UPCM (Universidad Popular Carmen de Michelena, Tres Cantos, Madrid).
La filosofía de por sí puede cambiarnos la vida. Todos somos filósofos y en la búsqueda del sentido solo tenemos que ejercer como tales.
jueves, 25 de febrero de 2021
¿Qué puedo saber?
sábado, 20 de febrero de 2021
Comparto con vosotros esta íntima reflexión. Mis Pre-ocupaciones.
Pre- ocupaciones.
Me preocupa:
La polarización constante... la exigencia de polarización en este mundo nuestro. Aunque, en realidad, esto no es nuevo; al contrario, es cansinamente viejo.
Me preocupa:
El aumento de una actitud paternalista que no permite al otro pensar por sí mismo, aunque sea equivocadamente.
Me preocupa:
Que el otro, de pronto (o ¿no es tan repentino?) se haya convertido en enemigo, el portador de males.
Me preocupa:
El olvido. Olvidar quienes somos, quienes verdaderamente somos.
Me preocupa:
La inconsciencia ecológica, el no saber realmente que andamos sobre una tierra que nos nutre, nos acoge...
Me preocupa:
...
Todos estos pensamientos me enredan en una magnifica y cruel tela de araña. Espero ser ingerida por el gran monstruo en cualquier momento.
Sin embargo, algo sucede. Una enorme gota de rocío cae frente a mí y me devuelve mi propio reflejo (¿Soy yo esa que mira?), un cuerpo aterido, cuasi rígido, diría, y una mirada, la mirada... y observo, miro más hondo y allí a lo lejos percibo un brillo.
Centro mi atención en ese brillo que titila desde el fondo... poco a poco mi respiración se acompasa, mi cuerpo se relaja, ¡La red desaparece!
Quedo suspendida, no hay tela de araña, no hay monstruo... solo vacío. Y, en ese vacío, una certeza: Yo soy, soy eso. Eso que brilla, eso que titila, eso que no tiene forma, eso que está en lo hondo suspendido en el vacío. Yo soy eso. Eso eres tú. Yo soy tú.
Vuelvo a la superficie. Vuelvo a mi pequeño yo, pero esta vez me acompaña un brillo sin fin, un vacío inmenso que paradójicamente me llena.
Desde ahí miro al mundo, mi mundo. Con toda su incertidumbre, con todo su ritmo, con sus idas y venidas... veo mi propio telar, tejido con viejos hilos venidos de tiempos inmemoriales y con otros de espléndidos colores todavía no nacidos... mientras tanto la vida, nuestro vivir, siguiendo el propio impulso vital, ese conatus Spinoziano del que todos somos ejemplo. Vivir creando o fabricando o soñando...respirando la misma esencia de la vida.
Vivir y también morir o, tal vez, morir y también vivir.
Sí, Sí.., grito el Santo Sí de Nietzsche. Depongo mis armas... dejo de luchar con este mundo, dejo de mirarlo desenfocadamente (Un brillo me ilumina, un vacío me acompaña) y contemplo asombrada ese mundo.
Lo contemplo como quien contempla una gran obra de arte y ¿Por qué no? ¡una hermosa obra de arte!
Lo contemplo y grito Sí. Sí al mundo, Sí a mí, Sí a ti, Sí a nosotros.
Pre-ocupaciones. Como personajes de esta obra, las contemplo.
Contemplo adentro y afuera.
Contemplo mi red y sigo el hilo de Ariadna confiando en salir del laberinto.
Aunque sé que el Minotauro ya ha muerto.
viernes, 19 de febrero de 2021
NOTICIAS DEL DÍA A DÍA: LEYES O JUSTICIA
Hola
AMIGOS: El tema que quiero tocar hoy, tiene, para mí, una importancia
transcendental; tanta que la equiparo al tema que deje en mi última entrada: la
EDUCACIÓN. Por cierto que, aprovecho la ocasión para referirme a esta última
entrada, para decir, que no se cómo agradecer a los amigos-empezando por
nuestro Maestro Eduardo-que han hecho comentarios favorables hacia mí por el contenido de la
misma. Y quiero reafirmar una vez más-puesto que ya lo he dejado escrito-que no
me arrogo ningún mérito por el mismo, ya que lo importante del mismo, son las
razones que el autor del mismo-el profesor Tamayo-nos ofrece y que desde luego,
en eso si que estoy de acuerdo con los comentarios que se han hecho, son de una
gran trascendencia. Si en algo puedo reconocerme, es en que cuando lo vi y lo
expuse, fue para que los posibles lectores pudieran disfrutar con ella y sacar
consecuencias favorables para todos nosotros como ciudadanos éticos y empáticos.
Como
digo al principio, el tema de hoy tiene relación con el concepto de JUSTICIA.
Y la gran pregunta es: ¿LEYES Y JUSTICIA SON LO MISMO? Para mí, NO.
Para
explicar que es lo que yo entiendo por ese concepto, me basaré en otro
artículo, que dejaré al final de mis comentarios, y que lo argumenta una
persona a la que yo sigo desde hace bastante tiempo y que durante estos años me
ha llegado a convencer de que es una magnifica profesional, pero también-y yo
lo valoro todavía más- es una excelente persona. Su nombre Elisa Beni. Y solo
por aportar un mínimo detalle de su personalidad, comento que ya desde su más
tierna juventud, puesto que era una estudiante, terminó sus estudios con
matrícula de honor y todo sobresalientes en sus asignaturas. Después ha
desempeñado, y sigue haciéndolo en la actualidad, una serie de facetas que
dejan bien patente su calidad.
En
este artículo, como en tantos otros que a través de su carrera periodística a
confirmado, hace un análisis del comportamiento de “algunos” jueces (el
entrecomillado es mío), no de todos, faltaría más, pero sí quizás de los que
tiene algo más que decir en nuestro país. Estos jueces son los ocupan los
puestos más decisivos a la hora de juzgar casos de una importancia vital para
el funcionamiento de nuestra democracia, y por lo tanto lo que influye en la
vida de todos y cada uno de los habitantes que la formamos.
No
voy a hacer un repaso de la evolución de de este Poder, desde la inauguración de
la nueva época en que vivimos desde el año 1978, fecha en que se aprueba,
publica y entra en funcionamiento la nueva Constitución, y que da lugar a la
Democracia actual. Pero si que quiero resaltar, que dentro de las reformas de
todo tipo que supuso este cambio tan importante, hay algo que yo creo que no se
abordo como debería de haberse hecho, y que no fue otra cosa que la actualización
del funcionamiento de la Justicia.
No
hace falta ser un experto- como nuestra autora es-para ver que este Tercer
Poder que tenemos (me atrevería a decir que padecemos) no se ajusta a lo
que-desde mi punto de vista-se esperaría que fuese su funcionamiento. De hecho
la impresión que la ciudadanía en general tenemos, es que su comportamiento no
corresponde a su responsabilidad, y que un día sí y otro también, dictan
sentencias que no solo no las entendemos, no porque no somos juristas, sino
porque el más mínimo sentido común nos indica que no son como deberían de ser.
Que se dicten contra los más débiles (contra los “robagallinas”) y se absuelvan
a los más grandes, tanto autores como delitos, no cabe en la mente de
cualquiera que razone un poco.
Cuando
me decidí a escribir esta entrada, me hice el firme propósito de que fuera lo
más breve posible por lo que yo debería exponer, pero, pidiéndoos disculpas, no
puedo dejar de decir solo un poco de lo que me gustaría decir sobre este tema
que, insisto, para mí es vital.
Desde
hace muchos años, desde mi juventud, es algo que siempre me ha rechinado, que
me obligaba a pensar en que mis actuaciones deberían adaptarse lo más posible a
la ética, a la moral, al respeto de las leyes, a alabar a los actos
justicieros. Y debo de dejar muy claro que esta manera de pensar, ha sido el
motivo por el que en algunos momentos de mi vida me haya visto cerca de sufrir
consecuencias nada positivas para mí.
Es
curioso que precisamente hoy, hayan aparecido estos dos artículos: el de Beni,
con su opinión sobre la actuación de los jueces, y otro- en un periódico distinto-
del juez Garzón, donde cuenta cómo vivió su entrada en la profesión cuando fue nombrado
Juez en un pueblo de su tierra natal, Andalucía. Y que nada menos coincidió con
nuestro, nunca olvidado, 23-F. Esto me ha hecho recordar que, muchos años
después, en 2012, escribí un artículo en
el que decía que lo que ocurrió ese año, y que no fue otra cosa, que la
sentencia que lo condenaba y apartaba de su profesión. Para mí fue un autentico
disparate-por no decir otra cosa-y era un acto muy importante que hacía que me
ratificara en que la JUSTICIA en España, hacía tiempo que no vivía con nosotros.
De hecho los tiempos han demostrado que aquello fue un autentico atropello,
tanto para la Justicia como para el juez Garzón, puesto que desde entonces ha
disfrutado y disfruta de un reconocimiento en buena parte del mundo, donde
trabaja, y tiene puestos de responsabilidad, que hablan de su prestigio.
El
artículo de Elisa Beni.
Decadencia y caída del juez
Ese don
que antes les regalaban con respeto, ahora los jueces tienen que arrancarlo con
soberbia, porque reparan en el descontento con el que la sociedad contempla sus
coqueteos con el poder y sus genuflexiones ante éste
"Tan elevada es la misión del juez y tan necesaria la
confianza en él, que las debilidades humanas que se perdonan en cualquier otro
parecen inconcebibles en un magistrado (…) Cada uno de ellos tiene que ser un
ejemplo de virtud, si no quieren que los creyentes pierdan la fe"
Piero Calamandrei
He tenido la fortuna de conocer jueces. Jueces de verdad, de esos
que Calamandrei dibujaba. De los que sentían el peso de la toga sobre sus
espaldas, de los que sabían que para juzgar debían de estar "libres de
afectos humanos" y, por tanto, conformarse con una peculiar forma de
soledad. Jueces y juezas que habían abrazado las consecuencias de la gravedad
de su ejercicio incluso en su vida privada, incluso jugándosela. Yo he tenido
la fortuna de admirar a muchos jueces y de aprender de ellos cómo algunas
profesiones no son meramente una forma más o menos segura y afortunada de
obtener unos ingresos sino que conllevan toda una entrega ética y personal que
a veces amenaza con desplomarte. Tan dura y pesada es la dignidad y la
relevancia de lo que haces.
He conocido jueces y he vivido de cerca los tiempos en los que la
sociedad sentía un respeto reverencial hacia ellos. Esos años en los que el
magistrado no ganaba, tampoco lo hace ahora, acorde al peso de su función y a
los sacrificios que conlleva, pero que recibía a cambio otro tipo de
retribución social que era esa asunción de cierta preeminencia moral de quien
vestía la toga. No dudaba un banco de que un juez les devolvería lo prestado.
No se le ocurría a un casero que un magistrado le fuera a hacer una pirula en
sus bienes. Pequeños e inocuos óbolos de respeto basados en la confianza
de la sociedad en quienes estaban llamados a decidir sobre sus vidas y sus
haciendas. No hace tanto de esto. Eran los años ochenta y los noventa, con
inicio de la pendiente a principios de este siglo. No es cierto pues que el
descrédito y la vergüenza a la que ahora muchos de sus miembros arrastran a la
judicatura y a la Justicia tenga nada que ver con el franquismo. Son otros
vientos los que han soltado las togas y las lenguas y están convirtiendo al
Poder Judicial y a sus miembros en un problema. Algo que ellos mismos, sobre
todo la mayoría silenciosa que poco tiene que ver, no deberían consentir.
El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-León,
José Luis Concepción, un personaje cuya trayectoria se ha cocido en los hornos
populares, se despachó afirmando en una tele que: "con el Partido
Comunista en el Gobierno, la democracia está en solfa". Un magistrado
denostando a un miembro del primer poder -lo que tiene prohibido tanto como
alabarlo- y diciendo sin despeinarse que la entrada de un partido legal y con
representación en las Cortes en el Gobierno, un partido que fue actor clave de
la Transición, pone en peligro la democracia. Vocales del CGPJ lo pusieron en
conocimiento de Lesmes y Concha Sáez le llegó a pedir que actuara de oficio en
un escrito que, al parecer, se estudiaba llevar a la Comisión Permanente de
hoy. Todo parece indicar que la tónica va a ser la de dejar correr la cosa.
Dejarlo correr, porque la atmósfera parece ser proclive a aceptar acríticamente
todo movimiento y sus declaraciones mientras sean del bando correcto y, no nos
engañemos, Concepción así lo hizo. Recuerden a Lesmes y a su CGPJ haciendo
comunicados oficiales para reprocharle al vicepresidente Iglesias su forma de
referirse a los jueces ¿van a reprocharle ahora a un juez la forma en que habla
del vicepresidente?
Otro caso, Manuel Ruiz de Lara, el juez de lo mercantil de Madrid
que ya no sabe cómo medrar y que intentó irse de "ayudante" a la
Audiencia Nacional en lo de Villarejo. Antes daba conferencias con Arrimadas.
En sus redes sociales colgó una foto suya comiendo con Macarena Olona en la que
afirma: "Orgullo enorme. Una mujer de principios y honor, defensora a
ultranza del Estado de Derecho. Comida en La Ancha". Olona, que unos días
antes alabó la figura de Rodríguez Galindo, condenado por los compañeros de
Ruiz de Lara a 75 años de cárcel por su relación con el secuestro y asesinato
de Lasa y Zabala. Terrorismo de Estado, honor y un miembro de la APM buscando
desesperadamente apoyos. ¿Deben los jueces comer con políticos? ¿Deben hacerlo
cuando ni siquiera tienen ningún cargo institucional de representación? El
comportamiento impropio de un juez se traslada en el imaginario social a toda
la judicatura. La apariencia de imparcialidad es imprescindible para generar
confianza y contribuir a la estabilidad del sistema político y jurídico.
Alfonso Villagómez, que escribe un artículo afirmando que la
Comunidad de Madrid hace un uso trilero de la Justicia, justo cuando ha
resuelto que revoca la prohibición de fumar en las calles llevada por Ayuso. El
magistrado Luis Ángel Garrido, que se mofa de los epidemiólogos en la radio el
día anterior a que conozcamos su resolución en la que desprecia su dictamen y
permite abrir los bares. Una tras otra. Magistrados en Twitter que se desmandan
y dejan claras sus coincidencias ideológicas y que luego acusan los reproches
afirmando que hay una estrategia para desprestigiarlos.
Es muy posible, pero de haber tal conspiración para cargarse su
prestigio, la han puesto en marcha ellos mismos. Lo saben porque ya notan que
ese don que antes les regalaban con respeto, ahora tienen que arrancarlo con
soberbia, porque leen y reparan en el descontento y el pasmo con el que la
sociedad contempla sus coqueteos con el poder, sus genuflexiones ante éste, que
a ratos son tan evidentes como las de Enrique López y que es consciente de la
pérdida de su sensibilidad moral. Eso no se consigue con un examen ni hay
oposición que conteste a la pregunta que se hacía Jorge Malem en un buen
artículo: ¿Pueden las malas personas ser buenos jueces?
De algunos de los vendavales que se ciernen sobre nuestra
democracia tienen la culpa los jueces que no se comportan como tales y también
los que callan. ¡Ay, los que callan! Ese pecado es bien horrible ya que, como
bien decía Perfecto Andrés Ibáñez, "no puede desconocerse que el rol
judicial impone, en la forma en que tradicionalmente se concibe, un plus de
rigor y de autocontrol generalmente superior al que se da en el común de las
personas".
Es necesario revertir esta pendiente de decadencia entre los
miembros del tercer poder. Vamos ya muy tarde. Otros van a aprovechar tales
miserias como palanca para reventar el sistema. Es obligación del juez reforzar
la confianza de los ciudadanos y con ella la de la democracia.
Si no son capaces ellos mismos -y a las pruebas de las reacciones
de sus representantes y del CGPJ me remito- si no conocen la forma de
comportarse "con prudencia y moderación", como ordena su código
deontológico, habrá entonces que marcarles las líneas exactas que sobrepasan
esa compostura que les es debida.
No se puede tener todo el poder, todo el control sobre el resto de
poderes y ningún control más que el de los pares y a la par pretender la
plenitud de todos los derechos (libertad de expresión, huelga, etc) que otros
colectivos a los que controlan disfrutan. Los militares tienen limitaciones
porque tienen las armas. Los jueces tienen armas tanto más poderosas. O se
comportan o esta democracia debe obligarles a hacerlo. Nos jugamos demasiado.
Sería feliz si disfrutáis con su lectura y con las reflexiones que
seguro os hacéis.
Un fuerte abrazo.
martes, 16 de febrero de 2021
LENGUAJE Y EDUCACIÓN
MIRIAM AIDEÉ RODRÍGUEZ
INTRODUCCION
En este trabajo abordaré
( brevemente) el tema de la educación inclusiva desde la óptica de la filosofía
del lenguaje y su influencia en el conocimiento del sujeto, en la evolución de
sus estructuras mentales y la forma de conocer el mundo, su mundo; a su vez
abordaré la cuestión de la comunicación y sus barreras, la importancia que
tiene la comunicación para el aprendizaje y la participación, a su vez como por
medio de la comunicación y el lenguaje podemos fomentar una educación inclusiva
y una breve postura crítica al discurso epistemológico en la historia como
política de control para poder vislumbrar la importancia que tiene el rol
docente en la instauración de nuevas mentalidades.
DESARROLLO
¿Podemos conocer algo? ¿Qué podemos conocer?
Me ha parecido importante
iniciar con la filosofía brevemente para continuar en la crítica y reflexiones
de estos temas, por ello iniciaré con un filósofo que me parece importante:
KANT. En primera instancia inicio con el filósofo francés: Rene Descartes (para
hacer la ilación de ideas a Kant) que se preguntaba: ¿Cómo es posible conocer?
Descartes pone en duda todos los
conocimientos que tenía en su época, e instaura la famosa duda metódica, sin
embargo años más tarde el filósofo Alemán Emmanuel Kant va más allá que Descartes,
y se pregunta algo verdaderamente importante para la historia del pensamiento humano:
la razón humana ¿puede llegar a la
verdad?; no solo hay que preguntarse cómo podemos conocer, porque si solo
preguntamos esto, estamos dando por sentado que podemos conocer; Kant por el
contrario, hace una crítica de la razón en su obra : Critica de la Razón Pura , esta obra está referida a la ciencia y
se cuestiona si la naturaleza de nuestra inteligencia nos puede llevar a conocer y se plantea la cuestión de ¿Qué
puedo yo saber? ¿Qué puedo conocer? En su obra se advierten elementos teóricos
del racionalismo y del empirismo. Me
permito exponer el esquema de Agüero Mackern,
E. (2020) “esquema de la crítica de
la razón pura”. El cual me parece muy práctico y muy bien ilustrado:
Para Kant la cosa es sí,
el mundo de las cosas, es incognoscible, es decir, no podemos conocer las cosas
tal y como son, nosotros no podemos conocer las cosas en sí, porque cuando yo
conozco una cosa, la conozco en mí, “¿qué es la cosa en sí independientemente
del hecho que yo la conozca?” “¿Cómo era la naturaleza o que significado tenía
antes de la existencia del hombre?” Agüero
Mackern, E. (2020).
La cosa material me proporciona algunos datos, pero,
son caóticos, van a ir organizándose, se van a ir estructurando, procesándose
por las formas a priori de la
sensibilidad (espacio y tiempo) que como Kant lo describe en su obra ya las
tenemos (a priori). O como nos explica Agüero
Mackern, E. (2020): “imaginemos que entramos en un cuarto oscuro y empezamos a
palpar lo que ahí se encuentra. Poco a poco iremos reconociendo lo que se halla
allí a partir de ir organizando las sensaciones que vamos teniendo” es decir
esos datos caóticos los vamos estructurando y procesando gracias a las formas a
priori de la sensibilidad (espacio y tiempo).
El dato caótico que la sensibilidad recibe y que es ordenado por estas
formas a priori de la sensibilidad se plasma en el fenómeno, que es para Kant
el primer objeto de
conocimiento, el fenómeno es así el resultado de aplicar esas formas a priori a
una materia, es decir, solo se conocen objetos, no cosas. Del mundo de las cosas provienen unos estímulos
que yo debo interpretar para poder conocerlos como fenómenos, los cuales, si se
pueden conocer a través de los sentidos, “cuando conocemos a través delos
sentidos lo que hacemos es encuadrar nuestro objeto en un eje espacio-temporal”
Agüero Mackern, E. (2020). De ahí que conocer siempre es interpretar,
interpretamos la materia a través de unas formas; formas a priori de la inteligencia,
y cuantos menos elementos interpretativos tenemos, entonces menos podemos
conocer; por ejemplo: dos personas pueden estar expuestas al mismo estimulo
sensorial, o ver lo mismo, pero cada uno conocerá en función de los a priori
que tenga (formación y conocimiento previo), todos podemos tener inteligencia, pero,
no todos tenemos las mismas categorías.
El fenómeno asi, es una representación empírica y una intuición, esta
representación siempre es individual. Los fenómenos son individuales y la ciencia no
trata de lo individual, por lo que estos fenómenos deben encuadrarse en las
categorías del entendimiento, (existen cuatro categorías para Kant), pero lo
importante es saber que el resultado de procesar el fenómeno a través de estas
categorías es: el objeto de la ciencia; quien se encarga de construir el objeto
científico es el entendimiento. ¿Por qué es importante conocer esto? Porque
estamos tratando de la epistemología del sujeto, cuando nosotros hablamos de
conocer, de enseñar , de prácticas docentes, primeramente debemos tener claro
que conocer siempre es interpretar y
que cada uno de nosotros conocemos en función de las categorías que tengamos (formación
y conocimiento previo) , la evolución de las estructuras mentales que tengamos
depende de la formación y conocimiento acumulado, los fenómenos se nos
presentan a todos y cada quien le da su interpretación en función de ello, se
nos olvida que el niño, el adulto, el
compañero , el vecino, el amigo, etc, posee sus propias categorías, lo
que podemos hacer es ayudar a
evolucionarlas. Esto nos lleva a la
cuestión del lenguaje, porque en el análisis del lenguaje podemos encontrar
casi lo mismo, cuando yo digo una palabra, y la interpreto de un modo, otra
persona la interpreta de otro modo, entonces nos encontramos con estudios
valiosos en la filosofía que no debemos perder de vista para poder desarrollar
una pedagogía intercultural y una
educación inclusiva.
El
disfraz.
Existen figuras que
norman el discurso epistemológico, las figuras fungen como autoridades
epistémicas, y se confía en ellas para poder tener sentido , el conocimiento
que adquirimos, así a nivel social funge como una normatividad, los discursos
filosóficos de corte epistémico son variados, pero el contexto nos vincula a
ellos, por ejemplo en la época y el
contexto de Platón la epistemología era logo-centrista, la polis griega debe ser
gobernada por un rey filósofo, su obra
mete una normatividad donde se privilegia la racionalidad, Aristóteles fue
maestro de Alejandro Magno y su discurso epistemológico también tiene connotaciones
políticas, tiene que ver con la organización de una cultura unificada (obra que
seguirá Alejandro, por influencia de su maestro, desgraciadamente sin
sistematización y organización por efectos de su época), san Agustín norma con
su discurso epistémico, lo que busca en realidad es normar la sexualidad en el
plano intelectivo y también del cuerpo, en general la visión judeo-cristiana, busca
la sumisión a un credo un control de los placeres, un entramado complejo de
conductismo que cursó en toda la edad media, tiene implicaciones normativas
sociales, Tomás de Aquino busca el control de la sexualidad también: “ la
masturbación es un castigo”.
Valga decir que la
normatividad epistémica social sigue vigente en nuestros días y tiene
injerencias normativas y psicológicas en nuestra sociedad, (Michel Foucault
estudia muy bien esto en su obra). Descartes, va sobre el camino del establecimiento
de una academia científica, se quería justificar un epistemología en contra de
la escolástica que se instaura en la edad media, se quiere justificar el
discurso científico. Leibniz con su Monadalogía
se encamina a justificar la visión protestante cristiana de los estados
germánicos: la mónada que, tiene el diseño perfecto del mundo, Hume, por
ejemplo, hace la justificación del liberalismo económico (desigualdades económicas),
con respecto a la naturaleza humana: las pasiones gobiernan al hombre. Kant, busca fundamentar el reino de la razón, es un
ilustrado. El imperio de la razón en lo ético y lo político se puede ver plasmado
en la idea de una sociedad de naciones internacional, pues presupone que se
extinguirían todas las guerras, el mundo como una única razón (sociedad de
naciones internacional). No es gratis que tengamos la idea mundial de la unión europea, además tampoco es
casualidad que la noción de dignidad y
derechos humanos sea kantiana.
Foucault inicia un
estudio filosófico de las formas de control y analiza por ejemplo el nacimiento
de la psiquiatría como fundamento para una
forma de control social y político. Por ejemplo, si a alguien se lo declara loco
la ley no puede juzgarlo (el discurso cognitivista). No estoy enunciando aquí,
la cuestión del discurso filosófico epistemológico en aras del bien y el mal,
debemos alejarnos de esa cuestión metafísica, más bien cabe pensar que en su
época fue necesario y hasta válido en relación con el contexto. La reflexión
nuestra, actual, debe girar en torno a las preguntas: ¿a quién le confiamos
nuestra confianza como autoridad epistémica en nuestra época? ¿A la iglesia? ¿A
los políticos? ¿A los médicos u hombres de ciencia? Por ejemplo: ¿Qué es la
ansiedad? ¿Qué es el déficit de atención? ¿Qué es el síndrome de Asperger? ¿Qué
es un niño con capacidades diferentes? ¿Qué es un niño con capacidades
superdotadas? ¿En quién vamos a confiar estos “conceptos”? ¿a los consejos de psiquiatría o psicología? Después, las farmacéuticas prescriben fármacos
para los más pequeños o incluso para nosotros. , ¿Por qué estamos deprimidos? ¿Qué
es todo este disfraz epistemológico en la sociedad? Quizá un control político
que justifica su razón de existir. Mucho que pensar, indagar, investigar,
reflexionar….
¿Cuál es el concepto de discapacidad? ¿Cuál es el
concepto de aptitudes sobresalientes?
¿Qué
es normal? ¿Qué es anormal? ¿Quién dicta lo que es normal? ¿Desde qué aparato de
poder se determina lo que es anormal? Michel Foucault analiza precisamente la
formación de discursos en la sociedad y en la historia, pues existe un debate
de control político con intentos de justificación en las ciencias (la cárcel,
la escuela, la medicina … aparatos de control). Foucault se interesó en analizar los modelos
de disciplinamiento social durante los años sesenta y setenta, crea el concepto de biopolítica para describir
algunos espacios sociales (cárceles, manicomios y asilos) para intentar develar el fin de estas
estructuras, el fin no es otro más que develar o tratar de
entender los sistemas de poder que se instauran y que son aceptados
socialmente en la sociedad; Foucault centra su análisis en las relaciones que existen entre poder y saber, se pregunta ¿Cómo el poder se articula con el saber? ¿Qué
relación existe para instalar una verdad en la sociedad? El saber es lo que un
grupo de personas consensúan y comparten sobre lo que se considera verdad. A partir de ahí el poder disciplinario
controla la voluntad y el pensamiento humano en la sociedad. Surge entonces lo
que Foucault llama proceso de normalización. Ese poder es lo que define lo que
es verdadero y falso, bueno o malo, correcto
o incorrecto, normal o anormal. El
poder es el que impone la normalización
en la sociedad. El poder lo que busca es controlar a los individuos, que por
ende están obligados a cumplir con su
rol social asignado, bajo los preceptos o leyes
dictadas según esta concepción de lo normal o lo anormal. Ahora bien, la normalización se lleva
a cabo a través del poder de la palabra, a través
del lenguaje, en su obra La arqueología
del saber (1969), expone que todos
los saberes se crean y circulan en la
sociedad dependiendo de las circunstancias sociales que viven. El poder
hace una especie de naturalización de
esos saberes mediante el
discurso pedagógico para
evitar su cuestionamiento. En su
obra: Las palabras y las cosas,
Foucault expone que esos discursos que circulan en la sociedad son
producto de la episteme imperante de la época, en su obra la Historia de la locura en la época clásica (1961) explica la noción y el nacimiento del concepto de locura, (tintes
de aparato de poder, en su obra Vigilar y
castigar (1975) expone el trato hacia
los marginados y de manera
exponencial nos muestra los castigos de la época. De manera magistral nos explica la
instauración de panóptico (preso
que siempre es vigilado
y con ello el garante del funcionamiento del poder) cárcel, donde el preso
está vigilado siempre, pero no puede saberlo. Lo interesante de
su análisis es que esta relación de poder se
extiende a los hospitales, los
asilos de ancianos y hasta las escuelas. Estos sistemas de poder, norman el cuerpo social en el capitalismo, el
discurso se hace normal, esto lo analiza
en Microfísica del poder
(1980).
Estudiar
el pensamiento del filósofo francés no es mi objetivo, solo hay que tener como referente qué postula. El poder está presente en la sociedad y se ejerce también
en los vínculos familiares, en el discurso médico, político, etc. El poder se
ejerce en la sociedad y su fin es controlar y dominar, es garante de la
productividad con interés propio. Vásquez Rocca,
A. (2013) nos expone
que: “el cuerpo es considerado como soporte de los procesos biológicos. Los
mecanismos de poder ya no tienen allí por objeto la muerte, sino actúan como
administradores de la vida. Las disciplinas del cuerpo y las regulaciones de la
población constituyen los dos polos alrededor de los cuales se desarrolló la organización
del poder sobre la vida.” La psiquiatría
nace como una disciplina normativa, no como rama de la medicina general, se escuda
en ella, para justificar su discurso, es decir, para darle validez a lo que propone
como normal o anormal, Vásquez Rocca,
A. (2013) nos explica: “para poder existir como instrumento del saber, es decir,
como saber médico fundado y justificable, tuvo que efectuar dos codificaciones
simultáneas. En efecto, por una parte, debió codificar la locura como
enfermedad; tuvo que patologizar los desórdenes, los errores, las ilusiones de
la locura; fue preciso llevar acabo análisis (sintomatología, nosografía,
pronósticos, observaciones, historiales clínicos, etcétera) que aproximaran lo
más posible esa higiene pública, e incluso la precaución que estaba encargada
de asegurar, al saber médico y, en consecuencia, permitieran el funcionamiento
de ese sistema de protección en nombre de este saber. “En la psiquiatría como
discurso epistémico normativo hubo que codificar el concepto de locura “hubo
que codificar la locura como peligro, como esencialmente portadora de riesgos
y, por ello, la psiquiatría, en la medida en que era el saber de la enfermedad
mental podía funcionar efectivamente como la higiene pública” Vásquez Rocca, A. (2013).
Esta es
una muestra de codificación del sistema de saber que permea como aparato de
poder no solo en el discurso válido que una sociedad necesita poner como
imperante, también en los saberes, también en la ciencia, se instaura asi como
una disciplina reguladora, entonces, ¿Quién determina lo normal o lo anormal? “A
partir del instinto, toda la psiquiatría del siglo XIX va a poder devolver a
los ámbitos de la enfermedad y la medicina mental todos los trastornos, todas
las irregularidades, todos los grandes trastornos y las pequeñas
irregularidades de la conducta que no competen a la locura propiamente dicha”
Vásquez Rocca, A. (2013). Y en
palabras de Foucault en su obra los anormales (2001) “ lo
que quería estudiar hoy es esto, esas generalizaciones del poder y el
saber psiquiátrico a partir de la problematización del instinto”[1]. La pregunta que me asalta
en mis días es: ¿Qué es
el panóptico hoy en día? De suma general,
la normatividad política ha permeado el discurso epistemológico a través de
toda la historia, no solo se ha sumergido en lo hondo del discurso
epistemológico para fundamentar sus normas de control, también ha permeado en
la ciencia para poder fundamentar, por ejemplo, el término de locura, y ciertas
psicopatologías. Michel Foucault estudia la fundación de la psiquiatría como
forma de control social. Entonces, confiando en nuestras figuras dominantes epistémicas,
nosotros, en nuestra actualidad, le llamamos a nuestros alumnos, hijos,
hermanos, etc, “niño con capacidades especiales”, “niño superdotado”, “discapacitado”
“deprimido”, “ansiedad” “obsesivo compulsivo” y demás que enumera el famoso
manual psiquiátrico, damos drogas para medicar a un infante y en la escuela
requiere tener cuidados especiales…
La
pragmática
La lingüística es útil en
nuestra vida diaria, muestra de ello es la pragmática, Wittgenstein nos explica
los juegos del lenguaje, que, el uso del lenguaje, el hablante adapta el uso de
las palabras al criterio compartido de la comunidad, asi se rompe la arbitrariedad de usar la
palabra según me plazca, el hablante se adapta a la regla compartida por la
comunidad de hablantes, las palabras y los enunciados adquieren significado en
ese contexto y no como etiquetas de los objetos. Para la pragmática lo
importante es el contexto y en ese contexto tratamos a los “especiales” , en
ese contexto hemos aprendido que el concepto “especial” se refiere a un niño “
discapacitado”, con capacidades especiales”
y en Estados Unidos “alíen” para designar a un nacido de un migrante,
que tiene la soberanía“ americana” pero por ser padres migrantes se le ha
denominado asi, también, en ese contexto, en España, el término
coloquial "mena", que quiere decir "menor no acompañado",
se aplica a niños inmigrantes ilegales que entran al país sin la tutela de un
adulto. Una mera clasificación "técnico-legal" deriva en un apelativo
despectivo y discriminatoria. Por más que adornemos el enunciado o
la palabra, se refiere siempre al mismo significado en el contexto donde nos movemos.
Para llegar al consenso de la comunicación se necesita que la situación(contexto)
y la competencia de los hablantes esté conectada a las normas pragmáticas (uso
del lenguaje en el contexto), estas normas , usos del lenguaje facilitan el diálogo,
la comunicación, el consenso entre los participantes de la comunicación se
apoya en la argumentación, esto lo estudia Habermas (1984) que expone la teoría
de la competencia comunicativa.
¿Cuál
es el concepto y clasificación de las Barreras para el Aprendizaje y la
Participación?
Todo aprendizaje exige
validar la información que recibe, porque ningún contenido se aprende en el
espectro ingenuo de un vacío, la validación de la información recibida se da en
el contexto vivido, necesitamos esquemas previos (Kant), esfuerzos mentales,
motivación, interés, etc. Para entender los mensajes que nos llegan desde afuera, a través del proceso de la comunicación,
solo de esta manera se podría decir que tenemos un dialogo útil. A través del
proceso dialógico nosotros hacemos esfuerzos para comprender lo que los demás
nos dicen, el emisor propiamente hablando. El emisor lanza aserciones para ser entendidas
y comprendidas por el receptor, es decir, con la finalidad de validarlas intelectualmente.
Esta validación la hacemos de manera interna y mental, con ella llevamos a cabo
la interpretación de mensajes, órdenes, etc. Cuando nosotros tenemos un diálogo
con los demás establecemos una validez, como nos explica en su artículo, Froufe-Quintas,
S. (2000). “establecemos una validez objetiva de los conocimientos que la
ciencia nos presenta como válidos mediante las metodologías
empíricas/cualitativas”, pero no sucede lo mismo con los diálogos y las
comunicaciones que tenemos con los demás, con las personas que nos rodean,
porque aparecen elementos que bloquean la comunicación humana. La validez de las ideas depende del consenso
de los participantes, y el consenso se apoya en la validez de la argumentación.
Froufe-Quintas, S. (2000) nos explica, siguiendo lo que es el discurso para
Habermas: “Toda argumentación personal usa criterios de validación que están
sumergidos en procesos psicológicos, culturales, religiosos y que
hipotéticamente descubrimos”. Es decir, a lo largo de nuestra vida vamos
acumulando supuestos culturales, que se van guardando en nuestra mente como
sistemas de creencias, que luego se convierten es sistemas. Vamos teniendo como
verdades a lo largo de nuestra
existencia estas ideologías que distorsionan nuestra comunicación, porque
fungen como esquemas de significados, normas que rigen nuestras ideas,
pensamientos, actuaciones y hasta nuestra forma de sentir en determinado
momento o situación y nos acompañan a los largo de nuestra existencia. Estos
supuestos , que tenemos como configuración de nuestros significados afectan
nuestros diálogos, no nos permiten ser libres a la hora de efectuar el proceso dialógico,
no nos permiten ser libres para expresar nuestras opiniones, entonces surge una
falsa conciencia. Froufe-Quintas, S. (2000) nos explica que Mezirow
(1998) “analiza tres formas en las que aparece como falsa una forma de
conciencia. La primera debido a los errores acerca de los procesos para la
utilización del conocimiento; la segunda se manifiesta a través de los errores en
la comprensión de las funciones sociales y la tercera a través de la
comprensión de los motivos para la aceptación de la propia consciencia”. Nos
explica que los supuestos falsos sobre la utilización de conocimiento los
podemos notar cuando un educador explica todo mecánicamente, da por sentado de
verdad esos supuestos, y los aplica como legítimos e inmutables, es decir “las
aplican como un corsé a las vidas de los
demás”. Otro error: se da cuando que el niño confía demasiado en el profesor
pensando que él lo sabe todo o lo puede todo[2] es
por ello que “nuestros
juicios sobre las actividades de las demás personas se refieren a su realidad
más cercana, a todo aquello que percibimos cerca de nosotros y que para darle
validez a nuestras opiniones acudimos a otros para que confirmen nuestros
asertos. De ahí que este aprendizaje dialógico implique ciertas precondiciones
consensuadas dentro de la comunidad en que vivimos.” (Froufe-Quintas, S. 2000).
Asi como lo he explicado aquí, el lenguaje, los usos del lenguaje, como nos
dejó advertido Wittgenstein, depende siempre del contexto.
¿Cuáles son las barreras para el
Aprendizaje y la Participación?
Me parece que hay muchas, pero
una de las más importantes y de la cual me ocupo aquí es la comunicación.
Froufe-Quintas, S. (2000) siguiendo a Gibbs (1987), nos explica las actitudes
humanas que bloquean el fenómeno de la comunicación y que son las responsables
que las personas no puedan manifestar sus emociones, y sentimientos a pesar de
sus deseos de decir la verdad o de agradar a los demás:
1.
La persona se siente evaluada. - cuando un
apersona se siente evaluada por los demás, se siente intimidada, en este clima intimidatorio,
la persona no puede decir todo lo que desea y lo que quiere decir, se siente
insegura y navega en el mar de las dudas, por el miedo, el miedo a ser evaluado
con la mirada crítica de su evaluador. “Paulo Freire lo explica con claridad
cuando habla del «mundo del silencio» en el que viven los oprimidos de la vida.
Las gentes se encuentran sumergidas, aletargadas, desconfiadas de sí mismos y
de todos sus atributos humanos. Únicamente pueden emitir silencios no queridos
y represalias anunciadas.”[3] Ante este clima, escenario
poco cordial ,la persona se sumerge en el silencio, como un oprimido , se
siente amenazado al dar su opinión verdadera, a lo mucho llegamos a dar una
opinión que en verdad solo llega a ser algún tipo de información , pero, no es
su opinión sincera, su propio juicio, entonces, no se está logrando una
comunicación verdadera.
2.
La persona controla la comunicación.- falta libertad plena para concebir como
verdad la opinión escuchada, es decir la persona controla su lenguaje corporal,
sus gestos, su lenguaje, esto genera en el receptor una barrera de resistencia
que permea incluso ante un grupo o personas que escuchan este mensaje, todos
pueden estar presentes en tiempo y espacio pero , se siente que de antemano
todo ya está decidido, por lo tanto una opinión carece de sentido, ¿Cuántas veces no hemos sentido esto en un consejo técnico escolar? ¿En una reunión de
educación? ¿En dónde solo vale el hecho de cumplir con un horario y un
itinerario prestablecido? ¿Para qué opinar si todo ya está decidido? Resulta
ser una farsa el presumir que hemos tenido comunicación y llegado a acuerdos.
Las decisiones y las formas de conducirnos y actuar ya han sido definidas por
una autoridad superior. En este sentido Froufe-Quintas, S. (2000 ) nos dice: “
Las reuniones de este tipo se convierten en una farsa de la libertad democrática que nos empuja a todos a dialogar
con los demás en la búsqueda de la mejor solución para todo el colectivo” el control y el poder limita toda forma de
comunicación humana.
3.
La ausencia de espontaneidad expositiva. - esta actitud hace que la persona perciba una
motivación oculta, nos ponemos en guardia, nuestro cuerpo se tensa,
desconfiamos de lo que escuchamos, se percibe algo encubierto: “ese algo más es
el engaño, revestido de formatos educados, de palabras lisonjeras y de mundos irreales”.
Froufe-Quintas, S. (2000). Los noticieros por lo regular nos bombardean
diariamente, utilizan el poder de la palabra y se convierten asi, es farsantes
de la comunicación.
4.
La falta de sentimientos. Todo se hace neutral. - el tono es frio y apático, las reglas lingüísticas
son establecidas bajo un contexto de solo transmitir el “mensaje”, interesante
notar que cambiamos estas reglas cuando hablamos en un clima de confianza entre
un amigo o familiar, “El receptor aparece como un objeto posible de convencer
porque nunca se perciben manifestaciones de afecto ni aseveraciones
sentimentales”. Todo se hace en tono neutral y el receptor lo percibe desde
afuera.
5.
Relaciones de superioridad o de poder. - bueno, pues,
aquí es muy claro, las relaciones de poder jamás van a dejar expresar lo que
pensamos o sentimos, el poder busca imposición sobre ideas u opiniones, se
busca limitar, y, divide, en categorías de género, cultura, raza, religión,
ideologías, clases sociales, etc. El emisor se siente superior a los demás y
con ello los receptores se sienten inferiores.
6.
Ausencia de modelos de competencia. - Froufe-Quintas, S. (2000) nos explica:
“Existen unos modelos de competencia que están dentro de cada persona y que son
los procedimientos o técnicas empleadas por cada uno y compartidos por los
demás para llegar a un pleno entendimiento dentro de la comunicación.” Ejemplo :es
cuando nuestra cultura familiar tiene competencias que la convierten en
dominante, nuestros aprendizajes dependen de eso, un padre que no te deja
hablar, una madre que siempre tiene la razón no fomentará las competencias en
el niño para poder desarrollar una competencia comunicativa, el ser humano
necesita por ende, una evaluación continua de los mensajes que ha recibido a lo
largo de su vida, para poder ejercer su libertad y dignidad humana de los
esquemas aprendidos en su primera etapa de vida.
7.
El dogmatismo como estrategia intercomunicativa.- El dogmatismo busca imponer ideas y verdades,
es impositivo, es determinismo en la forma más pura, produce oscurantismo, y es
violencia a la vivencia propia del sujeto, tanto en la libertad de expresión
como a su vida anímica y psicológica, busca someter, obedecer y sumirse a las
reglas que el sometedor ha establecido, la sumisión que se impone ante nuestras
mentes y ante nuestras voces, produce un conocimiento incompleto y una introspección
distorsionada, ni siquiera nos deja conocernos a nosotros mismos , quien ha
tenido la experiencia de conversar con un dogmático , sabe en toda la
experiencia , que es violencia extrema en contra de nuestra necesidad humana
de construir nuestro propio ser, hay que
huir de los dogmáticos, es absurdo mantener un dialogo con ellos, es un
convencido y busca convencer, someter, hacernos indignos.
Asi, una de las
principales barreras del aprendizaje es la imposición del poder, ¿por qué los
demás no participan? ¿quizá porque nuestra práctica de comunicación es
intimidatoria, inquisitiva y de poder? Creo en el poder del método mayéutico
(socrático) y la estrategia didáctica: dialógica
como formas de aprendizaje y participación. En realidad el poder de la palabra,
el poder de la comunicación es inmenso en las relaciones de aprendizaje consigo
mismo y con lo demás. Por medio de la comunicación logramos conectar nuestro
ser con el de los demás, logramos desarrollar
categorías, siendo la comunicación
una vivencia, lo vivimos en plena experiencia, lo que detona nuestra capacidad
de asombro, de indagación, investigación, motivación y desarrollo de nuestra
autonomía. Fomenta asi una capacidad de investigar más allá de lo que nosotros
creemos saber, por ende, la evolución de nuestras estructuras mentales. Cualquier
opinión acerca de un tema en particular que
escuchemos vivencialmente, detona nuestra duda, ya que como vivencia nos incita
a buscar más allá de lo que nosotros creemos que tenemos como verdad, nos
incita al movimiento de nuestros saberes
y eso ya es un avance. Pero además, para que la comunicación sea fluida y se dé
en un clima de confianza y solidaridad tenemos que identificar las barreras que
impiden que esto salga a flote, las cadenas que nos tienen amarrados a no poder
participar por miedo al error. Nadie tiene la verdad porque la verdad es un
consenso, asi que, conocer es
interpretar, para ir interpretando entre todos la “verdad” es necesario una
participación activa, es por ello menester identificar las barreras que causan
la no fluidez del fenómeno humano: comunicación.
El educador debe tener
muy presente estas barreras que impiden tanto el aprendizaje como la
participación, porque la principal fuente de comunicación la efectuamos por
medio del lenguaje, ¿Quiénes somos nosotros sino el universo de conceptos y
palabras que tenemos? ¿Cómo hablamos con nosotros mismos, cuando a solas
estamos? Por medio de palabras, de manera tal, que el lenguaje es
importantísimo en nuestra vida y en las comunicaciones con los demás. El
educador para poder responder a la pregunta: ¿Cuáles son las barreras para el Aprendizaje y la participación? primero tiene que hacer una reflexión
acerca de estas cuestiones de la comunicación y debe huir de estas actitudes
negativas que dificultan el lenguaje a fin de generar un proceso dialógico
verdadero y que propicie la participación y el aprendizaje.
¿Cuál
es el concepto de educación inclusiva?
Para empezar,
quiero dar mi punto de vista: inclusión no me parece que se cumpla por separar
en géneros al ser humano; no concibo decir la humana, el humano, el sujeto, la sujeta,
la mujercita, el mujercito, independientemente que cual sea su orientación
sexual, étnica, religiosa, ideología, política, para mí es un ser humano, asi
que me parece una trampa epistémica y política; una distracción más del sistema
de poder, caer en este juego de palabras. La dignidad humana comienza por el
respeto a sí mismo y a los demás, independientemente de su género u orientación
sexual. Fundar una educación inclusiva, para mí, no es esto… más bien para mí
es un proyecto personal, una postura, un compromiso ético-moral. analizando el
poder de la palabra y el fenómeno de la comunicación tan importante para poder
fundar una educación inclusiva.
Análisis
de video Gabriela Moncayo. (2018, 25 julio). Ciudades inclusivas[4] pone de
manifiesto el uso del lenguaje como primera agresión y autoagresión también,
pues forma parte de los juegos del lenguaje y gestación de nuestros propios
significados, que como colectivo se comparten; en verdad creo que con nuestro lenguaje, aunque
sea admitido por el colectivo, decir: “ niño con discapacidad”, si etiquetamos,
si emitimos violencia; como docentes
debemos reflexionar en nuestro lenguaje, vivimos en un mundo donde las
fronteras culturales han ido despareciendo con el nacimiento de la tecnología,
del internet y las redes sociales, las realidades culturales han tenido un
contacto más cercano, esto era impensable en épocas anteriores, a menos que
pudiéramos viajar a diferentes puntos y
países, ahora, esto ya es posible. Sin embargo, como nos expone Bejarano,
O. (2019) y siguiendo la línea de Skliar (2008) “la mirada hacia el otro
se torna especialmente problemática, el otro diverso es un otro desigual; esto
es, la diversidad se vuelve sinónimo de exclusión, de marginación, de pobreza,
de analfabetismo, entre otros”. El discurso pedagógico y las formas de poder como ya lo expuse en este
trabajo, y lo deja delineado Foucault en sus obras, nos hace reconocer a grupos
sociales, diferentes a lo normal, y que llamamos anormales , y por ende han
recibido un tratamiento diferente en la sociedad, en la educación también los
tratamos diferentes, es una resistencia social,
que no nos deja adaptar la educación a
un contexto cultural mayor (global). La educación puede construir nuevas
mentes, aniquilando estas ideologías e incorporando el concepto de ser humano,
diseñando por ejemplo un curriculum (quizá), que incluya estas competencias en los
maestros en formación, el cual incluya tolerancia y respeto hacia todas las formas de vida humana,
siguiendo la línea de Froufe Quintas, S. (1994) que nos plantea
una pedagogía de la interculturalidad, y en la cual estoy de acuerdo, “Construir
una Pedagogía de la Interculturalidad significa que cada uno nos apropiemos de
nuestra propia identidad ecológica y formativa y seamos capaces de compartir
con los demás aquellos bienes, voluntades y atributos que nos han sido
regalados con la finalidad de realizar una cultura de la paz por medio de un
bautismo dialógico entre todos los hombres, bañados por las aguas de las
distintas culturas”. Ahora bien, ¿cómo
se podría lograr esto? Solamente desde
un compromiso dialógico y abandonando posturas personalistas, si bien es cierto
“aceptamos la diversidad“ pero no es lo mimo entender el concepto “
multiculturalismo” que el de interculturalidad“. La diferencia estriba en que
cuando nosotros aceptamos el multiculturalismo estamos aceptando que en nuestra sociedad actual
convergen, conviven, y existen diferentes culturas ante nosotros, pero, nada más, las aceptamos
y ya. Pero, eso plantea
problemas de convivencia, muchos pueblos
migrantes, coloniales y etnias tienen su propio carácter cultural y lingüístico,
reconocerlas no basta, y como nos explica el propio Froufe Quintas, S. (1994): “El Consejo de Europa constata que «las sociedades
se han hecho multiculturales; que el multiculturalismo puede ser una fuente de
riqueza potencial para la sociedad; que el multiculturalismo es un instrumento
para promover la igualdad de oportunidades y una óptima inserción social de las
minorías étnicas y sociales; no se trata de tender hacia un mestizaje cultural,
sino de promover el conocimiento de los puntos de vista recíprocos y favorecer
la aceptación del otro». Es menester
ir más allá, además de solo aceptar la existencia de diferentes culturas, se
trata de un intercambio, una interacción y solidaridad entre los diferentes
modos de entender la vida, los valores, la conducta etc, se trata de aceptar la
forma de vida que tienen diferentes individuos a lo largo y ancho del mudo,
donde todos vivimos como humanos, es apreciar y comprender las demás formas de
vida. Se trata de formar mentes
nuevas donde se geste una cultura
creativa, comunitaria y pluralista, comprometida y solidaria (Froufe
Quintas, S. 1994). “La cultura debe dar respuestas comprometidas a las graves
situaciones que la sociedad tiene planteadas y más en los momentos actuales, donde
aparecen problemas de convivencia pacífica entre los pueblos y las distintas etnias”.
La educación inclusiva tiene ese reto,
superar la multiculturalidad, entendida como algo estático , es como si
reconocemos diferentes formas de vida y nada más, algo estático, reconocemos
que viven a nuestro lado, o existen, sin embargo la educación inclusiva debe fomentar
el dialogo entre diversas culturas, utilizando el poder de la palabra y utilizando
estrategias dialógicas que superen las barreras para lograrlo. Un docente que
quiere lograr esto es un docente comprometido en un proyecto individual y ético
más allá de su formación profesional, aunque para nada hay que olvidar o dejar de lado que la formación docente necesita urgentemente una
pedagogía inclusiva, que fomente el respeto por sí mismo y por ende los demás,
la valoración y el respeto por las
diferentes formas de vida, pero para
llevar a
cabo estas prácticas pedagógicas requiere
del conocimiento de sí mismo, pues se trata de
vivir con la diferencia, pero
nunca la reconoceremos si nosotros mismos aún no hemos podido hacerlo. No se trata de un
escenario utópico, se trata de tener en cuenta
las particularidades del sujeto, ¿que conocemos y quiénes somos?, insertos en
un mundo en el cual existen multifacéticas formas de coexistir, en donde el
respeto, la aceptación y la solidaridad sea un concepto que se autoconstruya permanentemente,
la trasformación de un sujeto implica
voluntad , interés, motivación y búsqueda de sentido urgente, y, bueno,
valga la redundancia, el análisis del lenguaje cotidiano que expone el video de
Gabriela Moncayo. (2018, 25 julio). Ciudades
inclusivas, ¿no es
acaso un motivo para empezar a pensar como nos comunicamos con los otros? Aunque
no fuésemos maestros, es una reflexión que nos invita a pensar en el fenómeno
tan difícil de lograr llamado: comunicación. esto me hace recordar la frase tan
conducente y tan profunda del poeta Alemán Heinrich Heine (siglo XIX) “Y no
dejamos de preguntarnos, una y otra vez, hasta que un puñado de tierra nos calla
la boca….pero ¿ es eso una repuesta?
Conclusiones
La educación siempre ha
estado supeditada a un fin político, económico y desarrollo social,
independientemente de esto, ¿tiene el docente una capacidad y una influencia
social para poder germinar nuevas mentes? ¿hacia dónde tendremos que dirigir
nuestra mirada? ¿cómo podremos germinar nuevas mentes con nuevas miradas?
¿Quizá
por medio de la utilización del lenguaje, los juegos del lenguaje, en el
contexto educativo diario en nuestro acontecer profesional, podríamos generar
un aula más inclusiva en nuestra práctica, y poder ir germinado con semillas el
camino hacia la interculturalidad? ¿Entonces, sería necesario hacer ajustes al
currículum de formación docente? ¿o podríamos cada cual desde nuestra trinchera
ir germinando semillas para encaminarnos en este viaje? ¿Qué sería lo más
urgente y lo más viable atender? ¿Cuáles
son las competencias humanas y docentes que debemos adquirir para desempeñar
esta noble y contundente tarea social? Bien, pues preguntas al aire, que es
menester aun reflexionar hondamente para poder intentar responder; en este
intento de investigación, son las que me surgen, y las dejo abiertas para poder
construir un proceso dialógico que nos conduzca cada día más cerca de esa “razón”
y por el camino de una educación inclusiva.
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