Seminario "La Filosofía como Escuela de Vida". Los filósofos y sus textos. UP3C.
Una de las constantes de la filosofía de Nietzsche es su carácter crítico (filosofía a martillazos). El
objeto de esta crítica, sobre todo en la "filosofía del atardecer" es la cultura occidental (religión, ciencia, filosofía,
moral, costumbres...) Pero el punto de partida de esta crítica se encuentra en su
primera obra: "El nacimiento de la tragedia." en la que expone una teoría a la que vuelve
constantemente en su pensamiento posterior.
Lo apolíneo y lo dionisíaco.
En el pueblo griego coexistían dos formas de vida, dos
talantes: lo apolíneo y lo dionisíaco. Se denominan así porque sus símbolos respectivos podrían
ser el dios Dionisos (el Baco de los romanos) y Apolo, dios del día, el más armonioso y bello de
los dioses. El talante dionisíaco se caracteriza porque vive al ritmo de los instintos y las
pasiones (es vitalista), no tolera la jerarquía ni la obediencia, valora la libertad a toda costa y no
duda en utilizar la fuerza, el dominio y el poder. La música es el arte que mejor expresa esta
forma de existir. En la época de Nietzsche, la música romántica de Wagner está en plena vigencia.
Por el contrario, el apolíneo guía su vida por la razón, valora el orden y el respeto a la
ley así como la igualdad y la democracia. La escultura y arquitectura son las artes que expresan
este talante, el "canon", la armonía del arte clásico. Estos dos talantes se manifiestan
equilibradamente en la tragedia griega (Sófocles, Esquilo) en la que el coro expresaba los
valores dionisíacos y el diálogo de los actores, los apolíneos.
La nueva cultura: Sócrates, Platón, Cristianismo, Socialismo.
Sócrates vino a romper este equilibrio imponiendo en el pueblo griego una forma de vivir
que exalta la razón, el diálogo, el respeto supremo a la ley.... todos ellos valores apolíneos. Platón reforzó esta actitud por su afirmación de las Ideas como realidad suprema, del alma
como componente superior del hombre y de la dialéctica como forma suprema de
conocimiento.
El Cristianismo "un platonismo popular", reafirma e impone en Occidente una
cultura en la que los valores dionisiacos son rechazados como antinaturales. Es una cultura en
la que la obediencia, la sumisión, la jerarquía, los valores religiosos, la hermandad, la exaltación
de los humildes, se convierten en valores únicos.
Ya en el siglo XIX, la llegada del socialismo predicando ideas de igualdad social, termina por reafirmar esa cultura apolínea
occidental.
Los autores y movimientos anteriores modelan la cultura occidental. Una cultura que ha
hecho infeliz al ser humano; por eso ahora está en decadencia (cultura descendente) y es
necesario destruirla para sustituirla por otra cultura vitalista y dionisiaca.
Diagnóstico: Nihilismo.
La cultura occidental está tocada de una enfermedad mortal: el nihilismo De esta
enfermedad piensa Nietzsche curarla con el mismo interés que intenta curarse a sí mismo.
Etimológicamente nihilismo viene de "nihil"=nada. Históricamente hace referencia a una forma
de vida y de pensamiento con conexiones anarquistas, que se vivió en la Rusia posterior a
Alejandro II (XIX), en una época de crisis económica y social, caracterizada por la perdida de
esperanza en una sociedad mejor y por la consigna de destruir lo que hasta ese momento se
había considerado valioso, aniquilarlo (nihil) todo para construir una sociedad nueva.
Nietzsche habla de dos tipos de nihilismo: uno es pasivo, producido por la muerte de
Dios y que ha creado una situación en la que "nada" tiene valor, porque la cultura occidental se
había construido sobre el cristianismo, sobre un "Dios que ha muerto" y todo se derrumba, no
queda "nada".
También existe un nihilismo activo o positivo. En una sociedad en la que nada tiene
valor es posible construir desde esa "nada" una cultura nueva, creando nuevos valores. La
enfermedad mortal de occidente es el nihilismo pasivo; Nietzsche. se considera, a través de Zaratustra,
el transmisor de este hecho y el profeta de una cultura totalmente original, es un nihilista activo.
Crítica a la filosofía.
Uno de los componentes de la cultura occidental (fundamentada en el mundo griego) es
la filosofía. La crítica de Nietzsche a la filosofía siempre tiene como referencia de fondo a la filosofía socrática y platónica ya que, según él, marcan el modelo de las filosofías posteriores, que
repiten sus mismos errores:
• Han creado dos mundos opuestos. Un mundo superior, eterno, inmutable,
causa y origen de todo, perfecto, con verdadera realidad. Platón: el mundo de
las ideas; Cristianismo: cielo; Aristoteles: mundo supra lunar y Inmóvil. Otro
mundo inferior, temporal, aparente, imperfecto, cambiante: la tierra, el mundo
físico. Nietzsche piensa que el mundo superior no existe, es "nada" y el único mundo
real es el inferior, el que los filósofos consideraban "aparente", “sombra” y los
cristianos “valle de lágrimas” y “lugar de paso”. La realidad auténtica no es fija y
permanente; es un constante “devenir”.
Han desvalorizado el testimonio de los sentidos. Salvo los empiristas, los
filósofos han desconfiado del valor del conocimiento de los sentidos, los han
considerado engañoso. (Con el conocimiento intelectual ocurre lo mismo según mi criterio) .Nietzsche piensa, por el contrario, que los sentidos
constituyen la base de nuestro conocimiento y en ellos se fundamenta la
verificación de todos los conocimientos científicos.
Han sobrevalorado los conceptos y el lenguaje que los expresan tales
como la esencia, naturaleza, la causa... pensando que esos conceptos
representaban la realidad, nos ofrecían una idea exacta de ella. Por el contrario,
Nietzche. opina que las ideas, estables y fijas, son incapaces de representar la realidad
que es cambiante, inestable, puro "devenir", tal como afirmaba el Heráclito.
• Han exaltado la razón como única forma de acceso a la realidad. Nietzsche piensa que existen realidades que no son racionales
(inconsciente, sueños, sentimientos, instintos) que solo pueden conocerse con
facultades irracionales despreciadas por los filósofos: la intuición, la inspiración,
la mística, la poesía, la música, el arte...
La razón de estas actitudes de los filósofos ha sido su apolíneo desprecio por la vida, su
miedo a todo lo que era inestable, irracional y mortal, su incapacidad para aceptar que la
existencia es una realidad sin lógica, irracional y sin destino definido y que por tanto la razón no
puede comprender. Por eso se inventan mundos estables, racionales y eternos asumibles por
la razón.
Crítica a la ciencia.
Al final critica no tanto la ciencia
como la mentalidad positivista que la consideraba como única forma de acceder fiablemente
a la realidad. Coincide, por tanto, con la última crítica a la filosofía.
Crítica a la moral
Toda cultura tiene un componente moral; en la occidental este componente es muy
importante. Por ello dedica varias obras casi exclusivamente a su crítica: "Mas allá del bien y
del mal", "Genealogía de la moral".
Una moral es un conjunto de normas sobre el bien y el mal (en la moral cristiana, el
decálogo) que reflejan una escala de valores. La escala de valores occidental sitúa en la parte alta de la escala de preferencias los valores
religiosos, espirituales, intelectuales, respeto a Dios, obediencia, respeto a la propiedad, orden y
jerarquía, moderación en las pasiones...todos ellos, valores apolíneos.
La moral antinatural
Nietzsche piensa que toda moral, incluso la misma existencia de la conciencia del bien y del
mal, no es natural, no deriva necesariamente de la naturaleza del hombre, no ha existido
siempre; ha sido creada artificialmente y, por tanto, es posible un ser humano sin moral en el
sentido que la hemos definido. Tened en cuenta que algo parecido decían los sofistas. Todo lo contrario afirmaba Santo Tomás que admitía que las leyes morales eran la
expresión moral de inclinaciones naturales e inmodificables del ser humano
(ley natural).
Una etapa premoral
Es posible imaginar un momento de la humanidad (etapa premoral) en la que no
existiera moral (conciencia del bien y del mal), mandatos o prohibiciones morales); los más
fuertes se impusieron a los más débiles y llamaron bueno a lo que ellos mismos hacían y malo a
lo que los débiles o la masa tenía que hacer. Era la etapa de la "moral de señores". Las
relaciones sociales se regulaban por la fuerza. Lo bueno era igual a lo aristocrático, los valores
de los señores: la fuerza, heroicidad, valentía, astucia, riqueza, independencia...
Moral de señores y esclavos.
En un segundo momento, los débiles, las masas de esclavos comienzan a llamar bueno
a lo que ellos tienen que hacer: obedecer, respetar, cumplir las normas. Como son incapaces
de rebelarse, por resentimiento, convierten en virtudes, en acciones buenas lo que no tienen otro remedio que hacer y llaman malo a lo que desearían hacer pero no pueden. Convierten la necesidad en virtud. Al éxito de esta rebelión, basada en el resentimiento colaboró el cristianismo, que exalta como buenas las conductas pasivas típicas de los débiles:
la humildad, la paciencia, la resignación, la moderación. Es esta una moral de esclavos frente a
la primitiva "moral de señores".
Todos los valores morales occidentales son apolíneos: la
obediencia, la humildad, el autocontrol, la pureza... son valores que se oponen al desarrollo
de la vida, limitan los instintos y las pasiones, (como puede observarse en las rígidas normas
morales que regulan la sexualidad) "matan la vida", la "aniquilan", no permiten su desarrollo
natural.
Crítica a la religión.
La crítica a la religión no es nueva, es una constante del siglo XIX: Marx,
Feuerbach...también ellos hablaron de la muerte de Dios. Marx piensa que la religión es
solamente la superestructura de un sistema de producción que intenta defenderse
adormeciendo al pueblo explotado con promesas de paraíso y exaltación de valores pasivos
como la resignación. Por eso es necesario cambiar el sistema de producción para eliminar de
base las creencias religiosas.
También se convierte la religión en el punto de crítica más constante y más violenta de
Nietzsche, ya que la considera culpable de la enfermedad de la cultura (Nihilismo). La religión ha
estado en el origen y ha reforzado los mismos defectos de la filosofía y de la moral. La religión
cristiana ha creado dos mundos como la filosofía; ha potenciado los valores apolíneos ha
generado el resentimiento que produjo la moral; es una religión enemiga de la " vida" que
prohibe en sus normas el desarrollo de las pasiones más humanas y vitales. Por eso le parece a
Nietzsche tan importante la constatación de que "Dios ha muerto", Dios no es "nada"; todo lo
construido sobre él se desmorona: los valores, la cultura, la religión...
Mensaje de Zaratustra
Una vez sometida a crítica la cultura occidental, Nietsche. expone cuál es su proyecto
de una nueva cultura. Lo describe en Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie" en el que un antiguo profeta, Zoroastro, (VIII a..C.) de la religión persa mazdeista (la
existencia de dos divinidades: Bien y Mal) vuelve a la tierra y, en una sucesión de situaciones
fantásticas y con un lenguaje plagado de metáforas, que convierte la obra en una joya de la
literatura, comunica a los seres humanos el mensaje de Nietzsche. El mismo autor considera
este libro como la expresión de la madurez de su pensamiento y también “el más trascendental
de todos los libros.
Este es un resumen de su mensaje:
Inversión de valores.
Los valores de la cultura occidental son artificiales, son externos al
ser humano porque la mayoría proceden de la religión, de Dios; son antinaturales porque van
contra la vida; son apolíneos. Por ello es necesario trasmutar la escala de valores situando los valores dionisíacos en la parte superior de la escala y a los valores apolíneos
como contravalores.
El superhombre
El hombre occidental está siendo aniquilado con su cultura; deberá ser sustituido por un
nuevo tipo de ser humano: el superhombre Lo mismo que el mono fue una etapa para el
hombre, éste es una etapa para el superhombre. A diferencia de aquél, éste será ateo; no
aceptará los valores tradicionales o impuestos, él creará sus propios valores dionisíacos. Será
un ser apegado al único mundo existente, la tierra y ésta constituirá su única referencia.
Para expresar esta transformación utiliza una metáfora: el camello (animal paciente,
resignado, la etapa de "tu debes") es devorado por el león ( animal activo, dominante,
etapa de "tu puedes") que se convierte en niño, símbolo de lo que empieza desde cero. El camello simboliza la cultura nihilista occidental; el león es el símbolo del nihilismo activo que
destruye a lo anterior y el niño representa al superhombre que construye su existencia desde la
nada.
Voluntad de poder
La fuerza que mueve al superhombre no es la razón, es la "voluntad de poder",
expresión que Nietzsche toma de Schopenhauer. Este pensaba que el universo se mueve por un
impulso irracional que llama voluntad de poder. Lo mismo que otros conceptos habituales Nitzsche no
lo define exactamente. Voluntad de poder significaría en primer lugar “voluntad de superarse,
de sobrevivir”, lo que Darwin había denominado “adaptación y selección del más fuerte”, la
fuerza que dirige la evolución de las especies.
En realidad la voluntad de poder puede referirse tanto al impulso que nos permite desarrollar al máximo nuestras posibilidades de vivir a tope la vida como al impulso de dominar, de ejercer la fuerza, de ser superior, de no aceptar las limitaciones impuestas por la
religión o la tradición. Es el impulso primario del hombre dionisíaco, de la moral de señores que decide y crea sus propios valores. Frente a esta voluntad de poder está la
"voluntad de verdad", propia del hombre occidental caracterizado por someterse a la escala de
valores tradicional y apolínea, buscar la verdad como aspiración suprema, llevar una existencia
nihilista e intentar dominar la realidad mediante la razón. Alejandro Magno, Napoleón son
ejemplos históricos de esta voluntad de poder por su capacidad de crear nuevas formas, de
extender su influencia, de dominar.
Eterno retorno
En sus paseos por un lago de los Alpes recibió Nietzsche. la inspiración del "eterno retorno",
una intuición ya afirmada por los griegos, sobre todo Heráclito según la cual el tiempo del
universo no es lineal, no ha tenido un principio a partir de cero y tendrá un final, más allá del
cual sobrevendrá otro universo, otro mundo, tal como pensaban los cristianos.. El Universo se repite y se repetirá constantemente "vuelve a empezar" en ciclos indefinidos. Como en el caso de la voluntad de poder tampoco explicó con claridad este concepto.
Más que una afirmación literal y física de una repetición eterna de los acontecimientos (tal como pensaba Heráclito), se trata de una forma de mostrar que no existe más mundo que este, (no hay algo diferente ni antes ni después), que nosotros solos decidimos nuestra
existencia, que tenemos la capacidad de convertir nuestras acciones concretas y temporales en
eternas y definitivas.
También cabe una interpretación moral de este concepto: indicaría la necesidad de
convertir cada momento de felicidad en definitivo, de aprovechar los momentos de la vida,
puesto que estos serán los únicos, serán para siempre.