Reflexión muy libre del texto que traemos aquí para comentar.
AQUI EL ARTÍCULO:
Los cerebros ‘hackeados’ votan
El texto me da pie a mencionar el transhumanismo, corriente actual donde pienso se ubica el autor.
Evidentemente no conozco toda su obra o pensamiento por lo que, mi critica acerca de lo que el autor propone tiene una parte de prejuicio evidente por mi parte.
En cualquier caso, sus ideas no son originales, por eso me permito la osadía de ir desde unas pocas líneas hacía lo que podría ser el pensamiento más general del autor.
Transhumanismo como religión
En la postmodernidad y su revisión del ser humano existe un énfasis especial en tirar por los suelos lo que el ser humano es, ha sido, o será capaz de ser.
No es un revisión baladí, es el intento de encerrar, de nuevo, al ser humano en un determinismo, sea este cual sea.
Este tipo de revisiones se alejan de aquellas otras que, aunque pesimistas sí eran profundamente humanísticas como por ejemplo la causa de la enajenación del ser humano en el proceso capitalista que tan bien definió Marx, y tan vigente aún
La diferencia es que Marx hacía una crítica del sistema para poder realizar un análisis del ser humano que en él se configuraba. Muchas de las propuestas actuales, transhumanistas, son continuistas con el sistema, es decir, no proponen cambio alguno sino hacer más agudas sus desigualdades, ya que esa desigualdad se verá compensada cuando el ser humano trasciende de sus limitaciones.
Es decir, la pobreza, la desigualdad social, no requieren ser tratados de raíz ya que, en un futuro cercano e inexorable gracias a las nuevas ciencias, todo será compensado. ¿a qué os recuerda?
El transhumanismo ( producto propio de la postmodernidad ) tiene como meta que todo lo que el ser humano es, podrá ser explicado, replicado en tiempo y por supuesto, mejorado.
Podemos definir este proceso como el proceso que diluye al ser humano en las ciencias.
Proceso en el que estamos inmersos la filosofía transhumanista y sus presupuestos dan forma a ese proceso en el que nos diluimos.
Dentro de ese proceso que vamos a denominar “diluir al ser humano en las ciencias naturales”, se tiene una fe final en la creación eventual de una IA ( Inteligencia Artificial ) Fuerte, es decir, una inteligencia que sobrepase al ser humano, que lo aumente. Que le permita ir más allá de las limitaciones naturales.
Esta es la idea que termina el proceso de degradación del ser humano, y que tan bien se acomoda a las nuevas ideas totalitarias del futuro.
El ser humano, al igual que las cosas, tiene una obsolescencia, una limitación en la que, evidentemente el libre albedrío no es más que una ilusión.
Es una idea que recorre el artículo que venimos a presentar aquí y que sirve de punto de apoyo para solicitar una sociedad distópica donde finalmente los seres humanos dejen de tener control alguno sobre su futuro, o lo que es lo mismo, que ese futuro no sea ya una cuestión que se pueda dirimir en una democracia donde participemos todos los que somos.
Fakenews postverdad y sociedad liberal
Fake news, big data, post-verdad....podríamos exigir un cambio de paradigma político, por ejemplo, más Kant y más Rousseau, menos Hobbes, menos liberal y más social, menos individuo y más ciudadanos, en fin, más radical en cuanto democracia (democracia radical ) pero no, somos hackeables y lo mejor es dar paso a algo que no lo sea, en mi opinión, ese paso significa menos política.
Menos política que tiene en cuenta en sus procesos deliberativos,legislativos y ejecutivos a aquellas personas que serán a las que la norma afecte.
Se da por hecho que el ser humano es incapaz de discernir la verdad pero no se pone en entredicho el sistema que otorga valores de verdad a los eventos.
Véase la diferencia, ya que Marx sí señalaba el sistema como el causante de la cosificación del ser humano.
Por lo tanto, no es que el sistema y todas sus fakenews, postverdades e influencias sea el causante del estado de dispersión, sino el ser humano que es incapaz de discernir la verdad
La ilusión del libre albedrío, hace que el autor solicite no un cambio de paradigma, sino que, se ponga al servicio del sistema actual (democracias liberales) las nuevos avances de las ciencias, que sí serán capaces de solucionar lo que la ilusión del libre albedrío lleva siglos favoreciendo, es decir, un sistema fallido, influenciable, falso y en evidente decadencia.
Agotamiento de recursos, desigualdades justificadas como factores de valor, guerras que crean riqueza, mentira que se disfraza de postverdades, la cosificación de todo ser humano, sociedades competitivivas y no colaborativas, crisis ecológica ectcetc. Ese es el estado de las cosas.
Las democracias liberales son sin duda una forma participativa, muy restrictiva en cuanto al ejercicio común del poder, en la que el poder se ejerce por unos pocos genealógicamente unidos, y muchos pensamos que esa limitación está en el fundamento de muchos de los problemas que hoy tenemos, algunos de ellos existenciales en términos de supervivencia.
Casos prácticos
El hecho de que la novena economía del mundo, la española, sea incapaz de manufacturar simples mascarillas de algodón en la crisis actual, ¿es debido a una falsa sensación de libertad del ser humano que le genera decisiones erróneas, la limitada capacidad de comprensión y de análisis por parte del ser humano, o por el contrario, es debido a la infinita voracidad de las clases extractivas y sus procesos de deslocalización que denominamos Globalización y el hecho irrefutable de que son ellos los que durante siglos llevan anclados en el poder?
Debemos recordar al autor que millones de seres humanos llevan décadas mostrándose contrarios a la globalización, sus excusas y sus supuestos beneficios.
Personas en apariencia sin libre albedrío, pero negando la premisa del artículo,a saber, que somos infinitamente influenciables y manipulables y por lo tanto incapaces de discernir lo bueno de lo que no es bueno.
Sabíamos hace décadas, sin necesidad de IA ni de Big Data que la globalización era un fraude. Sólo benefician a unos pocos marginando a una mayoría.
El problema del acceso a la vivienda y del uso de la misma como bien especulativo que genera la incapacidad de millones de ciudadanos a acceder a una vivienda en condiciones normales ¿es un problema debido a la falta de libre albedrío en las personas y que se solucionaría con la ayuda de la big data al servicio de la democracia liberal? ¿ o es un problema debido a que otras políticas no suceden en el estado actual de las democracias liberales?
¿Qué nos está proponiendo el autor para terminar con las desigualdades que el sistema crea o con la depredación ecológica que el sistema favorece?
¿ Se puede reducir los problemas de la globalización, el acceso a la vivienda y la desigualdad social en su conjunto a la necesidad de más big data y el uso de las nuevas ciencias ?
¿ Se puede obviar una revisión del sistema actual, con una crítica a sus fundamentos y valores más elementales, entre las que sobresale el uso de la democracia liberal por esas clases que ostentan el poder a través de sus genealogías?
¿dónde están reflejadas unas clases ociosas y extractivas que se benefician de una torsión intencionada de la democracia participativa, donde queda la responsabilidad moral de esas genealogías que a lo largo de generaciones ostentan el poder ?
En mi opinión, una causa fundamental del estado actual de las cosas es la poca participación real en el ejercicio del poder, y la limitación inherente que una democracia, no radical, tiene, es decir el nepotismo en el ejercicio del poder y la reducción de los valores que deben guiar unas sociedades que, si evolutivamente se forjan en la cooperación, el neoliberalismo y sus presupuestos, llevan hacia la competitividad hasta el punto de hacerlas incompetentes para hacerse cargo de problemas comunes. Ahí tenemos el Covid19 y la respuesta “solidaria” de las naciones.
Esa limitación de lo común, ignorar la cooperación, ensalzar el individuo a la vez que se oculta al ciudadano si que es un hackeo en toda regla al derecho a opinar, decidir, legislar. No es debido a la ausencia de libre albedrío, sino por algo que queda oculto en el artículo, la genealogía del poder.
El relato predeterminista, justifica y exime convenientemente de responsabilidad moral a toda esa clase extractiva que lleva siglos - y estos sí, que desde dentro del sistema - intentando por todos los medios quedar al margen de toda revisión.
Con la introducción del elemento del libre albedrío y el modo en el que este se analiza, da además la sensación de que lo único que debe ser atajado de inmediato, ese esa mínima autonomía de los individuos. Que parece ser el elemento que desestabiliza.
Esta parte, la responsabilidad moral bien podría ser la intención oculta en el texto o al menos la consecuencia lógica de aceptar lo que el texto propone. Pero no me voy a enrollar más:)
Solo recordaros cuando nos indicaban "habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades". Daría para otro post.
Reflexión final
Es un relato fantástico que nos devuelve a ese instante donde no éramos más que juguetes de los dioses y nos arrebata el derecho de ser sujetos autónomos. Si llovía, era nuestra culpa por portarnos mal, si la cosecha era buena, era gracias a la benevolencia de los dioses.
Cambiar dioses por clases extractivas y repetir.
Si hace unos años se solicitaba el gobierno de los expertos como la negación de la autonomía de la sociedad para decidir su futuro, ahora, lo que se anhela es el gobierno de una IA.
La consecuencia es la misma, a saber, el ejercicio del gobierno queda restringido a una clase social mínima y que se autoreproduce a sí misma.
En ese sentido, la idea de ausencia de libre albedrío da sustento científico a ideas totalitarias que permiten quitarse del medio a un ser humano que no es más que un ser predeterminado por causas ignotas y que, por lo tanto, no puede ser dejado al mando de su proyecto como especie. Además de, convenientemente culpar del estado de las cosas a su participación en la toma de decisiones, siendo altamente influenciable.
No niego la potencia de sus ideas - nada nuevas por otro lado, en la línea del biologicismo más reduccionista con el ser humano - es normal que desde el establishment mediático, órgano práctico de las clases extractivas que mediatiza la opinión, se le de la bola que se le esté dando a este autor y a otros que buscan esa reducción de la que hablaba al inicio del post.
Ese hubiera sido un buen asunto para hacer ver la ilusión de algo, lo que se denomina comúnmente la “opinión popular” y como está, está mediatizada por las clases ociosas. Es decir, no existe, es una ilusión.
De eso habla el artículo, de lo manipulable del ser humano. Pero en lugar de hablar de ese proceso de enajenación de la verdad en las sociedades de consumo, se limita a señalar la limitación del ser humano para discernir la verdad, y propone continuar con el sistema actual, pero con más ciencia y algo de IA.
¿Dónde hubiera encontrado Marx la causa de la mentira y la dispersión de la verdad?
Se puede ser pesimista acerca de todo ello, y aún así, pedir más sociedad, más ciudadano (que no individuo, no al menos en el estado narcisista actual ) y sobre todo más política.
Lo que este autor solicita no es precisamente eso. Al menos no es la política como yo la entiendo, es decir, el gobierno de las cosas desde las personas a los que la norma afecta.
No necesitamos menos seres humanos en política, por muy influenciables y limitados que podamos ser, necesitamos por el contrario, otra política que se fundamente en otros valores.
En fin, que cuidado con los profetas, como se suele decir, suelen ser falsos.
Besos.
