jueves, 17 de septiembre de 2020

 

A JUAN ANTONIO

Querido amigo: Una vez más, y con mucho placer, debo felicitarte por este nuevo trabajo tuyo, que me parece magnífico, y que como te comenté, quisiera hacer algún comentario sobre el mismo.

Quiero empezar diciéndote que, tanto las opiniones que tú expresas como las yo quiero aportar, seguro que habrá más de uno que  al leerlas no estará de acuerdo con ellas. Me parecerá magnifico,  si lo que opina está basado en argumentaciones; que podremos discutir y de esa discusión, seguro podrán salir nuevas ideas que nos pueden enriquecernos a ambas partes; ojala mi deseo se cumpla.

Muchas veces, todos y en todos los entornos y niveles, creo que hemos asegurado que lo que nos ocurre en nuestras vidas, ya han ocurrido en otras épocas y han afectado a muchas personas. Nunca se me ocurrirá negarlo, ya que está suficientemente comprobado  a través de toda la historia. Pero creo que algunas, por no decir muchas de las cuestiones de este tiempo, tienen circunstancias diferentes.

Por empezar con alguna, me referiré a lo que ha acontecido esta misma mañana. Es domingo, y como todos los que puedo, y procuro no perderme ninguno, escuchamos el programa de Javier del Pino. A pesar de pertenecer a una empresa, que para mí, no me ofrece total garantía, este periodista realiza unos programas muy diversos. Entrevista a cantidad de personajes de todos los campos, de todas las materias, de todos los temas de actualidad, y da por resultado una información-desde mi punto de vista- muy interesante.

Dentro de las secciones que tiene fijas desde hace bastante tiempo, se encuentra una en la que interviene como primer comentarista Juan José Millas; junto con una periodista que le acompaña, llevan bastante tiempo haciendo unos reportajes sobre temas de actualidad; los hemos escuchado meterse en sitios verdaderamente muy curiosos, y dentro de ellos, aportar una información de primera mano de las personas que se encuentran en los mismos. Desde la llegada de la pandemia, han tenido que evitar esta visitas presenciales, por los motivos que todos sufrimos; precisamente hoy ha sido el primer programa que lo ha hecho desde el estudio de la emisora, puesto que como digo, antes se conectaba desde su casa. Hoy, al no poder tener salidas al exterior, se han centrado en comentar algunos de los aspectos de nuestra vida diaria. Y entre ellos, quiero destacar uno que se refiere a nuestros políticos (hago alusión a esto porque es una de las cuestiones, para mí más importantes de lo que hablas en tu trabajo).

Millas hace una crítica descarnada de la política de nuestro tiempo; asegura que la política no existe, porque los que se dicen políticos no son sino meros actores de un programa de televisión que interpretan los papeles que se les ha marcado previamente. Cita concretamente las sesiones del Congreso en las que se habla de cualquier cosa  menos de lo que importa a los ciudadanos; se insultan, sacan los trapos sucios de sus oponentes; dicen mentiras continuamente; acusan de cosas que saben perfectamente que no son como ellos lo cuentas; y así hasta el término de las sesiones; pero en ningún momento hacen alusión a los verdaderos problemas de la nación, a las verdaderas tragedias de los ciudadanos que día a día van en aumento. Entre las cuestiones que cita, habla de la situación de los jóvenes, que en casi el 50% de ellos no tienen trabajo, y los que lo tienen suelen ser precarios. Y hace alusión a algo que me causó una fuerte impresión. Estos jóvenes no pueden organizarse una vida independiente. Con relación a esto dice textualmente: “El otro día leía a Paul Preciado que decía: la presión que el capitalismo ejerce sobre la posibilidad de tener hijos es de tal grado que el útero de las mujeres está privatizado, está en mano de las grandes empresas, que son las que marcan los salarios, los trabajos, etc. etc. Esto es brutal” concluye.

¿Donde están los políticos? No hablo de las personas que forman parte de los diversos partidos políticos (que como tantas veces he dicho, para mí, no son políticos; son gentes que viven de la estructura de la administración del estado, pero que no cumplen con mi idea de político) sino de aquel que yo considero que debería ser un servidor del pueblo, alguien que se ocupa del bienestar de la “polis”.

Y me sigo preguntando: ¿puede ser esta gente forme parte de lo que dice Christopher Hitchens?:

"Pienso que este planeta es utilizado como una cárcel, un manicomio y un basurero por una civilización superior para deshacerse de los indeseables e inútiles. No lo puedo probar, pero tú tampoco puedes demostrar lo contrario”.

Corroborando este tema, quiero añadir una opinión que me parece muy adecuada al mismo. Esto escribe Rosa Mª Artal:

Los idiotas están tomando el poder, son decisivos, lo saben y presumen de su forma de ser. Un fenómeno que antes era infrecuente en el mundo civilizado. Solía aspirarse a saber, a contar con fundamentos serios para actuar. José Ortega y Gasset llamaba la atención ya en 1929 acerca del orgullo de la ignorancia que se atesora en España. "El tonto se parece discretísimo, y de ahí la envidiable tranquilidad con que el necio se asienta e instala en su propia torpeza". Porque históricamente, la mayoría de los estudios sobre la ignorancia destacan que induce a obrar en contra de los propios intereses y ni se enteran. Y así aceptan que les recorten en servicios esenciales, que les mientan y saqueen incluso, si "les gusta" quien lo hace, o si eso puede dañar a quienes "no les gusta". Una sociedad regida por estos principios va al caos irremediable. Les están inoculando unas barbaridades que, sin saberlas digerir, resultan incompatibles con un cerebro adulto y desarrollado. Y son individuos que forman parte de la vida diaria y sus actividades colectivas”.

Y todavía una más que sostiene lo que vengo pensando desde hace muchos años: que para que esto ocurra se necesita la colaboración de alguien, que en este caso concreto somos los ciudadanos que votamos. Esto opina Beatriz Gimeno:

“Asusta también mucho comprobar el nulo sentido ético de algunos partidos políticos. Sorprende y asusta no sólo la cantidad de bulos que algunos de estos partidos de derechas lanzan o reproducen con el único objetivo de embarrar lo más posible, sino la cantidad de gente dispuesta a creérselos y la cantidad de medios de comunicación dispuestos a expandir dichos bulos y a mentir con tal de lograr sus objetivos políticos. Pero si los bulos se expanden es porque hay mucha gente dispuesta a creer cualquier cosa, incluso aunque sea contraintuitiva. Ahora está más claro que nunca que la calidad y la independencia de los medios de comunicación así como el sentido crítico de una ciudadanía formada son fundamentales en una democracia. Visto lo visto, está claro que las democracias actuales han hecho dejación de la función de formar críticamente a la ciudadanía. Es obvio que dicha formación crítica perjudicaría a quienes crecen políticamente con los bulos y que son siempre los principales interesados en mantener altos niveles de ignorancia. Visto lo que estamos leyendo y escuchando estos días, la barbarie está a un paso y nuestras tecnológicas sociedades son de una fragilidad pasmosa. En el futuro habrá que entender que sin cultura y espíritu crítico la democracia se empequeñece”.

Y para no extenderme más, a pesar de que  el tema es tan extenso que daría para llenar muchos libros, quiero dejar la opinión de una persona que merece todo mi respeto, tanto por su trayectoria personal como profesional; me refiero a Javier Pérez Royo: jurista, Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla y comentarista político.

“Aunque no hay ninguna investigación científica que lo certifique de manera concluyente e indiscutible, parece fuera de duda que los chinos llegaron a la conclusión de que el pez se pudre por la cabeza antes de la fundación del Partido Popular. Sin conocer las andanzas de Mariano Rajoy, Jorge Fernández Díaz, Eduardo Zaplana, Jaume Matas, Esperanza Aguirre, María Dolores de Cospedal... La sabiduría popular china, no se entiende muy bien cómo ni por qué,  alcanzó esa conclusión.

 Si Mariano Rajoy, Jorge Fernández Díaz, María Dolores de Cospedal... acaban siendo condenados mediante sentencia firme en la denominada "operación Kitchen", no será posible mantener la inscripción del PP como partido político en el Registro de Partidos del Ministerio de Interior.

Por aplicación directa de la Constitución, en cuyo artículo 22.2 se dice textualmente: "Las asociaciones que persigan fines o utilicen medios tipificados como delito son ilegales". Cuando son los máximos dirigentes, la "cabeza", del partido los que son condenados por un asunto como el que está siendo investigado en la operación Kitchen, la continuidad del partido como parte del sistema de partidos en el que descansa la operatividad de la democracia española no resulta posible”. 

Aunque por lo he expuesto hasta aquí, pudiera parecer que yo comparto la idea que tanto se repite de que “todos son iguales”, quiero dejar muy claro que considero que hay una cantidad extraordinaria de personas que están trabajando en las administraciones públicas, que cumplen con su deber, que muchos se dejan la piel, que tienen una autentica vocación de servicio público, pero que desgraciadamente no llegan a los puestos de cabeza, y que serían los que verdaderamente harían de la política una autentica VIRTUD; así con mayúsculas. Tu citas un ejemplo: José Mújica; y se podrían citar otros muchos personajes que a través de la historia, antigua y reciente, han contribuido a hacer de la convivencia humana algo muy valioso. Y aquí quiero, para terminar con este tema, citar lo que yo considero, desde siempre, que es el único remedio para poder tener todo lo bueno que seguro todos deseamos tener, para nosotros y para todos nuestros prójimos, y que es: EDUCACIÓN.

Todos estos comentarios, y muchísimos más que se pueden aportar, los he hecho como parte de una prueba, que para mí, da validez a lo que he citado al principio, cuando digo que las circunstancias de esta época son distintas, desde el momento en  que tenemos una inmensidad de medios de conocimiento, que bien usados, podrían hacer que lo que tantas veces se cita como una utopía, se convirtiera en una vida lo más feliz posible; ¿felicidad total?, no; pero si lo más cerca de ella.

Espero tener algún rato más para comentar algunos otros aspectos de tu exposición; entre tanto recibe un fuerte abrazo de tu amigo

Francisco

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