miércoles, 16 de diciembre de 2020

 

 

 

EL HUMANO, UNA INTELIGENCIA SENTIENTE COMO UNA DIMENSIÓN DE PERCEPCIÓN AL CUERPO FENOMÉNICO.

 

MTRA. DENISS JANET RODRÍGUEZ GONZÁLEZ

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Cuando pensamos en el humano casi siempre lo vemos de forma unitaria, es decir; como una unidad, sin embargo, esto es superficial, pues la ciencia positivista nos ha “educado” a mirarlo de manera fragmentada. Cuando algún humano está enfermo, de cáncer, o de algún quiste, tumor, etc., pensamos que está simplemente enfermo y que tiene que iniciarse en algún tratamiento para contrarrestar sus enfermedades, casi nunca nos atrevemos a pensar acerca de su unidad, es decir; de la totalidad de su ser y la relación con sus síntomas. Se ha dicho que el cáncer y diversas enfermedades se manifiestan por conflictos emocionales, pero ahí queda el asunto, el psicólogo, al menos en la comunidad de Nayarit,  llevan psicoterapias de corte Gestalt, psicoanálisis, etc., que quizá tratan de adentrarse al síntoma, pero lejos están de llevar a cabo un proceso fenomenológico. Ya que como lo afirma Ponty y muchos fenomenólogos, han ignorado la subjetividad. Felipe Boburg, en su magnífico texto, Encarnación y fenómeno, nos muestra la teoría de Merleau Ponty, el cual nos habla de la percepción sentiente del humano y la relación que tiene con el mundo y su mundo,  tema del cual me adentraré para tratar de clarificar.

En este pequeño artículo de divulgación filosófica abordo el tema de la inteligencia sentiente, expuesto por Xavier Zubiri, en su texto aprehensión de realidad quien nos hace reflexionar acerca de la manera de como el humano intelige y a la vez siente. Haciendo hincapié en que somos una unidad indivisible y descartando la dualidad cuerpo y mente; teoría aceptada desde Renato Descartes y pasando por la Filosofía contemporánea de corte positivista. Conclusiones divididas que nos dan las ciencias cuantitativas. (Psicología, psiquiatría, sociología, medicina).

 

Finalmente ofrezco posibles conclusiones en las que no pude dejar de lado mi percepción del mundo en el cosmos y mi mundo, aceptando la invitación de Boburg, Zubiri y Ponty, fenomenólogos excavadores de la realidad perceptora subjetiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La división cuerpo alma de Descartes desató un sinfín de paradigmas científicos, mitos, creencias o saberes absolutos, me refiero a las ciencias de corte positivista, donde a través de la observación, hipótesis y análisis se llega a una conclusión única y estable de lo que es esa cosa llamada conciencia. Merleau- Ponty nos muestra la unidad llamada hombre a través de la percepción.

Primeramente la percepción nos obliga a reconocer un sentido intrínseco a lo sensible, pero prejuicios muy arraigados, de origen racionalista o empirista nos impiden verlo.[1]

Estamos mitificados por la ciencia del absoluto, del valor cuantitativo, medible, predecible, estos prejuicios como lo menciona la cita anterior están arraigados en nuestro mundo globalizado. Hemos hecho caso omiso a la percepción de nuestro sentir. El humano busca respuestas, respuestas cómodas, fáciles, verificables. Quizá por comodidad; la ciencia de corte positivista nos ahorra el esfuerzo de reflexionarnos, de percibirnos. La vía fenomenológica implica reflexión, y más que reflexión, una voluntad para romper con los paradigmas de la vaca sagrada, “la razón”, o el racionalismo. Por lógica, dicen algunos humanos para demostrarnos que tienen la “razón”. Siguiendo la línea fenomenológica Felipe Boburg nos dice:

La fenomenología nos sirve para superar el abismo que se ha zanjado entre el sujeto y el objeto. Se trata nuevamente de desenmascarar la idea de naturaleza como exterioridad, pero esta vez mostrando no sólo que no es la suma de partes, sino que no es en sí extraño a la experiencia. [2]

Romper con la ideología cientista que dicta que el ser humano es la suma de sus partes, es la tarea de los fenomenólogos. La ciencia para conocer humanos asegura Ponty es la ruta fenomenológica, donde se empieza primeramente por la percepción, ahora bien, en la percepción de Ponty las psicologías ignoran la subjetividad, atienden a la cosa en sí, al mundo objetivo. En derivación:

El sujeto perceptivo en cambio, capta un espacio en el que él se puede mover, es decir, debemos pensar en una subjetividad motriz, lo cual nos remite a la encarnación de la subjetividad.[3]

Según Ponty, el humano está encarnado en su subjetividad y percibe el mundo como un sujeto indivisible y viviente.  La percepción es el proceso que generamos cuando miramos nuestras sensaciones, el ser humano es una realidad sentiente; una unidad que aprehende la realidad, su realidad, pero, en la ignorancia de percibirse hemos usado el cuerpo para relacionarlo con sucesos, acontecimientos ajenos y eventos de familia. Hemos ignorado el cuerpo viviente.

No  somos pasivos ante la percepción pues estamos colocados entre lo percibido, percibimos y somos percibidos por los otros. Cuando nos percibimos en cuerpo sintiente aprendemos nuestra subjetividad.

Merleau-Ponty entiende el cuerpo no como una cosa extensa sino, como ex – sistencia, es decir, como posibilidad sida, y como proyecto, en última instancia: como tiempo.[4]

El humano es un tiempo vivido, en la presencia de sí, en su lapso vigente, percibe, percibe la realidad que le acontece con su cuerpo fenoménico. “(…) es una fenomenología arqueológica porque excava profundidades de la experiencia”.[5] Ir a cavar nuestras percepciones es la intención e invitación fenomenológica de Merleau Ponty.

Siguiendo la línea de la inteligencia sentiente de este trabajo me permito citar a Xavier Zubiri, que acerca de la intelección dice:

“La intelección como acto es un acto de aprehensión y esta aprehensión es a su vez un modo de la aprehensión sensible misma”. [6]

Según Zubiri, cuando los humanos aprehendemos lo hacemos de modo sensible, pues asevera que no somos una dualidad, sino que somos una unidad indivisible, el acto de aprehender lo llevamos a cabo por medio de la sensación, ahora bien, apoderarse de la realidad, de nuestra realidad es aprehensión, hacer nuestro el conocimiento de lo exterior es inteligir, captar nuestras sensaciones, estos modos según él, no están separados, el humano capta la realidad e intelige es, como se ha mencionado una inteligencia sentiente.

Por la intelección, estamos instalados ya inamisiblemente en la realidad. El logos y la razón no necesitan llegar a la realidad sino que nacen de la realidad y están el ella. [7]

La inteligencia sentiente, el humano, busca el logos y la razón de manera diferente, al inteligir la realidad buscamos la respuesta científica. Pero es menester atender a las reflexiones de Zubiri, puesto que hemos desatendido el cuerpo, el cuerpo que posee inteligencia sentiente, viviente.

 

Una solo facultad, la inteligencia sentiente. El sentir humano y el inteligir no sólo no se oponen sino que constituyen en su intrínseca y formal unidad un solo y único acto de aprehensión. Este acto en cuanto sentiente es impresión; en cuanto intelectivo es aprehensión de realidad. Inteligir es un modo de sentir, y sentir es en el hombre un modo de inteligir. [8]

A manera de Zubiri, percibimos el mundo, lo inteligimos, lo aprehendemos lo vivenciamos. Esta es la cosa humana llamada inteligencia sentiente a la cual también Merleau – Ponty nos expresa en su texto el ojo y el espíritu:

 

Yo no lo veo conforme a su envoltura exterior. Lo vivo adentro, estoy englobado en él. Después de todo, el mundo está a mí alrededor, no frente a mí. [9]

 

Vivimos, percibimos el mundo interior, subjetivamente, hemos de reconocer luego que el mundo no está enfrente como un objeto de contemplación, análisis, conclusión, sino que el humano se encuentra en vida percibiendo a su alrededor, haciendo suyo su aprehensión del cosmos viviente, percibiendo con su espíritu a través de su ojo. Que a consecuencia de percibir nos engañemos es común, puesto que no lo hacemos reflexivamente, vemos, miramos, pero no percibimos lo real, de ahí se derivan las pseudo emociones que según Boburg leemos:

El amor verdadero acaba porque yo o la otra persona cambiamos, y ya no nos compenetramos, el amor falso en cambio se esfuma por un retorno a mí mismo. Al término del amor verdadero diré que amé pero que un buen día se acabó; al cesar el amor fantasma diré que nunca hubo amor, que fui presa de un espejismo.[10]

Necesitamos reconocer que nos mimetizamos con la manada, sentimos igual que otros, nos dejamos llevar por el sentimiento de la multitud, estamos tan sumergidos e incrustados en la civilización que ni siquiera nos percatamos de nuestras falsas emociones, peor aún, considero hay ocasiones que argumentamos lo que no sentimos en realidad, cuando pasa el temblor, solemos recibir la realidad. Es cuando argumentamos: “me dejé llevar”. Pero la invitación de Ponty está allí, siempre alerta a nuestra unidad sentiente.

La percepción no es efecto de causas físicas sino que tiene un sentido, pero no es un sentido para una conciencia que piensa sino un sentido que se delata en los movimientos y gestos de un cuerpo. (…) somos nuestro cuerpo. [11]

Nuestro cuerpo se expresa, nos delata, nuestro cuerpo no es pasivo, esta en movimiento interiormente y exteriormente. Él mismo exige ser expresado y necesita ser comprendido, hemos atendido la exigencia del cuerpo medicamente, como de forma aislada, como alma y cuerpo, estilo edad media, modo positivista. El lenguaje de nuestro cuerpo nos remite a nuestros sentimientos, el humano es una encarnación viviente, una unidad que tiene acto de percepción, expresión corporal. El cogito nos enseñó a primero pensar, después a existir, partiéndonos en dos entidades distintas. Creyendo que el pensar es superior, puesto que del pensamiento se deriva la lógica y el racionalismo. “ismos”, que le dan un plus de magnificencia a estas corrientes filosóficas.

“cuerpo vivido que es mi cuerpo tal como se me muestra en mi percepción”. [12]Nuestro presente cuerpo vivido exige mirar con a-tención,[13] nuevamente el mundo percibido sin prejuicios, cuando nos reflexionamos nos percibimos. Ir a las cosas mismas es mirar las apariencias, es situarnos en un mundo pre objetivo; la percepción según Ponty es el contacto mudo con las cosas, la fenomenología quiere llevar a expresar la percepción, la clarificación de nuestro cuerpo, nuestro entorno y circunstancias. “El ser se autocontiene, esta invaginado, metido en el mismo”. [14] El mundo está en nosotros mismos. En consecuencia:

Es la ontología del fenómeno que nos revela que el fenómeno siendo uno, es metamorfoseable, que alberga la posibilidad de verse desde afuera y desde adentro y que el fenómeno es las dos vistas.[15]  

La percepción del mundo y de nuestro mundo subjetivo nos coloca en la esfera del sentido, nos invita a admitir que somos una unidad sentiente, y a rechazar la clásica idea de que somos cuerpo y alma. Esta ontología busca al ser sensible, al humano que intelige la realidad y su realidad, a buscar y excavar la verdadera percepción. Puesto que somos una estructura inteligible sentiente.

Merleau Ponty busca superar la dualidad de los dos mundos, el sensible y el inteligible, reintroduciendo lo inteligible en lo sensible, mostrando que el sentido no le viene de afuera a lo sensible sino que es su estructura. [16]

 

Para constatar que somos una unidad sentiente, Boburg, en la interpretación de Ponty nos menciona ejemplos.

Es interesante que este mismo sujeto, al pedírsele que realice el saludo militar necesita poner el gesto de respeto, si se le pide que haga como se peina, necesita fingir que tiene un espejo en la mano, es decir, el enfermo trata de proporcionarse los elementos de una situación concreta en los que necesitaría hacer esos movimientos. Merleau – Ponty va a insistir en la intrínseca relación entre los movimientos y el contexto pues es este el que exige los movimientos. [17]

La percepción del mundo y la experiencia de sí en el mundo, son la matriz donde nace el sentido de la realidad. No, no somos una maquina corpórea, somos realidades sentientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIONES

 

 

Nuestro cuerpo nos habla, pero no lo percibimos, ante una circunstancia que no nos gusta, nos desagrada, no la toleramos, gesticulamos, retorcemos el ceño, anudamos el intestino, nuestro corazón late más intenso, incluso nuestra sudoración se altera, pero eso es caso omiso. El humano traga, y traga[18], ignora lo que le pasa. Cuando nos sentimos frustrados, tristes, angustiados, preocupados, callamos, tragamos. Silenciamos el dialogo con nuestro cuerpo. El hombre es un animal racional dijo Aristóteles, y parece que se creyó con fe al pie de la letra.

En ocasiones queremos callar o no hablar más del tema que no nos gusta, ¿será por el miedo a enfrentarnos? Dicen que un loco es aquel que se crea una mentira se la y la vive, no estoy juzgando a los “locos”, pero ¿Por qué nos lastimamos?  ¿Será verdad la teoría de los estoicos? ¿Es el destino quien tiene trazada nuestra vida y el humano sólo necesita atender a la divina providencia?

Algunos humanos piensan que es dios, el dios de Israel quien nos manda las enfermedades, y que debemos aceptarlas, en esa ideología se vive a diario “si dios quiere”. (Al estilo Job). ¿Será verdad que las enfermedades son genéticas? ¿Qué tiene que ver mi cuerpo con mi mente?

Al captar nuestro mundo estamos sintiendo, no, no nos percatamos de ello, porque ese acto necesita una reflexión. Merece un dialogo interior para cuestionar qué se está sintiendo en ese momento y no, no nacimos siendo racionales o reflexivos; olvidemos lo que afirmó Aristóteles. Ser puramente racional no nos está sirviendo para poder captar nuestra conciencia encarnada, nuestro uno, nuestro yo unitario.

 El otro o los otros nos miran nuestro lenguaje corporal e interpretan a su modo. Pero a un millón de años luz estamos nosotros de darnos cuenta de qué realidad sentiente estamos pasando. No hay dialogo socrático sin reflexionarnos.

Tenemos mascaras para mostrar al otro. Cuando nos desnudamos o dormimos sin mascara preferimos descansar y soñar bonito. Lo bonito del arte de vivir, ese es nuestro propósito. Dejamos de lado lo que nos hirió, o molestó.

¿Somos acaso como lo dejó escrito Nietzsche, “el hombre es un animal muy cruel incluso consigo mismo”?.[19]

Cuando no nos adentramos a percibirnos no nos damos cuenta que sentimos. Nos estamos lastimando, al callar para agradar al otro, estamos mintiéndonos, mentirnos es una costumbre hueca porque estamos con los demás pero nunca con nosotros, ese humano está siendo lastimado por callarse sus sentimientos y agradar a los demás. Está hiriéndose, poco a poco, esa herida puede manifestare más tarde en un síntoma; llegan a refugiarse en el no ser.

¡Qué diminutos somos ante el fenómeno del ser! Cuanta ignorancia perpetua encasillada en una capsula de cultura y globalización. ¿Cómo no sentir pena por mi raza?, hace más de un siglo clamaba pena, tristeza, y desgracia, con la ilusión de unificar un mundo homogéneo Miguel de Unamuno. ¡Cuántas voces proféticas hemos leído acerca de que no estamos divididos! Edgard Morín y su pensamiento complejo, Ponty, Zubiri, y muchos más.  Voces, voces que leemos, pero no comprendemos. Humano lineal, ellos quieren declarar que somos  reversibles.

El humano es una inteligencia sentiente capaz de aprehender la realidad, su realidad. Todo lo que le acontece lo capta a través de su cuerpo y su conciencia, no, no se trata del cogito cartesiano, sino de una unidad, esta unidad llamada ser humano, le llamo inteligencia sentiente, porque no se puede pensar y luego existir, sino como afirma Merleau Ponty y sus discípulos al menos Xavier Zubiri, somos una aprehensión de la realidad, nuestra conciencia no está separada de nuestro cuerpo, nuestro cuerpo no tiene una separación de nuestra mente, existimos viviendo, captando, aprehendiendo, sintiendo.

Con nuestro cuerpo vivimos sin saber porque, captamos, aprendemos patrones de nuestra sagrada familia, sentimos frustración, pena, tristeza, dolor, angustia…y demás pasiones. Al humano, a la inteligencia sentiente, no se le ha educado para mirar el fenómeno, los humanos no nacen con un chip integrado para percibir su mundo. Es por ende que están disculpados. Allende, la filosofía de Ponty nos quiere mostrar que el humano es una inteligencia sentiente, que el humano visto como una unidad indivisible, le afectan las percepciones de su entorno, un cáncer es un cuerpo que está expresando frustración, tristeza, angustia, resentimiento, odio, las células explotan al ya no poder más, unos miomas en el útero son producto de una “creencia” genética, los miomas no son hereditarios, las mujeres clonamos el patrón en nuestra conciencia, en algunos casos, en otros puede existir algún sentimiento de desvalorización. A lo que quiero llegar es a decir que el humano al ser un intelecto que siente, aprehende de las herramientas de su entorno, que ese entorno no es un acto reflexivo, diga lo que diga Aristóteles y demás filósofos, no somos racionales las veinticuatro horas del día. La cultura y la educación familiar afectan nuestra unidad sentiente, esos sentimientos creencias y mitos quedan guardados como en una caja de pandora, caja que se abre y se manifiesta en un síntoma, pues el cuerpo es expresión, y necesita expresarlo, los síntomas son las palabras, palabras que no queremos atender más que clínicamente. Dialogamos con los demás, de lo mal que nos han tratado, de nuestras penas y enfermedades, pero casi nunca dialogamos con nuestro ser. Es mucho más fácil vivir en la ignorancia, divulgando que los demás nos hacen infelices, es mucho más difícil analizar nuestros síntomas, escuchar a nuestro cuerpo quien grita muy fuerte que merece ser percibido, analizado, escuchado, pero sobre todo querido. “nuestro cuerpo está gritando mírame”. Percíbeme. Percibir es mirar nuestro ser en tiempo vivido, a cada segundo o minuto estamos sintiendo algo, algo que merece ser escuchado y analizado, confrontado. Quizá romper con los paradigmas de la sagrada familia o con los paradigmas de la pareja sea doloroso, pero también quizá nuestra inteligencia sentiente pueda llegar a trascender y estar no en equilibrio, pero si más relajada. Cuando humillamos a nuestra inteligencia sentiente estamos negando el ser para sí, somos el ser para los otros, obedecemos la genética, tragamos creencias, tomamos tristeza, degustamos angustia y transpiramos compasión. Compasión necesita nuestra unidad llamada humano, la inteligencia sentiente es visible a cualquier idiota, sólo es escuchar lo que nuestro cuerpo expresa, no son nada más las palabras nuestra incongruencia, sino también nuestro lenguaje corporal. Enfermar por emociones inútiles es una elección para quien conozca la fenomenología de la conciencia encarnada o el fenómeno encarnado.

 Cuando a un humano le amputan un brazo o una pierna sigue creyendo que la tiene, está es una muestra de lo que Ponty y sus discípulos afirman. Somos una unidad sentiente que aprehende.

Hemos visto el mundo de manera fragmentada, pues el método padre es el método positivista, en donde todo tiene una explicación lógica matemática, ¡Por los benditos del círculo de Viena![20] El humano es un número o un medicamento de laboratorio. Acción reacción. Estimulo respuesta, nada queremos saber de subjetividad, de aprehensión sentiente y de unidad sui generis. Eso es metafísica y algunos humanos aseveran que pisamos terreno pantanoso cuando hablamos de ello, esto es así porque la ciencia ya tiene respuesta, y algunas realidades sentientes necesitan sentirse seguros con las respuestas de la ciencia positivista, la otra vía, fenomenológica metafísica, les causa temor, pues hay que desarmar la madeja, y eso les causa angustia, más angustia de la que han tragado toda su corta vida.

Percibirse implica esfuerzo, dedicación, reflexión, sinceridad, recorrer el velo para mirar el fenómeno nos da miedo, pues puede que no nos guste mirar que hay detrás. En consecuencia, la mirada fenomenológica de Ponty, Zubiri, Boburg están allí, para aquellos aventureros que aspiremos saber. ¿Por qué se da un síntoma como la depresión, la bipolaridad, el cáncer, la colitis?

Pd. causa diarrea e inflamación visceral hacerlo. La invitación esta lanzada para espíritus valientes. Y no es que yo sea valiente, sino, que acepto caminar hacia mi percepción, acepto no humillar mi inteligencia sentiente y doy por válido mi caminar en esta convidada teoría fenomenológica que nos incita a ver la corporalidad al estilo de Ponty. Escucharme, percibirme, y romper paradigmas medievales, cristianos y familiares es un reto que merece mi yo trascendental y constitutivo, de acuerdo con Husserl, en que la conciencia es conciencia “de”, para conocer la cosa en su esencia, Iré degustando de este banquete fenomenológico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

 

 

 

APREHENSIÓN DE REALIDAD, XAVIER ZUBIRI.

 

 

EL OJO Y EL ESPIRÍTU, M. MERLEAU PONTY (1996), ESPAÑA, PAIDOS

 

 

ENCARNACION Y FENOMENO, FELIPE BOBURG, MÉXICO, UNIVERSIDAD IBEROAMENRICANA

 

 

 

INICIACION AL MÉTODO FILOSOFICO, (1983), MADRID, ESPASA, CALPE.

 



[1] Boburg, (1996), Encarnación y Fenómeno, México, Universidad Iberoamericana,  fotocopias I.E.D.S.Pg.40

[2] Ibídem, pg. 83

[3] Op. Cit, pg. 87

[4] Ibídem, pg. 95

[5] Ibídem, 171

[6] Xavier Zubiri, Aprehensión de Realidad, (fotocopias), pg. 8

[7] Ibídem, pg. 4

[8] Op. Cit, pg. 3

[9] M. Merleau – Ponty, (1986), El Ojo y el Espíritu, España, Ed. Paidós, pg. 44.

[10] F. Boburg, (1996), Encarnación y Fenómeno, México, Universidad Iberoamericana, pg. 113

[11] Ibídem, pg. 93

[12] Ibídem, pg. 92

[13] A- tención, es sin tensión, como se me enseñó en mis clases de la maestría. Término que aprehendí  en clases de fenomenología con el DR. Alfonso Flores.

[14] Cfr. Pg. 163, Op. Cit.

[15] Op. Cit. Pg. 164

[16] Ibídem, pg. 156

[17] Ibídem, pg. 101

[18] Me refiero a los dos sentidos de tragar; comida y emociones.

[19] F. Nietzsche,(2005),Así Habló Zaratustra,México, D.F. Grupo Editorial Tomo, pg. 230

 

[20] Russel y sus discípulos.

2 comentarios:

  1. hola comunidad, aquí les dejo este pequeño articulo, espero lo disfruten leyendo, pero más poniéndolo en practica, estoy segura de que nos adentraremos después en estos temas de la mano del Dr. Eduardo. saludos a todos. ¡A escribir ! los quiero leer. abrazos desde el alma.

    ResponderEliminar
  2. Articulo muy interesante, Denisse. Sinceramente no conocía esta tendencia filosófica, pero ten por seguro que me adentraré en la aventura del saber y conocer mas la fenomenología. Toda duda que tenga la compartiré con vosotros.

    ResponderEliminar