miércoles, 16 de diciembre de 2020

 

Amiga DENISSE: Muchas gracias por tu aportación a nuestro blog. La verdad es que después de escuchar tus intervenciones en los seminarios, no me extraña esta magnífica lección de filosofía.

Debo decir, para comenzar, que la idea que percibo en este escrito (seguramente equivocada) es que la mujer y la madre en concreto, tiene un comportamiento malo, lejano del que habitualmente le atribuimos a ambas. No seré yo quien se atreva a decir que la mujer en general es muy buena; nada más lejos de mi parecer, puesto que creo que estamos hablando de un ser humano con todas las virtudes y defectos propios del mismo, sin distinción de sexo. Pero si que creo, por las lecturas que he hecho y por la experiencia propia, que la mujer tiene unas condiciones y unos comportamientos, mejores que los del varón.

Desde siempre, este tema me ha producido una cantidad enorme de preguntas, mayor cuanto más he leído sobre lo que yo entiendo casi como una obsesión, no solo desde el varón, sino también por parte de algunas mujeres, por un cúmulo de defectos y maldades que, según mi opinión no son acertadas.

Como digo, me hago muchas preguntas, pero solo expondré unas pocas, sobre todo para no resultar excesivamente pesado, cualidad o defecto que suelo utilizar.

La primera deseo hacértela a ti, amiga Denisse, que sabiendo que tienes una formación e información tan amplia y poderosa, nos hablas de la tragedia de Medea y no de otras muchas tragedias escritas en la antigüedad. Seguro, que como siempre, es para plantear un tema que nos conduce a un debate filosófico. Magnifico. Pero ya que está planteado, sigo haciendo preguntas.

De los muchos lugares de donde me vienen mis dudas, empezare por uno bastante antiguo y muy difundido, y que no es otro que el relato que encontramos en ese guión que da cuerpo a la película de la Biblia. En ella se dice que un ser supremo, castiga a dos de sus criaturas, creadas por él mismo,  por acceder a un lugar que está prohibido. Se ha dicho, hasta la saciedad que esto es simplemente el guión de una ficción, y que oculta otra realidad; que necesitamos darle una interpretación; que se escribió en tiempos en que las gentes a la que iba dirigido no tenían, ni la formación, ni la capacidad para entender esa realidad. Aceptando “pulpo como animal de compañía”, me centro en la cuestión que nos ocupa, y expongo la siguiente pregunta: ¿Por qué la mala de la película es ella y no él? Sabiendo además, que en realidad ella es solo un pequeño trozo de él, por lo que se podría deducir que él es el  responsable. ¿De verdad que esto no induce a pensar que, a partir de entonces, vamos a cargar las culpas sobre ella?

Si nos centramos en el pensamiento griego de aquella época, vemos que la opinión que se tiene sobre la mujer es verdaderamente para hacérselo mirar; basta con leer a Platón o a Aristóteles, y nos damos cuenta de que, “ese ser del que Vd. me habla”, no cuenta para casi nada en la vida de la ciudadanía.

Con relación a esto último, he leído el relato de un historiador, en el que hace una pequeña biografía de alguno de los aconteceres de Aspasia de Mileto, donde dice que al lugar donde da clases esta dama, acudían como alumnos, u oyentes, entre una gran cantidad de personas  los tres: Sócrates, Platón y Aristóteles. ¿Cómo se conjuga la opinión que expresan sobre ella, con su asistencia a sus lecciones?

¿Y qué decir de Hipatia de Alejandría, un autentico milagro de la naturaleza por sus extraordinarias facultades físicas y mentales? Tantas fueron, entiendo yo, que como tantas veces a través de la historia, desató la cólera de los hombre-más en “uno” en particular- que no podían soportar que una mujer exhibiera semejantes cualidades, que ese “uno” en particular, jamás podría alcanzar, por lo que, para demostrar su machismo la mató y arrastró su cuerpo por las calles de Alejandría.  ¿Se puede ser más miserable? Yo creo que no.

Situándonos en estos tiempos nuestros, recuerdo una opinión que le leí a Julián Marías en uno de sus libro, en que dice que después de su experiencia por diversas universidades del mundo donde tuvo la oportunidad de dar lecciones, sacaba en consecuencia que sus mejores alumnos eran mujeres. Es también curioso, por lo menos para mí, que su Historia de la Filosofía, la escribiera muy joven, a petición de las mujeres con las que se relacionaba en la universidad, a la par que él estudiaba.   

La mujer y el concepto de Dios han sido fundamentales para el progreso de la sociedad humana, pero la historia de ambos difiere mucho de lo que nos han contado.

La documentada investigación que se plasma en este libro aporta respuestas coherentes a preguntas trascendentes y hará ver de otro modo a la mujer, al hombre y a Dios.

 

Con estas dos frases, entre otras muchas, comienza un libro que a mí me impactó cuando lo ley: “Y Dios nació mujer”, es un relato de la evolución humana desde este punto de vista tan apasionante. El autor demuestra, o eso pretende, con una autentica lección de historia, que para él no hay duda que eso fue así. A mí, por lo menos, me convenció. Por supuesto que sobre ello, como con cualquier otra cuestión, hay multitud de opiniones, pero esta es una de ellas.

 

En cuanto a mi experiencia personal, que quieres que te diga, amiga Denisse; desde que me empecé a plantearme cuestiones, a preguntarme dudas, a filosofar, como muy bien dice nuestro querido Maestro Eduardo, cada vez más me fui afianzando en mi idea de que la mujer es mejor que el hombre. Quiero volver a insistir, que esta opinión no es del todo “verdad”, que tienes sus muchos matices, pero, en general, mi experiencia me hace pensar así. Y sobre todo desde que, al jubilarme y entrar en el campo de las personas de la “segunda juventud”, me reafirmo más y más en mi opinión. Después de casi 20 años, que están a punto de cumplirse, de haberme dedicado al voluntariado, y haber conocido a más de 2000 personas que han pasado por mis talleres y tertulias,  debo decir que, además de acudir en un porcentaje mucho más alto mujeres que hombres, me han demostrado que ellas tienen unas cualidades que no tiene el varón. No insistiré en este tema, pero si no cambian mucho, mucho, mis experiencias vividas en estos años, termino diciendo que, para mí, la mujer supera al hombre.

 

Y termino con mi penúltima pregunta: ¿Por qué hay tantos castigos, tantas torturas, tantas muertes sobre las mujeres? ¿No será porque el varón, sobre todo los más machotes, no pueden soportar que esos seres inferiores, demuestren que son mejores que él?

 

Gracias una vez más, por empujar a mi maravillosa y terrible ignorancia (esta afirmación puede parecer una contradicción o un oxímoron, pero no lo es) a que sea un poco menos ignorante.

 

Recibe un fraternal abrazo.

 

1 comentario:

  1. muchas gracias por tus comentarios francisco. primeramente expreso mi opinión acerca de este articulo que expuse, tocar el tema de la madre es algo duro, nadie quiere bajar del pedestal a la sagrada madre. pero, los mayores traumas psicológicos, o dolores del alma, que experimenta un niño, los ha adquirido por la violencia familiar, la madre es la primera educadora de la vida de un niño, la madre al verse frustrada, por muchos motivos ejerce violencia a sus hijos, el la madre quien en algún momento de la vida le ordena a papa que no ponga una golpiza, si papá no la obedece, también así la va. la mujer no es superior al hombre, ni el hombre es superior a la mujer, ambos ejercen violencia que fue aprendida en su hogar y cultura, en este caso, lo sé el tema es bastante duro, es la propia madre quien crea un macho o una hija sumisa. por ello digo que la figura de la madre ha sido sacralizada desde las religiones hasta en los hogares, pero, si nosotros nos atrevemos a desacralizarla, vamos a encontrar una humana que tuvo defectos, que ejerció violencia, etc. es la tarea de la filosofía existencial fenomenológica, y la propia filosofía en general, que nos va a ayudar a ir al recuerdo, a ir a mirar otra vez, cómo fue, en dónde está el origen de nuestras conductas aprendidas, ya depende de cada sujeto si quiera modificarlas o no. y esta critica a la madre violenta pretende mover conciencias. te agradezco tus comentarios y espero haberte dejado con más dudas y preguntas para seguir buscando nuestras verdades.
    un abrazo Francisco.

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