viernes, 25 de diciembre de 2020

 

                                      


 

De la izquierda y sus avatares.

 

El nihilismo, es el síntoma de que a

los desheredados no les queda ningún consuelo”

Nietzsche

El nihilismo europeo, 12.

 

Estoy escuchando últimamente muchas criticas a la izquierda, principalmente en el continente europeo. Cosa que me parece muy preocupante y además teniendo en cuenta el auge de la extrema derecha en todo el mundo.

 

Por medio del filósofo francés Michel Onfray he aprendido un termino nuevo que él desarrolla en su nuevo libro, de la colección “Contrahistoria de la filosofía”. En este decimosegundo tomo, titulado:” La resistencia al nihilismo”, Onfray, saca mucho a relucir lo que él llama “El izquierdismo cultural”. Aunque es mas cierto que lo que hace es desarrollarlo a partir del análisis del historiador, también francés, Jean Pierre Le Goff, titulado: “Del izquierdismo cultural y sus avatares”, escrito en 2013.

 

Tanto el libro como el análisis, de momento, solo están en francés. Conforme voy avanzando en la lectura de ambas cosas mi preocupación aumenta.

 

Jean Pierre Le Goff define el izquierdismo cultural de esta manera:

“La noción de izquierdismo cultural no designa a un movimiento organizado o una corriente bien estructurada, sino mas bien un conjunto de ideas, representaciones, de valores más o menos conscientes determinando un tipo de comportamiento y postura en la vida pública, la política y en los medios. Esto se ha confirmado a través de cinco temas principales, particularmente reveladores del desplazamiento de la cuestión social hacia otras preocupaciones: el cuerpo y la sexualidad; la naturaleza y el medio ambiente; la educación de los niños, la cultura y la historia.”

 

Michel Onfray va hasta afirmar que “el movimiento LGTBI es ahora el monitor de la historia, sucediendo así a clase obrera. Las bodas homosexuales remplazan a la revolución. Lo que hace que la izquierda desplace las cuestiones de las desigualdades. Antaño, eran sociales, económicas, culturales, políticas y se podía remediar por un cambio de sociedad que propone reducirlas (socialdemocracia) o abolirlas (comunismo). Hoy la desigualdad ya no es cultural, sino natural. Los homosexuales que no pueden tener hijos sin la ayuda de una persona del sexo opuesto viven esta situación como una desigualdad que debe abolirse. Lo que hace que la izquierda abandonó su programa inicial: antes quería cambiar la historia con el proletariado, hoy, quiere cambiar la naturaleza con los LGTBI”.

(…) La izquierda va muriendo poco a poco, se rompe, a medida que las antiguas doctrinas como el socialismo y el comunismo se descomponen y dejan a los electores, los simpatizantes, los militantes a la expectativa.

(…) La izquierda renunció al socialismo en materia de economía en 1983, después de su adhesión sin concesiones a la Europa liberal.

(…) El antirracismo se convierte en la ideología de sustitución del mesianismo revolucionario descompuesto. Los obreros ya no son los actores del progreso social, la clase obrera deja su sitio a los inmigrantes que constituyen el nuevo motor de la historia. La utopía comunista pasó a mejor vida; reemplazada por la utopía comunitarista”

(…) De la misma manera que los ecologistas, el izquierdismo cultural ha renunciado a la revolución clásica por una revolución por la educación, los medios y la ley. Ya no quieren cambiar la sociedad sino las mentalidades.

(…) Ya no existe ningún debate.

(…) El izquierdismo cultural cesa de abordar la razón y juega con el sentimiento.

(…) “el izquierdismo cultural se arrogó el magisterio de la moral y con eso le basta” (Le Goff) Poco le importa de reflexionar a lo que produce el racismo, la xenofobia, el auge de la extrema derecha en las personas más desfavorecidas.

 

El análisis de Le Goff y el libro de Onfray son un buen punto de partida para el debate sobre la sociedad que pretendemos en este siglo XXI. Toda esta reflexión me viene porque personas como fueron los luchadores contra el fascismo, como es el caso del cantautor Luis Pastor pone en duda el progresismo de nuestro gobierno.

Creo que tenemos un problema de identidad enorme sobre saber que sociedad desean realmente los habitantes de este mundo. Unos habitantes cada vez más analfabetos sociopoliticamanente.

 

Mis preguntas, para el debate, serian:

¿Ha dejado la izquierda de ver la realidad social en el mundo?

¿Por qué no conecta la nueva izquierda con el pueblo?

¿Por qué no hay un debate real del porque estamos entrando, peligrosamente, en un mundo manejado por los populismos, más extremos? Y ¿Qué medidas tomar para frenarlo?

 Los últimos versos que escribí de un “poema” titulado “Olores”; una metáfora sobre el mundo actual dicen:

 Todo, insisto

hasta que no lo cambiemos

y tiene que ser pronto

huele a perro muerto

en esta época de la mentira

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