Descartes
el método y mis dudas
Al igual que le pasó a René Descartes con sus estudios, al acabar
la lectura de su “Discurso del Método” y hacer un repaso de su biografía, me
quedo con muchas dudas. Por eso decidí hacer como él e intentar comprender
algunos conceptos.
El concepto sobre lo que es el método en si está muy claro, y de
hecho está presente en toda la industria actual, con sus matices, para el
implemento de la mejora continua en sus líneas de producción:
1)
La evidencia, que es la problemática real de su producción en un
momento dado. Los problemas que se ven y son evidentes.
2)
Análisis de las causas y buscar soluciones por medio de varios
tipos de herramientas informáticas existentes.
3)
La síntesis de lo observado para construir la solución al
problema.
4)
Enumeración o revisión de resultados, anotar todos los datos que
esta solución está dando en nuestro proceso de producción y compararlos con la
situación inicial.
Sin embargo, todos los filósofos posteriores a Descartes coinciden
en que es el fundador de la filosofía moderna. Estos filósofos en su amplia
mayoría aceptan la formulación de los problemas, hechos por Descartes, pero no
aceptan sus soluciones (B. Raussel)
El hecho de realizar esta critica que pretendo sea constructiva,
es porque hago mío el primer punto del método y replantearme todo lo que no
entiendo. O quizás, que como Descartes no dudo del conocimiento en general,
sino solo de las opiniones existentes que se plantean como verdades infalibles.
Lo primero que me hace dudar es que como dice Foucault: “En
Descartes no se encontró una cuestión del siguiente tipo: ¿Qué es pues,
precisamente, este presente al que pertenezco?”
Descarte pretendió cambiar la filosofía, como se dice en la
presentación del libro (del cual tenéis la foto aquí arriba), “Nos confiesa el
haber tenido visiones y escuchar una voz del más allá que le encomendaba la
reforma de la filosofía” (P7)
Personalmente quedé bastante decepcionado con la lectura del
discurso del método, principalmente porque creo que Descartes no era coherente
con sus ideas y a veces hasta contradictorio viéndolo con la perspectiva de,
casi, quinientos años.
El
Discurso del método
Parte 1) Consideraciones relativas a las ciencias
“El sentido común es la cosa mejor repartida del mundo, puesto que
cada uno piensa que posee tan buena provisión de él que, incluso aquellos que
son más difíciles de contentar en otra cosa cualquiera, no acostumbran desear
más del que tienen. En lo cual no es verosímil que todos ellos se equivoquen;
antes bien, eso testifica que la potencia de bien juzgar y de distinguir lo
verdadero de lo falso, que es lo que propiamente se llama sentido común o
razón, es, por naturaleza, igual en todos los hombres; y, por tanto, que la
diversidad de nuestras opiniones no procede del hecho de que unos sean más
razonables que otros, sino tan sólo de que conduzcamos nuestros pensamientos
por vías diversas y no consideramos las mismas cosas. En efecto, no es
suficiente tener sentido común, sino que lo principal es aplicarlo bien.”
En un mundo tan diverso de cultura y opiniones ¿Quién define la
buena utilización del sentido común? ¿Los que mandan políticamente, la iglesia,
Dios, el poder económico?
¿Cómo se trabaja el sentido común?
Se le detectan algunas contradicciones:
“Si uno dedica demasiado tiempo a viajar, acaba por volverse
extranjero en su propio país; y el que estudia con demasiada curiosidad las
cosas que se practicaban en otros siglos, queda por lo general en la ignorancia
de lo que se practica en el presente (…) Además las fabulas hacen que se
imaginen como posibles muchos acontecimientos que no lo son” (p33)
Pero en otras páginas nos dice esto:
“Pero yo no propongo este escrito sino como una historia, o si lo
prefiere el lector como una fábula”
(p. 30)
“Así pues tan pronto la edad me permitió salir de la sujeción de
mis preceptores (…) dedique el resto de mi juventud a viajar, a ver cortes y
ejércitos…” (p.36)
“pero después de haber pasado unos cuantos años así en el libro
del mundo y tratando de adquirir alguna experiencia (…) lo cual me salió mucho
mejor, según, me parece, que si no me hubiese alejado de mi país y mis libros”
(p.37)
Parte 2) Las
principales reglas del método
“No hay tanta perfección en las obras compuestas de diversas
piezas y hechos por las manos de diversos maestros como las que han sido
trabajados por uno solo.” (p.41)
Sabemos que los filósofos
desean trabajar solos, pero ¿Qué hay de malo a compartir trabajo con los demás?
¿No serian mas eficientes?
“Imaginaba también que los pueblos que, habiendo sido antes medio
salvajes, se han ido civilizando poco a poco, han hecho sus leyes a medida que
la incomodidad producida por los crímenes y querellas les han obligado, no
pueden estar tan bien organizados como aquellos que, desde el momento mismo en
que se reunieron, han observado las constituciones de algún prudente
legislador.” (p42-43)
No existen pueblos tales que hayan sido gobernados unitariamente desde sus
comienzos.
“Así como es bien cierto que el estado de la verdadera religión,
cuyas ordenanzas ha hecho solo Dios, ha de ser de una ordenación incomparablemente
mejor que los de todas otras religiones.” (p. 43)
Un hombre que duda de todo no puede definir como verdad absoluta
que solo su religión es la verdadera, aunque temiese a la iglesia de la época.
En esos casos mejor callar su opinión, seria ser coherente con su filosofía.
Parte 3) Algunas reglas de la moral sacadas de este método.
Descartes se formó una moral provisional consistente en cuatro
máximas:
“La primera consistía en obedecer las leyes y las costumbres de mi
país, conservando con constancia la religión en la que la gracia de dios me
hizo que fuera instruido desde la infancia (…)
Mi segunda máxima consistía en ser en mis acciones tan firme y decidido
como pudiese, y no seguir las opiniones más dudosas (…)
Mi tercera máxima fue procurar siempre vencerme a mí mismo más
bien que a la fortuna, y cambiar mis designios más bien que el orden del mundo
(…)
En fin, como conclusión de esta moral, me dediqué en hacer una
revisión de todas las diversas ocupaciones que tienen los hombres en esta vida,
para procurar escoger la mejor (…)”
Nunca trato Descartes de modo definitivo el problema de la moral;
pareció satisfecho con sus máximas provisionales. En estas máximas, echo en
falta de un hombre que duda de todo que no sienta la necesidad de dudar de las
leyes políticas y eclesiásticas, aunque acepte sus reglas
“habiendo dado Dios a cada uno de nosotros una cierta luz para
discernir lo verdadero de lo falso, yo no había creído que tuviera que
contentarme, ni un solo momento con las opiniones ajenas”
¿Con esto quiere decirnos que el sentido común nos lo da Dios?
Parte 4) Pruebas
de la existencia de Dios, el alma humana o fundamentos de la metafísica
Pero inmediatamente advertí, mientras quería pensar así que todo
era falso, era preciso, necesariamente que yo, que lo pensaba fuese alguna
cosa, y, observando que esta verdad, “Yo pienso, luego soy” era tan firme y
segura que las suposiciones mas extravagantes de los escépticos no eran capaces
de hacerla tambalearse, pensé que podía admitirla como el primer principio de
la filosofía que buscaba (…)
(…) de manera que éste yo, es decir, el alma, por la cual yo soy
lo que soy, es enteramente distinto al cuerpo, e incluso más fácil de conocer
que éste, y que, aun cuando éste no fuese, el alma no dejaría de ser todo
aquello que es.
Sobre esto Alan Woods, en su “Historia de la filosofía” nos dice:
“Descartes no consiguió resolver la relación entre pensamiento y
el ser. “Yo pienso, luego soy” es la piedra angular de toda su filosofía. Y
dicho esto no continua. Al menos podría afirmar:” Pienso, por lo tanto, existe
el pensamiento” ¿Qué es esto? Evidentemente un sistema nervioso humano, un
cerebro, un cuerpo y todo lo demás. El materialista francés Gassendi, objetó
que la existencia igualmente se podía deducir de cada una de las otras
funciones humanas. Los idealistas respondieron que ninguna de estas funciones
se puede percibir sin el pensamiento. Pero también es necesario decir qué es el
pensamiento.
El pensamiento, desde un punto de vista materialista, es materia
que piensa. El pensamiento no puede existir ni existe por si mismo separado de
la materia. Con relación a esta cuestión tan decisiva, Descartes adoptó una
postura inconsistente e insatisfactoria, que le llevo a toda clase de
contradicciones. Para él la diferencia fundamental entre el pensamiento y la
materia residía en que la materia tenía extensión mientras que el pensamiento,
espíritu o alma no tenía nada. Esto nos lleva directamente a una postura
dualista. Según Descartes no hay nada en común entre el pensamiento y la
materia. No solo son diferentes, también son diametralmente opuestos.”
“El idealismo de Descartes le llevó a caer en la trampa de separar
la mente del cuerpo y considerar el cuerpo como un mero autómata dentro del
cual mora el alma.”
“El problema es que si se considera separadamente el pensamiento y
la materia ¿qué significan que van y se mantienen unidos? La única opción para
Descartes fue recurrir a un agente externo: “la intervención divina”. Incluso
así es imposible ver cómo pueden interactuar entre ellos ¿Qué mecanismo les
permite interactuar entre ellos? Por ejemplo, la mente puede desear que levante
el brazo, pero ¿cómo lo levanto? (…) Esto saca a la luz la contradicción de la
filosofía cartesiana, su talón de Aquiles fue un dualismo insoluble”
Descartes continúa diciéndonos en esta cuarta parte:
“Y habiendo observado que en la proposición “yo pienso, luego
soy”, no hay nada que me asegure que digo la verdad si no es que veo muy
claramente que para pensar es preciso ser, pensé que podría tomar como una
regla general que todas las cosas que concebimos muy clara y muy distintamente
son todas verdaderas; pero que hay solamente una cierta dificultad en advertir
bien cuáles son las que concebimos distintamente.”
Como en la primera parte existe la duda de que percibe cada cual
con su sentido común o influenciado por otro
El resto de esta cuarta parte lo dedica a demostrar la existencia
de Dios como verdad absoluta, evidentemente para alguien que duda de lo que no
ve, es contradictorio esta certeza de que existe un ser superior. Aunque para
sortear a la iglesia acepte la existencia de Dios, pero después afirme que la
religión es una materia demasiado altiva para “ser sometida a la impotencia de
nuestra razón”, y tener que recurrir a todo tipo de subterfugios para poder
publicar sus ideas.
Parte 5) El orden de las cuestiones de la física.
“sería preciso que hablase ahora de diversas que están en
controversia entre los doctos, con los cuales no deseo interponerme (en
alusión a la condena de Galileo), creo que
será mejor que me abstenga de ello y que diga solamente, en general, cuáles
son, a fin de dejar que otros más sabios juzguen si sería útil fuese más
particularmente informado de ellas.”
Nuevamente se somete a que sus trabajos puedan ser censurados y
que sea la iglesia la que decida si sus ideas deben ser difundidas a todos. En
lo que yo veo como una gran cobardía en la defensa de sus ideas.
El resto de esta quinta parte está dedicada a su explicación de cómo
funciona el corazón y la circulación de la sangre en el cuerpo humano.
Parte 6) cosas necesarias para llegar más delante en la
investigación de la naturaleza
En esta parte Descartes comienza mostrando su respeto a
los “honorables” miembros del Santo Oficio, refiriéndose nuevamente al juicio
de Galileo, pero dejando bien claro que él no es de su misma opinión.
Éticamente condenable este comentario por su parte.
En el resto de esta parte se refiere al porqué se ha decidido a
publicar sus ideas a pesar de habérselo pensado mucho antes de hacerlo ya que
eso le quitaría mucho tiempo para proseguir su formación al tener que rebatir
las objeciones que les hiciesen a sus escritos.
También define como llevar más adelante sus investigaciones a
través de la filosofía practica en vez de la especulativa que es la que existía
en ese momento, aunque sin ningún compromiso de cara al futuro.
Conclusión
Mi paisano, sociólogo y filósofo, Abel Ros, en su blog “El Rincón
de la Crítica”, en una entrada titulada “Tributo a Descartes”, nos dice:
“Hoy, varios siglos
después, Descartes no levanta mis pasiones. Y no las
levanta, queridísimos lectores, porque fue un autor errático. En primer lugar,
utilizó un método para la unificación de la ciencia. Un método que fue
condición necesaria pero no suficiente para acabar con los residuos
metafísicos. Un método que no explicó, contra toda expectativa, los misterios
de la física. René utilizó, como fuente de inspiración, el método geométrico.
Un método que pretendió hacer de la filosofía una
ciencia. Un intento que en pleno siglo XXI ha quedado reducido a un catálogo de
buenas intenciones. Quiso unificar la ciencia bajo la "mathesis
universalis". Hoy, los caminos del conocimiento han ido por otros
derroteros. Lejos de una universalización de la ciencia, la ciencia ha sido
espectadora de su propia vertebración. La medicina actual también ha demostrado
que no existe la glándula pineal. Descartes será recordado, por tanto, como
aquel señor que quiso salvar a la filosofía de la oscuridad de las sotanas y
las luces de la ciencia. En pleno siglo XXI, la ética es el único salvavidas
que le queda, valga la paradoja, a "la madre de las ciencias".”
Con esta crítica, además de ser fiel a lo que predicaba Descartes,
de poner todo en duda, es también una propuesta de debate, sobre si la
filosofía de hace cuatrocientos años es aplicable a nuestra época. A la época
de la digitalización y la sobreinformación, o, por el contrario, es necesario
redefinir una nueva, más acorde a los nuevos tiempos. A estos tiempos donde la
mentira campa a sus anchas. En un mundo donde los filósofos se definen por
ideología. Un mundo donde el debate pasó a ser discusiones barriobajeras en
todos los niveles de la sociedad.
Bajo mi humilde opinión lo primero que debemos averiguar es como dijo Foucault: "qué es pues, precisamente, este presente al que pertenecemos" y a partir de ahí redefinir si la filosofía tal como se conoce actualmente nos sirve o es necesario reinventarla para hacerla llegar a todos los ciudadanos del mundo.

hola Juan Antonio, he leído tus dudas y, lejos de poder ayudarte a resolverlas me remito sólo a expresar mi opinión.
ResponderEliminar1.- el sentido común no existe, es a lo que epistemológicamente se le denomina como: Realismo Ingenuo.
2.- estoy de acuerdo contigo cuando dices que Descartes no duda de todo menos de su Dios. y es que o, es Fe o es Razón, y él quiso jugar con las dos para llegar al objetivo de su moral.
pero, bueno ha que poder entender la época, a este fulano no le quedaba de otra, con una mente tan cuadrada y matemática quería aterrizar quizá en otro campo, pero las inclemencias de la moral del resentido, es decir de la iglesia. tuvo que inventar lo del genio benigno o sea Dios, y de ese no se duda. si se hubiera atrevido a sostener que la existencia Dios también se pudiera poner en duda, la inquisición le hubiera hecho padecer una muerte dolorosa.
me parece que en medicina hubiera tenido avances muy sorprendentes pues el método que estaba a punto de modelar era el correcto. vuelvo a decir, partió al sujeto en dos y con ello surgieron infinidad de ciencias del espíritu. seguimos partidos en dos y esa es mi incomodidad con la filosofía Descartiana. saludos compañero.