Amigo Alejandro: ese mañana que
te anunciaba en mi anterior comentario, ha llegado. Quiero referirme a las
nuevas tecnologías y en concreto a las redes sociales y su uso, más bien a su
abuso.
Para no darte mucho la “brasa”
solo te haré algún pequeño comentario, y dejaré la mayor parte de este escrito
a un par de mentes mucho más enteradas e inteligentes que yo.
Uno de ellos es Jaron Lanier que
en uno de sus libros “Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato”, que uno de los creadores y mantenedores de Internet y por tanto de la redes dijera semejante cosa. Yo descubrí a este personaje por una visita que hizo a España para recibir un premio por habérselo concedido
por su labor; me capto sus entrevistas y pasé de inmediato a leerle; para mí fue
fascinante, porque entre otras cosas, hacía que me ratificase en mis opiniones que
lanzaba día sí y otro también en los talleres de mis “niños” cuando les decía
que tuviesen mucho cuidado con lo que hacían en Internet, sobre todo en las
redes, y por encima de todas en “GUASAR”.
Te copio una parte de su libro.
“Los gatos son inteligentes,
pero no la mejor opción si lo que queremos es un animal en cuyo adiestramiento
podamos confiar. Si vemos en Internet un circo de gatos, lo que nos conmueve es
que los gatos claramente están decidiendo si hacer un truco que han aprendido,
o no hacer nada, o pasearse entre el público.
Los gatos han hecho lo que parecía imposible: se han integrado en el
mundo moderno de la tecnología sin renunciar a ser ellos mismos. Siguen siendo
los que mandan. No hay riesgo de que un meme furtivo, diseñado mediante
algoritmos y pagado por un extraño oligarca secreto, se haya hecho con el
control de nuestro gato. Nadie controla a nuestro gato: ni nosotros, ni ninguna
otra persona.
¡Cómo nos gustaría tener esa certeza no solo respecto a nuestros
gatos, sino sobre nosotros mismos! Los gatos en la red son nuestro sueño y nuestra
esperanza para el futuro de las personas en internet.
Por otra parte, y aunque nos
encantan los perros, no queremos ser ellos, al menos en cuanto a las relaciones
de poder con los demás, y tememos que Facebook y similares nos estén
convirtiendo en perros. Cuando nos vemos incitados a hacer algo
desagradable en internet, podríamos decir que es una respuesta a un «silbato
para perros», de esos que solo ellos pueden oír. Nos preocupa estar cayendo
bajo un control subrepticio.
Este libro trata sobre cómo ser un gato. ¿Cómo podemos seguir siendo
autónomos en un mundo en el que nos vigilan constantemente y donde nos espolean
en uno u otro sentido unos algoritmos manejados por algunas de las
empresas más ricas de la historia, que no tienen otra manera de ganar dinero
más que consiguiendo que les paguen por modificar nuestro comportamiento? ¿Cómo
podemos ser gatos, a pesar de ello?
El título no miente: este libro presenta diez razones para borrar todas
nuestras cuentas en las redes sociales. Espero que te sea útil, si bien es
posible que, incluso aunque estés de acuerdo con cada una de las diez
razones, decidas mantener alguna de tus cuentas. Como buen gato, estás en tu
derecho.
A medida que exponga las diez razones, iré analizando de qué maneras
podrías reflexionar sobre tu situación para decidir lo que más te conviene.
Pero eso es algo que solo tú puedes saber".
El siguiente autor es Nicholas
Carr, que como sabes es una personalidad con un prestigio extraordinario en
varias materias intelectuales. Recuerdo cuando hace bastantes años leí el artículo
que se convirtió en materia de discusión en todo el mundo pero que tuvo un gran
impacto; su título: ¿Está Google haciéndonos estúpidos? A partir de aquí busqué
sus libro y leí el que se titula “El gran interruptor”, y del que adjunto estas
frases.
“«A medida que las máquinas vayan siendo más inteligentes-escribió
Kaczynski-la gente dejará paulatinamente que ellas se encarguen de tomar sus
decisiones porque simplemente las decisiones de una máquina obtendrán mejores
resultados que las de los hombres. Al final, se alcanzará un estadio durante el
cual las decisiones necesarias para mantener el sistema funcionando serán tan
complejas que los seres humanos serán incapaces de hacerlo con inteligencia. En
este estadio las máquinas habrán conseguido el control efectivo. La gente ya no
podrá desconectarlas porque su dependencia será tan grande que apagarlas
equivaldrá a un suicidio.»
La consecuencia más revolucionaria de la expansión del poder, el ámbito y
la utilidad de internet, seguramente no consiste en que los ordenadores
comenzarán a pensar igual que nosotros, sino que seremos nosotros los que
comenzaremos a pensar como si fuésemos ordenadores. Nuestra conciencia se
diluirá y achatará a medida que nuestra mente se vaya entrenando, enlace por
enlace, para «H A Z E S T O con lo que encuentres A Q U Í y vete ALLÍ con el
resultado». La inteligencia artificial que estamos creando se puede volver en
contra nuestra".
Si no te molesta otro día seguiré y mientras espero tus opiniones, siempre
tan bien recibidas, y aprovecho para mandarte un abrazo
Hola Francisco, acabo de leer el post.
ResponderEliminarAcerca del primer texto.
El problema de las redes sociales es que llegan a suplantar aquello que definimos como real. Solíamos saber que en todo anuncio había algo de ficción en mayor o menor medida.
Hoy las redes que son el gran escaparate en las que somos nosotros quienen nos anunciamos, y parece que nos hemos olvidado justamente eso, que no es real, sino una representación.
Cuando la gente se compara en las redes, busca referencias con las que dar forma a su Yo, la creciente infelicidad que se genera en ese proceso - al compararse con un ideal - es infinita.
Lo irónico es que para ser una sociedad que decidió que los metarrelatos habían llegado a su fin, ahora cada día en las redes nos comparamos con ideales...la más absoluta esquizofrenia nos espera.
No conozco el texto que mencionas pero imagino que una de esas 10 razones bien puede ser la que he mencionado.
Acerca del segundo texto
Estoy totalmente de acuerdo. Siempre y cuando toda razón detrás de esos algoritmos o toma de decisiones sea una razón utilitarista, que además no puede ser otra, y mutilada para encajar en el cuerpo de esa IA.
El tema está en que sólo una parte causal es la que podemos traducir a otro lenguaje.
La filosofía analítica ya nos mostró - se demostró a ella misma - esta tarea como imposible, es decir, reducir el ser humano a una simple correlación de causas y consecuencias.
Una vez nos adentramos en aquello que no es determinado, ahí es donde nos perdemos y empieza a verse lo limitado de ese transhumanismo que nos anticipa como obsoletos.
¿cómo se traduce el gusto, el placer?
Evidentemente, tu y yo sabemos que eso no es el ser humano, y por lo tanto, el pensamiento no puede reducirse a algo tan sencillo como resumir todo en 1 y 0 o decisiones eficientes.
Aunque esta posición no excluye que en un futuro próximo una alta automatización de los muchos procesos.