jueves, 25 de febrero de 2021

¿Qué puedo saber?


Clase correspondiente a la sesión 10/22 del Seminario "La Filosofía como Escuela de Vida"

UPCM (Universidad Popular Carmen de Michelena, Tres Cantos, Madrid).


sábado, 20 de febrero de 2021

Comparto con vosotros esta íntima reflexión. Mis Pre-ocupaciones.

 Pre- ocupaciones.

Me preocupa:

La polarización constante... la exigencia de polarización en este mundo nuestro. Aunque, en realidad, esto no es nuevo; al contrario, es cansinamente viejo.

Me preocupa:

El aumento de una actitud paternalista que no permite al otro pensar por sí mismo, aunque sea equivocadamente.

Me preocupa:

Que el otro, de pronto (o ¿no es tan repentino?) se haya convertido en enemigo, el portador de males.

Me preocupa:

El olvido. Olvidar quienes somos, quienes verdaderamente somos.

Me preocupa:

La inconsciencia ecológica, el no saber realmente que andamos sobre una tierra que nos nutre, nos acoge...

Me preocupa:    

...

Todos estos pensamientos me enredan en una magnifica y cruel tela de araña. Espero ser ingerida por el gran monstruo en cualquier momento.

Sin embargo, algo sucede. Una enorme gota de rocío cae frente a mí y me devuelve mi propio reflejo (¿Soy yo esa que mira?), un cuerpo aterido, cuasi rígido, diría, y una mirada, la mirada... y observo, miro más hondo y allí a lo lejos percibo un brillo.

Centro mi atención en ese brillo que titila desde el fondo... poco a poco mi respiración se acompasa, mi cuerpo se relaja, ¡La red desaparece!

Quedo suspendida, no hay tela de araña, no hay monstruo... solo vacío. Y, en ese vacío, una certeza: Yo soy, soy eso. Eso que brilla, eso que titila, eso que no tiene forma, eso que está en lo hondo suspendido en el vacío. Yo soy eso. Eso eres tú. Yo soy tú.

Vuelvo a la superficie. Vuelvo a mi pequeño yo, pero esta vez me acompaña un brillo sin fin, un vacío inmenso que paradójicamente me llena.

Desde ahí miro al mundo, mi mundo. Con toda su incertidumbre, con todo su ritmo, con sus idas y venidas... veo mi propio telar, tejido con viejos hilos venidos de tiempos inmemoriales y con otros de espléndidos colores todavía no nacidos... mientras tanto la vida, nuestro vivir, siguiendo el propio impulso vital, ese conatus Spinoziano del que todos somos ejemplo. Vivir creando o fabricando o soñando...respirando la misma esencia de la vida.

Vivir y también morir o, tal vez, morir y también vivir.

Sí, Sí.., grito el Santo Sí de Nietzsche. Depongo mis armas... dejo de luchar con este mundo, dejo de mirarlo desenfocadamente (Un brillo me ilumina, un vacío me acompaña) y contemplo asombrada ese mundo.

Lo contemplo como quien contempla una gran obra de arte y ¿Por qué no? ¡una hermosa obra de arte!

Lo contemplo y grito Sí. Sí al mundo, Sí a mí, Sí a ti, Sí a nosotros.

Pre-ocupaciones. Como personajes de esta obra, las contemplo.

Contemplo adentro y afuera.

Contemplo mi red y sigo el hilo de Ariadna confiando en salir del laberinto.

Aunque sé que el Minotauro ya ha muerto.

viernes, 19 de febrero de 2021

 

NOTICIAS DEL DÍA A DÍA: LEYES O JUSTICIA

Hola AMIGOS: El tema que quiero tocar hoy, tiene, para mí, una importancia transcendental; tanta que la equiparo al tema que deje en mi última entrada: la EDUCACIÓN. Por cierto que, aprovecho la ocasión para referirme a esta última entrada, para decir, que no se cómo agradecer a los amigos-empezando por nuestro Maestro Eduardo-que han hecho comentarios  favorables hacia mí por el contenido de la misma. Y quiero reafirmar una vez más-puesto que ya lo he dejado escrito-que no me arrogo ningún mérito por el mismo, ya que lo importante del mismo, son las razones que el autor del mismo-el profesor Tamayo-nos ofrece y que desde luego, en eso si que estoy de acuerdo con los comentarios que se han hecho, son de una gran trascendencia. Si en algo puedo reconocerme, es en que cuando lo vi y lo expuse, fue para que los posibles lectores pudieran disfrutar con ella y sacar consecuencias favorables para todos nosotros como ciudadanos éticos y empáticos.  

Como digo al principio, el tema de hoy tiene relación con el concepto de JUSTICIA.

Y la gran pregunta es: ¿LEYES Y JUSTICIA SON LO MISMO? Para mí, NO.

Para explicar que es lo que yo entiendo por ese concepto, me basaré en otro artículo, que dejaré al final de mis comentarios, y que lo argumenta una persona a la que yo sigo desde hace bastante tiempo y que durante estos años me ha llegado a convencer de que es una magnifica profesional, pero también-y yo lo valoro todavía más- es una excelente persona. Su nombre Elisa Beni. Y solo por aportar un mínimo detalle de su personalidad, comento que ya desde su más tierna juventud, puesto que era una estudiante, terminó sus estudios con matrícula de honor y todo sobresalientes en sus asignaturas. Después ha desempeñado, y sigue haciéndolo en la actualidad, una serie de facetas que dejan bien patente su calidad.

En este artículo, como en tantos otros que a través de su carrera periodística a confirmado, hace un análisis del comportamiento de “algunos” jueces (el entrecomillado es mío), no de todos, faltaría más, pero sí quizás de los que tiene algo más que decir en nuestro país. Estos jueces son los ocupan los puestos más decisivos a la hora de juzgar casos de una importancia vital para el funcionamiento de nuestra democracia, y por lo tanto lo que influye en la vida de todos y cada uno de los habitantes que la formamos.

No voy a hacer un repaso de la evolución de de este Poder, desde la inauguración de la nueva época en que vivimos desde el año 1978, fecha en que se aprueba, publica y entra en funcionamiento la nueva Constitución, y que da lugar a la Democracia actual. Pero si que quiero resaltar, que dentro de las reformas de todo tipo que supuso este cambio tan importante, hay algo que yo creo que no se abordo como debería de haberse hecho, y que no fue otra cosa que la actualización del funcionamiento de la Justicia.

No hace falta ser un experto- como nuestra autora es-para ver que este Tercer Poder que tenemos (me atrevería a decir que padecemos) no se ajusta a lo que-desde mi punto de vista-se esperaría que fuese su funcionamiento. De hecho la impresión que la ciudadanía en general tenemos, es que su comportamiento no corresponde a su responsabilidad, y que un día sí y otro también, dictan sentencias que no solo no las entendemos, no porque no somos juristas, sino porque el más mínimo sentido común nos indica que no son como deberían de ser. Que se dicten contra los más débiles (contra los “robagallinas”) y se absuelvan a los más grandes, tanto autores como delitos, no cabe en la mente de cualquiera que razone un poco.

Cuando me decidí a escribir esta entrada, me hice el firme propósito de que fuera lo más breve posible por lo que yo debería exponer, pero, pidiéndoos disculpas, no puedo dejar de decir solo un poco de lo que me gustaría decir sobre este tema que, insisto, para mí es vital.

Desde hace muchos años, desde mi juventud, es algo que siempre me ha rechinado, que me obligaba a pensar en que mis actuaciones deberían adaptarse lo más posible a la ética, a la moral, al respeto de las leyes, a alabar a los actos justicieros. Y debo de dejar muy claro que esta manera de pensar, ha sido el motivo por el que en algunos momentos de mi vida me haya visto cerca de sufrir consecuencias nada positivas para mí.

Es curioso que precisamente hoy, hayan aparecido estos dos artículos: el de Beni, con su opinión sobre la actuación de los jueces, y otro- en un periódico distinto- del juez Garzón, donde cuenta cómo vivió su entrada en la profesión cuando fue nombrado Juez en un pueblo de su tierra natal, Andalucía. Y que nada menos coincidió con nuestro, nunca olvidado, 23-F. Esto me ha hecho recordar que, muchos años después, en 2012,  escribí un artículo en el que decía que lo que ocurrió ese año, y que no fue otra cosa, que la sentencia que lo condenaba y apartaba de su profesión. Para mí fue un autentico disparate-por no decir otra cosa-y era un acto muy importante que hacía que me ratificara en que la JUSTICIA en España, hacía tiempo que no vivía con nosotros. De hecho los tiempos han demostrado que aquello fue un autentico atropello, tanto para la Justicia como para el juez Garzón, puesto que desde entonces ha disfrutado y disfruta de un reconocimiento en buena parte del mundo, donde trabaja, y tiene puestos de responsabilidad, que hablan de su prestigio.

El artículo de Elisa Beni.

Decadencia y caída del juez

Ese don que antes les regalaban con respeto, ahora los jueces tienen que arrancarlo con soberbia, porque reparan en el descontento con el que la sociedad contempla sus coqueteos con el poder y sus genuflexiones ante éste

"Tan elevada es la misión del juez y tan necesaria la confianza en él, que las debilidades humanas que se perdonan en cualquier otro parecen inconcebibles en un magistrado (…) Cada uno de ellos tiene que ser un ejemplo de virtud, si no quieren que los creyentes pierdan la fe"

Piero Calamandrei

He tenido la fortuna de conocer jueces. Jueces de verdad, de esos que Calamandrei dibujaba. De los que sentían el peso de la toga sobre sus espaldas, de los que sabían que para juzgar debían de estar "libres de afectos humanos" y, por tanto, conformarse con una peculiar forma de soledad. Jueces y juezas que habían abrazado las consecuencias de la gravedad de su ejercicio incluso en su vida privada, incluso jugándosela. Yo he tenido la fortuna de admirar a muchos jueces y de aprender de ellos cómo algunas profesiones no son meramente una forma más o menos segura y afortunada de obtener unos ingresos sino que conllevan toda una entrega ética y personal que a veces amenaza con desplomarte. Tan dura y pesada es la dignidad y la relevancia de lo que haces. 

He conocido jueces y he vivido de cerca los tiempos en los que la sociedad sentía un respeto reverencial hacia ellos. Esos años en los que el magistrado no ganaba, tampoco lo hace ahora, acorde al peso de su función y a los sacrificios que conlleva, pero que recibía a cambio otro tipo de retribución social que era esa asunción de cierta preeminencia moral de quien vestía la toga. No dudaba un banco de que un juez les devolvería lo prestado. No se le ocurría a un casero que un magistrado le fuera a hacer una pirula en sus bienes. Pequeños e inocuos óbolos de respeto basados en la confianza de la sociedad en quienes estaban llamados a decidir sobre sus vidas y sus haciendas. No hace tanto de esto. Eran los años ochenta y los noventa, con inicio de la pendiente a principios de este siglo. No es cierto pues que el descrédito y la vergüenza a la que ahora muchos de sus miembros arrastran a la judicatura y a la Justicia tenga nada que ver con el franquismo. Son otros vientos los que han soltado las togas y las lenguas y están convirtiendo al Poder Judicial y a sus miembros en un problema. Algo que ellos mismos, sobre todo la mayoría silenciosa que poco tiene que ver, no deberían consentir. 

El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-León, José Luis Concepción, un personaje cuya trayectoria se ha cocido en los hornos populares, se despachó afirmando en una tele que: "con el Partido Comunista en el Gobierno, la democracia está en solfa". Un magistrado denostando a un miembro del primer poder -lo que tiene prohibido tanto como alabarlo- y diciendo sin despeinarse que la entrada de un partido legal y con representación en las Cortes en el Gobierno, un partido que fue actor clave de la Transición, pone en peligro la democracia. Vocales del CGPJ lo pusieron en conocimiento de Lesmes y Concha Sáez le llegó a pedir que actuara de oficio en un escrito que, al parecer, se estudiaba llevar a la Comisión Permanente de hoy. Todo parece indicar que la tónica va a ser la de dejar correr la cosa. Dejarlo correr, porque la atmósfera parece ser proclive a aceptar acríticamente todo movimiento y sus declaraciones mientras sean del bando correcto y, no nos engañemos, Concepción así lo hizo. Recuerden a Lesmes y a su CGPJ haciendo comunicados oficiales para reprocharle al vicepresidente Iglesias su forma de referirse a los jueces ¿van a reprocharle ahora a un juez la forma en que habla del vicepresidente?

Otro caso, Manuel Ruiz de Lara, el juez de lo mercantil de Madrid que ya no sabe cómo medrar y que intentó irse de "ayudante" a la Audiencia Nacional en lo de Villarejo. Antes daba conferencias con Arrimadas. En sus redes sociales colgó una foto suya comiendo con Macarena Olona en la que afirma: "Orgullo enorme. Una mujer de principios y honor, defensora a ultranza del Estado de Derecho. Comida en La Ancha". Olona, que unos días antes alabó la figura de Rodríguez Galindo, condenado por los compañeros de Ruiz de Lara a 75 años de cárcel por su relación con el secuestro y asesinato de Lasa y Zabala. Terrorismo de Estado, honor y un miembro de la APM buscando desesperadamente apoyos. ¿Deben los jueces comer con políticos? ¿Deben hacerlo cuando ni siquiera tienen ningún cargo institucional de representación? El comportamiento impropio de un juez se traslada en el imaginario social a toda la judicatura. La apariencia de imparcialidad es imprescindible para generar confianza y contribuir a la estabilidad del sistema político y jurídico. 

Alfonso Villagómez, que escribe un artículo afirmando que la Comunidad de Madrid hace un uso trilero de la Justicia, justo cuando ha resuelto que revoca la prohibición de fumar en las calles llevada por Ayuso. El magistrado Luis Ángel Garrido, que se mofa de los epidemiólogos en la radio el día anterior a que conozcamos su resolución en la que desprecia su dictamen y permite abrir los bares. Una tras otra. Magistrados en Twitter que se desmandan y dejan claras sus coincidencias ideológicas y que luego acusan los reproches afirmando que hay una estrategia para desprestigiarlos.

Es muy posible, pero de haber tal conspiración para cargarse su prestigio, la han puesto en marcha ellos mismos. Lo saben porque ya notan que ese don que antes les regalaban con respeto, ahora tienen que arrancarlo con soberbia, porque leen y reparan en el descontento y el pasmo con el que la sociedad contempla sus coqueteos con el poder, sus genuflexiones ante éste, que a ratos son tan evidentes como las de Enrique López y que es consciente de la pérdida de su sensibilidad moral. Eso no se consigue con un examen ni hay oposición que conteste a la pregunta que se hacía Jorge Malem en un buen artículo: ¿Pueden las malas personas ser buenos jueces? 

De algunos de los vendavales que se ciernen sobre nuestra democracia tienen la culpa los jueces que no se comportan como tales y también los que callan. ¡Ay, los que callan! Ese pecado es bien horrible ya que, como bien decía Perfecto Andrés Ibáñez, "no puede desconocerse que el rol judicial impone, en la forma en que tradicionalmente se concibe, un plus de rigor y de autocontrol generalmente superior al que se da en el común de las personas".

Es necesario revertir esta pendiente de decadencia entre los miembros del tercer poder. Vamos ya muy tarde. Otros van a aprovechar tales miserias como palanca para reventar el sistema. Es obligación del juez reforzar la confianza de los ciudadanos y con ella la de la democracia. 

Si no son capaces ellos mismos -y a las pruebas de las reacciones de sus representantes y del CGPJ me remito- si no conocen la forma de comportarse "con prudencia y moderación", como ordena su código deontológico, habrá entonces que marcarles las líneas exactas que sobrepasan esa compostura que les es debida. 

No se puede tener todo el poder, todo el control sobre el resto de poderes y ningún control más que el de los pares y a la par pretender la plenitud de todos los derechos (libertad de expresión, huelga, etc) que otros colectivos a los que controlan disfrutan. Los militares tienen limitaciones porque tienen las armas. Los jueces tienen armas tanto más poderosas. O se comportan o esta democracia debe obligarles a hacerlo. Nos jugamos demasiado.

Sería feliz si disfrutáis con su lectura y con las reflexiones que seguro os hacéis.

Un fuerte abrazo.

 

martes, 16 de febrero de 2021

 LENGUAJE Y EDUCACIÓN

MIRIAM AIDEÉ RODRÍGUEZ


INTRODUCCION

En este trabajo abordaré ( brevemente) el tema de la educación inclusiva desde la óptica de la filosofía del lenguaje y su influencia en el conocimiento del sujeto, en la evolución de sus estructuras mentales y la forma de conocer el mundo, su mundo; a su vez abordaré la cuestión de la comunicación y sus barreras, la importancia que tiene la comunicación para el aprendizaje y la participación, a su vez como por medio de la comunicación y el lenguaje podemos fomentar una educación inclusiva y una breve postura crítica al discurso epistemológico en la historia como política de control para poder vislumbrar la importancia que tiene el rol docente en la instauración de nuevas mentalidades.

DESARROLLO

¿Podemos conocer algo? ¿Qué podemos conocer?

Me ha parecido importante iniciar con la filosofía brevemente para continuar en la crítica y reflexiones de estos temas, por ello iniciaré con un filósofo que me parece importante: KANT. En primera instancia inicio con el filósofo francés: Rene Descartes (para hacer la ilación de ideas a Kant) que se preguntaba: ¿Cómo es posible conocer? Descartes  pone en duda todos los conocimientos que tenía en su época, e instaura la famosa duda metódica, sin embargo años más tarde el filósofo Alemán Emmanuel Kant va más allá que Descartes, y se pregunta algo verdaderamente importante para la historia del pensamiento humano: la razón  humana ¿puede llegar a la verdad?; no solo hay que preguntarse cómo podemos conocer, porque si solo preguntamos esto, estamos dando por sentado que podemos conocer; Kant por el contrario, hace una crítica de la razón en su obra : Critica de la Razón Pura , esta obra está referida a la ciencia y se cuestiona si la naturaleza de nuestra inteligencia nos puede llevar  a conocer y se plantea la cuestión de ¿Qué puedo yo saber? ¿Qué puedo conocer? En su obra se advierten elementos teóricos del racionalismo y del empirismo.  Me permito exponer el esquema de Agüero Mackern, E. (2020) “esquema de la crítica de la razón pura”. El cual me parece muy práctico y muy bien ilustrado:



 


Para Kant la cosa es sí, el mundo de las cosas, es incognoscible, es decir, no podemos conocer las cosas tal y como son, nosotros no podemos conocer las cosas en sí, porque cuando yo conozco una cosa, la conozco en mí, “¿qué es la cosa en sí independientemente del hecho que yo la conozca?” “¿Cómo era la naturaleza o que significado tenía antes de la existencia del hombre?” Agüero Mackern, E. (2020).

La cosa material me proporciona algunos datos, pero, son caóticos, van a ir organizándose, se van a ir estructurando, procesándose por las formas a priori de la sensibilidad (espacio y tiempo) que como Kant lo describe en su obra ya las tenemos (a priori).  O como nos explica Agüero Mackern, E. (2020): “imaginemos que entramos en un cuarto oscuro y empezamos a palpar lo que ahí se encuentra. Poco a poco iremos reconociendo lo que se halla allí a partir de ir organizando las sensaciones que vamos teniendo” es decir esos datos caóticos los vamos estructurando y procesando gracias a las formas a priori de la sensibilidad (espacio y tiempo).  El dato caótico que la sensibilidad recibe y que es ordenado por estas formas a priori de la sensibilidad se plasma en el fenómeno, que es para Kant el primer objeto de conocimiento, el fenómeno es así el resultado de aplicar esas formas a priori a una materia, es decir, solo se conocen objetos, no cosas.  Del mundo de las cosas provienen unos estímulos que yo debo interpretar para poder conocerlos como fenómenos, los cuales, si se pueden conocer a través de los sentidos, “cuando conocemos a través delos sentidos lo que hacemos es encuadrar nuestro objeto en un eje espacio-temporal” Agüero Mackern, E. (2020). De ahí que conocer siempre es interpretar, interpretamos la materia a través de unas formas; formas a priori de la inteligencia, y cuantos menos elementos interpretativos tenemos, entonces menos podemos conocer; por ejemplo: dos personas pueden estar expuestas al mismo estimulo sensorial, o ver lo mismo, pero cada uno conocerá en función de los a priori que tenga (formación y conocimiento previo), todos podemos tener inteligencia, pero, no todos tenemos las mismas categorías.  El fenómeno asi, es una representación empírica y una intuición, esta representación siempre es individual.  Los fenómenos son individuales y la ciencia no trata de lo individual, por lo que estos fenómenos deben encuadrarse en las categorías del entendimiento, (existen cuatro categorías para Kant), pero lo importante es saber que el resultado de procesar el fenómeno a través de estas categorías es: el objeto de la ciencia; quien se encarga de construir el objeto científico es el entendimiento. ¿Por qué es importante conocer esto? Porque estamos tratando de la epistemología del sujeto, cuando nosotros hablamos de conocer, de enseñar , de prácticas docentes, primeramente debemos tener claro que conocer siempre es interpretar y que cada uno de nosotros conocemos en función de las categorías que tengamos (formación y conocimiento previo) , la evolución de las estructuras mentales que tengamos depende de la formación y conocimiento acumulado, los fenómenos se nos presentan a todos y cada quien le da su interpretación en función de ello, se nos olvida que el niño, el adulto, el  compañero , el vecino, el amigo, etc, posee sus propias categorías, lo que podemos hacer es ayudar  a evolucionarlas. Esto nos lleva  a la cuestión del lenguaje, porque en el análisis del lenguaje podemos encontrar casi lo mismo, cuando yo digo una palabra, y la interpreto de un modo, otra persona la interpreta de otro modo, entonces nos encontramos con estudios valiosos en la filosofía que no debemos perder de vista para poder desarrollar una pedagogía intercultural y una educación inclusiva.

El disfraz.

Existen figuras que norman el discurso epistemológico, las figuras fungen como autoridades epistémicas, y se confía en ellas para poder tener sentido , el conocimiento que adquirimos, así a nivel social funge como una normatividad, los discursos filosóficos de corte epistémico son variados, pero el contexto nos vincula a ellos,   por ejemplo en la época y el contexto de   Platón la epistemología era  logo-centrista, la polis griega debe ser gobernada por un rey  filósofo, su obra mete una normatividad donde se privilegia la racionalidad, Aristóteles fue maestro de Alejandro Magno y su discurso epistemológico también tiene connotaciones políticas, tiene que ver con la organización de una cultura unificada (obra que seguirá Alejandro, por influencia de su maestro, desgraciadamente sin sistematización y organización por efectos de su época), san Agustín norma con su discurso epistémico, lo que busca en realidad es normar la sexualidad en el plano intelectivo y también del cuerpo, en general la visión judeo-cristiana, busca la sumisión a un credo un control de los placeres, un entramado complejo de conductismo que cursó en toda la edad media, tiene implicaciones normativas sociales, Tomás de Aquino busca el control de la sexualidad también: “ la masturbación es un castigo”.

Valga decir que la normatividad epistémica social sigue vigente en nuestros días y tiene injerencias normativas y psicológicas en nuestra sociedad, (Michel Foucault estudia muy bien esto en su obra). Descartes, va sobre el camino del establecimiento de una academia científica, se quería justificar un epistemología en contra de la escolástica que se instaura en la edad media, se quiere justificar el discurso científico. Leibniz  con su Monadalogía se encamina a justificar la visión protestante cristiana de los estados germánicos: la mónada que, tiene el diseño perfecto del mundo, Hume, por ejemplo, hace la justificación del liberalismo económico (desigualdades económicas), con respecto a la naturaleza humana: las pasiones gobiernan al hombre.  Kant, busca  fundamentar el reino de la razón, es un ilustrado. El imperio de la razón en lo ético y lo político se puede ver plasmado en la idea de una sociedad de naciones internacional, pues presupone que se extinguirían todas las guerras, el mundo como una única razón (sociedad de naciones internacional). No es gratis que tengamos la idea mundial  de la unión europea, además tampoco es casualidad que  la noción de dignidad y derechos humanos sea kantiana.

Foucault inicia un estudio filosófico de las formas de control y analiza por ejemplo el nacimiento de  la psiquiatría como fundamento para una forma de control social y político. Por ejemplo, si a alguien se lo declara loco la ley no puede juzgarlo (el discurso cognitivista). No estoy enunciando aquí, la cuestión del discurso filosófico epistemológico en aras del bien y el mal, debemos alejarnos de esa cuestión metafísica, más bien cabe pensar que en su época fue necesario y hasta válido en relación con el contexto. La reflexión nuestra, actual, debe girar en torno a las preguntas: ¿a quién le confiamos nuestra confianza como autoridad epistémica en nuestra época? ¿A la iglesia? ¿A los políticos? ¿A los médicos u hombres de ciencia? Por ejemplo: ¿Qué es la ansiedad? ¿Qué es el déficit de atención? ¿Qué es el síndrome de Asperger? ¿Qué es un niño con capacidades diferentes? ¿Qué es un niño con capacidades superdotadas? ¿En quién vamos a confiar estos “conceptos”?  ¿a los consejos de psiquiatría o psicología?  Después, las farmacéuticas prescriben fármacos para los más pequeños o incluso para nosotros. , ¿Por qué estamos deprimidos? ¿Qué es todo este disfraz epistemológico en la sociedad? Quizá un control político que justifica su razón de existir. Mucho que pensar, indagar, investigar, reflexionar….

¿Cuál es el concepto de discapacidad? ¿Cuál es el concepto de aptitudes sobresalientes?

¿Qué es normal? ¿Qué es anormal? ¿Quién dicta lo que es normal? ¿Desde qué aparato de poder se determina lo que es anormal? Michel Foucault analiza precisamente la formación de discursos en la sociedad y en la historia, pues existe un debate de control político con intentos de justificación en las ciencias (la cárcel, la escuela, la medicina … aparatos de control).  Foucault se interesó en analizar los modelos de disciplinamiento social durante los años sesenta y setenta, crea  el concepto de biopolítica para describir algunos  espacios  sociales (cárceles, manicomios y  asilos) para intentar develar el fin de estas estructuras, el fin no es otro más que develar o tratar  de  entender los sistemas de poder que se instauran y que son aceptados socialmente en la sociedad; Foucault centra su análisis en las  relaciones que existen entre poder  y saber, se pregunta  ¿Cómo el poder se articula con el saber? ¿Qué relación existe para instalar una verdad en la sociedad? El saber es lo que un grupo de personas consensúan y comparten sobre lo que se considera verdad.  A partir de ahí el poder disciplinario controla la voluntad y el pensamiento humano en la sociedad. Surge entonces lo que Foucault llama proceso de normalización. Ese poder es lo que define lo que es verdadero y falso, bueno o malo, correcto  o incorrecto, normal o  anormal. El poder es el  que impone la normalización en la sociedad. El poder lo que busca es controlar a los individuos, que por ende están obligados  a cumplir  con su  rol  social   asignado, bajo los preceptos  o leyes  dictadas según esta concepción de lo normal  o  lo anormal.  Ahora bien, la normalización  se lleva   a cabo  a través  del poder de la palabra, a  través  del lenguaje, en su  obra La  arqueología del saber (1969), expone  que todos los saberes se crean  y circulan en la sociedad  dependiendo de las  circunstancias sociales que viven. El poder hace una especie  de naturalización de esos  saberes mediante  el  discurso pedagógico para  evitar  su cuestionamiento. En su obra: Las palabras y las cosas, Foucault expone que  esos  discursos que circulan en la sociedad son producto de la episteme imperante de la época, en  su obra la Historia de la locura en la época clásica (1961) explica la noción y  el nacimiento del concepto de locura, (tintes de aparato de poder, en su obra Vigilar y castigar (1975) expone el trato hacia  los marginados y de  manera exponencial nos muestra los castigos de la época. De manera magistral nos  explica la  instauración de panóptico (preso  que  siempre es  vigilado  y  con ello el garante del  funcionamiento del poder) cárcel, donde  el preso  está   vigilado  siempre, pero no puede  saberlo. Lo interesante  de  su  análisis es que esta  relación de poder  se  extiende a los hospitales, los  asilos de  ancianos y hasta las  escuelas. Estos sistemas  de poder, norman el cuerpo social  en el  capitalismo,  el  discurso se  hace normal, esto  lo analiza  en Microfísica del poder (1980).

 

Estudiar el pensamiento del filósofo francés no es mi objetivo, solo hay  que  tener  como referente  qué postula. El poder  está presente en la sociedad y se ejerce también en los   vínculos familiares, en el  discurso médico, político, etc. El poder se ejerce en la sociedad y su fin es controlar y dominar, es garante de la productividad con interés propio. Vásquez Rocca, A. (2013) nos expone que: “el cuerpo es considerado como soporte de los procesos biológicos. Los mecanismos de poder ya no tienen allí por objeto la muerte, sino actúan como administradores de la vida. Las disciplinas del cuerpo y las regulaciones de la población constituyen los dos polos alrededor de los cuales se desarrolló la organización del poder sobre la vida.”  La psiquiatría nace como una disciplina normativa, no como rama de la medicina general, se escuda en ella, para justificar su discurso, es decir, para darle validez a lo que propone como normal o anormal, Vásquez Rocca, A. (2013) nos explica:  “para poder existir como instrumento del saber, es decir, como saber médico fundado y justificable, tuvo que efectuar dos codificaciones simultáneas. En efecto, por una parte, debió codificar la locura como enfermedad; tuvo que patologizar los desórdenes, los errores, las ilusiones de la locura; fue preciso llevar acabo análisis (sintomatología, nosografía, pronósticos, observaciones, historiales clínicos, etcétera) que aproximaran lo más posible esa higiene pública, e incluso la precaución que estaba encargada de asegurar, al saber médico y, en consecuencia, permitieran el funcionamiento de ese sistema de protección en nombre de este saber. “En la psiquiatría como discurso epistémico normativo hubo que codificar el concepto de locura “hubo que codificar la locura como peligro, como esencialmente portadora de riesgos y, por ello, la psiquiatría, en la medida en que era el saber de la enfermedad mental podía funcionar efectivamente como la higiene pública” Vásquez Rocca, A. (2013).

 

Esta es una muestra de codificación del sistema de saber que permea como aparato de poder no solo en el discurso válido que una sociedad necesita poner como imperante, también en los saberes, también en la ciencia, se instaura asi como una disciplina reguladora, entonces, ¿Quién determina lo normal o lo anormal? “A partir del instinto, toda la psiquiatría del siglo XIX va a poder devolver a los ámbitos de la enfermedad y la medicina mental todos los trastornos, todas las irregularidades, todos los grandes trastornos y las pequeñas irregularidades de la conducta que no competen a la locura propiamente dicha” Vásquez Rocca, A. (2013). Y  en palabras  de  Foucault en su obra los anormales (2001) “ lo que  quería estudiar hoy  es esto, esas generalizaciones del poder y el saber  psiquiátrico a partir  de la problematización del instinto”[1]. La pregunta que me asalta en mis días es: ¿Qué es el panóptico hoy en día?  De suma general, la normatividad política ha permeado el discurso epistemológico a través de toda la historia, no solo se ha sumergido en lo hondo del discurso epistemológico para fundamentar sus normas de control, también ha permeado en la ciencia para poder fundamentar, por ejemplo, el término de locura, y ciertas psicopatologías. Michel Foucault estudia la fundación de la psiquiatría como forma de control social. Entonces, confiando en nuestras figuras dominantes epistémicas, nosotros, en nuestra actualidad, le llamamos a nuestros alumnos, hijos, hermanos, etc, “niño con capacidades especiales”, “niño superdotado”, “discapacitado” “deprimido”, “ansiedad” “obsesivo compulsivo” y demás que enumera el famoso manual psiquiátrico, damos drogas para medicar a un infante y en la escuela requiere tener cuidados especiales…

 

La pragmática

La lingüística es útil en nuestra vida diaria, muestra de ello es la pragmática, Wittgenstein nos explica los juegos del lenguaje, que, el uso del lenguaje, el hablante adapta el uso de las palabras al criterio compartido de la comunidad,  asi se rompe la arbitrariedad de usar la palabra según me plazca, el hablante se adapta a la regla compartida por la comunidad de hablantes, las palabras y los enunciados adquieren significado en ese contexto y no como etiquetas de los objetos. Para la pragmática lo importante es el contexto y en ese contexto tratamos a los “especiales” , en ese contexto hemos aprendido que el concepto “especial” se refiere a un niño “ discapacitado”, con capacidades especiales”  y en Estados Unidos “alíen” para designar a un nacido de un migrante, que tiene la soberanía“ americana” pero por ser padres migrantes se le ha denominado asi, también, en ese contexto, en España, el término coloquial "mena", que quiere decir "menor no acompañado", se aplica a niños inmigrantes ilegales que entran al país sin la tutela de un adulto. Una mera clasificación "técnico-legal" deriva en un apelativo despectivo y discriminatoria. Por más que adornemos el enunciado o la palabra, se refiere siempre al mismo significado en el contexto donde nos movemos. Para llegar al consenso de la comunicación se necesita que la situación(contexto) y la competencia de los hablantes esté conectada a las normas pragmáticas (uso del lenguaje en el contexto), estas normas , usos del lenguaje facilitan el diálogo, la comunicación, el consenso entre los participantes de la comunicación se apoya en la argumentación, esto lo estudia Habermas (1984) que expone la teoría de la competencia comunicativa.

 

¿Cuál es el concepto y clasificación de las Barreras para el Aprendizaje y la Participación?

Todo aprendizaje exige validar la información que recibe, porque ningún contenido se aprende en el espectro ingenuo de un vacío, la validación de la información recibida se da en el contexto vivido, necesitamos esquemas previos (Kant), esfuerzos mentales, motivación, interés, etc. Para entender los mensajes que nos llegan desde afuera, a través del proceso de la comunicación, solo de esta manera se podría decir que tenemos un dialogo útil. A través del proceso dialógico nosotros hacemos esfuerzos para comprender lo que los demás nos dicen, el emisor propiamente hablando. El emisor lanza aserciones para ser entendidas y comprendidas por el receptor, es decir, con la finalidad de validarlas intelectualmente. Esta validación la hacemos de manera interna y mental, con ella llevamos a cabo la interpretación de mensajes, órdenes, etc. Cuando nosotros tenemos un diálogo con los demás establecemos una validez, como nos explica en su artículo, Froufe-Quintas, S. (2000). “establecemos una validez objetiva de los conocimientos que la ciencia nos presenta como válidos mediante las metodologías empíricas/cualitativas”, pero no sucede lo mismo con los diálogos y las comunicaciones que tenemos con los demás, con las personas que nos rodean, porque aparecen elementos que bloquean la comunicación humana.  La validez de las ideas depende del consenso de los participantes, y el consenso se apoya en la validez de la argumentación. Froufe-Quintas, S. (2000) nos explica, siguiendo lo que es el discurso para Habermas: “Toda argumentación personal usa criterios de validación que están sumergidos en procesos psicológicos, culturales, religiosos y que hipotéticamente descubrimos”. Es decir, a lo largo de nuestra vida vamos acumulando supuestos culturales, que se van guardando en nuestra mente como sistemas de creencias, que luego se convierten es sistemas. Vamos teniendo como verdades a lo largo de nuestra existencia estas ideologías que distorsionan nuestra comunicación, porque fungen como esquemas de significados, normas que rigen nuestras ideas, pensamientos, actuaciones y hasta nuestra forma de sentir en determinado momento o situación y nos acompañan a los largo de nuestra existencia. Estos supuestos , que tenemos como configuración de nuestros significados afectan nuestros diálogos, no nos permiten ser libres a la hora de efectuar el proceso dialógico, no nos permiten ser libres para expresar nuestras opiniones, entonces surge una falsa conciencia. Froufe-Quintas, S. (2000) nos explica que Mezirow (1998) “analiza tres formas en las que aparece como falsa una forma de conciencia. La primera debido a los errores acerca de los procesos para la utilización del conocimiento; la segunda se manifiesta a través de los errores en la comprensión de las funciones sociales y la tercera a través de la comprensión de los motivos para la aceptación de la propia consciencia”. Nos explica que los supuestos falsos sobre la utilización de conocimiento los podemos notar cuando un educador explica todo mecánicamente, da por sentado de verdad esos supuestos, y los aplica como legítimos e inmutables, es decir “las aplican como un corsé a las vidas  de los demás”. Otro error: se da cuando que el niño confía demasiado en el profesor pensando que él lo sabe todo o lo puede todo[2] es por ello que “nuestros juicios sobre las actividades de las demás personas se refieren a su realidad más cercana, a todo aquello que percibimos cerca de nosotros y que para darle validez a nuestras opiniones acudimos a otros para que confirmen nuestros asertos. De ahí que este aprendizaje dialógico implique ciertas precondiciones consensuadas dentro de la comunidad en que vivimos.” (Froufe-Quintas, S. 2000). Asi como lo he explicado aquí, el lenguaje, los usos del lenguaje, como nos dejó advertido Wittgenstein, depende siempre del contexto.

 

 ¿Cuáles son las barreras para el Aprendizaje y la Participación?

Me parece que hay muchas, pero una de las más importantes y de la cual me ocupo aquí es la comunicación. Froufe-Quintas, S. (2000) siguiendo a Gibbs (1987), nos explica las actitudes humanas que bloquean el fenómeno de la comunicación y que son las responsables que las personas no puedan manifestar sus emociones, y sentimientos a pesar de sus deseos de decir la verdad o de agradar a los demás:

1.      La persona se siente evaluada. - cuando un apersona se siente evaluada por los demás, se siente intimidada, en este clima intimidatorio, la persona no puede decir todo lo que desea y lo que quiere decir, se siente insegura y navega en el mar de las dudas, por el miedo, el miedo a ser evaluado con la mirada crítica de su evaluador. “Paulo Freire lo explica con claridad cuando habla del «mundo del silencio» en el que viven los oprimidos de la vida. Las gentes se encuentran sumergidas, aletargadas, desconfiadas de sí mismos y de todos sus atributos humanos. Únicamente pueden emitir silencios no queridos y represalias anunciadas.”[3] Ante este clima, escenario poco cordial ,la persona se sumerge en el silencio, como un oprimido , se siente amenazado al dar su opinión verdadera, a lo mucho llegamos a dar una opinión que en verdad solo llega a ser algún tipo de información , pero, no es su opinión sincera, su propio juicio, entonces, no se está logrando una comunicación verdadera.

2.      La persona controla la comunicación.-  falta libertad plena para concebir como verdad la opinión escuchada, es decir la persona controla su lenguaje corporal, sus gestos, su lenguaje, esto genera en el receptor una barrera de resistencia que permea incluso ante un grupo o personas que escuchan este mensaje, todos pueden estar presentes en tiempo y espacio pero , se siente que de antemano todo ya está decidido, por lo tanto una opinión carece de sentido, ¿Cuántas veces no hemos sentido esto en un consejo técnico escolar? ¿En una reunión de educación? ¿En dónde solo vale el hecho de cumplir con un horario y un itinerario prestablecido? ¿Para qué opinar si todo ya está decidido? Resulta ser una farsa el presumir que hemos tenido comunicación y llegado a acuerdos. Las decisiones y las formas de conducirnos y actuar ya han sido definidas por una autoridad superior. En este sentido Froufe-Quintas, S. (2000 ) nos dice: “ Las reuniones de este tipo se convierten en una farsa de la libertad democrática que nos empuja a todos a dialogar con los demás en la búsqueda de la mejor solución para todo el colectivo”  el control y el poder limita toda forma de comunicación humana.

3.       La ausencia de espontaneidad expositiva. -  esta actitud hace que la persona perciba una motivación oculta, nos ponemos en guardia, nuestro cuerpo se tensa, desconfiamos de lo que escuchamos, se percibe algo encubierto: “ese algo más es el engaño, revestido de formatos educados, de palabras lisonjeras y de mundos irreales”. Froufe-Quintas, S. (2000). Los noticieros por lo regular nos bombardean diariamente, utilizan el poder de la palabra y se convierten asi, es farsantes de la comunicación.

4.      La falta de sentimientos. Todo se hace neutral. -  el tono es frio y apático, las reglas lingüísticas son establecidas bajo un contexto de solo transmitir el “mensaje”, interesante notar que cambiamos estas reglas cuando hablamos en un clima de confianza entre un amigo o familiar, “El receptor aparece como un objeto posible de convencer porque nunca se perciben manifestaciones de afecto ni aseveraciones sentimentales”. Todo se hace en tono neutral y el receptor lo percibe desde afuera.

5.      Relaciones de superioridad o de poder. - bueno, pues, aquí es muy claro, las relaciones de poder jamás van a dejar expresar lo que pensamos o sentimos, el poder busca imposición sobre ideas u opiniones, se busca limitar, y, divide, en categorías de género, cultura, raza, religión, ideologías, clases sociales, etc. El emisor se siente superior a los demás y con ello los receptores se sienten inferiores.

6.      Ausencia de modelos de competencia. -  Froufe-Quintas, S. (2000) nos explica: “Existen unos modelos de competencia que están dentro de cada persona y que son los procedimientos o técnicas empleadas por cada uno y compartidos por los demás para llegar a un pleno entendimiento dentro de la comunicación.” Ejemplo :es cuando nuestra cultura familiar tiene competencias que la convierten en dominante, nuestros aprendizajes dependen de eso, un padre que no te deja hablar, una madre que siempre tiene la razón no fomentará las competencias en el niño para poder desarrollar una competencia comunicativa, el ser humano necesita por ende, una evaluación continua de los mensajes que ha recibido a lo largo de su vida, para poder ejercer su libertad y dignidad humana de los esquemas aprendidos en su primera etapa de vida.

7.      El dogmatismo como estrategia intercomunicativa.-  El dogmatismo busca imponer ideas y verdades, es impositivo, es determinismo en la forma más pura, produce oscurantismo, y es violencia a la vivencia propia del sujeto, tanto en la libertad de expresión como a su vida anímica y psicológica, busca someter, obedecer y sumirse a las reglas que el sometedor ha establecido, la sumisión que se impone ante nuestras mentes y ante nuestras voces, produce un conocimiento incompleto y una introspección distorsionada, ni siquiera nos deja conocernos a nosotros mismos , quien ha tenido la experiencia de conversar con un dogmático , sabe en toda la experiencia , que es violencia extrema en contra de nuestra necesidad humana de  construir nuestro propio ser, hay que huir de los dogmáticos, es absurdo mantener un dialogo con ellos, es un convencido y busca convencer, someter, hacernos indignos.

 

Asi, una de las principales barreras del aprendizaje es la imposición del poder, ¿por qué los demás no participan? ¿quizá porque nuestra práctica de comunicación es intimidatoria, inquisitiva y de poder? Creo en el poder del método mayéutico (socrático) y la estrategia didáctica: dialógica como formas de aprendizaje y participación. En realidad el poder de la palabra, el poder de la comunicación es inmenso en las relaciones de aprendizaje consigo mismo y con lo demás. Por medio de la comunicación logramos conectar nuestro ser  con el de los demás, logramos desarrollar categorías, siendo la comunicación una vivencia, lo vivimos en plena experiencia, lo que detona nuestra capacidad de asombro, de indagación, investigación, motivación y desarrollo de nuestra autonomía. Fomenta asi una capacidad de investigar más allá de lo que nosotros creemos saber, por ende, la evolución de nuestras estructuras mentales. Cualquier opinión acerca de un tema  en particular que escuchemos vivencialmente, detona nuestra duda, ya que como vivencia nos incita a buscar más allá de lo que nosotros creemos que tenemos como verdad, nos incita al movimiento de  nuestros saberes y eso ya es un avance. Pero además, para que la comunicación sea fluida y se dé en un clima de confianza y solidaridad tenemos que identificar las barreras que impiden que esto salga a flote, las cadenas que nos tienen amarrados a no poder participar por miedo al error. Nadie tiene la verdad porque la verdad es un consenso, asi que,  conocer es interpretar, para ir interpretando entre todos la “verdad” es necesario una participación activa, es por ello menester identificar las barreras que causan la no fluidez del fenómeno humano: comunicación. 

El educador debe tener muy presente estas barreras que impiden tanto el aprendizaje como la participación, porque la principal fuente de comunicación la efectuamos por medio del lenguaje, ¿Quiénes somos nosotros sino el universo de conceptos y palabras que tenemos? ¿Cómo hablamos con nosotros mismos, cuando a solas estamos? Por medio de palabras, de manera tal, que el lenguaje es importantísimo en nuestra vida y en las comunicaciones con los demás. El educador para poder responder a la pregunta: ¿Cuáles son las barreras para el Aprendizaje y la participación?  primero tiene que hacer una reflexión acerca de estas cuestiones de la comunicación y debe huir de estas actitudes negativas que dificultan el lenguaje a fin de generar un proceso dialógico verdadero y que propicie la participación y el aprendizaje.

 

¿Cuál es el concepto de educación inclusiva?

Para empezar, quiero dar mi punto de vista: inclusión no me parece que se cumpla por separar en géneros al ser humano; no concibo decir la humana, el humano, el sujeto, la sujeta, la mujercita, el mujercito, independientemente que cual sea su orientación sexual, étnica, religiosa, ideología, política, para mí es un ser humano, asi que me parece una trampa epistémica y política; una distracción más del sistema de poder, caer en este juego de palabras. La dignidad humana comienza por el respeto a sí mismo y a los demás, independientemente de su género u orientación sexual. Fundar una educación inclusiva, para mí, no es esto… más bien para mí es un proyecto personal, una postura, un compromiso ético-moral. analizando el poder de la palabra y el fenómeno de la comunicación tan importante para poder fundar una educación inclusiva.

Análisis de video Gabriela Moncayo. (2018, 25 julio). Ciudades inclusivas[4]  pone de manifiesto el uso del lenguaje como primera agresión y autoagresión también, pues forma parte de los juegos del lenguaje y gestación de nuestros propios significados, que como colectivo se comparten;  en verdad creo que con nuestro lenguaje, aunque sea admitido por el colectivo, decir: “ niño con discapacidad”, si etiquetamos, si emitimos violencia;  como docentes debemos reflexionar en nuestro lenguaje, vivimos en un mundo donde las fronteras culturales han ido despareciendo con el nacimiento de la tecnología, del internet y las redes sociales, las realidades culturales han tenido un contacto más cercano, esto era impensable en épocas anteriores, a menos que pudiéramos viajar a  diferentes puntos y países, ahora, esto ya es posible. Sin embargo, como nos expone Bejarano, O. (2019) y siguiendo la línea de Skliar (2008) “la mirada hacia el otro se torna especialmente problemática, el otro diverso es un otro desigual; esto es, la diversidad se vuelve sinónimo de exclusión, de marginación, de pobreza, de anal­fabetismo, entre otros”. El discurso pedagógico y las  formas de poder como ya lo expuse en este trabajo, y lo deja delineado Foucault en sus obras, nos hace reconocer a grupos sociales, diferentes a lo normal, y que llamamos anormales , y por ende han recibido un tratamiento diferente en la sociedad, en la educación también los tratamos  diferentes, es una resistencia social, que no  nos deja adaptar la educación a un contexto cultural mayor  (global). La educación puede construir nuevas mentes, aniquilando estas ideologías e incorporando el concepto de ser humano, diseñando por ejemplo un curriculum  (quizá), que incluya estas competencias en los maestros  en  formación, el cual incluya tolerancia y  respeto hacia todas las formas de vida humana, siguiendo la línea de Froufe Quintas, S. (1994) que nos plantea una pedagogía de la interculturalidad, y en la cual estoy de acuerdo, “Construir una Pedagogía de la Interculturalidad significa que cada uno nos apropiemos de nuestra propia identidad ecológica y formativa y seamos capaces de compartir con los demás aquellos bienes, voluntades y atributos que nos han sido regalados con la finalidad de realizar una cultura de la paz por medio de un bautismo dialógico entre todos los hombres, bañados por las aguas de las distintas culturas”.  Ahora bien, ¿cómo se podría lograr esto?  Solamente desde un compromiso dialógico y abandonando posturas personalistas, si bien es cierto “aceptamos la diversidad“ pero no es lo mimo entender el concepto “ multiculturalismo” que el de interculturalidad“. La diferencia estriba en que cuando nosotros aceptamos el multiculturalismo estamos aceptando  que en nuestra sociedad  actual  convergen, conviven, y existen diferentes culturas  ante nosotros, pero, nada más, las  aceptamos  y  ya. Pero, eso plantea problemas  de convivencia, muchos pueblos migrantes, coloniales y etnias tienen su propio carácter cultural y lingüístico, reconocerlas no basta, y como nos explica el propio  Froufe Quintas, S. (1994):  “El Consejo de Europa constata que «las sociedades se han hecho multiculturales; que el multiculturalismo puede ser una fuente de riqueza potencial para la sociedad; que el multiculturalismo es un instrumento para promover la igualdad de oportunidades y una óptima inserción social de las minorías étnicas y sociales; no se trata de tender hacia un mestizaje cultural, sino de promover el conocimiento de los puntos de vista recíprocos y favorecer la aceptación del otro». Es menester ir más allá, además de solo aceptar la existencia de diferentes culturas, se trata de un intercambio, una interacción y solidaridad entre los diferentes modos de entender la vida, los valores, la conducta etc, se trata de aceptar la forma de vida que tienen diferentes individuos a lo largo y ancho del mudo, donde todos vivimos como humanos, es apreciar y comprender las demás formas de vida. Se trata de formar  mentes nuevas  donde se geste una cultura creativa, comunitaria y pluralista, comprometida y solidaria (Froufe Quintas, S. 1994). “La cultura debe dar respuestas comprometidas a las graves situaciones que la sociedad tiene planteadas y más en los momentos actuales, donde aparecen problemas de convivencia pacífica entre los pueblos y las distintas etnias”. La educación inclusiva  tiene ese reto, superar la multiculturalidad, entendida como algo estático , es como si reconocemos diferentes formas de vida y nada más, algo estático, reconocemos que viven a nuestro lado, o existen, sin embargo la educación inclusiva debe fomentar el dialogo entre diversas culturas, utilizando el poder de la palabra y utilizando estrategias dialógicas que superen las barreras para lograrlo. Un docente que quiere lograr esto es un docente comprometido en un proyecto individual y ético más allá de su formación profesional, aunque para nada hay que olvidar o  dejar de lado que la  formación docente necesita urgentemente una pedagogía inclusiva, que fomente el respeto por sí mismo y por ende los demás, la  valoración y el respeto por las diferentes formas de vida, pero  para llevar  a  cabo estas prácticas pedagógicas  requiere del conocimiento de sí  mismo, pues  se trata de  vivir con la diferencia, pero  nunca la reconoceremos si nosotros mismos aún no  hemos podido hacerlo. No se trata de un escenario utópico, se trata  de tener en cuenta las particularidades del sujeto, ¿que conocemos y quiénes somos?, insertos en un mundo en el cual existen multifacéticas formas de coexistir, en donde el respeto, la aceptación y la solidaridad sea un concepto que se autoconstruya permanentemente, la trasformación de un sujeto implica  voluntad , interés, motivación y búsqueda de sentido urgente, y, bueno, valga la redundancia, el análisis del lenguaje cotidiano que expone el video de Gabriela Moncayo. (2018, 25 julio). Ciudades inclusivas, ¿no es acaso un motivo para empezar a pensar como nos comunicamos con los otros? Aunque no fuésemos maestros, es una reflexión que nos invita a pensar en el fenómeno tan difícil de lograr llamado: comunicación. esto me hace recordar la frase tan conducente y tan profunda del poeta Alemán Heinrich Heine (siglo XIX) “Y no dejamos de preguntarnos, una y otra vez, hasta que un puñado de tierra nos calla la boca….pero ¿ es eso una repuesta?

Conclusiones

La educación siempre ha estado supeditada a un fin político, económico y desarrollo social, independientemente de esto, ¿tiene el docente una capacidad y una influencia social para poder germinar nuevas mentes? ¿hacia dónde tendremos que dirigir nuestra mirada? ¿cómo podremos germinar nuevas mentes con nuevas miradas?

¿Quizá por medio de la utilización del lenguaje, los juegos del lenguaje, en el contexto educativo diario en nuestro acontecer profesional, podríamos generar un aula más inclusiva en nuestra práctica, y poder ir germinado con semillas el camino hacia la interculturalidad? ¿Entonces, sería necesario hacer ajustes al currículum de formación docente? ¿o podríamos cada cual desde nuestra trinchera ir germinando semillas para encaminarnos en este viaje? ¿Qué sería lo más urgente y lo más viable atender?  ¿Cuáles son las competencias humanas y docentes que debemos adquirir para desempeñar esta noble y contundente tarea social? Bien, pues preguntas al aire, que es menester aun reflexionar hondamente para poder intentar responder; en este intento de investigación, son las que me surgen, y las dejo abiertas para poder construir un proceso dialógico que nos conduzca cada día más cerca de esa “razón” y por el camino de una educación inclusiva.

 

  

BIBLIOGRAFIA

 

·         Bejarano, O. (2019). La formación de maestros para la educación superior: un reto para la pedagogía inclusiva. Praxis Pedagógica, 19 (24), 32-40. http://dx.doi.org/10.26620/uniminuto.praxis.19.24.2019.32-40

·         Froufe-Quintas, S. (2000). Análisis crítico de las actitudes bloqueadoras de la comunicación humana. Comunicar, 7(14), 97-102.  https://doi.org/10.3916/c14-2000-13

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[1] Foucault, Michel , Los anormales, FCE. P 133.

[2] Cfr, ibid.

[3] Cfr; ídem.p3