EL HUMANO, UNA INTELIGENCIA SENTIENTE COMO
UNA DIMENSIÓN DE PERCEPCIÓN AL CUERPO FENOMÉNICO.
MTRA. DENISS
JANET RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
INTRODUCCIÓN
Cuando
pensamos en el humano casi siempre lo vemos de forma unitaria, es decir; como
una unidad, sin embargo, esto es superficial, pues la ciencia positivista nos
ha “educado” a mirarlo de manera fragmentada. Cuando algún humano está enfermo,
de cáncer, o de algún quiste, tumor, etc., pensamos que está simplemente
enfermo y que tiene que iniciarse en algún tratamiento para contrarrestar sus
enfermedades, casi nunca nos atrevemos a pensar acerca de su unidad, es decir;
de la totalidad de su ser y la relación con sus síntomas. Se ha dicho que el
cáncer y diversas enfermedades se manifiestan por conflictos emocionales, pero
ahí queda el asunto, el psicólogo, al menos en la comunidad de Nayarit, llevan psicoterapias de corte Gestalt, psicoanálisis,
etc., que quizá tratan de adentrarse al síntoma, pero lejos están de llevar a
cabo un proceso fenomenológico. Ya que como lo afirma Ponty y muchos
fenomenólogos, han ignorado la subjetividad. Felipe Boburg, en su magnífico
texto, Encarnación y fenómeno, nos muestra la teoría de Merleau Ponty, el cual nos
habla de la percepción sentiente del humano y la relación que tiene con el mundo
y su mundo, tema del cual me adentraré
para tratar de clarificar.
En
este pequeño artículo de divulgación filosófica abordo el tema de la
inteligencia sentiente, expuesto por Xavier Zubiri, en su texto aprehensión de
realidad quien nos hace reflexionar acerca de la manera de como el humano
intelige y a la vez siente. Haciendo hincapié en que somos una unidad
indivisible y descartando la dualidad cuerpo y mente; teoría aceptada desde
Renato Descartes y pasando por la Filosofía contemporánea de corte positivista.
Conclusiones divididas que nos dan las ciencias cuantitativas. (Psicología, psiquiatría,
sociología, medicina).
Finalmente
ofrezco posibles conclusiones en las que no pude dejar de lado mi percepción
del mundo en el cosmos y mi mundo, aceptando la invitación de Boburg, Zubiri y
Ponty, fenomenólogos excavadores de la realidad perceptora subjetiva.
La
división cuerpo alma de Descartes desató un sinfín de paradigmas científicos,
mitos, creencias o saberes absolutos, me refiero a las ciencias de corte
positivista, donde a través de la observación, hipótesis y análisis se llega a
una conclusión única y estable de lo que es esa cosa llamada conciencia.
Merleau- Ponty nos muestra la unidad llamada hombre a través de la percepción.
Primeramente la percepción
nos obliga a reconocer un sentido intrínseco a lo sensible, pero prejuicios muy
arraigados, de origen racionalista o empirista nos impiden verlo.[1]
Estamos
mitificados por la ciencia del absoluto, del valor cuantitativo, medible,
predecible, estos prejuicios como lo menciona la cita anterior están arraigados
en nuestro mundo globalizado. Hemos hecho caso omiso a la percepción de nuestro
sentir. El humano busca respuestas, respuestas cómodas, fáciles, verificables.
Quizá por comodidad; la ciencia de corte positivista nos ahorra el esfuerzo de
reflexionarnos, de percibirnos. La vía fenomenológica implica reflexión, y más
que reflexión, una voluntad para romper con los paradigmas de la vaca sagrada,
“la razón”, o el racionalismo. Por lógica, dicen algunos humanos para
demostrarnos que tienen la “razón”. Siguiendo la línea fenomenológica Felipe
Boburg nos dice:
La fenomenología nos sirve
para superar el abismo que se ha zanjado entre el sujeto y el objeto. Se trata
nuevamente de desenmascarar la idea de naturaleza como exterioridad, pero esta
vez mostrando no sólo que no es la suma de partes, sino que no es en sí extraño
a la experiencia. [2]
Romper
con la ideología cientista que dicta que el ser humano es la suma de sus
partes, es la tarea de los fenomenólogos. La ciencia para conocer humanos
asegura Ponty es la ruta fenomenológica, donde se empieza primeramente por la
percepción, ahora bien, en la percepción de Ponty las psicologías ignoran la
subjetividad, atienden a la cosa en sí, al mundo objetivo. En derivación:
El sujeto perceptivo en
cambio, capta un espacio en el que él se puede mover, es decir, debemos pensar
en una subjetividad motriz, lo cual nos remite a la encarnación de la
subjetividad.[3]
Según
Ponty, el humano está encarnado en su subjetividad y percibe el mundo como un
sujeto indivisible y viviente. La percepción
es el proceso que generamos cuando miramos nuestras sensaciones, el ser humano
es una realidad sentiente; una unidad que aprehende la realidad, su realidad,
pero, en la ignorancia de percibirse hemos usado el cuerpo para relacionarlo
con sucesos, acontecimientos ajenos y eventos de familia. Hemos ignorado el
cuerpo viviente.
No
somos pasivos ante la percepción pues
estamos colocados entre lo percibido, percibimos y somos percibidos por los
otros. Cuando nos percibimos en cuerpo sintiente aprendemos nuestra
subjetividad.
Merleau-Ponty entiende el cuerpo no como
una cosa extensa sino, como ex – sistencia, es decir, como posibilidad sida, y
como proyecto, en última instancia: como tiempo.[4]
El
humano es un tiempo vivido, en la presencia de sí, en su lapso vigente, percibe,
percibe la realidad que le acontece con su cuerpo fenoménico. “(…) es una
fenomenología arqueológica porque excava profundidades de la experiencia”.[5] Ir a cavar nuestras percepciones
es la intención e invitación fenomenológica de Merleau Ponty.
Siguiendo
la línea de la inteligencia sentiente de este trabajo me permito citar a Xavier
Zubiri, que acerca de la intelección dice:
“La
intelección como acto es un acto de aprehensión y esta aprehensión es a su vez
un modo de la aprehensión sensible misma”. [6]
Según
Zubiri, cuando los humanos aprehendemos lo hacemos de modo sensible, pues
asevera que no somos una dualidad, sino que somos una unidad indivisible, el
acto de aprehender lo llevamos a cabo por medio de la sensación, ahora bien,
apoderarse de la realidad, de nuestra realidad es aprehensión, hacer nuestro el
conocimiento de lo exterior es inteligir, captar nuestras sensaciones, estos
modos según él, no están separados, el humano capta la realidad e intelige es,
como se ha mencionado una inteligencia sentiente.
Por la intelección, estamos
instalados ya inamisiblemente en la realidad. El logos y la razón no necesitan
llegar a la realidad sino que nacen de la realidad y están el ella. [7]
La
inteligencia sentiente, el humano, busca el logos y la razón de manera diferente,
al inteligir la realidad buscamos la respuesta científica. Pero es menester
atender a las reflexiones de Zubiri, puesto que hemos desatendido el cuerpo, el
cuerpo que posee inteligencia sentiente, viviente.
Una solo facultad, la
inteligencia sentiente. El sentir humano y el inteligir no sólo no se oponen
sino que constituyen en su intrínseca y formal unidad un solo y único acto de
aprehensión. Este acto en cuanto sentiente es impresión; en cuanto intelectivo
es aprehensión de realidad. Inteligir es un modo de sentir, y sentir es en el
hombre un modo de inteligir. [8]
A
manera de Zubiri, percibimos el mundo, lo inteligimos, lo aprehendemos lo
vivenciamos. Esta es la cosa humana llamada inteligencia sentiente a la cual
también Merleau – Ponty nos expresa en su texto el ojo y el espíritu:
Yo no lo veo conforme a su
envoltura exterior. Lo vivo adentro, estoy englobado en él. Después de todo, el
mundo está a mí alrededor, no frente a mí. [9]
Vivimos,
percibimos el mundo interior, subjetivamente, hemos de reconocer luego que el
mundo no está enfrente como un objeto de contemplación, análisis, conclusión,
sino que el humano se encuentra en vida percibiendo a su alrededor, haciendo
suyo su aprehensión del cosmos viviente, percibiendo con su espíritu a través
de su ojo. Que a consecuencia de percibir nos engañemos es común, puesto que no
lo hacemos reflexivamente, vemos, miramos, pero no percibimos lo real, de ahí
se derivan las pseudo emociones que según Boburg leemos:
El amor verdadero acaba
porque yo o la otra persona cambiamos, y ya no nos compenetramos, el amor falso
en cambio se esfuma por un retorno a mí mismo. Al término del amor verdadero
diré que amé pero que un buen día se acabó; al cesar el amor fantasma diré que
nunca hubo amor, que fui presa de un espejismo.[10]
Necesitamos
reconocer que nos mimetizamos con la manada, sentimos igual que otros, nos
dejamos llevar por el sentimiento de la multitud, estamos tan sumergidos e
incrustados en la civilización que ni siquiera nos percatamos de nuestras
falsas emociones, peor aún, considero hay ocasiones que argumentamos lo que no
sentimos en realidad, cuando pasa el temblor, solemos recibir la realidad. Es
cuando argumentamos: “me dejé llevar”. Pero la invitación de Ponty está allí,
siempre alerta a nuestra unidad sentiente.
La percepción no es efecto
de causas físicas sino que tiene un sentido, pero no es un sentido para una
conciencia que piensa sino un sentido que se delata en los movimientos y gestos
de un cuerpo. (…) somos nuestro cuerpo. [11]
Nuestro
cuerpo se expresa, nos delata, nuestro cuerpo no es pasivo, esta en movimiento
interiormente y exteriormente. Él mismo exige ser expresado y necesita ser
comprendido, hemos atendido la exigencia del cuerpo medicamente, como de forma
aislada, como alma y cuerpo, estilo edad media, modo positivista. El lenguaje
de nuestro cuerpo nos remite a nuestros sentimientos, el humano es una
encarnación viviente, una unidad que tiene acto de percepción, expresión
corporal. El cogito nos enseñó a primero pensar, después a existir,
partiéndonos en dos entidades distintas. Creyendo que el pensar es superior,
puesto que del pensamiento se deriva la lógica y el racionalismo. “ismos”, que
le dan un plus de magnificencia a estas corrientes filosóficas.
“cuerpo
vivido que es mi cuerpo tal como se me muestra en mi percepción”. [12]Nuestro presente cuerpo
vivido exige mirar con a-tención,[13] nuevamente el mundo
percibido sin prejuicios, cuando nos reflexionamos nos percibimos. Ir a las
cosas mismas es mirar las apariencias, es situarnos en un mundo pre objetivo;
la percepción según Ponty es el contacto mudo con las cosas, la fenomenología
quiere llevar a expresar la percepción, la clarificación de nuestro cuerpo,
nuestro entorno y circunstancias. “El ser se autocontiene, esta invaginado,
metido en el mismo”. [14] El mundo está en nosotros
mismos. En consecuencia:
Es la ontología del fenómeno
que nos revela que el fenómeno siendo uno, es metamorfoseable, que alberga la
posibilidad de verse desde afuera y desde adentro y que el fenómeno es las dos
vistas.[15]
La
percepción del mundo y de nuestro mundo subjetivo nos coloca en la esfera del
sentido, nos invita a admitir que somos una unidad sentiente, y a rechazar la
clásica idea de que somos cuerpo y alma. Esta ontología busca al ser sensible,
al humano que intelige la realidad y su realidad, a buscar y excavar la verdadera
percepción. Puesto que somos una estructura inteligible sentiente.
Merleau Ponty busca superar
la dualidad de los dos mundos, el sensible y el inteligible, reintroduciendo lo
inteligible en lo sensible, mostrando que el sentido no le viene de afuera a lo
sensible sino que es su estructura. [16]
Para
constatar que somos una unidad sentiente, Boburg, en la interpretación de Ponty
nos menciona ejemplos.
Es interesante que este
mismo sujeto, al pedírsele que realice el saludo militar necesita poner el
gesto de respeto, si se le pide que haga como se peina, necesita fingir que
tiene un espejo en la mano, es decir, el enfermo trata de proporcionarse los
elementos de una situación concreta en los que necesitaría hacer esos
movimientos. Merleau – Ponty va a insistir en la intrínseca relación entre los
movimientos y el contexto pues es este el que exige los movimientos. [17]
La
percepción del mundo y la experiencia de sí en el mundo, son la matriz donde
nace el sentido de la realidad. No, no somos una maquina corpórea, somos
realidades sentientes.
CONCLUSIONES
Nuestro
cuerpo nos habla, pero no lo percibimos, ante una circunstancia que no nos
gusta, nos desagrada, no la toleramos, gesticulamos, retorcemos el ceño,
anudamos el intestino, nuestro corazón late más intenso, incluso nuestra
sudoración se altera, pero eso es caso omiso. El humano traga, y traga[18], ignora lo que le pasa.
Cuando nos sentimos frustrados, tristes, angustiados, preocupados, callamos, tragamos. Silenciamos el
dialogo con nuestro cuerpo. El hombre es un animal racional dijo Aristóteles, y
parece que se creyó con fe al pie de la letra.
En
ocasiones queremos callar o no hablar más del tema que no nos gusta, ¿será por
el miedo a enfrentarnos? Dicen que un loco es aquel que se crea una mentira se
la y la vive, no estoy juzgando a los “locos”, pero ¿Por qué nos lastimamos? ¿Será verdad la teoría de los estoicos? ¿Es
el destino quien tiene trazada nuestra vida y el humano sólo necesita atender a
la divina providencia?
Algunos
humanos piensan que es dios, el dios de Israel quien nos manda las enfermedades,
y que debemos aceptarlas, en esa ideología se vive a diario “si dios quiere”. (Al
estilo Job). ¿Será verdad que las enfermedades son genéticas? ¿Qué tiene que
ver mi cuerpo con mi mente?
Al
captar nuestro mundo estamos sintiendo, no, no nos percatamos de ello, porque
ese acto necesita una reflexión. Merece un dialogo interior para cuestionar qué
se está sintiendo en ese momento y no, no nacimos siendo racionales o
reflexivos; olvidemos lo que afirmó Aristóteles. Ser puramente racional no nos
está sirviendo para poder captar nuestra conciencia encarnada, nuestro uno,
nuestro yo unitario.
El otro o los otros nos miran nuestro lenguaje
corporal e interpretan a su modo. Pero a un millón de años luz estamos nosotros
de darnos cuenta de qué realidad sentiente estamos pasando. No hay dialogo
socrático sin reflexionarnos.
Tenemos
mascaras para mostrar al otro. Cuando nos desnudamos o dormimos sin mascara
preferimos descansar y soñar bonito. Lo bonito del arte de vivir, ese es
nuestro propósito. Dejamos de lado lo que nos hirió, o molestó.
¿Somos
acaso como lo dejó escrito Nietzsche, “el hombre es un animal muy cruel incluso
consigo mismo”?.[19]
Cuando
no nos adentramos a percibirnos no nos damos cuenta que sentimos. Nos estamos
lastimando, al callar para agradar al otro, estamos mintiéndonos, mentirnos es
una costumbre hueca porque estamos con los demás pero nunca con nosotros, ese
humano está siendo lastimado por callarse sus sentimientos y agradar a los
demás. Está hiriéndose, poco a poco, esa herida puede manifestare más tarde en
un síntoma; llegan a refugiarse en el no ser.
¡Qué
diminutos somos ante el fenómeno del ser! Cuanta ignorancia perpetua encasillada
en una capsula de cultura y globalización. ¿Cómo no sentir pena por mi raza?,
hace más de un siglo clamaba pena, tristeza, y desgracia, con la ilusión de
unificar un mundo homogéneo Miguel de Unamuno. ¡Cuántas voces proféticas hemos
leído acerca de que no estamos divididos! Edgard Morín y su pensamiento
complejo, Ponty, Zubiri, y muchos más. Voces, voces que leemos, pero no comprendemos.
Humano lineal, ellos quieren declarar que somos reversibles.
El
humano es una inteligencia sentiente capaz de aprehender la realidad, su
realidad. Todo lo que le acontece lo capta a través de su cuerpo y su
conciencia, no, no se trata del cogito cartesiano, sino de una unidad, esta
unidad llamada ser humano, le llamo inteligencia sentiente, porque no se puede
pensar y luego existir, sino como afirma Merleau Ponty y sus discípulos al
menos Xavier Zubiri, somos una aprehensión de la realidad, nuestra conciencia
no está separada de nuestro cuerpo, nuestro cuerpo no tiene una separación de
nuestra mente, existimos viviendo, captando, aprehendiendo, sintiendo.
Con
nuestro cuerpo vivimos sin saber porque, captamos, aprendemos patrones de
nuestra sagrada familia, sentimos frustración, pena, tristeza, dolor,
angustia…y demás pasiones. Al humano, a la inteligencia sentiente, no se le ha
educado para mirar el fenómeno, los humanos no nacen con un chip integrado para
percibir su mundo. Es por ende que están disculpados. Allende, la filosofía de
Ponty nos quiere mostrar que el humano es una inteligencia sentiente, que el
humano visto como una unidad indivisible, le afectan las percepciones de su
entorno, un cáncer es un cuerpo que está expresando frustración, tristeza,
angustia, resentimiento, odio, las células explotan al ya no poder más, unos
miomas en el útero son producto de una “creencia” genética, los miomas no son
hereditarios, las mujeres clonamos el patrón en nuestra conciencia, en algunos
casos, en otros puede existir algún sentimiento de desvalorización. A lo que
quiero llegar es a decir que el humano al ser un intelecto que siente,
aprehende de las herramientas de su entorno, que ese entorno no es un acto
reflexivo, diga lo que diga Aristóteles y demás filósofos, no somos racionales
las veinticuatro horas del día. La cultura y la educación familiar afectan
nuestra unidad sentiente, esos sentimientos creencias y mitos quedan guardados
como en una caja de pandora, caja que se abre y se manifiesta en un síntoma,
pues el cuerpo es expresión, y necesita expresarlo, los síntomas son las
palabras, palabras que no queremos atender más que clínicamente. Dialogamos con
los demás, de lo mal que nos han tratado, de nuestras penas y enfermedades,
pero casi nunca dialogamos con nuestro ser. Es mucho más fácil vivir en la ignorancia,
divulgando que los demás nos hacen infelices, es mucho más difícil analizar
nuestros síntomas, escuchar a nuestro cuerpo quien grita muy fuerte que merece
ser percibido, analizado, escuchado, pero sobre todo querido. “nuestro cuerpo
está gritando mírame”. Percíbeme. Percibir es mirar nuestro ser en tiempo vivido,
a cada segundo o minuto estamos sintiendo algo, algo que merece ser escuchado y
analizado, confrontado. Quizá romper con los paradigmas de la sagrada familia o
con los paradigmas de la pareja sea doloroso, pero también quizá nuestra
inteligencia sentiente pueda llegar a trascender y estar no en equilibrio, pero
si más relajada. Cuando humillamos a nuestra inteligencia sentiente estamos
negando el ser para sí, somos el ser para los otros, obedecemos la genética,
tragamos creencias, tomamos tristeza, degustamos angustia y transpiramos
compasión. Compasión necesita nuestra unidad llamada humano, la inteligencia
sentiente es visible a cualquier idiota, sólo es escuchar lo que nuestro cuerpo
expresa, no son nada más las palabras nuestra incongruencia, sino también
nuestro lenguaje corporal. Enfermar por emociones inútiles es una elección para
quien conozca la fenomenología de la conciencia encarnada o el fenómeno
encarnado.
Cuando a un humano le amputan un brazo o una pierna
sigue creyendo que la tiene, está es una muestra de lo que Ponty y sus
discípulos afirman. Somos una unidad sentiente que aprehende.
Hemos
visto el mundo de manera fragmentada, pues el método padre es el método
positivista, en donde todo tiene una explicación lógica matemática, ¡Por los
benditos del círculo de Viena![20] El humano es un número o
un medicamento de laboratorio. Acción reacción. Estimulo respuesta, nada
queremos saber de subjetividad, de aprehensión sentiente y de unidad sui
generis. Eso es metafísica y algunos humanos aseveran que pisamos terreno
pantanoso cuando hablamos de ello, esto es así porque la ciencia ya tiene
respuesta, y algunas realidades sentientes necesitan sentirse seguros con las
respuestas de la ciencia positivista, la otra vía, fenomenológica metafísica,
les causa temor, pues hay que desarmar la madeja, y eso les causa angustia, más
angustia de la que han tragado toda su corta vida.
Percibirse
implica esfuerzo, dedicación, reflexión, sinceridad, recorrer el velo para
mirar el fenómeno nos da miedo, pues puede que no nos guste mirar que hay
detrás. En consecuencia, la mirada fenomenológica de Ponty, Zubiri, Boburg están
allí, para aquellos aventureros que aspiremos saber. ¿Por qué se da un síntoma
como la depresión, la bipolaridad, el cáncer, la colitis?
Pd.
causa diarrea e inflamación visceral hacerlo. La invitación esta lanzada para
espíritus valientes. Y no es que yo sea valiente, sino, que acepto caminar
hacia mi percepción, acepto no humillar mi inteligencia sentiente y doy por
válido mi caminar en esta convidada teoría fenomenológica que nos incita a ver
la corporalidad al estilo de Ponty. Escucharme, percibirme, y romper paradigmas
medievales, cristianos y familiares es un reto que merece mi yo trascendental y
constitutivo, de acuerdo con Husserl, en que la conciencia es conciencia “de”,
para conocer la cosa en su esencia, Iré degustando de este banquete
fenomenológico.
BIBLIOGRAFÍA
CONSULTADA
APREHENSIÓN DE REALIDAD, XAVIER ZUBIRI.
EL OJO Y EL ESPIRÍTU, M. MERLEAU PONTY (1996), ESPAÑA,
PAIDOS
ENCARNACION Y FENOMENO, FELIPE BOBURG, MÉXICO, UNIVERSIDAD
IBEROAMENRICANA
INICIACION AL MÉTODO FILOSOFICO, (1983), MADRID, ESPASA, CALPE.
[1] Boburg, (1996), Encarnación y Fenómeno,
México, Universidad Iberoamericana,
fotocopias I.E.D.S.Pg.40
[2] Ibídem, pg. 83
[3] Op. Cit, pg. 87
[4] Ibídem, pg. 95
[5] Ibídem, 171
[6] Xavier Zubiri, Aprehensión de Realidad,
(fotocopias), pg. 8
[7] Ibídem, pg. 4
[8] Op. Cit, pg. 3
[9] M. Merleau – Ponty, (1986), El Ojo y el
Espíritu, España, Ed. Paidós, pg. 44.
[10] F. Boburg, (1996), Encarnación y Fenómeno,
México, Universidad Iberoamericana, pg. 113
[11] Ibídem, pg. 93
[12] Ibídem, pg. 92
[13]
A- tención, es sin tensión, como se me enseñó en mis clases de la maestría.
Término que aprehendí en clases de
fenomenología con el DR. Alfonso Flores.
[14] Cfr. Pg. 163, Op. Cit.
[15] Op. Cit. Pg. 164
[16] Ibídem, pg. 156
[17] Ibídem, pg. 101
[18]
Me refiero a los dos sentidos de tragar; comida y emociones.
[19]
F. Nietzsche,(2005),Así Habló Zaratustra,México, D.F. Grupo Editorial Tomo, pg.
230
[20]
Russel y sus discípulos.
hola comunidad, aquí les dejo este pequeño articulo, espero lo disfruten leyendo, pero más poniéndolo en practica, estoy segura de que nos adentraremos después en estos temas de la mano del Dr. Eduardo. saludos a todos. ¡A escribir ! los quiero leer. abrazos desde el alma.
ResponderEliminarArticulo muy interesante, Denisse. Sinceramente no conocía esta tendencia filosófica, pero ten por seguro que me adentraré en la aventura del saber y conocer mas la fenomenología. Toda duda que tenga la compartiré con vosotros.
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