La filosofía de por sí puede cambiarnos la vida. Todos somos filósofos y en la búsqueda del sentido solo tenemos que ejercer como tales.
viernes, 16 de agosto de 2013
NIÑOS Y JOVENES DE HOY
Estamos comiendo y Teresa me comenta que está asustada de las noticias que nos llegan diariamente, habiendo llegado a un punto en la vida nacional, donde casi se puede decir que la de hoy es una noticia mejor que la de mañana. Y aunque esto es algo para quitarte el apetito, aun hay algo que le disgusta más: la mayoría de los chicos de hoy no se comportan como a ella le gustaría, sobretodo, añade, pensando que son el futuro de la nación; por supuesto a mi tampoco me gusta. Estamos perfectamente de acuerdo en esto, pero no en los motivos que marcan esta forma de ser. Opina que influyen muy diversas razones en su comportamiento, y yo, aun estando de acuerdo en lo básico, le digo que la mayor responsabilidad la tienen los padres. “Pero tu sabes, me argumenta, que hay casos en que los padres se esfuerzan en darles una buena educación a sus hijos, que se ocupan de ellos, que les dan buenos ejemplos, y sin embargo uno sale torcido. ¿También en este caso se podría culpar a los padres?”
Visto así, estaríamos tentados de exculpar a los padres y buscar las causas en otros lugares, en otros motivos, ¿Pero donde buscar? ¿Qué motivos, que razones daríamos para este caso? El recurso que tenemos más a mano y que parece ser el comúnmente más aceptado, es culpar a “la sociedad”. ¿Pero quien es esta señora? ¿Quién forma la sociedad? ¿Es “algo” que alguien invento y se olvido de ponerle reglas y normas por las que se tenia que regir? ¿O más bien es “algo” a lo que recurrimos para intentar escurrir el bulto de nuestras propias obligaciones? ¿Es que acaso la sociedad no la formamos entre todos, por supuesto también padres e hijos?
De cualquier forma, y a pesar de lo anteriormente expuesto, “estoy dispuesto a concederte, le digo, que “estos” padres no son del todo culpables ya que parece que han cumplido con sus tareas lo mejor posible”. Pero ¿Y el resto de los padres? Me refiero a los de los demás niños o jóvenes. ¿Todos cumplen con su obligación paternal? Si así fuera, pienso yo, no debería haber problema, puesto que si dentro de un conjunto de, por ejemplo, diez niños, solo uno de ellos se desviase, los nueve restantes le harían, con su comportamiento, la presión moral suficiente para que se sintiera tan aislado que a la corta o a la larga se vería forzado a cambiar su forma de proceder. Pienso que el ejemplo también valdría para el caso contrario. Si entre los diez solamente hubiera uno que fuese bueno y el resto malos, este uno al final se volvería malo también, por la misma razón de presión del resto. Justamente lo que parece que ocurre actualmente, si seguimos el razonamiento de que al niño lo corrompe la sociedad, pero es que para mi la sociedad culpable son los padres, los propios y los ajenos, que con su permisividad convierten a los niños en auténticos tiranos que no entienden de reglas ni obligaciones y que solo viven para disfrutar de sus caprichos.
Y si esos caprichos fueran solo el comprar todo aquello que les apetece, sin saber si su familia puede o no sufragarlos, casi estaría por decir que, aunque yo no lo comparto en absoluto, seria un mal menor, puesto que estaríamos hablando de economía, de dinero, que siempre se puede conseguir más o menos bien, en mayor o menor cantidad. Pero el verdadero problema surge cuando el joven al que no le dan todo lo que demanda, se vuelve contra sus progenitores llegando a la violencia física, como desgraciadamente estamos viendo día si y otro también. Y que conste que esto no es cuestión de que surja de la noche a la mañana; esto se forma a través de muchos años de hacerlo mal por parte de los que deberían de hacerlo bien.
A través de toda la historia, todos los mejores educadores, nos han dicho que los niños están probando a los mayores constantemente, que son incansables y que ante la menor debilidad por nuestra parte, ellos toman buena nota y a partir de ese momento ya saben como vencernos. No le des la mínima oportunidad porque si no estás perdido, y cuando quieras negarle aquello que le diste sin ninguna razón, te lo exigirán como una obligación por tu parte. Y no se trata de no darles todo lo que necesiten, sino que entiendan razonadamente, cuando se puede decir si y cuando deben aceptar un no.
El maestro de maestros que es el filosofo José Antonio Marina, asegura: «Según las estadísticas, sólo un diez por ciento de los jóvenes son conflictivos, sin embargo en la sociedad existe la percepción de que este porcentaje es mucho mayor»
Hace pocos días, comentando con unos amigos, les decía que yo por naturaleza soy optimista, y estoy firmemente convencido de que hay más bien que mal, entre otras razones porque me lo demuestra el día a día en el trato con las personas que me relaciono. Ojala que el futuro no me haga cambiar de opinión y esa legión de jóvenes maravillosos que tenemos tenga la fuerza suficiente para ganarles la partida a los “otros”.
Francisco
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Siempre he pensado que los jóvenes actuales son mucho mejores que lo que éramos nosotros a su edad...
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