Hola Juan Antonio: como yo suelo
repetir-muchas veces, quizás demasiadas-que lo prometido es deuda, me pongo a
cumplir, como muy bien decía aquel maravilloso alcalde que esperaba a los
americanos y que nunca llegaron, pero mientras salía al balcón y gritaba: “como
alcalde vuestro que soy……” Qué gozada; seguro que te acuerdas. Bueno, vamos a
lo nuestro.
Como te decía en mi anterior
comentario, creo que si como dicen esos que no creen, pero viven de hacer publicidad de él, que
existiera ese ser supremo, nos pasaría como entonces; pues si se pusiera a
encontrar a 50 políticos de verdad, puedes estar seguro de que tendíamos un
diluvio pero de órdago a la grande. Para muestra con un par de comentarios
vale.
Esto es lo que opina en el
plural.com el amigo Antonio Avendaño. Al final de la cita pongo su nombre como
enlace a su artículo.
“¿No hay en los partidos o las
instituciones ningún cráneo privilegiado capaz de entender que lo que ahora
toca es suspender provisionalmente las hostilidades, que son la sal del guiso
democrático en tiempos de paz pero el picante que lo arruina en
tiempos de guerra, y decretar una cierta tregua de una puta vez?
Ya, ya, ya sé que
sobra la fea palabra. En tiempos de paz nunca la habría
escrito. La próxima vez que el cuerpo me pida escupirla, procuraré callarla.
Como dijo cierto comisionista célebre: ‘Lo ziento mucho, no volvedá a ocudid’.
“
Así mismo en otro periódico,
eldiario.es, Saenz de Ugarte, comenta:
“Después
de haber probado todas las respuestas posibles y multiplicado su actividad para
intentar aparentar que está a la altura del presidente del Gobierno, reuniones
por videoconferencia incluidas, Casado parece haber elegido la definitiva. Si el Gobierno no nos hace caso, se hunde el barco.
Con nosotros dentro, pero eso no importa. Lo relevante es que cuando nos
ahoguemos podremos decir que es culpa de Pedro Sánchez.”
Que como recordarás plasma de manera ideal el resultado de la fábula de la
rana.
Pero como también te adelantaba, yo no echa la culpa, o no toda la culpa, a
estos seres que como mínimo deberían un día sí y otro también estar en el psiquiatra. O en otro lugar más “seguro”
que como todos sabemos algunos ya están pero faltan muchos, sobre todo los más
culpables. Porque si quieres que te diga la verdad, cada vez que veo a este
pobre licenciado en Aravaca, pienso que no nos ha mostrado todos sus diplomas;
para mí el más importante como es de marioneta en las manos del que da las
órdenes de su refugio andaluz. Y te lo digo de verdad, cuando se me pasa el
dolor de lo que sufren tantos y tantos seres por su culpa, por sus delitos, me
queda ese sentimiento de pena pensando en el papel que han querido desempeñar
como meros muñecos. Si algún día sus descendientes se enteran de lo que sus
progenitores hicieron, y por supuesto están educados en la opción de pensar y
razonar (cosa que estoy seguro que ninguno, o muy pocos estarán) ¿Qué pensaran?
¿Habrá alguno que le mire a la cara y le pregunte porque hiciste estas cosas?
Yo que tuve la inmensa fortuna de poder disfrutar- aunque menos tiempo del que
hubiera deseado-de un padre analfabeto y sabio, no me puedo imaginar la escena.
También te comentaba que, sin quitar ni una pizca de culpa que ellos
tienen, mi opinión es que si no tuvieran el sustento de las masas que les botan
y les jalean, no estarían donde están y aunque a nivel individual no podrían dejar
de hacer todo el mal que pudieran, el daño sería menos extenso; porque no es lo
mismo intentar y lograr amargarle la vida a tu vecino, que colaborar en la
masacre de pueblos enteros como hacen estos “seres”, pues yo no soy capaz de
llamarles humanos porque no lo son. Y tú quizás me preguntaras ¿De dónde salen
los “aplaudidores”? Y yo te diré: muy sencillo, de todos los que siguen la
consiga de no tocar jamás un libro, porque conocen aquella máxima que dice: “La
lectura perjudica seriamente la ignorancia”. Este es el mal que corroe
permanentemente el mundo y que es mucho más peligroso que el actual virus que
nos mata a unos pocos pero infinitamente menos de lo que ese otro.
En tu frase final hablas de
soluciones. Ten la bondad de apuntarme alguna o decirme algún método para poder
buscarlas.
Te espero y mientras recibe un
abrazo
Gracias Francisco por tus,siempre, acertadas palabras.
ResponderEliminarLa solución que se me ocurre es una educación escolar y universitaria que conlleve pensar y para los que ya dejamos los estudios hace años, recuperar la filosofía en las universidades populares que nos propone Michel Onfray. Donde todos tengamos cavida y que hagamos practica la filosofía. Seguiremos proponiendo soluciones a este despropósito cultural que estamos viviendo.