Hola a todos: en estos tiempos tan “especiales” que nos toca
vivir, es una suerte poder escuchar las reflexiones de personas que, desde mi
punto de vista, tienen mucho que decir, que tienen una autoridad, que son
conocidos y reconocidos.
Os adjunto unas líneas que escribí con el objeto de resumir
una magnifica tertulia que tuve el placer de gozar. Ojala su lectura pueda
servir para ayudar a conseguir eso sobre lo que se trató (ser feliz); o por lo
menos sea motivo de “filosofar” un rato.
NORMAS PARA SER FELIZ
El domingo pasado tuve la felicidad de
escuchar una tertulia radiofónica maravillosa: hablaba de esa cosa tan
intangible, escurridiza, la más buscada, la más deseada, tan difícil de
definir, tan difícil de alcanzar, a la que todo ser humano dedica lo mejor de
su vida en ir tras de ella, y que tan pocos llegan a tocar con la mano. No se
si hay alguien, que la llegue a poseer.
La excusa para esta conversación entre estas
personas, sencillamente interesantes, era comentar la publicaron de un libro,
que uno de ellos ha escrito, y que quiere en su contenido, hacer la matización
entre “la buena vida” y “la vida buena”. Hacer la distinción entre una y otra,
les llevó todo el tiempo del espacio, pero en el trascurso del mismo se hablo
de muchas más cosas, de cómo lo veía cada uno de ellos, y también como lo percibían
los escuchantes, que como siempre en este programa, participaron muy
activamente con sus opiniones, aportando matices que enriquecían la
conversación de los tertulianos. Podría
decirse, que la combinación de ambas vidas podría ser la solución para alcanzar
el fin último, la felicidad. Pero claro, aquí está lo más peliagudo: ¿Qué
consideras tú que es la “buena vida”? ¿Te parece que es lo mismo que “la vida
buena”?. ¿Y como se consiguen la una y la otra? De todo lo hablado, querría
destacar algunos aspectos que me parecen son de gran valor, para intentar
llegar a alguna conclusión.
Recetas para ser felices:
“Centrar todos tus conocimientos, en
hacer algo por los demás”. Esta idea de la solidaridad entre los
seres humanos, es para muchos el mayor logro que se puede alcanzar, y que si
todos lo siguiésemos, desaparecerían todas las miserias, tanto materiales como
espirituales de este nuestro mundo. Ejemplos que a todos nos vienen a la mente,
como el de Teresa de Calcuta, y más recientemente el de Vicente Ferrer, parecen
confirmar esta opinión.
“Alcanzar
algo (no cuando se tiene todo)”. El luchar por
conseguir esta o aquella meta que nos hemos propuesto, bien sea solo, y mucho
mejor en compañía, y finalmente alcanzarla, puede ser para algunas personas la
idea que tienen de llegar a la felicidad. Ese sentimiento que te embarga,
cuando tienes ante ti la obra por la que tanto esfuerzo, cariño, trabajo,
dedicación, y mil cosas más que has puesto, es difícil de expresarlo, pero para
muchos es algo que no tiene parangón y pocos goces más, quizás ninguno, pueden parecérsele.
“Percibirse a si mismo sin miedo”. Puede parecer que
a primera vista esto es fácil, casi me atrevería a decir que es una obviedad.
¿Cómo voy a tener miedo de mi mismo?
Pero si te analizas un poco más despacio, un poco más profundo, ¿No te ves
defectos? Quizás muchos más de los que de verdad tienes, porque en multitud de
ocasiones, nuestro mayor critico, somos nosotros mismos. El analizarte con
seriedad, sin engaños hacia ti mismo, con honestidad, pero también con justeza,
viéndote con tus virtudes, que seguro que tienes muchas, y con esos defectos
que, no sin esfuerzo, superaras. Resumiendo, verte tal como eres, como un ser
humano con sus grandezas y miserias, real, pero sin miedos tontos, y con la
idea de ser cada día un poco mejor.
“La
salud”.
Cuando salio este tema, todos los contertulios estuvieron de acuerdo: sin
salud, la felicidad prácticamente no
existe. Siempre podrá oírse alguna voz que diga que también en el sufrimiento
puede encontrarse felicidad, pero, opino, será una faceta más bien religiosa
llevada a sus últimos extremos, pero que no tendría que ver con la inmensa mayoría
de la gente, bien porque son religiosos sin fanatismo, o que directamente no
practican ninguna. De hecho, salió a relucir el tema de la eutanasia, y por
supuesto respetando todas las opiniones, se estuvo de acuerdo en que alguna vez
tendría que tomarse el tema seriamente, y plantear la posibilidad de que sea
una opción que un individuo pueda tomar libremente, sin ningún problema legal
que pueda coartarle, puesto que sufrir por sufrir, no conduce a ninguna parte.
“No
es poseer muchas cosas, sino necesitar poco”. Desde los tiempos
de los estoicos, esta frase quiere resumir en muy pocas palabras toda una filosofía
de vida. Estoy seguro que no viene muy a cuento con los tiempos que corren,
dado que nuestra sociedad esta basada en el consumo, en el tener, cuanto más
mejor, chocando frontalmente con el enunciado. En cualquier caso, quien tenga
la suerte, la virtud, la voluntad suficiente, como para lograr aislarse un
tanto de todo el entorno que nos lleva a consumir sin medida, y llevarlo a la práctica
en su vida, estoy seguro que estará mucho más cerca de la felicidad. Y para
corroborar esto, solo hace falta fijarse en las noticias que todos los días nos
ofrecen los medios de comunicación, donde vemos que personas que lo tienen
todo, que lo poseen casi todo, son el vivo ejemplo de la infelicidad, acabando
muchos de ellos con su propia vida. No serán tan felices, cuando así terminan.
Recientemente comentaba con un amigo la visita que había hecho a un país de los
que llamamos del tercer mundo, donde les falta de casi todo lo que nosotros
denominamos como “imprescindible”, y me decía: “Oye, sin embargo se les veía
felices, y me atrevería a decirte que lo
eran”.
“Ilusión”. Con esta palabra resumiría
yo mi concepto de la felicidad. Estoy convencido de que tener una ilusión que
alcanzar, y sobretodo si es compartida, hará sacar de ti lo mejor que tienes,
el esfuerzo que le dediques para conseguirlo, no te pesará lo más mínimo, y
cuando lo logres no habrá nada en el mundo que pueda parecerse al gozo de
haberlo logrado. En mi trato diario con los “jóvenes”, de 65 años en adelante,
con los que tengo la fortuna de relacionarme, oigo las versiones más dispares,
como no puede ser de otra manera, en la forma de enfocar la vida, esta “menos
vida” que nos queda. Hay quien es más pesimista y se queja de que ha llegado
tarde a según que cosas. Afortunadamente estos son los menos. Luego están los
que ven su limitado futuro con mucho mayor optimismo, porque si están haciendo cosas en los talleres
de actividad de los diversos Centros, quiere decir que tienen la ocasión de
hacer aquello que hasta ahora la vida no les dio la oportunidad de llevarlo a
cabo, y por tanto esa es su ilusión. Por supuesto no hay que confundir ilusión
con utopia, ya que debemos tener los pies en la tierra, y fijarnos metas que estén
a nuestro alcance, ya que de otra forma, si pretendemos algo que no podamos
lograr, se convertiría en un sufrimiento, como pienso que les ocurre a muchas
personas, que por no tener aquello que tiene el prójimo, son totalmente
infelices.
La noticia que Leia hace unos días, resume,
a mi manera de ver, magníficamente lo que pretendo decir sobre la ilusión. El
articulo decía: “Hemos recibido un correo
de uno de nuestros lectores en que nos da las gracias por el regalo que ha
recibido de nuestra empresa, ya que había ganado un pequeño concurso que habíamos
publicado en nuestra revista. Decía textualmente: Estoy deseoso y muy ilusionado en probar el aparato que
me habéis mandado, al que, con mis 93 años, estoy seguro le sacaré mucho
partido”.
Imposible comentario alguno.
Te animo a que persigas una ilusión,
deseándote toda la FELICIDAD
del mundo
Francisco
Francisco, como puedes ver, los textos que acabo de publicar van en la misma línea. Los comentaremos en al segunda parte de la reunión del próximo 26 de octubre.
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