martes, 9 de marzo de 2021

Nietzsche

 

PRINCIPALES PARADIGMAS DE NIETZSCHE QUE AMALGAMAN PERFECTAMENTE EN NUESTRA ÉPOCA

¿Qué es el mono para el hombre, un motivo para la risa, o para una dolorosa vergüenza? (Nietzsche, Así Habló Zaratustra, México, 2005, pág. 14)

 

Desde la perspectiva de Nietzsche nos encontramos con: la mentira, la moral, dios, el súper hombre, la fe infantil, y el miedo a nosotros mismos, bueno y malo, razón o cientificismo. A continuación, se relata la ideología y perspectiva acerca de estos paradigmas en la visión del ya mencionado autor.

Nietzsche fue quizá uno de los primeros pensadores en ver la decadencia de los hombres en su tiempo. Con una mirada sagaz, una actitud crítica y una mente lúcida Nietzsche fue polifacético.  En pleno siglo xx Nietzsche asevera que el reino de dios es para los niños. ¿Será esto cierto? ¿Acaso dios solo acepta niños, y por qué?

Veamos: Nietzsche aseveraba que el espíritu infantil estaba en Europa por doquier, y afirmaba que el cristianismo estaba presente en la mente del europeo de aquella época y que se regía por la fe infantil. ¿La Fe infantil seguirá vigente hasta nuestros días?

 Para Nietzsche la moral de la compasión había hecho enfermar a los filósofos y a su población. La moral según él es síntoma de la cultura europea. Nietzsche observaba a los sujetos cada vez más ignorantes de ellos mismos, enfermos y envenenados. ¿La moral cristiana enfermará el alma de los sujetos?

En la ideología de Nietzsche El sujeto que acata la moral es el sujeto bueno, el hombre manso. La moral del rebaño, de la plebe y de los esclavos, está moral se había apoderado de Europa. ¿Actualmente en nuestro siglo XXI el hombre bueno y la mujer buena es aquella que tiene moral, que cree en dios, que se sacrifica por los demás, que hace un bien para su familia, los sujetos buenos en nuestra época son aquellos que se olvidan de sí mismos? La mayoría de nuestra población mexicana piensa que sacrificarse por los hijos es ser buena madre, acudir cada domingo a misa y cumplir con los mandamientos cristianos es ser buena persona.

 

Pero para nuestro filosofo del martillo eso es una negación de la vida propia, pues según él, es en los valores “supremos” en donde el hombre vive con resentimiento, como escondido del mundo, en la moral cristiana al hombre se le da muy bien no olvidar, callar, humillarse y empequeñecerse. En esa postura de vida el hombre se olvida de sí mismo como sujeto y como sujeto creador.

La fe cristiana es para Nietzsche, burla de uno mismo, automutilación y sacrificio. Porque esta fe cristiana se presta para manipular al otro, por medio de la conmiseración, por medio de la compasión, allí se esconde el arma para dominar al otro. A su vez esta creencia que tienen los cristianos del más allá o del nuevo mundo o, del mundo venidero fue inventada para para desacreditar este mundo en que existimos, para que nuestra existencia no tenga ningún objetivo, ni razón de vivir, es una moral suicida, es la voluntad de morir. Y para Nietzsche esta forma de vida es autodestructiva física y emocionalmente. La debilidad moderna calla, se traga el despecho, sin embargo, esto es un ataque al estómago, todos los que se callan son dispépticos así lo afirma Nietzsche.

Por otra parte, según él, el pueblo europeo del siglo XIX vivía en un nivel de ignorancia política, cultural y religiosa, ¿las cosas habrán cambiado para nuestro XXI? Si prestamos atención nos daremos cuenta de que sí existe un abuso de alcohol y cristianismo. En nuestro siglo XXI, miramos, a la población mexicana festejar a la virgen morena, al niño dios, al año nuevo, y, sin embargo, cuando cuestionamos algún creyente del catolicismo por qué o el origen del festejo o la tradición de su festejo nos encontraremos con la triste novedad de que se celebra por cultura y tradición. Y efectivamente, si hay exceso de alcohol. Las celebraciones religiosas son el pretexto para alcoholizarse a la manera romana, alcohol, mujeres, comida…

 Nietzsche observó que el hombre le tiene más amor a las cosas y a los fantasmas que a sí mismo, aseveraba que el hombre se teme a sí mismo. Y también afirmaba que el peor enemigo con quienes nos podemos topar en la oscuridad de la maleza, somos nosotros mismos. Aunque la mayoría de los casos la población asevera que los otros, son sus enemigos. Y que habría de temerles. También es frecuente escuchar que los otros nos hacen sufrir, por cualquiera que sea la circunstancia.

 Nietzsche niega la moral, la tradición, la cultura, la historia, el amor y la política, puesto que todas estas esferas sociales tienen su nexo con el cristianismo, y afirma que los inmoralistas; me cuento entre una de ellas, queremos expulsar del mundo el concepto de culpa y castigo; porque con el concepto de orden moral del mundo solo seguiremos infectando la inocencia del devenir. Los inmoralitas a la manera de Nietzsche no queremos la metafísica del verdugo. Ya que se considera que Dios, es la prohibición intolerable, y una falta de consideración para nosotros los pensadores, porque es la prohibición para pensar por sí mismo. Como, por ejemplo, El vengativo dios Jehová, que sólo necesita gente que piense en él, este dios necesita humanos obedientes y temerosos de su furia. Y Nietzsche Al darse cuenta de ello, renuncia a toda clase se sumisión.

Intenta forjar una nueva generación de hombres pensantes, hombres libres de todos esos conceptos paralizantes de la vida. Nietzsche reconoce que el hombre es el animal más cruel, incluso consigo mismo. Sin embargo, se dice que el pecado de Zaratustra es la compasión por los hombres. La esperanza del filósofo del martillo fue su fe en una nueva generación de hombres pensantes, y en su Zaratustra quiere enseñar a los hombres el sentido de su existencia, Zaratustra quiere que los hombres no hundan la cabeza en la arena celestial, puesto que la cabeza del hombre está en la tierra y es ella la que crea el sentido de la tierra.

 Los sujetos que se piensen a sí mismos, aquellos que luchen con sus demonios son los que se hundirán en su ocaso. Los que se hunden en su ocaso serán los que pasarán del otro lado, a la iluminación de su existencia. Para Nietzsche los sujetos débiles son aquellos que no pueden mandarse a sí mismos, y por lo tanto están condenados a obedecer.

 El súper hombre para Nietzsche es un puente, un tránsito, aquel que transita de la bestia a las alturas de su ser. Respecto a la nueva generación de filósofos Nietzsche deja en claro que los auténticos filósofos son aquellos que tienen martillo y cincel, aquellos a quienes hacen del conocer una creación, los que tienen voluntad de crear, los que pueden ayudar a las generaciones venideras a crearse a sí mismas. 

4.5 EL ZARATHUSTRA

 

Zaratustra enseña a desmitificarse, a llegar al núcleo, a la constitución de nuestro ser. Y, ¿qué es el ser? El ser no es más que el conocimiento de sí mismo. Zarathustra es el misionero de la vida, según Osho

            Elijo a Zarathustra por la misma razón que yo elegí a él: Zaratustra, entre todos los fundadores religiosos, es el único que es afirmativo de la vida, que no está en contra de la vida, cuya religión es la única religión de celebración, de agradecimiento a la existencia. No está en contra de los placeres de la vida y no está a favor de renunciar al mundo. Por el contrario, apoya absolutamente el regocijarse en el mundo, porque excepto esta vida y este mundo, todas son ideologías hipotéticas. Dios, el cielo y el infierno son todas proyecciones de la mente humana, no experiencias auténticas; no son realidades.  (Osho, 2000, pág. 18)

 Zaratustra tiene dos símbolos que lo acompañan, la serpiente y el águila, que simbolizan la libertad y nuestra esencia, pero para llegar a la esencia es necesario mudar de piel, como la serpiente muda de piel, mudar de piel es deseducarnos, es romper con paradigmas, con mitos, con creencias y valores inculcados desde la familia, la sociedad, religiones y políticas. Cuando un humano muda de piel muda su alma, es decir, su esencia. El águila representa altura y libertad, cuando el hombre encuentra su altura y su libertad encuentra su felicidad.

La felicidad es la joya maltratada por la codicia, el deseo y el poder de nuestra banal selva urbana, el consumismo. El deseo siempre ha llevado al hombre a querer ser superior, desafortunadamente en la política económica no está la felicidad. Al humano desde antaño se le ha hecho creer que el poseer riquezas económicas es trascender, y casi nadie se preocupa por el bienestar del alma. Hablo de la paz interior, del equilibrio de conciencia y del amor. Pareciera que ser científico y poseer riquezas es nuestra misión en este planeta. En nuestra era tener conocimiento técnico, científico y dinero es la felicidad. Pero hay un punto importante a saber:

Nietzsche no estaba escribiendo para niños, estaba escribiendo para gente madura, pero la madurez es tan rara: la edad mental promedio es menor que catorce, y con esta edad mental, por cierto, que Nietzsche no va a ser comprendido por sus oponentes y es incomprendido por sus seguidores pues ambos tienen la misma edad mental.  (Osho, 2000, pág. 20)

Algunos sociólogos, entre ellos Lipovetsky, han bautizado a nuestra época como la era del vacío, o la era de la estupidez, por mi parte considero que aparte del vacío existencial que se experimenta en la población, existe evidentemente la actitud de un infante.

Por otro lado, en las universidades, incluso en las de las facultades de filosofía no se enseña la vida, hablo de la filosofía para la vida, el bienestar del alma, ¿Qué es el alma? Preguntan en las universidades de filosofía, y lo responden con: algo más allá de lo físico a lo cual el hombre no tiene acceso más que por la vía de la teología cristiana y punto. El alma es un enigma en las universidades y un tema bastante fumado opinan dos o tres más. Inclusive le llaman chaman o charlatán a cualquier profesor que se ocupe más de tres horas al tema, le han nombrado simple metafísica, algo que está más allá de lo físico, algo que está lejos del alcance del conocimiento o entendimiento del hombre. Pero filósofos que no se leen en la facultad, al menos en Tepic Nayarit como lo es Henri Bergson opinan acerca del alma lo siguiente:

Reconocerán ustedes mismos que esta alma no opera nunca ante ustedes sin un cuerpo. Su cuerpo la acompaña de nacimiento a la muerte y, suponiendo que sea realmente distinta, todo ocurre como si estuviera inseparablemente ligada a él (Bergson, (2009), pág. 17)

Sin embargo, a los temas del alma, la conciencia, el equilibrio del ser, la felicidad y cuestiones no tangibles, la ciencia positivista lo ha dicho, no es comprobable con sus métodos. Lo supremo en filosofía son los conocimientos comprobables, tangibles. Algo tan irónico es que seguimos teniendo alma o conciencia para poder comprender esas notas, respiramos, vivimos y ni nos damos cuenta.

Algo tan loco y tan trillado es el conocimiento de sí mismo, lo han dicho grandes maestros, entre unos cuantos, está Sócrates, Jesús, Gandhi, inclusive Lennon, y por supuesto Nietzsche, pero los maestros del alma fueron y siguen siendo locos. En las universidades descartan perder el tiempo en las lecturas de esta índole. 

Ahora bien, Es fácil amar a un dios perfecto, pue no tiene imperfecciones ni errores, es difícil amar a los hombres porque son imperfectos y tenemos muchas cosas que reclamarles, pero para Zarathustra no es normal el sufrimiento y ciertas conductas de los hombres, la gran pregunta es ¿la filosofía del alma o de la conciencia seguirá siendo anormal?

Zarathustra comenzó su descenso, volviendo a la multitud. Tenía que entregarle a la humanidad el mensaje de que estás sufriendo innecesariamente, estás siendo dependiente innecesariamente, estás creando toda clase de prisiones para ti mismo, sólo por sentirte a salvo y seguro, pero la única seguridad y la única salvación está en conocerte a ti mismo, porque entonces aún la muerte es impotente. No puede destruirte…lo que es único en él es que aún ama a la humanidad, no hay una condena para la gente dormida, ciega, hay una tremenda compasión por ellos, está descendiendo porque ama la vida. No está en contra de la vida. (Osho, 2000, pág. 33)

En nuestra era se niega la vida, se niega el alma y la metafísica, paradójicamente la actitud del hombre está basada en un dios que niega la vida, niega la verdad y la perfección del alma. El hombre vive metido en esas metáforas fantasiosas y por ende se olvida de sí como sujeto creator. Producto de su ignorancia, generaliza las cosas y se olvida de sus intuiciones, toma las cosas por las cosas mismas. Sin embargo, para la consultoría filosófica tanto como para Nietzsche, se considera que: “por supuesto que mentimos con la boca, pero siempre decimos la verdad con la cara que ponemos al mentir” (Nietzsche, Más Allá del bien y del mal, 2005, pág. 113)

No, no necesitamos un doctorado para poder darnos cuenta de las incongruencias, si aprendemos a estar con los ojos bien abiertos y con la conciencia más alerta, nos daremos cuenta de las incongruencias y las grandes falacias que cometemos al hablar, asumiendo, la mentira es la evasión de la responsabilidad de nuestros actos. Mentimos por miedo a nosotros mismos, sin embargo, este mal se vuelve vicio. El loco es aquel sujeto que se cree sus propias mentiras, desde antaño ya nuestro filosofo observaba bien el lenguaje corporal. Pronunciamos discursos, palabras y argumentos falsos cuando no nos detenemos a meditar y a observarnos la cara que ponemos, los gestos que hacemos cuando queremos mentir y mentirnos. Ser congruente consigo mismo implica transparencia, congruencia de lo que sentimos con lo que actuamos. Llegar al ser implica cero tolerancias a no mentirnos. Cuando estamos incrustados en la cultura mexicana y nos dejamos guiar sin la reflexión personal adoramos y rendimos culto al sufrimiento. El más superior de la iglesia católica es el papa, el ejemplo a seguir, pero en esa superioridad hay falacia y poder, mediante la tristeza, el dolor, la agonía y la melancolía los humanos podemos gobernar a los más pequeños.

El reino de Dios pertenece a los niños; la fe que así despierta no es una fe conquistada. Por medio de las guerras estaba allí, primordialmente, en aquel espíritu que había seguido siendo infantil. (Nietzsche, El Anticristo, 2005, pág. 59)

 

Dentro de esta fantasía llamada Dios se encuentra la conducta de México, regida por un dios que todo lo ve, que castiga a los desobedientes, un dios celoso que solo quiere todo el amor y la atención para el sólo. Nadie es más grande que él. Nadie contra su poderío y su ira. Este egoísmo se encuentra en el alma de muchos mexicanos, padres de familia o madres. “la biblia dice que Dios creo al hombre a su imagen. Yo te digo: el hombre crea a Dios a su propia imagen” (Osho, 2000, pág. 39) Y lo adapta a su cultura y sociedad, a su propio reino llamado familia. En algunas peculiares “familias” La madre o el padre no quieren ver a sus hijos crecer, nadie por encima de ellos, ser sabio se dice en el populum es estar viejo, obedecer los mandatos de la sagrada familia es una obligación para el infante. No existe la libertad en esta forma divina de vida. La moral es el síntoma de nuestra cultura mexicana, la obediencia a dios y a la madre o padre es un deber.

 

Permanecemos necesariamente ajenos a nosotros mismos, no nos comprendemos, tenemos que confundirnos, para nosotros reza la frase eternamente: “de nadie estamos más lejos que de nosotros mismos”. No somos “conocedores de nosotros mismos” (Nietzsche, La Genealogía de la Moral, 2006, pág. 40)

Como extranjeros se nos va la vida. Tenemos una población que ha crecido en edad, en conocimiento científico quizás, pero lejos estamos de llegar a ser conocedores de nosotros mismos. Las herramientas de vida basadas en las ideas judeo cristianas, apoderadas de los regímenes de los superiores del clero y adaptadas por los padres de familia, no le permiten llegar a crecer de verdad a un niño.

 

Históricamente los pensadores han querido dar una interpretación a ese ser complejo llamado hombre. Desde la perspectiva de Nietzsche intento describir al hombre. Y el comentario acerca del fenómeno moral es que: “No existen fenómenos morales, sino solo una interpretación moral de los fenómenos” (Nietzsche, El Anticristo, 2005, pág. 104) en esta esfera llamada tierra o mundo los humanos somos el ser que interpreta. Eso es un avance.

 

 Era menester para él encontrar una cura; me refiero al síntoma de la moral del cristianismo. Como primer paso sugería que hay que dejar de ser hombre moderno, y hay que dejarnos de rumiar. Pues Occidente está enfermo de la mente, con sus idealismos patológicos de: bueno, malo, bello, feo, todos ellos basados por una moral religiosa. Según Nietzsche la moral de los esclavos, moral del hombre vulgar pues es de recordar que los judíos eran la clase más baja en Egipto. Nuestro filósofo del martillo aseveraba que al hombre de la prole se le da muy bien callar, humillarse, esperar y después odiar para atacar. La mente enferma del populacho esta resentida con la vida y con sigo mismo; pues el hombre más bajo, más inferior es aquel que no se ha atrevido a interpretarse, a pensarse a sí, mucho menos a correr el riesgo de vivirse.

Pero, por otro lado; los conceptos de bueno y malo según Nietzsche son precisamente los que hacen interesante analizar al ser de toda la fauna, al animal llamado humano, demasiado humano.

Nietzsche sabía que él era y sería el hombre más independiente de Europa. Su soledad se debía principalmente a que él estaba consciente de que jamás encontraría a sus alumnos en esa época, ya que su filosofía jamás la entenderían, postulaba a su Zaratustra como “el quinto evangelio”. El libro santo, y no, no era un divulgador de la palabra, ni un dialectico, tan solo se alejó para recapacitar, meditar y quebrantar los eslabones de la historia de la filosofía. 

 A la luz del mediodía pudo vislumbrar su filosofía. Pero esta luz fuerte encandila a la gente “buena” a los resentidos de la moral, al populacho, ya que con sus fuertes ataduras y estructuras morales del mundo y creadas principalmente por las religiones cristianas, no les es posible ver a la luz clara, mucho menos alcanzar la libertad.

Luego del funeral de Dios. Al humano le sobrevive un vacío, el vacío existencial.  Al haber asesinado a dios, Nietzsche propone que el hombre sea un puente para que pueda transitar, y así su existencia trascienda.

Se puede decir que Zaratustra fue Cristo al revés, es decir; afirmó que el reino de los cielos está en nosotros mismos, en el amor a sí y por los demás, así como también por el mundo. Zaratustra es un santo que trae un regalo a la humanidad, el hombre no es solamente un instrumento de la naturaleza, u objeto de estudio para la ciencia, él puede y debe de intervenir en la mutación de su especie.

Esta campanada de mediodía, y de la gran decisión que vuelve a hacer libre a la voluntad, que le devuelve a la tierra su meta y al hombre su esperanza, este anticristo y antinhilista, este vencedor de dios y de la nada, tiene que venir algún día…otro más joven que yo, a uno “futuro”; a uno más fuerte que yo, de lo que solo es dado a Zarathustra, a Zarathustra el sin Dios. (F. Nietzsche, 2006 , pág. 153)

El Zarathustra propone conocernos a nosotros mismos. Y esto es más antiguo, ya lo había propuesto Sócrates. Para poder mutar o transformar la conciencia o el espíritu, el hombre tiene que renunciar a los prejuicios y valores morales impuestos por la sociedad y del pueblo resentido. Nietzsche Propone crear un tipo de ética sana para nuestra mente y cuerpo; para una nueva forma de vida. Ya que, con los valores y formas de vida de hoy en día, nos estamos negando a nosotros mismos; al hacer esto, negamos nuestra vida, nuestra existencia.

En su Zaratustra propone tres fases para curar el espíritu, muy importantes de tomar en cuenta. A saber:

1.- El espíritu debe de tener la fortaleza de un camello. Para soportar la carga de la fatalidad de ser humano, el peso de la humanidad y su tragedia.

2.- La de un león, para generar valor, valentía, fuerza y voluntad.

3.- La de un niño. Porque el niño tiene inocencia en su espíritu, no odia ni está resentido ni consigo ni con la vida, el niño juega y crea, es ingenioso e inteligente.

Con la propuesta de su súper hombre Nietzsche se presenta Endiabladamente lucido. Zaratustra quiere enseñar al hombre del rebaño, o a la masa, la voluntad de poder, misma que significa, la voluntad creadora de sí mismo. También analiza el fenómeno de la modernidad para hacernos conciencia de sus acontecimientos, para él, probablemente describir la pestilencia del espíritu europeo le fue de fatal realidad. Nietzsche los describe y argumenta de una manera enérgica y propone hacer reflexión para afirmar la vida con alegría. “No se mata con la cólera, sino con la risa. ¡Vamos!; ¡matemos al espíritu de la pesadez!” (Nietzsche, Así Habló Zaratustra, México, 2005, pág. 46)

 Nietzsche, encuentra lo opuesto, lo anhela, ya que siempre quiso liberarse de estas importantes formas mentales de su vida, su vida tanto como sus escritos tienen este origen, que para algunos lectores encontrarán contradictorio. La ruptura de Nietzsche tanto con sus parientes como con sus amistades tiene que ver también con la ruptura de la filosofía anterior a él. Ya que buscaba crear una nueva forma de vida, una nueva filosofía para la vida. Tras la “nausea” que sentía por la gente “normal” lo lleva a ser un solitario.

Como les sucede a algunos filósofos y pensadores, preocupados por el espíritu, la conciencia o el alma; también le sucedió a él, Nietzsche, estaba preocupado por los actos de los hombres, y a raíz de ello sufría muy en silencio, pero gritaba fuertemente en sus letras. Y sucedió que pudo comprender a la humanidad, pero la humanidad jamás pudo comprenderle a él.

 

 EL PARADIGMA DE LA MORAL EN MEXICO

 

En México se nos da muy bien vivir conforme al molde de la moral cristiana, en algunas partes a donde fijemos la mirada nos encontraremos con personas que piensan que comer carne en semana santa es un pecado. Otras que al pasar por una iglesia y persignarse es un sinónimo de fe, algunos otros personajes creen que al morir sus seres queridos van al cielo, sin embargo, de eso nada se sabe aún, la comunidad mexicana está mitificada, por otra parte, esa misma moral cristiana la aplican como su forma de vida para dividir entre lo bueno y lo malo, lo que se hace y no se hace, esa moral es condenatoria ya que solo se aplica muchas veces para juzgar al otro. Nietzsche sabía muy bien acerca de la enfermedad del espíritu cuando en una de sus frases nos dice:

La moral, en la medida en que condena, en sí, no por atenciones, consideraciones, intensiones propias de la vida, es un error específico con el que no debe tenerse compasión alguna, ¡una idiosincrasia de degenerados, que ha producido un daño indecible!  (Nietzsche, La Genealogía de la Moral, 2006, pág. 64)

Con esta moral el mexicano nace, educa, condena y daña a las generaciones, de generación en generación, la tradición moralista continua hasta nuestras fechas, la mujer es la educadora principal de esta enfermedad del espíritu, al estar repartidos los roles en la familia, la mujer es la primera educadora, la primera maestra en la vida de un niño, al estar más en contacto con sus hijos educa de manera tradicionalista esta moral de la enfermedad, a las niñas se les enseña a jugar con sus muñecas, a cambiarlas de ropita, a jugar a las comiditas, a los niños el futbol, las pistolitas, las bicicletas y los juegos rudos, la madre es el esquema de roles de la familia clásica moral pero por otro lado existe el modelo patriarca simbólico ya que el apellido primero es el del padre. El padre y la madre van moldeando los valores de los hijos, repartiendo lo bueno y lo malo, de que es propio de una mujer y lo que es del varón. La moral nos enseña lo bueno y lo malo, el pecado y la gracia divina. La mujer es para la casa, sus hijos y la comida. El varón para el trabajo y las diversiones rudas, entre ellas las cervezas cada semana con sus compas. En México la mujer es cuatro letras si anda con otro hombre, o si es más chico que ella es una aberración, mientras que para el varón no hay etiquetas, si tiene amantes o está más joven que él, mejor. Todas estas etiquetas morales tienen su Génesis en la moral.

Piensa sólo un poco distinto que los demás y de inmediato todos sospechan de ti, algo está mal, estás loco. Sé parte de la masa y te aceptarán como cuerdo. La masa puede ser loca, pero no se trata de eso, tú simplemente sé parte de la masa. Compórtate como ellos. No se permiten individuos. Los individuos son confinados en los manicomios. Este es el hombre supremo. (Osho, 2000, pág. 87)

Nadie en México quiere ser un loco y la mayoría de sus habitantes siguen a la masa, buscan y necesitan ser aceptados por los demás, la mercadotecnia juega un papel importante en la masa, la moda, la mayoría quiere el celular de moda, la ropa del momento, baila al ritmo de los hits de moda, compra en las tiendas de moda, endeudarse es parte de la masa, aparentar en las redes sociales que se tiene un nivel económico de vida de clase media alta es la moda. Cualquier individuo que salga de los esquemas antes mencionados es un raro, un loco. Si los hijos de una familia son libres pensadores o eligen por sí mismos son ingratos, rebeldes, tienen problemas mentales. México vive como en la novela de Aldos Huxley, en un mundo feliz. Finge ser feliz, aparenta a toda costa ser feliz, y ser feliz es estar incrustado en la masa en todas estas esferas, económico, moral y religioso. Pero:

Si este hombre, está humanidad, no escucha a Zarathustra, lo que ha estado diciendo hace veinticinco siglos, será, pronto verdad. La tierra se volverá pequeña. De hecho, la gente pronuncia palabras como “Amor” pero no sabe de qué habla. Nunca han amado. Sus corazones no han conocido esa primavera que se llama amor. Conocen el matrimonio, saben producir hijos, pero el amor no es la técnica de reproducirse. Los animales lo hacen sin amor, el hombre lo hace también sin él. (Osho, 2000, pág. 84)

México cuenta con historias sin amor, miles y miles de cuentos similares; “yo no quería tener un hijo”, “salí embarazada”, miles de habitantes fuimos producto de una noche loca, dionisiaca, de pasión y desenfreno de nuestros progenitores. Hijos no deseados, hijos rechazados más tarde por la frustración de la madre al vivir una maternidad forzada. Efectivamente, el humano se reproduce sin amor, no es el único animal. México es uno de los países con más fantasía sexual y erotismo católico. Moral asesina de la vida, enfermedad del espíritu.

“Los niños con frecuencia sienten según su contexto, ríen cuando los demás ríen o lloran si otros niños lloran. Si vamos al funeral de un desconocido nos contagiamos de una tristeza que en verdad no tenemos” (Boburg, 1996, pág. 113)

 En está total imitación infantil se encuentra la conciencia colectiva mexicana. Creemos amar, creemos amarnos, creemos amar a dios, creemos que somos buenos porque nos compadecemos del otro, como si la compasión ayudara en algo. Creemos estar enamorados y a la mañana siguiente afirmamos que no era cierto. Pareciera que el estado normal del mexicano es tener esquizofrenia, en los términos del D.S.M.V. o que la naturaleza del mexicano es por default infantil.

 

PARADIGMA DE LAS CIENCIAS POSITIVISTAS

México se encuentra en la situación de la vaca sagrada en los ámbitos de educación, política y salud mental.

“El reino de dios pertenece a los niños; la fe que así despierta, no es una fe conquistada por medio de las guerras; estaba allí, primordialmente, en aquel espíritu que había seguido siendo infantil” (Nietzsche, El Anticristo, 2005, pág. 59)

Con una fe infantil México se mueve en esferas de educación, cuando el profesor y el sistema educativo no logran salir de los textos aplicados en otros países. Los modelos educativos, la pedagogía que se utiliza es obsoleto, muchos de esos textos fueron utilizados en el siglo pasado en otros países, países de primer mundo y con otro tipo de forma de vida, México sigue, o mejor dicho trata de seguir paradigmas que no están hechos para su población. El maestro dictador, absolutista, el que tiene el monopolio de la verdad. Aquel al que no se le puede objetar nada, el que todo lo sabe. Aquel profesor que no genera dudas, que no enseña a pensar, sin embargo, a finales de semestre exige a nivel preparatoria le entreguen un ensayo con pensamiento crítico. Pensamiento crítico que ni él sabe que significa. La filosofía en México ha estado y sigue enterrada en lo más empolvado y recóndito lugar de alguna biblioteca. ¿Filosofía? ¿Para qué? ¿Qué es eso? Nuestros másteres y genios son autómatas, loros, repetidores de libritos, la vaca sagrada es la Razón, la lógica fue un hit con los filósofos del círculo de Viena en 1936, sin embargo; este modismo sigue siendo la ciencia del buen pensar, el conocimiento supremo. Los psicólogos de la mente tienen la razón, el libro y el positivismo los llevan a formar alumnos cuadrados, contadores, ingenieros, químicos, y la lista es larga, son adoradores de la vaca sagrada, de la fe toda poderosa llamada ciencia positivista. México es politeísta en el sentido de que adora toda clase de mitos, creencias, leyendas, cuentos, libros y ciencia. La ciencia positivista se ha vuelto sagrada. Es un nuevo dios. La religión llamada ciencia positivista no está dispuesta a dialogar, ni a que se le objete en absoluto nada que no sea de su campo. Sin embargo: “La diferencia entre lo normal y lo patológico es cuantitativa, no cualitativa”. (Yalom, 1984, pág. 25)

La híper especialización del saber ha hecho del mexicano cada vez su capacidad cerebral más pequeña. Pues con frecuencia escuchamos profesionales diciendo que no es su campo. Zapatero a sus zapatos. El pensamiento crítico en México está en pañales, los profesionistas no relacionan el aprendizaje con su vida. Las cuestiones filosóficas, del yo meditador, son cuestiones de locos que les gusta filosofar. La filosofía es la loca que se encarga de fumarse esas cuestiones raras del ser, del no ser, de la conciencia. Los científicos, los políticos y la religión prefieren a la vaca sagrada. La ciencia positivista.

 

 

PARADIGMA DE LO BUENO Y LO MALO

Digo pues que lo santo es lo agradable a los dioses, e impío lo que les es desagradable. (Platon, 1981, pág. 35)

 

En nuestra cultura mexicana sabemos muy bien hacer dioses, repartir culpas, condenar lo bueno y lo malo sin ser jueces. Nuestra etnicidad es muy fanática de crear nuevas deidades. Empero esto tiene su antropología, según Nietzsche:

Son los judíos quienes de un modo tan consecuente que inspira temor, se atrevieron a invertir la ecuación de un valor aristocrática (bueno=noble=poderoso=bello=feliz amado por los dioses) y se aferraron a esa inversión con los dientes del más abismal odio (el odio de la impotencia): ¡sólo los enfermos, los feos son los únicos dios, los únicos bienaventurados a los ojos de dios, sólo para ellos hay bienaventuranza, mientras que vosotros, los nobles y potentes, vosotros sois por toda la eternidad los malvados, los crueles, los lascivos, los insaciables, los impíos, y vosotros seréis también eternamente los desdichados, los malditos y condenados! (Nietzsche, La Genealogía de la Moral, 2006, pág. 65)

Por una tremenda ignorancia del bien y del mal. Por una confusión bien planeada y estructurada de las religiones judeo cristianas hemos aprendido que los pobres, los enfermos y los deformes son a los que más ama dios. En la pobreza económica hay frijoles, pero mucho amor. Lo feo, lo pobre lo humilde está más cerca de la mano de dios que lo bello lo noble y lo poderoso. Miles de generaciones mexicanas siguen pensando de esta manera. Las frases del pueblo son algunas veces: “lo bonito es del diablo”. La pobreza mental es ya una forma de vida para algunos mexicanos. Existe un cierto conformismo a lo pobre por una creencia religiosa judeo cristiana. Nuevamente acerca de está moral de la pobreza dice Nietzsche:

Moral como consecuencia, como síntoma, como mascara, como tartufería, como enfermedad, como mal entendido; pero también moral como causa, como remedio curativo, como estimulante, como inhibidor, como veneno. (Nietzsche, La Genealogía de la Moral, 2006, pág. 47)

Los consejos, los apadrinamientos, las asistencias de los que quieren “ayudar” a otro que perece por su forma de vida están plagadas de juicios morales, con esta moral de la pobreza, aconsejamos y dirigimos nuestra vida y la de nuestros hijos. La población católica que recurre al confesionario, y esta población son aconsejadas con esta base moral del bien y del mal, el sacerdote es el sujeto que tiene la autoridad para curar el alma, su insignia se lo otorga, es un cura, ¿qué cura? El alma, y este sujeto pueden aconsejar desde su pobreza antropológica. Algunos mexicanos no pueden “ver” lo que existe más allá del bien y del mal. Por consiguiente; es inevitable tocar el punto siguiente:

 

 PARADIGMAS, DIOS Y LAS RELIGIONES

 

Pero este pueblo se ha vuelto estúpido voluntariamente, casi desde un milenio: en ningún otro sitio se ha abusado más viciosamente de los dos grandes narcóticos europeos, al alcohol y el cristianismo. (Nietzsche, La Genealogía de la Moral, 2006, pág. 84)

 

Es seguro que nuestro filósofo pensaba que solo su pueblo sufría de estos excesos hipnóticos, pero la gracia divina está presente en nuestro bendito México.

Tenemos que asumir que nuestra civilización mexicana era politeísta, distintas deidades cuidaban y protegían a nuestros ancestros, y en realidad, aunque no tenemos experiencia concreta en cómo lo hacían no cuesta mucho imaginar que lo hacían con mucha fe. Con la llegada de la invasión española

El triunfo de los invasores parece inexplicable. Eran muy pocos y tuvieron que enfrentarse a grandes ejércitos, entrenados y valientes. Además, desconocían el territorio, la lengua y las costumbres de sus habitantes, y muchos de sus alimentos. Tampoco estaban acostumbrados a vivir a más de 2000 metros sobre el nivel del mar. ¿A qué se debió su victoria? Una de sus ventajas iniciales consistió en que, en primer momento fueron considerados dioses por muchos indígenas. (Brom, 2005, pág. 83)

Seamos sinceros, los mexicanos seguimos creyendo en que ¡cualquier suceso extraño es obra de dios! Actualmente han hecho ya del futbol una religión y todo un culto, es tradición ir al ángel de la independencia a celebrar el triunfo o la derrota de su equipo favorito y no puede faltar el elixir divino “las caguamas”, en distintas familias he visto veladoras con la imagen del equipo de futbol y la virgen Guadalupe para implorarle que gane su equipo. La población mexicana adora y rinde culto a distintos sucesos, el 10 de mayo está dedicado a la santa madre de familia, el día de muertos, con sus ofrendas a la muerte, veladoras, flores, música, cantos y alabanzas para esperar la llegada del alma del difunto a la tierra. La navidad por el nacimiento divino del dios Jesús. El día de la primavera es la llegada de Afrodita a la tierra y los jardines de niños salen a las calles disfrazados de pajaritos, flores, mariposas. La lista es larga. México sigue creyendo en deidades. Las antiguas deidades aztecas han quedado enterradas, algunos mexicanos no conocen su mitología, desconoce quién fue Tonantzin, Itzcóatl, Huitzilopochtli, Coyolxauhqui etc. Inclusive desconoce fechas de imposición cristiana como: el día de la candelaria, el porqué de tomar ceniza, etc. En total ignorancia de la historia o antropología de sus deidades el mexicano sólo quiere festejar, con espíritu alegre y desenfreno.

Con el afán de destruir las religiones no cristianas, la iglesia y las autoridades civiles ejercieron una estricta vigilancia y reprimieron lo que consideraban idolatría. También, con la misma idea, destruyeron casi todos los escritos indígenas (conocidos como “códices”) por considerarlos “obra del diablo”. (Brom, 2005, pág. 98).

Con la prohibición de adorar a sus deidades, y con la imposición de las nuevas deidades judeo cristianas, con el conocimiento del diablo y de Jehová, algunos mexicanos siguen adorando y abrazando deidades católicas como: María, Talpa, Guadalupe, Fátima, Socorro, Martha…todas ellas diosas vírgenes.  También han creado nuevas deidades que no son del catálogo católico. La santa muerte, (la niña blanca) Jesús Malverde (dios del narcotraficante). El hombre superior, este hombre actual hace dioses. El hombre superior cree en fantasmas, hadas de la buena suerte, amuletos para protegerse de las malas vibras, duendes, en nuestro bendito país se fabrican dioses en poco tiempo. Algunas sectas cristianas vocean y alertan a la población casa por casa o, en la plaza principal, sobre la destrucción del mundo y de los humanos desobedientes, pues la gran ira de jehová o Yahvé, el Armagedón o el día del juicio final. Está muy cerca, falta muy poco.

 

MTRA. Denisse Janeth Rodríguez

Bibliografía

Bergson, H. ((2009)). El alma y el cuerpo, seguido de el cuerpo y el pensamiento, una visión filosófica. , www.edicionesencuentro.es.

Boburg, F. (1996). Encarnación y Fenómeno. México,: Universidad Iberoamericana.

Brom, J. (2005). Esbozo de historia de México. México: Grijalbo.

F. Nietzsche. ( 2006 ). El Crepúsculo de los ídolos. España: Alianza Editorial.

Nietzsche, F. ( 2005). Más Allá del bien y del mal. México: Grupo Editorial Tomo.

Nietzsche, F. ( 2006). La Genealogía de la Moral. España: Ed. Edaf.

Nietzsche, F. (2005). Así Habló Zaratustra, México. méxico: Grupo Editorial Tomo.

Nietzsche, F. (2005). El Anticristo. México: Editores Mexicanos Unidos S.A.

Osho. (2000). Zarathustra, Un Dios que puede Bailar. Argentina: Caligraf S.R.L.

Platon. (1981). Eutifron o de la santidad. México : Editorial Porrua.

Yalom, I. (1984). Psicoterapia existencial. Barcelona: Ed. Herder. .

 

 

 

 

 

 

 

 

 


2 comentarios:

  1. Qué decir de un análisis tan acertado, Denisse, no solo de México, ya que reconozco muchas cosas de lo que nos pasa en España también, en este análisis. Nietzsche ya vio en su época la "degeneración" humana, pero en nuestro siglo XXI después de parecer que la era de la tecnología nos haría mas críticos, al disponer de toda la información necesaria para poder analizar lo que nos cuentan y tener opinión propi, ha sido todo lo contrario gran parte de la humanidad se ha vuelto analfabeto social y político. Hay mucho trabajo que hacer para revertir todo esto y los políticos no están por la labor de hacer perder el poder a sus patrones, el gran capital.

    ResponderEliminar
  2. Un análisis muy a nuestra época, de un pensador que la historia lo declaro loco, por sufrir en vida con su familia( socialmente ) y también después físicamente, una enfermedad mortal para su época...llamado el "loco". ¿ pero, que cosas nos enseña el loco?; un buen análisis del loco.....advertía ya la degeneración humana....me gustó, gracias por tus letras....

    ResponderEliminar