Buenos días queridos amigos todos y querido Eduardo
A pesar de no estar muy activa, sigo con interés todas vuestras
aportaciones y aunque no vaya a poder participar in situ en la reunión propuesta, no puedo
dejar de plasmar mi pensamiento acerca del Amor. Si bien no sabría definirlo,
su sola presencia ya me basta para comprender y su ausencia me empuja a mirar
más hondo, con mayor profundidad, hasta
poder deshacer las capas que me impedían sentirlo. No hablo, por supuesto, del
amor constreñido en una forma, aunque en este mundo toda nuestra realidad se expresa
a través de alguna forma.
El Amor... aquello que nos mueve, aquello que empuja nuestro
desarrollo personal, espiritual. Podríamos decir, incluso que es la energía que
subyace a todo. Aunque, claro, en este punto cabría hacerse la pregunta ¿qué
pasa con todo lo que identificamos de injusto, cruel,..? ¿Dónde está el amor
ahí?
El Amor siempre está, esta es mi respuesta tajante. Presencia
infinita y eterna como energía vital que me invita a seguir vivo, a buscar la felicidad,
a buscar mi bien y he aquí la cuestión, ¿qué entendemos por bien?
Creemos que el amor es ese sentimiento romántico o la dedicación
de una madre o… vete tú a saber cuántas diferentes formas culturales podemos
hallar. Sin embargo, el amor no es positivo ni negativo en un sentido moral, no
es esto o aquello aunque así se nos manifieste, es pura energía vital. Energía
que nos sostiene, que nos motiva, es fin y principio a la vez.
Pero claro, el Ser humano como ser dual siempre se mueve entre lo
blanco y lo negro, entre lo bueno y lo malo, saltándose los matices que existen
entre uno y otro extremo. Y, sobre todo, con dificultad para saltar más allá de
la dualidad.
No me quiero dispersar… Decía con anterioridad que es el Amor el
que me guía hacia mi propio bien y que la cuestión estriba en qué entiendo yo
por mi bien. Aquí entran en juego falsas creencias, errores de visión que me
hacen pensar que mi bien está donde realmente no está pero la fuerza con que
llevo a cabo todo esto, a pesar del error me llega del Amor. Un Amor que no
está afuera, que no me lo da nadie ni nadie me lo quita, un amor que viene
conmigo, un amor que soy yo cuando sé quién soy yo (o cuando dejo de saberlo),
cuando miro profundo. El amor también está más allá de mí mismo, abarcándolo todo, lo que es y lo que aún no es.
El Amor esa energía que nos lleva a superar la separación y buscar
la Unidad.
Y con todo, el Amor está más allá de cualquier palabra.
Un gran abrazo.
Silvia
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