wasap venenoso a su móvil, lo difunden con premura y con la mejor de sus intenciones entre los amigos y familiares creyendo sinceramente estar alertándolos de un peligro o informándoles de algún hecho que los políticos y los medios de comunicación han estado ocultando.
Inocentes hasta cierto punto
Queda sin respuesta la pregunta de si esas personas no estarán, al fin y al cabo, creyendo lo que les gusta creer, aquello que mejor cuadra con sus no siempre explicitadas ideas o simpatías políticas; queda, en fin, sin aclarar si el grueso de destinatarios es completamente inocente al creer y hacerse eco de tales bulos, dirigidos casi siempre contra la izquierda.
¿Lo son? ¿Son del todo inocentes? Claro que no. En puridad, nadie lo es; en realidad, a todos nos ocurre como a aquel personaje de John Le Carré que afirmaba ser inocente, pero añadiendo a renglón seguido: “Bueno, hasta cierto punto”. Todos, en efecto, somos inocentes solo hasta cierto punto.”

Como se pregunta el autor ¿Son del todo inocentes? O por el contrario lo hacen sabiendo que lo hacen mal. Yo pregunto: ¿Son ignorantes no voluntarios, o voluntarios)

Alejandro, esperando tus comentarios, recibe un cordial saludo


viernes, 3 de abril de 2020

Para Alejandro


Amigo Alejandro: ese mañana que te anunciaba en mi anterior comentario, ha llegado. Quiero referirme a las nuevas tecnologías y en concreto a las redes sociales y su uso, más bien a su abuso.
Para no darte mucho la “brasa” solo te haré algún pequeño comentario, y dejaré la mayor parte de este escrito a un par de mentes mucho más enteradas e inteligentes que yo.

Uno de ellos es Jaron Lanier que en uno de sus libros “Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato”, que uno de los creadores y mantenedores de Internet y por tanto de la redes dijera semejante cosa.  Yo descubrí a este personaje por una visita que hizo a España para recibir un premio por habérselo concedido por su labor; me capto sus entrevistas y pasé de inmediato a leerle; para mí fue fascinante, porque entre otras cosas, hacía que me ratificase en mis opiniones que lanzaba día sí y otro también en los talleres de mis “niños” cuando les decía que tuviesen mucho cuidado con lo que hacían en Internet, sobre todo en las redes, y por encima de todas en “GUASAR”.

Te copio una parte de su libro.

“Los gatos son inteligentes, pero no la mejor opción si lo que queremos es un animal en cuyo adiestramiento podamos confiar. Si vemos en Internet un circo de gatos, lo que nos conmueve es que los gatos claramente están decidiendo si hacer un truco que han aprendido, o no hacer nada, o pasearse entre el público.
Los gatos han hecho lo que parecía imposible: se han integrado en el mundo moderno de la tecnología sin renunciar a ser ellos mismos. Siguen siendo los que mandan. No hay riesgo de que un meme furtivo, diseñado mediante algoritmos y pagado por un extraño oligarca secreto, se haya hecho con el control de nuestro gato. Nadie controla a nuestro gato: ni nosotros, ni ninguna otra persona.
¡Cómo nos gustaría tener esa certeza no solo respecto a nuestros gatos, sino sobre nosotros mismos! Los gatos en la red son nuestro sueño y nuestra esperanza para el futuro de las personas en internet.
Por otra parte, y aunque nos encantan los perros, no queremos ser ellos, al menos en cuanto a las relaciones de poder con los demás, y tememos que Facebook y similares nos estén convirtiendo en perros. Cuando nos vemos incitados a hacer algo desagradable en internet, podríamos decir que es una respuesta a un «silbato para perros», de esos que solo ellos pueden oír. Nos preocupa estar cayendo bajo un control subrepticio.
Este libro trata sobre cómo ser un gato. ¿Cómo podemos seguir siendo autónomos en un mundo en el que nos vigilan constantemente y donde nos espolean en uno u otro sentido unos algoritmos manejados por algunas de las empresas más ricas de la historia, que no tienen otra manera de ganar dinero más que consiguiendo que les paguen por modificar nuestro comportamiento? ¿Cómo podemos ser gatos, a pesar de ello?
El título no miente: este libro presenta diez razones para borrar todas nuestras cuentas en las redes sociales. Espero que te sea útil, si bien es posible que, incluso aunque estés de acuerdo con cada una de las diez razones, decidas mantener alguna de tus cuentas. Como buen gato, estás en tu derecho.
A medida que exponga las diez razones, iré analizando de qué maneras podrías reflexionar sobre tu situación para decidir lo que más te conviene. Pero eso es algo que solo tú puedes saber".

El siguiente autor es Nicholas Carr, que como sabes es una personalidad con un prestigio extraordinario en varias materias intelectuales. Recuerdo cuando hace bastantes años leí el artículo que se convirtió en materia de discusión en todo el mundo pero que tuvo un gran impacto; su título: ¿Está Google haciéndonos estúpidos? A partir de aquí busqué sus libro y leí el que se titula “El gran interruptor”, y del que adjunto estas frases.

«A medida que las máquinas vayan siendo más inteligentes-escribió Kaczynski-la gente dejará paulatinamente que ellas se encarguen de tomar sus decisiones porque simplemente las decisiones de una máquina obtendrán mejores resultados que las de los hombres. Al final, se alcanzará un estadio durante el cual las decisiones necesarias para mantener el sistema funcionando serán tan complejas que los seres humanos serán incapaces de hacerlo con inteligencia. En este estadio las máquinas habrán conseguido el control efectivo. La gente ya no podrá desconectarlas porque su dependencia será tan grande que apagarlas equivaldrá a un suicidio.»
La consecuencia más revolucionaria de la expansión del poder, el ámbito y la utilidad de internet, seguramente no consiste en que los ordenadores comenzarán a pensar igual que nosotros, sino que seremos nosotros los que comenzaremos a pensar como si fuésemos ordenadores. Nuestra conciencia se diluirá y achatará a medida que nuestra mente se vaya entrenando, enlace por enlace, para «H A Z E S T O con lo que encuentres A Q U Í y vete ALLÍ con el resultado». La inteligencia artificial que estamos creando se puede volver en contra nuestra".

Si no te molesta otro día seguiré y mientras espero tus opiniones, siempre tan bien recibidas, y aprovecho para mandarte un abrazo




miércoles, 1 de abril de 2020

A JUAN ANTONIO


Hola Juan Antonio: como yo suelo repetir-muchas veces, quizás demasiadas-que lo prometido es deuda, me pongo a cumplir, como muy bien decía aquel maravilloso alcalde que esperaba a los americanos y que nunca llegaron, pero mientras salía al balcón y gritaba: “como alcalde vuestro que soy……” Qué gozada; seguro que te acuerdas. Bueno, vamos a lo nuestro.

Como te decía en mi anterior comentario, creo que si como dicen esos que no creen,  pero viven de hacer publicidad de él, que existiera ese ser supremo, nos pasaría como entonces; pues si se pusiera a encontrar a 50 políticos de verdad, puedes estar seguro de que tendíamos un diluvio pero de órdago a la grande. Para muestra con un par de comentarios vale.

Esto es lo que opina en el plural.com el amigo Antonio Avendaño. Al final de la cita pongo su nombre como enlace a su artículo.

“¿No hay en los partidos o las instituciones ningún cráneo privilegiado capaz de entender que lo que ahora toca es suspender provisionalmente las hostilidades, que son la sal del guiso democrático en tiempos de paz pero el picante que lo arruina en tiempos de guerra, y decretar una cierta tregua de una puta vez?
Ya, ya, ya sé que sobra la fea palabra. En tiempos de paz nunca la habría escrito. La próxima vez que el cuerpo me pida escupirla, procuraré callarla. Como dijo cierto comisionista célebre: ‘Lo ziento mucho, no volvedá a ocudid’. “

Así mismo en otro periódico, eldiario.es, Saenz de Ugarte, comenta:

“Después de haber probado todas las respuestas posibles y multiplicado su actividad para intentar aparentar que está a la altura del presidente del Gobierno, reuniones por videoconferencia incluidas, Casado parece haber elegido la definitiva. Si el Gobierno no nos hace caso, se hunde el barco. Con nosotros dentro, pero eso no importa. Lo relevante es que cuando nos ahoguemos podremos decir que es culpa de Pedro Sánchez.”

Que como recordarás plasma de manera ideal el resultado de la fábula de la rana.

Pero como también te adelantaba, yo no echa la culpa, o no toda la culpa, a estos seres que como mínimo deberían un día sí y otro también estar  en el psiquiatra. O en otro lugar más “seguro” que como todos sabemos algunos ya están pero faltan muchos, sobre todo los más culpables. Porque si quieres que te diga la verdad, cada vez que veo a este pobre licenciado en Aravaca, pienso que no nos ha mostrado todos sus diplomas; para mí el más importante como es de marioneta en las manos del que da las órdenes de su refugio andaluz. Y te lo digo de verdad, cuando se me pasa el dolor de lo que sufren tantos y tantos seres por su culpa, por sus delitos, me queda ese sentimiento de pena pensando en el papel que han querido desempeñar como meros muñecos. Si algún día sus descendientes se enteran de lo que sus progenitores hicieron, y por supuesto están educados en la opción de pensar y razonar (cosa que estoy seguro que ninguno, o muy pocos estarán) ¿Qué pensaran? ¿Habrá alguno que le mire a la cara y le pregunte porque hiciste estas cosas? Yo que tuve la inmensa fortuna de poder disfrutar- aunque menos tiempo del que hubiera deseado-de un padre analfabeto y sabio, no me puedo imaginar la escena.

También te comentaba que, sin quitar ni una pizca de culpa que ellos tienen, mi opinión es que si no tuvieran el sustento de las masas que les botan y les jalean, no estarían donde están y aunque a nivel individual no podrían dejar de hacer todo el mal que pudieran, el daño sería menos extenso; porque no es lo mismo intentar y lograr amargarle la vida a tu vecino, que colaborar en la masacre de pueblos enteros como hacen estos “seres”, pues yo no soy capaz de llamarles humanos porque no lo son. Y tú quizás me preguntaras ¿De dónde salen los “aplaudidores”? Y yo te diré: muy sencillo, de todos los que siguen la consiga de no tocar jamás un libro, porque conocen aquella máxima que dice: “La lectura perjudica seriamente la ignorancia”. Este es el mal que corroe permanentemente el mundo y que es mucho más peligroso que el actual virus que nos mata a unos pocos pero infinitamente menos de lo que ese otro.

En tu frase final hablas de soluciones. Ten la bondad de apuntarme alguna o decirme algún método para poder buscarlas.

Te espero y mientras recibe un abrazo