sábado, 5 de octubre de 2013

Normas para ser feliz


       Hola a todos: en estos tiempos tan “especiales” que nos toca vivir, es una suerte poder escuchar las reflexiones de personas que, desde mi punto de vista, tienen mucho que decir, que tienen una autoridad, que son conocidos y reconocidos.
       Os adjunto unas líneas que escribí con el objeto de resumir una magnifica tertulia que tuve el placer de gozar. Ojala su lectura pueda servir para ayudar a conseguir eso sobre lo que se trató (ser feliz); o por lo menos sea motivo de “filosofar” un rato.

NORMAS PARA SER FELIZ

El domingo pasado tuve la felicidad de escuchar una tertulia radiofónica maravillosa: hablaba de esa cosa tan intangible, escurridiza, la más buscada, la más deseada, tan difícil de definir, tan difícil de alcanzar, a la que todo ser humano dedica lo mejor de su vida en ir tras de ella, y que tan pocos llegan a tocar con la mano. No se si hay alguien, que la llegue a poseer.

La excusa para esta conversación entre estas personas, sencillamente interesantes, era comentar la publicaron de un libro, que uno de ellos ha escrito, y que quiere en su contenido, hacer la matización entre “la buena vida” y “la vida buena”. Hacer la distinción entre una y otra, les llevó todo el tiempo del espacio, pero en el trascurso del mismo se hablo de muchas más cosas, de cómo lo veía cada uno de ellos, y también como lo percibían los escuchantes, que como siempre en este programa, participaron muy activamente con sus opiniones, aportando matices que enriquecían la conversación de los tertulianos.  Podría decirse, que la combinación de ambas vidas podría ser la solución para alcanzar el fin último, la felicidad. Pero claro, aquí está lo más peliagudo: ¿Qué consideras tú que es la “buena vida”? ¿Te parece que es lo mismo que “la vida buena”?. ¿Y como se consiguen la una y la otra? De todo lo hablado, querría destacar algunos aspectos que me parecen son de gran valor, para intentar llegar a  alguna conclusión.

Recetas para ser felices:

 “Centrar todos tus conocimientos, en hacer algo por los demás”. Esta idea de la solidaridad entre los seres humanos, es para muchos el mayor logro que se puede alcanzar, y que si todos lo siguiésemos, desaparecerían todas las miserias, tanto materiales como espirituales de este nuestro mundo. Ejemplos que a todos nos vienen a la mente, como el de Teresa de Calcuta, y más recientemente el de Vicente Ferrer, parecen confirmar esta opinión.

Alcanzar algo (no cuando se tiene todo)”. El luchar por conseguir esta o aquella meta que nos hemos propuesto, bien sea solo, y mucho mejor en compañía, y finalmente alcanzarla, puede ser para algunas personas la idea que tienen de llegar a la felicidad. Ese sentimiento que te embarga, cuando tienes ante ti la obra por la que tanto esfuerzo, cariño, trabajo, dedicación, y mil cosas más que has puesto, es difícil de expresarlo, pero para muchos es algo que no tiene parangón y pocos goces más, quizás ninguno,  pueden parecérsele.

Percibirse  a si mismo sin miedo”. Puede parecer que a primera vista esto es fácil, casi me atrevería a decir que es una obviedad. ¿Cómo  voy a tener miedo de mi mismo? Pero si te analizas un poco más despacio, un poco más profundo, ¿No te ves defectos? Quizás muchos más de los que de verdad tienes, porque en multitud de ocasiones, nuestro mayor critico, somos nosotros mismos. El analizarte con seriedad, sin engaños hacia ti mismo, con honestidad, pero también con justeza, viéndote con tus virtudes, que seguro que tienes muchas, y con esos defectos que, no sin esfuerzo, superaras. Resumiendo, verte tal como eres, como un ser humano con sus grandezas y miserias, real, pero sin miedos tontos, y con la idea de ser cada día un poco mejor.

La salud”. Cuando salio este tema, todos los contertulios estuvieron de acuerdo: sin salud, la felicidad prácticamente  no existe. Siempre podrá oírse alguna voz que diga que también en el sufrimiento puede encontrarse felicidad, pero, opino, será una faceta más bien religiosa llevada a sus últimos extremos, pero que no tendría que ver con la inmensa mayoría de la gente, bien porque son religiosos sin fanatismo, o que directamente no practican ninguna. De hecho, salió a relucir el tema de la eutanasia, y por supuesto respetando todas las opiniones, se estuvo de acuerdo en que alguna vez tendría que tomarse el tema seriamente, y plantear la posibilidad de que sea una opción que un individuo pueda tomar libremente, sin ningún problema legal que pueda coartarle, puesto que sufrir por sufrir, no conduce a ninguna parte.

No es poseer muchas cosas, sino necesitar poco”. Desde los tiempos de los estoicos, esta frase quiere resumir en muy pocas palabras toda una filosofía de vida. Estoy seguro que no viene muy a cuento con los tiempos que corren, dado que nuestra sociedad esta basada en el consumo, en el tener, cuanto más mejor, chocando frontalmente con el enunciado. En cualquier caso, quien tenga la suerte, la virtud, la voluntad suficiente, como para lograr aislarse un tanto de todo el entorno que nos lleva a consumir sin medida, y llevarlo a la práctica en su vida, estoy seguro que estará mucho más cerca de la felicidad. Y para corroborar esto, solo hace falta fijarse en las noticias que todos los días nos ofrecen los medios de comunicación, donde vemos que personas que lo tienen todo, que lo poseen casi todo, son el vivo ejemplo de la infelicidad, acabando muchos de ellos con su propia vida. No serán tan felices, cuando así terminan. Recientemente comentaba con un amigo la visita que había hecho a un país de los que llamamos del tercer mundo, donde les falta de casi todo lo que nosotros denominamos como “imprescindible”, y me decía: “Oye, sin embargo se les veía felices, y  me atrevería a decirte que lo eran”.

Ilusión”. Con esta palabra resumiría yo mi concepto de la felicidad. Estoy convencido de que tener una ilusión que alcanzar, y sobretodo si es compartida, hará sacar de ti lo mejor que tienes, el esfuerzo que le dediques para conseguirlo, no te pesará lo más mínimo, y cuando lo logres no habrá nada en el mundo que pueda parecerse al gozo de haberlo logrado. En mi trato diario con los “jóvenes”, de 65 años en adelante, con los que tengo la fortuna de relacionarme, oigo las versiones más dispares, como no puede ser de otra manera, en la forma de enfocar la vida, esta “menos vida” que nos queda. Hay quien es más pesimista y se queja de que ha llegado tarde a según que cosas. Afortunadamente estos son los menos. Luego están los que ven su limitado futuro con mucho mayor optimismo,  porque si están haciendo cosas en los talleres de actividad de los diversos Centros, quiere decir que tienen la ocasión de hacer aquello que hasta ahora la vida no les dio la oportunidad de llevarlo a cabo, y por tanto esa es su ilusión. Por supuesto no hay que confundir ilusión con utopia, ya que debemos tener los pies en la tierra, y fijarnos metas que estén a nuestro alcance, ya que de otra forma, si pretendemos algo que no podamos lograr, se convertiría en un sufrimiento, como pienso que les ocurre a muchas personas, que por no tener aquello que tiene el prójimo, son totalmente infelices.

La noticia que Leia hace unos días, resume, a mi manera de ver, magníficamente lo que pretendo decir sobre la ilusión. El articulo decía: “Hemos recibido un correo de uno de nuestros lectores en que nos da las gracias por el regalo que ha recibido de nuestra empresa, ya que había ganado un pequeño concurso que habíamos publicado en nuestra revista. Decía textualmente: Estoy deseoso y muy ilusionado en probar el aparato que me habéis mandado, al que, con mis 93 años, estoy seguro le sacaré mucho partido”. Imposible comentario alguno.

Te animo a que persigas una ilusión, deseándote toda la FELICIDAD del mundo

                                                                                        Francisco








1 comentario:

  1. Francisco, como puedes ver, los textos que acabo de publicar van en la misma línea. Los comentaremos en al segunda parte de la reunión del próximo 26 de octubre.

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