viernes, 11 de diciembre de 2020

 


“Sabiduría o, amante de la sabiduría. Los Sofistas, los Maestros incomprendidos”


Los Sofistas, Los Maestros incomprendidos

 

Remontémonos a Ateneas, Grecia siglo V A.C. en una época en la cual imperaba la cosmogonía y el mito, para hablar de un tema algo polémico que hoy en día es algo mal comprendido. Me refiero a Los Sofistas.

Es preciso primeramente, para ello comprender el término de ‘sofista’. La palabra del griego ‘sofoi’, que significa experto o sabio[1], se les asignaba a los personajes eruditos. En consecuencia, Los Sofistas llegan a Atenas después de la guerra con Persia y antes de la guerra civil del Peloponeso.

Los sofistas logran grandes cambios en la forma de pensar, actuar y reflexionar en el pueblo Ateniense. Ellos eran hombres que manejaban diversas ramas del conocimiento. Y aseveraban que la verdad y la moral eran materias discutibles. Sus enseñanzas se expandían por toda Grecia, haciendo destacar las formas de locución; el arte del buen decir, como lo es la Retórica. Cabe mencionar que antes de la sofistica la filosofía era un ejercicio especulativo y solitario, el intelectual de aquella época era un individuo solitario que monologaba. Es con los sofistas que aparece el filósofo y el hombre en la sociedad. Pues los sofistas en lugar de meditar o dialogar discuten.[2]

En efecto, en aquella época el término ‘sofista’ no tenía el significado peyorativo que hoy en día le hemos otorgado. En ese entonces un Sofista era un honorable Maestro, un experto que quería transmitir conocimiento. Los siete sabios fueron llamados Sofistas.[3] Otro dato importante a saber es que en aquella época la reflexión filosófica tenía lugar en la plaza pública, en el gimnasio, en la democracia de la vida del hombre griego, en la polis. Era una era donde los rapsodas y los poetas leían las lecturas de Homero. Los Griegos escuchaban la palabra. Era así como se instruían. Pues la publicación de los textos no consistía en la edición de ejemplares para que cada individuo leyera personalmente. La gente que le interesara cultivarse necesitaba presentarse a la re-presentación y audición pública de los textos. Así es pues, que el pueblo griego tenía la necesidad de argumentar y de debatir ideas en las asambleas; el arte del buen decir, la Retórica era una necesidad en el ser de la civis en aquella época.

Sobre la palabra Retórica cabe mencionar que aparece por primera vez en un texto Platónico llamado ‘Gorgias o la Retorica’ en el año 385 A.C[4]. la palabra Retórica se utilizaba en los círculos Socráticos para denominar el aspecto de la locución. Fue el sofista el sabio, el maestro que manejaba la tekné, el arte y la técnica de persuadir, convencer y hablar con las palabras precisas. Los Sofistas se interesaban en toda clase de discursos y temas, como la teoría del conocimiento, lo real, lo irreal, lo percibido y no percibido. El fenómeno , el objeto captado sensitivamente.

A los Sofistas debemos el origen de la gramática, la preocupación por ordenar las palabras correctas, la reflexión, el estilo, el color, la dicción de las figuras del lenguaje, los discursos efectivos y por supuesto la tradición de enseñar a otras personas. Fueron los primeros maestros.

Se dice que uno de ellos; Gorgias, tenía la obsesión de utilizar ciertos sonidos para conseguir reacciones en sus oyentes, es decir, cuidaba el tono de voz y la modulación. Pues el retórico debía tener por lo menos tres aptitudes, que a saber son: Habilidad, Practica, y Educación.

Por nombrar algunos de los más conocidos de ellos son:

Prótagoras. Quien platón tiene un diálogo llamado así. El nació en la olimpiada 74. Esto es más o menos en el año (480). Él fue maestro en Grecia por más de cuarenta años, fue un afamado y reconocido pensador, así como una respetable figura pública. Fue amigo del gobernante Pericles. Protágoras fue maestro de hombres celebres como: Isocrátes y Tucidides.[5]

Otro maestro fue Hipias, él confeccionó la lista de vencedores en la primera olimpiada; se dice que Hipias gozaba de una impresionante memoria.[6]

Otro más fue Antifón.  Él fue el primer logógrafo, escritor de discursos. De él recibieron lecciones hombres importantes en Atenas como fueron: Critias y el hermoso Alcibíades , de quien Sócrates llamaba así[7].

Ahora bien, Algunos maestros innovadores del discurso fueron contemporáneos de sus adversarios, a decir; Platón, Sócrates y Aristóteles. La reacción Socrático Platónica ejerció en el vocablo de sofista un sentido Peyorativo, es decir, la palabra sofista equivalía a decir de mentira, de apariencia, de engaño. Platón los acusaba de enseñar medios para alcanzar un fin, los acusa de ofrecer según su conveniencia la apariencia de la realidad y los reduce a sólo unos simples artesanos de la persuasión.[8]

Aristóteles fue el primero en presentar una lista de fallos en sus discursos, lista de falacias o argumentos aparentes. Esta la encontramos en su libro: Sobre Las Refutaciones Sofisticas.  Un ejemplo de ello es cuando expresa lo siguiente:

[…] Que el arte de la sofistica consiste precisamente en lo aparencial y no en la sabiduría real, y el sofista es aquel que comercia con una sabiduría aparente y no real, es evidente que, de cara a esta gente, es esencial desempeñar en apariencia el papel del sabio antes que serlo actualmente sin parecerlo.[9]

Lo curioso del caso es que ni Sócrates, Platón o Aristóteles se salvan de haber cometido ‘sofismas’ en sus escritos. [10] los maestros de la palabra, del arte del buen decir fueron acusados de aduladores y simples oradores. Aristóteles define a la sofistica como un mero arte de la apariencia, y completamente alejada de la verdadera sabiduría. Aristóteles inventa el termino de ‘sofisma’ como un sinónimo de ‘falacia’ es decir, como un fallo, un error, error aparente mediante el cual pretendían hacer ver lo que en realidad no es. Se les tachaba de relativistas. Un sofista es un mentiroso que pretendía confundir al adversario.[11] Los maestros de la palabra fueron acusados de cobrar grandes sumas de dinero por sus discursos. Sócrates en su defensa señalo que a diferencia de Los Sofistas él no cobraba absolutamente ninguna suma de dinero por sus enseñanzas, pues el objetivo de él era el conocimiento desinteresado. Sin embargo, la actividad de los médicos, de los poetas de los artistas y de los sofistas en esa época merecía una retribución de dinero. De los filósofos no. Cabe destacar también que Sócrates utilizaba al igual que los sofistas el método erístico, la erística, es el arte de la disputa, del combate verbal, pues al igual que los sofistas también él disputaba cuestiones relacionadas con el ser humano. Como la virtud, la bondad, la inmortalidad del alma. Etc.

En efecto, las palabras nacen, viven, mueren, tienen una génesis en la biografía de algunos pensadores, sin embargo el significado de estas palabras está en su etimología y también en su historia, a veces encontramos casos en que fundamental de esta palabra ya cambió con el paso del tiempo y conforme a circunstancias históricas; a tal grado de apartarse por completo de su sentido original. El ejemplo de esta palabra es la de sofista.[12]

Y,  fue así como el pasado del sofista quedó enterrado bajo la potestad y autoridad de Platón Sócrates y Aristóteles. Y a casi más de tres mil años, hasta nuestros días, un sofista, filosóficamente hablando es aquel individuo demagogo, mentiroso, hablador, alguien que busca su interés; ese alguien que quiere convencer y engañar con fallos, (falacias).

Te invito lector a escudriñar el pasado del sofista, a no dar por verdadero incluso los juicios y argumentos de los gigantes, los grandes pensadores. Los Maestros de la palabra ocupan un lugar en la historia de la filosofía. En los diálogos de Platón como por ejemplo en el Gorgias se podrá dar cuenta uno si se está alerta, a la perfecta intelectualidad con la que responde el sofista. El en diálogo Protágoras, aunque irónico, nos podemos dar una idea de cómo debatían los hombres cultos de la Atenas. En las refutaciones sofisticas de Aristóteles podemos aprender a reconocer los fallos en el discurso y a apreciar lo que vendrá a ser hasta hoy un sofista. La gran mayoría de los estudiantes de filosofía se casan con la idea del sofista en el sentido peyorativo del término.

Es menester otorgar a los iniciadores, los maestros de la palabra el mérito que nos legaron como maestros del discurso, mediante el arte del buen decir, la Retórica. Pues es la retórica el arte de la libertad y responsabilidad de la palabra, del ejercicio del debate y de opiniones divergentes. la retórica, ese arte que los romanos convirtieron en oratoria, una vez que derrocaron Gracia. También la retórica hoy en nuestros días se encuentra algo satanizada, frecuentemente he escuchado decir, - ¡es un retórico! En tono despectivo, recordemos pues, que, una de las funciones del lenguaje humano es persuadir, convencer, por medio de un discurso, el lenguaje se presenta con la finalidad de influir la conducta de los humanos y esto hace poderoso al lenguaje. La retórica es el legado de los grandes maestros del discurso y de la palabra. Los Sofistas.

En el caso de la filosofía lo relevante sigue siendo el empeño por preguntar y por preguntarse, y sin embargo se necesitan las palabras precisas para hacerlo, para otorgar alguna respuesta, respuesta que si bien sabemos hasta hoy la seguimos buscando y reformulando.

 

Me despido con una frase de Nietzsche : “ Otros pueblos tienen santos, en cambio los griegos tienen sabios”[13].

No, no nos equivocamos cuando queremos interpretar el significado de sofia, = sabiduría= sophós= sophistés= sabios. Antes de que el término filósofo se popularizara, como amante o amigo de la sabiduría.[14]

 

 

Mtra. Deniss Janet Rodríguez González

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

Aristóteles (1993), Tratados la Lógica, El Organon, Refutaciones Sofisticas (Colección: “Sepan Cuantos”, N° 124), México, Porrúa.

 

Ferrater Mora, José (2004), Diccionario de Filosofía, 4 Vols., (Colección

Diccionarios), Barcelona, Ariel.

 

López Pérez, Ricardo (1997), Maestros Innovadores: Educación, Política y Persuasión en Los Sofistas, Chile. Colección de ciencias Sociales. Universidad de Chile.

 

             Vintró Eulalia, ciclo de conferencias. Centro Koldo Mitxelena conferencia sobre la retórica en el mundo antiguo. Universidad de Barcelona.

 



[1] Cf., J. Ferrater Mora, Diccionario Filosófico, “Sabiduría”, p. 3143

[2]  Cf. Op. Cit., “Sofistas”, p.3338.

[3] Cf. Ricardo López Pérez. Maestros Innovadores, educación, Política y Persuasión en los Sofistas.

[4] Cf. E. Vintró. Ciclo de conferencias sobre la retórica en el mundo antiguo.

[5] Cf. López Pérez, Ricardo. Ibídem.

[6]Cf. Diálogo el banquete, discurso de Alcibíades.

[7] Cf. López Pérez, Ricardo.

[8] Cf. Op. Cit.

[9] Cf. Aristóteles, Las refutaciones sofisticas.

[10] Cf. Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía, “sofisma”.

[11] Cf. Refutaciones Sofisticas, Aristóteles.

[12] Cf. López Pérez, Ricardo, Op. Cit., p. 5

[13] Ibídem, Nietszche, F. El Origen de la Tragedia.

[14] Cf. López Pérez, R. Op. Cit.


 


7 comentarios:

  1. Con esta entrada, acabas de desmontar todos mis prejuicios sobre los sofistas, Denisse. Es necesario para mi una revisión de este tema. Muchas gracias.

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  2. Juan Antonio, de eso se trata, de liberarnos de prejuicios, que bien que te haya interesado. Saludos.

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  3. Los sofistas son los primeros auténticos maestros de filosofía.
    Muchas gracias Deniss (o Denisse?) por tu estupendo artículo.
    Eres muy generosa al compartir con nosotros información tan valiosa.
    Seguimos...

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  4. Completamente de acuerdo, Denisse y Eduardo los sofistas fueron los primeros grandes maestros. Desmontar los falsos juicios a su alrededor es gran labor. Ellos marcan, junto con otras escuelas como la estoica, una nueva era en la filosofía y la mirada se vuelve hacia el Ser pero encarnado. Observan, contemplan a este y sus vicisitudes, para poder comprender todo lo demás, si es que fuera necesario o hubiera un "demás". Aun con todo, echo en falta en su filosofía cierta pleitesía al misterio de la vida.
    Gracias Denisse, qué bueno dialogar un rato...

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  5. Gracias Silvia por tus comentarios, seguimos en contacto, seguimos leyéndonos a la distancia.

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  6. Amiga DENISSE: Con el permiso de mi amigo Juan Antonio, le copio su comentario, y lo hago mío: “Con esta entrada, acabas de desmontar todos mis prejuicios sobre los sofistas”.

    Aunque no sea la única palabra que ha padecido esa transformación de su sentido original (me viene a la mente la palabra “bárbaro”), sí que deduzco de tu magnífico artículo, que no hay nada más interesante en este mundo cultural, que relacionarte con personas como tú, para ir logrando, poco a poco, que esta ignorancia que yo poseo se convierta en conocimiento de cosas maravillosas.

    Una vez más, muchas gracias “sofista” Denisse.

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  7. Cuando escucho la palabra “sofistas”, mi recuerdo se remonta al último año del secundario en una clase de filosofía, donde la profesora, una religiosa, escribió en el pizarrón Sofistas:” falsos filósofos “y a continuación escribió tres sofismas, los explicó (creo que nadie entendió nada) y nos dijo:” como ven esto no se cumple. El artículo de Denisse: Los sofistas. Los Maestros incomprendidos, es claro y bien argumentado; puedo conocer su vida y comprender la labor que realizaban. Me invita a borrar el concepto peyorativo que a ellos se les daba: individuo demagogo, mentiroso, hablador, engañador con falacias. Gracias por el artículo. Muy generosa Denisse.

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