sábado, 30 de noviembre de 2013

Fatalidad y razón: la trama de un destino ineludible

            El sentido que la fatalidad nos impone puede ser descrito como un irremediable curso de acción que nos vemos obligados a seguir o que ocurrirá independientemente de nosotros. Este destino ineludible atañe al universo en general y se puede apreciar en todas las clasificaciones socialmente predispuestas como pueden ser el mundo físico, psíquico o social, por eso dentro de un orden naturalizado, el individuo solo escaparía del fatalismo si rompe epistemológicamente con las categorías heredadas de pensamiento porque necesita pensar el mundo de manera diferente para no caer en la inevitabilidad de la acción. No obstante, las herramientas con las que cuenta un sujeto, que son de procedencia cultural, se mantienen predispuestas ya para el fatalismo al señalar de antemano los fines por los que guiarse. La naturaleza también requiere ser interpretada e impone necesidades que han de ser satisfechas de un modo u otro. Estas dos diferenciaciones básicas, lo natural y lo cultural -laderas de la misma montaña- imponen sus condiciones, lo cual explica la existencia de que culturas distintas estén determinadas por fines parecidos pero que a la vez se pueda advertir su diferencia. Por eso, para el mantenimiento del fatalismo y su entramado son necesarios  el dolor y  el miedo, ya que si se rompiera con ese camino marcado, se padecería el aislamiento social y la pérdida de la autosuficiencia. De ahí su relación con el pesimismo, de la creencia en la imposibilidad de encontrar una salida vital desde la perspectiva individual en un mundo colectivo, ya que pesa más la realidad que los sentimientos individuales que esa realidad suscita, con lo cual la vida pierde valor en favor de los elementos del orden naturalizado que conforma la realidad.  Se comprende por ello que  el fatalismo está íntimamente ligado con el concepto de  realidad. Ésta se concibe inmóvil o extraña, ajena, fuera de nuestra capacidad de acción. Por eso se vive la historia como algo pasivo o como una  especie de engranaje de una gran máquina que mueve el mundo y de la cual el ser humano es sólo una pieza que mueve o que es movida.  La lucha contra la fatalidad pone en juego  la posibilidad de existir más allá de la función social o de la generalidad, atribuyendo al concepto de poder una posición fundamental pues solo quien puede logra transformar  la realidad. Por eso, revolverse contra la realidad es visto como cosa de quijotes o de héroes. Los primeros han perdido la cordura, ven lo que no hay, confunden las cosas. Son objeto  de burla o compasión. Los segundos se mueven entre la fortaleza y la debilidad, ganan o son derrotados.  Son objeto de reverencia o de abandono. Ambos cuentan con las consecuencias que he expuesto más arriba, la posibilidad de la soledad y la posibilidad de la pobreza. Estas dos formas juntas pueden dar lugar a una situación de indigencia.

             Desde el punto de vista individual, el fatalismo se expresa mediante enunciados que acentúan las cosas inevitables que suceden en la vida. Frases como  <<¿Qué le vamos a hacer?>> ; <<la vida es así>> o <<así son las cosas>>, también con la recurrencia a conducir las experiencias al modo de ser normal y a explicar la propia conducta con las referencias narrativas ofrecidas por los medios de difusión cultural (por ejemplo, la crisis).  El mundo objetivo que causa dolor y su razón conectan de esa forma con el mundo subjetivo y su razón por el cual el individuo y el orden naturalizado se complementan. La fatalidad justifica en cierto sentido al individuo <<¿Qué va a hacer él si se ha encontrado este estado de cosas?>> <<¿Qué puede hacer él si carece de medios?>> Es necesario, por tanto, confianza en el orden porque el fatalista, al sentir la impotencia por su falta de medios y sus carencias como individuo, acaba relegado a la pasividad o a dejarse llevar (y es pasividad también la del agente que como sujeto del orden actúa como programado, es decir, adaptado a unas condiciones y aceptando unas reglas, afianzando el orden). El fatalismo convierte la realidad en una especie de sueño persuasivo,  doloroso y triste en la que sólo existe un posible desarrollo de los hechos. De ahí que el fatalista, mirando siempre en el presente centre su atención al futuro porque es el futuro que confía que se cumpla, como una profecía, el que confirmará su ineludible situación actual, su aquí y ahora. No es extraño la importancia que la suerte tiene para él, ya que esta cambia su situación dentro del entramado en el que se encuentra, es decir, cambia el estado de cosas, de manera que el <<así son las cosas>> puede cambiar su connotación valorativa. Pero sigue siendo fatalidad porque sigue sin participar en los hechos y las consecuencias de sus actos no son sino actos de fortuna.

            En fin, lo que encontramos es una relación del ser con el deber en la que hay un horizonte temporal al que debemos tender  en virtud de la realidad.  El individuo vive con miedo y con frases de resignación legitima el mundo asegurando el horizonte al que tiende. La crueldad de la realidad, su cumplimiento inexorable e inmediato, acaba por ser la verdad y toda verdad es determinante para la acción, aunque no para la vida, porque justifica las acciones que emprendemos como las únicas posibles. Al deducir de la realidad una única alternativa el fatalista concibe un mundo perfectamente hilado. De forma parecida a los antiguos, quienes creían en las Moiras o en la Providencia, hoy creemos en las Leyes  que son descubiertas por los científicos o elaboradas por los políticos. Las leyes son hoy el hilo con que tejemos el destino del orden. Pensemos que hasta la libertad  y la igualdad cuentan con leyes que las describen y  valoran. Para el individuo, el fatalismo es consecuencia de una elección fatal (que no es pensada como tal), de una elección que elimina otra y de la que ya no se puede volver atrás, una única elección que condiciona todas las demás y que <<toca vivir>>. De ahí, que cuando se abandona el fatalismo, rompiendo con su concepción del mundo,  lo que aparece es un horizonte de incertidumbre, ya que desconocemos muchas de las consecuencias de nuestros actos. El primer paso es el reconocimiento y el segundo la exploración. Es normal entonces errar porque caminamos por lo desconocido y nos falta experiencia. No faltará juez que sentencie que hay mucho trecho de la teoría a la práctica o que no es posible trasladar la poesía a las matemáticas. Aquí se pilla al fatalista –o al cínico que quiere imponer una fatalidad a los demás- pues su mundo es en realidad un conjunto de fuerzas ya predispuestas que lo construyen, fuerzas que pueden conocerse y usarse como se usan las matemáticas (así es la vida, el estado de las cosas), como unas condiciones de existencia que exigen solo un tipo de pensamiento. Este pensamiento describe su mundo como el verdadero y el válido. Necesita descubrir la trama que le envuelve, sus leyes y su lógica, sus disposiciones y sus relaciones porque desde una perspectiva objetivista la fatalidad es consecuencia de una trama que se impone como destino ineludible.
Óscar

sábado, 16 de noviembre de 2013

Aristóteles. Metafísica.


Primera página del libro I de la Metafísica.

La primera línea define toda su filosofía: Todos los hombres desean, por naturaleza, saber.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Buenos días a todos.
El otro día hice un comentario al texto de Epicuro, que me parece que se me ha perdido en el blog. Esto de  en la tecnología y lo invisible...
En principio quiero daros las gracias a todos por que aprendo muchísimo cuando leo vuestras entradas.

Últimamente se hablaba del jardín de Epicuro, su modo de estar en el momento de crisis que le tocó vivir, su inteligente manera de cuidarse cuerpo y alma y de buscar aquellos placeres profundos, los del alma.
¿Podemos nosotros hacer lo mismo? ¿es tiempo de retirarnos a nuestro jardín? ¿cómo afrontamos la crisis que nos toca vivir?

Creo que sí es válida la idea de retirarse pero no a un jardín físico sino a nuestro jardín interior. Retirarnos del mundanal ruido aún estando en el meollo, retirarnos a nuestro profundo yo para, desde allí, actuar de la manera más auténtica. Salir del mundo, para ayudar al mundo.
Volver nuestra mirada a nuestro ser para sabernos eso precisamente, ser. Y, desde ahí (desde la primera intención) poder empezar a reconocernos como humanidad, a comprendernos.Y, con esta comprensión profunda que provoca el hecho de reconocernos como lo mismo, amarnos (en el sentido más profundo del término Amor)
La comprensión (y, no hablo de justificación en un sentido moral) nos llevará por el sendero que tiene dos sentidos al mismo tiempo; la comprensión, digo, nos llevará hacia nosotros mismos (el sí-mismo) y hace el ser-otro. Ahí, puede darse un nuevo mundo por qué hay una nueva mirada y es, en definitiva, mi propia mirada la que crea mi mundo, que no pre-existe al margen de mí; de igual modo que no pre-existe  el reflejo en el espejo al margen del cuerpo que se mira en él.

Un abrazo grande.
Silvia

martes, 29 de octubre de 2013

Sábado de gloria.

      El pasado sábado fue de gloria para mí. Y no estamos en Semana Santa; ni el “desgobierno” que padecemos había editado un decreto. Pero sin duda fue un día muy especial. A pesar de que mi llegada Madrid fue con unos minutos de retraso.

     En la puerta del establecimiento me recibió, con su eterna y bella sonrisa, Rocío.

     Al llegar a la mesa de la reunión, donde se me esperaba, tuve la gran alegría de ser presentado a Victoria, a la que solo conocía por fotografía, y por unas pocas palabras que crucé hace bastante tiempo, en una de mis llamadas a Eduardo. Gracias Maestro por tu delicadeza. Así mismo fui saludando a los nuevos compañeros del grupo: Sara, Janeyre y Leticia. Minutos más tarde pude darle un fuerte abrazo a Javier. Se completó el grupo con la llegada de Alex.

     La mañana transcurrió, como todo lo agradable, en un suspiro, y en torno de las 2 de la tarde, y después de las fotos de rigor, que dejan constancia de nuestra reunión, fuimos a pasear por un sitio que me encantó: Lavapiés. El ambiente de sus calles era magnifico, con una cantidad de gente de todo tipo que llenaba las terrazas de los bares. En una de ellas nos sentamos a tomar un aperitivo, y aprovechamos para cambiar de impresiones y charlar entre amigos. Se fueron despidiendo los compañeros en función de sus obligaciones, quedándonos solo los tres: Victoria, Eduardo y yo. Me mostraron algunos lugares curiosos del barrio que me siguieron encantando por su originalidad, y por supuesto el variadísimo paisanaje que circulaba por sus calles. Terminamos en un curioso  restaurante marroquí, donde comimos. Me acompañaron hasta la próxima boca del Metro, y allí, con harto dolor de mi corazón, terminó la jornada.

     La parte didáctica, comenzó con una presentación de nuestro Maestro, sobre el tema que nos había propuesto: Epicuro. Como siempre nos dio una lección de filosofía, que dio paso a una presentación sobre el mismo tema por parte de Alex. Terminada esta, se estableció un animado coloquio en el que fuimos interviniendo todos los presentes. Lo pasé tan bien, que, como siempre me ocurre en estas ocasiones, cuando me quise dar cuenta, el tiempo se había terminado. Gracias a todos los compañeros por contribuir a gozar de una jornada tan estupenda.

     Y a ti, querido Eduardo, decirte que nunca te pagaré la oportunidad que me diste, y me sigues dando, desde el momento de nuestro primer encuentro, para poder participar en algo tan maravilloso como son estos encuentros y, sobre todo, tus enseñanzas.

Un fuerte abrazo para todos.  

Francisco.


lunes, 21 de octubre de 2013

Comentario de Alberto Cerezo al texto de Michel Onfray

http://filosofiayterapia.blogspot.com.es/

En el enlace indicado encontraréis un excelente comentario de nuestro amigo y colaborador Alberto Cerezo, a quien tengo el orgullo de contarlo entre mis exalumnos. 

Será interesante leerlo antes de la reunión del próximo sábado 26.

sábado, 19 de octubre de 2013

domingo, 13 de octubre de 2013

Textos para la segunda parte de la reunión del 26/10

Textos de M. Onfray (La Comunidad Filosófica)



Aspiro a un nuevo tipo de Jardín de Epicuro, pero fuera de las paredes, ya no sedentario, geográficamente cerrado, localizado, sino un Jardín nómada, portátil y móvil, llevado consigo ahí donde uno esté. Un Jardín virtual cuyos efectos sean reales. Una manera de vivir según los principios epicúreos en el mundo y no a su lado. Propongo una máquina de guerra que, siguiendo el principio del caballo de Troya, entre en la ciudad para llevar a cabo su combate de resistencia, de oposición y de vida alternativa al mundo trivial.
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El jardín de Epicuro funciona como una antirrepública de Platón. De hecho, Jardín y República, más allá de la historia, actúan como dos personajes históricos transhistóricos; por un lado, la microcomunidad resistente, la sociedad que se separa de la sociedad en la sociedad; por otro lado, la máquina, el Leviatán alimentado por individualidades, subjetividades, particularidades que producen una colectividad en la cual se ahogan las singularidades. Epicuro o Platón, ¡la alternativa sigue siendo actual!
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Epicuro propone una comunidad filosófica construida sobre la amistad: la filosofía no es exclusividad del gobierno de los otros, sino de quien sólo aspira al imperio sobre sí mismo. No un poder sobre los otros, sino una potencia sobre la construcción de sí mismo mediante la cual también se realiza el grupo. Los hombres se codean con las mujeres, los ricos se mezclan con los pobres, los jóvenes frecuentan a los viejos, los ciudadanos filosofan con los metecos, los hombres libres comparten el tiempo y el espacio con los esclavos: no puede haber comunidad más igualitaria y libertaria... En la República, el individuo existe por la colectividad; en el Jardín, la comunidad sólo existe por y para él.
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La antirrepública proviene de un contrato (contrato filosófico) sinalagmático, siempre renovable verbalmente, por acuerdo tácito o en la reconducción silenciosa de lo cotidiano día tras día. Mientras que el contrato social es una ficción, una broma -¿cuándo, cómo y dónde cada uno de nosotros formuló un contrato con la sociedad?-, el contrato filosófico se asienta sobre bases concretas y localizables: basta con un compromiso entre sí mismo y sí mismo, entre sí mismo y la comunidad, para un proyecto de edificación personal, de construcción activa y de transfiguración individual.
Un encuentro filosófico, una conversión existencial, una decisión voluntarista, un trabajo sobre la consistencia de nuestro propio ser y la emergencia de una subjetividad: eso es lo que supone el contrato filosófico.
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se puede construir una comunidad hedonista donde se persiga lo que permite aumentar su alegría de ser; donde se evite, se niegue y se recuse lo que engendre desagrado, pena y sufrimiento; donde se hable para crear proyectos comunes; donde el lenguaje sirva, no para mentir, seducir o engañar, sino para prever y considerar trayectos compartidos. ¿La meta? Lograr esta satisfacción suprema: el puro placer de existir.

sábado, 5 de octubre de 2013

Normas para ser feliz


       Hola a todos: en estos tiempos tan “especiales” que nos toca vivir, es una suerte poder escuchar las reflexiones de personas que, desde mi punto de vista, tienen mucho que decir, que tienen una autoridad, que son conocidos y reconocidos.
       Os adjunto unas líneas que escribí con el objeto de resumir una magnifica tertulia que tuve el placer de gozar. Ojala su lectura pueda servir para ayudar a conseguir eso sobre lo que se trató (ser feliz); o por lo menos sea motivo de “filosofar” un rato.

NORMAS PARA SER FELIZ

El domingo pasado tuve la felicidad de escuchar una tertulia radiofónica maravillosa: hablaba de esa cosa tan intangible, escurridiza, la más buscada, la más deseada, tan difícil de definir, tan difícil de alcanzar, a la que todo ser humano dedica lo mejor de su vida en ir tras de ella, y que tan pocos llegan a tocar con la mano. No se si hay alguien, que la llegue a poseer.

La excusa para esta conversación entre estas personas, sencillamente interesantes, era comentar la publicaron de un libro, que uno de ellos ha escrito, y que quiere en su contenido, hacer la matización entre “la buena vida” y “la vida buena”. Hacer la distinción entre una y otra, les llevó todo el tiempo del espacio, pero en el trascurso del mismo se hablo de muchas más cosas, de cómo lo veía cada uno de ellos, y también como lo percibían los escuchantes, que como siempre en este programa, participaron muy activamente con sus opiniones, aportando matices que enriquecían la conversación de los tertulianos.  Podría decirse, que la combinación de ambas vidas podría ser la solución para alcanzar el fin último, la felicidad. Pero claro, aquí está lo más peliagudo: ¿Qué consideras tú que es la “buena vida”? ¿Te parece que es lo mismo que “la vida buena”?. ¿Y como se consiguen la una y la otra? De todo lo hablado, querría destacar algunos aspectos que me parecen son de gran valor, para intentar llegar a  alguna conclusión.

Recetas para ser felices:

 “Centrar todos tus conocimientos, en hacer algo por los demás”. Esta idea de la solidaridad entre los seres humanos, es para muchos el mayor logro que se puede alcanzar, y que si todos lo siguiésemos, desaparecerían todas las miserias, tanto materiales como espirituales de este nuestro mundo. Ejemplos que a todos nos vienen a la mente, como el de Teresa de Calcuta, y más recientemente el de Vicente Ferrer, parecen confirmar esta opinión.

Alcanzar algo (no cuando se tiene todo)”. El luchar por conseguir esta o aquella meta que nos hemos propuesto, bien sea solo, y mucho mejor en compañía, y finalmente alcanzarla, puede ser para algunas personas la idea que tienen de llegar a la felicidad. Ese sentimiento que te embarga, cuando tienes ante ti la obra por la que tanto esfuerzo, cariño, trabajo, dedicación, y mil cosas más que has puesto, es difícil de expresarlo, pero para muchos es algo que no tiene parangón y pocos goces más, quizás ninguno,  pueden parecérsele.

Percibirse  a si mismo sin miedo”. Puede parecer que a primera vista esto es fácil, casi me atrevería a decir que es una obviedad. ¿Cómo  voy a tener miedo de mi mismo? Pero si te analizas un poco más despacio, un poco más profundo, ¿No te ves defectos? Quizás muchos más de los que de verdad tienes, porque en multitud de ocasiones, nuestro mayor critico, somos nosotros mismos. El analizarte con seriedad, sin engaños hacia ti mismo, con honestidad, pero también con justeza, viéndote con tus virtudes, que seguro que tienes muchas, y con esos defectos que, no sin esfuerzo, superaras. Resumiendo, verte tal como eres, como un ser humano con sus grandezas y miserias, real, pero sin miedos tontos, y con la idea de ser cada día un poco mejor.

La salud”. Cuando salio este tema, todos los contertulios estuvieron de acuerdo: sin salud, la felicidad prácticamente  no existe. Siempre podrá oírse alguna voz que diga que también en el sufrimiento puede encontrarse felicidad, pero, opino, será una faceta más bien religiosa llevada a sus últimos extremos, pero que no tendría que ver con la inmensa mayoría de la gente, bien porque son religiosos sin fanatismo, o que directamente no practican ninguna. De hecho, salió a relucir el tema de la eutanasia, y por supuesto respetando todas las opiniones, se estuvo de acuerdo en que alguna vez tendría que tomarse el tema seriamente, y plantear la posibilidad de que sea una opción que un individuo pueda tomar libremente, sin ningún problema legal que pueda coartarle, puesto que sufrir por sufrir, no conduce a ninguna parte.

No es poseer muchas cosas, sino necesitar poco”. Desde los tiempos de los estoicos, esta frase quiere resumir en muy pocas palabras toda una filosofía de vida. Estoy seguro que no viene muy a cuento con los tiempos que corren, dado que nuestra sociedad esta basada en el consumo, en el tener, cuanto más mejor, chocando frontalmente con el enunciado. En cualquier caso, quien tenga la suerte, la virtud, la voluntad suficiente, como para lograr aislarse un tanto de todo el entorno que nos lleva a consumir sin medida, y llevarlo a la práctica en su vida, estoy seguro que estará mucho más cerca de la felicidad. Y para corroborar esto, solo hace falta fijarse en las noticias que todos los días nos ofrecen los medios de comunicación, donde vemos que personas que lo tienen todo, que lo poseen casi todo, son el vivo ejemplo de la infelicidad, acabando muchos de ellos con su propia vida. No serán tan felices, cuando así terminan. Recientemente comentaba con un amigo la visita que había hecho a un país de los que llamamos del tercer mundo, donde les falta de casi todo lo que nosotros denominamos como “imprescindible”, y me decía: “Oye, sin embargo se les veía felices, y  me atrevería a decirte que lo eran”.

Ilusión”. Con esta palabra resumiría yo mi concepto de la felicidad. Estoy convencido de que tener una ilusión que alcanzar, y sobretodo si es compartida, hará sacar de ti lo mejor que tienes, el esfuerzo que le dediques para conseguirlo, no te pesará lo más mínimo, y cuando lo logres no habrá nada en el mundo que pueda parecerse al gozo de haberlo logrado. En mi trato diario con los “jóvenes”, de 65 años en adelante, con los que tengo la fortuna de relacionarme, oigo las versiones más dispares, como no puede ser de otra manera, en la forma de enfocar la vida, esta “menos vida” que nos queda. Hay quien es más pesimista y se queja de que ha llegado tarde a según que cosas. Afortunadamente estos son los menos. Luego están los que ven su limitado futuro con mucho mayor optimismo,  porque si están haciendo cosas en los talleres de actividad de los diversos Centros, quiere decir que tienen la ocasión de hacer aquello que hasta ahora la vida no les dio la oportunidad de llevarlo a cabo, y por tanto esa es su ilusión. Por supuesto no hay que confundir ilusión con utopia, ya que debemos tener los pies en la tierra, y fijarnos metas que estén a nuestro alcance, ya que de otra forma, si pretendemos algo que no podamos lograr, se convertiría en un sufrimiento, como pienso que les ocurre a muchas personas, que por no tener aquello que tiene el prójimo, son totalmente infelices.

La noticia que Leia hace unos días, resume, a mi manera de ver, magníficamente lo que pretendo decir sobre la ilusión. El articulo decía: “Hemos recibido un correo de uno de nuestros lectores en que nos da las gracias por el regalo que ha recibido de nuestra empresa, ya que había ganado un pequeño concurso que habíamos publicado en nuestra revista. Decía textualmente: Estoy deseoso y muy ilusionado en probar el aparato que me habéis mandado, al que, con mis 93 años, estoy seguro le sacaré mucho partido”. Imposible comentario alguno.

Te animo a que persigas una ilusión, deseándote toda la FELICIDAD del mundo

                                                                                        Francisco








jueves, 3 de octubre de 2013

América Latina: utopía y realidad.

Para leer esta entrada dirigirse al siguiente blog:

http://filosofiayterapia.blogspot.com.es/

Espero vuestros comentarios. Fue escrito hacen casi catorce años y resulta interesante comparar lo que ahí se dice con la situación actual.

martes, 1 de octubre de 2013

Textos de Epicuro para comentar el 26/10

EPICUREÍSMO. Textos para comentar.
“Lo esencial para la felicidad es nuestra condición íntima, de la cual nosotros mismos somos amos… ¿Por qué ambicionaremos ansiosamente, entonces, lo que se halla sometido al arbitrio ajeno? Ni la posesión de riquezas, ni la abundancia de las cosas, ni los afectos, ni la obtención de cargos o el poder producen la felicidad y la bienaventuranza, sino la ausencia de dolores, la moderación y la disposición de espíritu que se mantinen dentro de los límites impuestos por la naturaleza.” (frg. 548)
“Y como el placer es el bien primero e innato, por esta razón tampoco elegimos cualquier placer, sino que desechamos muchos placeres, cuando como resultado de ellos sufrimos mayores pesares e, igualmente, preferimos muchos dolores a los placeres cuando después de haberlos soportado, gozamos mayores placeres. Por consiguiente, cada uno de los placeres posee por naturaleza un bien propio...” (Carta a Meneceo, 129-130)
“Algunos de los deseos son naturales y necesarios; otros naturales y no necesarios; otros ni naturales ni necesarios, sino nacidos de opinión vana. Aquellos deseos que no aportan dolor si no son satisfechos, no son necesarios, sino que su impulso puede ser fácilmente desechado, cuando es difícil obtener su satisfacción o parecen generadores de daño…” (Sentencias Vaticanas, 30)
“El sabio, que se ha puesto a prueba en las necesidades de la vida, sabe más dar generosamente que recibir: tan gran tesoro de íntima seguridad e independencia de los deseos posee en sí. Él prefiere la sabiduría desafortunada que la insensatez con fortuna...” (Carta a Meneceo, 135)
“Nadie dilate el filosofar de joven ni se canse de hacerlo de viejo; pues nadie es nunca poco maduro ni muy maduro para conquistar la salud del alma. Y quien dice que la hora de filosofar no le ha llegado aún, o ha pasado, ya se asemeja a quien dice que todavía no ha llegado o ya ha pasado la hora de ser feliz.” (Carta a Meneceo, 122)
“Del conocimiento no deriva ningún otro fin… sino la tranquilidad y la segura confianza… Pues nuestra vida no tiene necesidad de irracionalidades o vanas opiniones, sino de mantenernos libres de perturbaciones.” (Carta a Pitocles, 85-87)

“Habitúate a pensar que nada es la muerte para nosotros: pues todo mal y bien se halla en la sensibilidad y la muerte es la privación de la sensibilidad… El más horrendo de los males - la muerte - nada es para nosotros, pues mientras nosotros existamos, la muerte no existe, y cuando existe la muerte, entonces no existimos nosotros…” (Carta a Meneceo, 124-5) 

domingo, 22 de septiembre de 2013

Hola amigos: Repasando algunos escritos que tengo en mis carpetas, encontré este que os adjunto. No sé si corresponde a algún tema de los que nos ocupan habitualmente. Si lo leéis y tenéis algún comentario, estaré encantado de verlo.
De cualquier forma, gracias anticipadas por vuestra atención.
Un fuerte abrazo.
CEREMONIAS CIVILES

Una pareja de amigos nuestros acababan de llegar de viaje, y sentados en la puerta de su casa, charrábamos de las incidencias del mismo, cuando en un momento determinado, mi amiga me pregunto:
¿Qué te parece eso de los bautizos “civiles”?.
Ante mi cara de extrañeza, comentó:
Bueno, como tú no ves televisión, debería explicarte porque te hago esta pregunta. Verás, continuo; hace unos días se dio la noticia, de que una pareja quería bautizar a su hijo.
Dicho así, la verdad es que  parecía que semejante cuestión,  un bautizo, no daba para que lo destacaran en el Telediario. El tema estaba en la segunda parte de la pregunta, “civiles”. Y terminó de contarme la noticia; Parece ser que la pareja en cuestión, no eran católicos, ni profesaban ninguna otra religión y por supuesto no estaban casados, pero, y aquí está lo curioso, querían bautizar a su hijo, pero por lo “civil.
En ese momento, su marido intervino añadiendo: Quizás deberías ampliar la noticia, diciendo, que no solo se están celebrando bautizos, sino también primeras comuniones. Por supuesto “civiles. Y así, me fueron poniendo al día de una de las últimas modas de nuestro país.
Cuando el destino te ha concedido la gracia de llegar a viejo, crees que ya has visto casi todo en el transcurso de tantos años, pero ante cosas de este tipo, uno ya no sabe si llorar o reír.
Muy cierto es aquel antiguo dicho: Los tiempos adelantan que es una barbaridad. Pero a mí, estos avances, me cogen un poco fuera de juego, y me sugieren un buen número de preguntas.

ö ¿Qué se pretende con esto?: ¿Ser diferente de los demás?
ö ¿Crear moda?
ö ¿Es un invento comercial, de algún gremio industrial, para paliar la crisis?
ö ¿Es un ataque a la religión, no solo a la católica, sino a todos los cultos?
ö ¿Es un insulto a los creyentes, solo por el mero hecho de serlo?
ö ¿Se quiere decir, que así ellos son más libres, y por eso hacen lo que les da la gana?
ö ¿Es una excusa para organizar una fiesta, y derrochar “su” riqueza?
ö ¿Hay que hacerlo, porque sino el niño tendrá un trauma, al ser distinto de sus compañeros?
ö ¿Se quieren equiparar a las bodas civiles?

Creo que podríamos seguir y seguir haciéndonos muchas más preguntas, pero con estas pueden ser bastantes, para llegar a la pregunta principal, que según mi criterio, sería: ¿Lo hacen por maldad, o por estupidez?
Yo casi preferiría que fuese por lo primero, porque ante el mal, te preparas y puedes contrarrestarlo. Pero ante la estupidez, es difícil la defensa, dado que no sabes con que incongruencia te va a salir.
Como no estoy muy versado en cuestiones religiosas, me tome la molestia de mirar que se decía en alguna enciclopedia, sobre los temas de “bautismo” y “comunión”. Se definen como unos sacramentos enmarcados en las practicas religiosas, con unos entramados de ritos, exigencias, personas activas y pasivas que deben intervenir en los mismos, con unas peculiaridades muy especificas, para poder ejercer en los diversos actos de estas ceremonias, y que llegan a exigir, que deberán ser “personas religiosas católicas practicantes”. Por lógica, todo esto deberá hacerse en un templo “religioso”, y no en un sitio civil, como parece ser que hicieron los padres, ya que aseguran que no están casados. Deduzco que quieren decir, no están casados “por la iglesia”.
Nada más lejos de mi intención, que sacar a colación el viejo tópico de que en mis tiempos se hacía esto y ahora se hace lo otro, que aquello si y esto no, etc. etc. Pero, usando una expresión callejera muy de moda, algunos “se están pasando varios pueblos”. Por supuesto que yo no soy quien para dictar normas de conducta a nadie, pero si para opinar ante actos semejantes que, para definirlos de un manera suave, constituyen una autentica torpeza, cuando no un ataque a otros que pueden pensar de distinta manera que nosotros, y que merecen todo nuestro respeto. Cuando estamos atravesando tiempos francamente difíciles a todos los niveles, políticos, económicos, de convivencia, tanto a nivel nacional como internacional, caer en estas cuestiones, me parecen de tal miseria moral e intelectual, que casi diría que rozan el delito. Si andan tan sobrados de todo, tiempo, economía, energías, etc., que se dediquen a ayudar a las muchas, muchas personas, que lo están pasando muy mal.
Que se dejen de hacer payasadas, que bastantes tenemos que aguantar todos días los ciudadanos normales de a pie, viendo lo que hacen nuestros dirigentes.
¿O es que lo hacen para salir en los “tomates”?

                                                                      francisco

viernes, 13 de septiembre de 2013

IV Encuentro de la Comunidad Filosófica


El sábado 26 de octubre, en Madrid, tendremos nuestra próxima reunión.

Ya fijaremos lugar y horario. Hay tres posibilidades: en el Centro de Humanidades de la UNED en Lavapiés, en el Ateneo o en la cafetería del Museo reina Sofía.
Para los dos primeros sitios debo pedir autorización. (Si la reunión se pudiera celebrar el viernes 18 por la tarde, se facilitarían los permisos).

El horario del sábado sería: de 11:00/11.30 hasta 13:30/14:00. Posteriormente comeríamos los que pudiéramos (de este modo también acompañaríamos a los amigos que vienen desde fuera de Madrid),

Próximamente haré una sugerencia de textos y temas (se admiten aportaciones). Además de un texto de actualidad (siempre con un sesgo filosófico), he pensado en otro clásico (de profundización filosófica). Estoy pensando en Epicuro ¿qué os parece?

jueves, 5 de septiembre de 2013

Sobre algunas coordenadas para empezar a pensar la suerte de uno en la vida
                El otro día pensaba sobre mi suerte en la vida. Me pregunté ¿Qué hace que en la vida me vaya bien o me vaya mal? Con frecuencia escucho que achacamos nuestra buena o mala suerte a nuestras propias decisiones, habilidades y destrezas. También se suele atribuir nuestra situación a la perspectiva que adoptamos ante el mundo, de forma que una persona puede sentirse desgraciada en donde otra puede ser feliz. No seré yo quien niegue el peso de cada uno en la configuración de su historia personal ni la fuerza del sentido que cada uno da a su situación, pero creo que también hay que tener en cuenta cómo las circunstancias han condicionado nuestra libertad.

                En el capítulo XXV de El Príncipe de Maquiavelo podemos encontrar  una forma de tratar este tema. En él Maquiavelo habla de la Fortuna como una fuerza poderosa que altera las circunstancias de modo que  estas se vuelven adversas  o propicias impregnando la vida de un fatalismo u optimismo, según sea el caso, que nos predispone a dejarnos llevar por la situación. Es como "un río fatal que cuando se embravece inunda llanuras, echa a tierra árboles y edificios, arranca terreno de un paraje para llevarlo a otro". Sin embargo, no debemos caer en atribuir un peso excesivo a la fortuna porque ésta no anula nuestro libre albedrío, de forma que al menos nos deja espacios para la acción. Por eso contra los reveses del  destino podemos tomar precauciones cuando nos sonríe la vida. La fortuna solo bendice a aquellos que están preparados o inclinados a recibirla, golpeando a aquellos que no han puesto los medios para encauzarla. Con esto nos ofrece una visión de la importancia de las circunstancias cambiantes en los asuntos humanos, que, a veces, son como fuerzas que, si nos son contrarias y no estamos preparados, pueden arrasar las bases sobre las que se apoyaba nuestra vida.

                Las circunstancias pueden ser tan importantes para una persona que la sintonía entre nuestra forma de ser (nuestra naturaleza) y la época (los tiempos) puede ser una suerte. De hecho, Maquiavelo tomando como referencia la acción individual muestra que la consecución de los fines que se proponen los hombres no depende tanto de los medios como de que las circunstancias les sean propicias. Los medios son importantes pero no determinantes porque distintas personas usando los mismos medios pueden obtener diferentes resultados(2010,p.194). A la inversa, distintos medios pueden hacer que diferentes personas consigan resultados parecidos. Las inclinaciones a la hora de proceder si concuerdan con los tiempos que nos ha tocado vivir pueden llevarnos al éxito o al fracaso en los objetivos que nos proponemos. Que la fortuna nos sonría o que seamos presos de la fatalidad dependen de algún modo de los tiempos que nos encontramos. No se puede cortar los hilos de la fortuna, solo tejerlos de algún modo para conducirlos de una manera más propicia para nosotros (2010,p.276). Lo que Maquiavelo llama fortuna quizá sería hoy para nosotros la predisposición de los tiempos de una manera que crean unas condiciones que pueden sernos o no propicias.

                La razón es solo una parte para la consecución de los fines que nos proponemos. Pero es la única que aporta cierta libertad de acción y cierta claridad ante los acontecimientos. Contra la adversidad, Maquiavelo propone una noción de virtud como poder creativo para gobernar los acontecimientos y un talante para separarse de la predisposición a actuar que nuestra naturaleza nos impone. Esta tendencia puede deberse al desconocimiento, al no saber hacerlo, o al no asumir un riesgo por la experiencia previa del éxito. En todo caso ser prudentes, pensar las cosas y no dejarnos llevar por la rutina son elementos necesarios  para anticiparse a los acontecimientos y para construir un plan que frene la adversidad buscando la oportunidad de llevarlo a cabo. Todo esto hay que entenderlo en un sentido trágico, quizá como la propia vida del autor, llena de peripecias, en las que los continuos vaivenes de la política le llevaron tan pronto a verse como canciller a encontrarse encarcelado y sometido a torturas. También hay que verlo dentro de la separación de la política de la sabiduría práctica: aquí lo que importa es la supervivencia del más fuerte, mantener la dominación o aumentarla dentro de una lucha constante por la autoconservación.

                En conclusión, una forma de pensar la suerte que hemos corrido en la vida es mediante la oposición entre  aquellos determinantes fuera de nuestra propia esfera de acción y nuestro actuar práctico en el mundo. Nos va bien o mal no sólo por nuestras habilidades, decisiones y comportamientos, también influyen aquellas circunstancias que quedan fuera de nuestra influencia pero que a la vez, pueden ofrecer alguna ocasión para la acción. La respuesta que puedo ofrecer sobre mi suerte en la vida puedo buscarla en mis decisiones y el proceso que me llevó a tomarlas. Sobre todo debería tener en cuenta los hábitos fruto de los buenos momentos y, por último, observar las circunstancias, que como la fuerza  de una corriente de un río desbordado, nos sumergen arrastrándonos dentro de  los derroteros de la historia.

Bibliografía:
a)Nicolas Maquiavelo, El Príncipe, Edición Digital, Quirites Ediciones.
b) Moisés González, Introducción al Pensamiento Filosófico, Tecnos, 2010.

domingo, 25 de agosto de 2013

Buenos días!
Comparto con vosotros una definición de filósofo que encontré en una Historia de la filosofía, edición de 1950 de Federico Sciaccia.
" El filósofo no es el pierdetiempos que vive al margen de la vida concreta en el mundo de las nubes persiguiendo fantasías que se le escapan a cada momento de las manos o entregado a tejer sutiles telas de araña que el primer soplo de viento deshace, sino que es un hombre - cuando es verdaderamente filósofo- que tiene claro conocimiento de lo difícil que resulta ser hombre en serio, que medita sobre la vida, que se hace problema de la vida, no para apartarse de ella o agriarla, sino para explicarla y vivirla mejor. El filósofo es aquel que ve abismos donde el vulgo ve llanuras; y en los abismos despliega, héroe de la vida, el ala poderosa del pensamiento.

viernes, 16 de agosto de 2013



NIÑOS Y JOVENES DE HOY

Estamos comiendo y Teresa me comenta que está asustada de las noticias que nos llegan diariamente, habiendo llegado a un punto en la vida nacional, donde casi se puede decir que la de hoy es una noticia mejor que la de mañana. Y aunque esto es algo para quitarte el apetito, aun hay algo que le disgusta más: la mayoría de los chicos de hoy no se comportan como a ella le gustaría, sobretodo, añade, pensando que son el futuro de la nación; por supuesto a mi tampoco me gusta. Estamos perfectamente de acuerdo en esto, pero no en los motivos que marcan esta forma de ser. Opina que influyen muy diversas razones en su comportamiento, y yo, aun estando de acuerdo en lo básico, le digo que la mayor responsabilidad la tienen los padres. “Pero tu sabes, me argumenta, que hay casos en que los padres se esfuerzan en darles una buena educación a sus hijos, que se ocupan de ellos, que les dan buenos ejemplos, y sin embargo uno sale torcido. ¿También en este caso se podría culpar a los padres?”

Visto así, estaríamos tentados de exculpar a los padres y buscar las causas en otros lugares, en otros motivos, ¿Pero donde buscar? ¿Qué motivos, que razones daríamos para este caso? El recurso que tenemos más a mano y que parece ser el comúnmente más aceptado, es culpar a “la sociedad”. ¿Pero quien es esta señora? ¿Quién forma la sociedad? ¿Es “algo” que alguien invento y se olvido de ponerle reglas y normas por las que se tenia que regir? ¿O más bien es “algo” a lo que recurrimos para intentar escurrir el bulto de nuestras propias obligaciones? ¿Es que acaso la sociedad no la formamos entre todos, por supuesto también padres e hijos?

De cualquier forma, y a pesar de lo anteriormente expuesto, “estoy dispuesto a concederte, le digo, que “estos” padres no son del todo culpables ya que parece que han cumplido con sus tareas lo mejor posible”. Pero ¿Y el resto de los padres? Me refiero a los de los demás niños o jóvenes. ¿Todos cumplen con su obligación paternal? Si así fuera, pienso yo, no debería haber problema, puesto que si dentro de un conjunto de, por ejemplo, diez niños, solo uno de ellos se desviase, los nueve restantes le harían, con su comportamiento, la presión moral suficiente para que se sintiera tan aislado que a la corta o a la larga se vería forzado a cambiar su forma de proceder. Pienso que el ejemplo también valdría para el caso contrario. Si entre los diez solamente hubiera uno que fuese bueno y el resto malos, este uno al final se volvería malo también, por la misma razón de presión del resto. Justamente lo que parece que ocurre actualmente, si seguimos el razonamiento de que al niño lo corrompe la sociedad, pero es que para mi la sociedad culpable son los padres, los propios y los ajenos, que con su permisividad convierten a los niños en auténticos tiranos que no entienden de reglas ni obligaciones y que solo viven para disfrutar de sus caprichos.

Y si esos caprichos fueran solo el comprar todo aquello que les apetece, sin saber si su familia puede o no sufragarlos, casi estaría por decir que, aunque yo no lo comparto en absoluto, seria un mal menor, puesto que estaríamos hablando de economía, de dinero, que siempre se puede conseguir más o menos bien, en mayor o menor cantidad. Pero el verdadero problema surge cuando el joven al que no le dan todo lo que demanda, se vuelve contra sus progenitores llegando a la violencia física, como desgraciadamente estamos viendo día si y otro también. Y que conste que esto no es cuestión de que surja de la noche a la mañana; esto se forma a través de muchos años de hacerlo mal por parte de los que deberían de hacerlo bien.

A través de toda la historia, todos los mejores educadores, nos han dicho que los niños están probando a los mayores constantemente, que son incansables y que ante la menor debilidad por nuestra parte, ellos toman buena nota y a partir de ese momento ya saben como vencernos. No le des la mínima oportunidad porque si no estás perdido, y cuando quieras negarle aquello que le diste sin ninguna razón, te lo exigirán como una obligación por tu parte. Y no se trata de no darles todo lo que necesiten, sino que entiendan razonadamente, cuando se puede decir si y cuando deben aceptar un no.

El maestro de maestros que es el filosofo José Antonio Marina, asegura: «Según las estadísticas, sólo un diez por ciento de los jóvenes son conflictivos, sin embargo en la sociedad existe la percepción de que este porcentaje es mucho mayor»

Hace pocos días, comentando con unos amigos, les decía que yo por naturaleza soy optimista, y estoy firmemente convencido de que hay más bien que mal, entre otras razones porque me lo demuestra el día a día en el trato con las personas que me relaciono. Ojala que el futuro no me haga cambiar de opinión y esa legión de jóvenes maravillosos que tenemos tenga la fuerza suficiente para ganarles la partida a los “otros”.
Francisco

miércoles, 14 de agosto de 2013

Llegan estas fechas y no puedo por menos de recordar un par de cosas relacionadas con una persona querida por mí-y espero que por muchos más-.
La primera, una frase que dio mucho que hablar en su momento, y que quizás fuese censurada por algunos-tal vez porque tengan la piel muy sensible-que pronunció en las Cortes, cuando mando a la m…… a algunos.
La otra, porque se cumplen años de su muerte. En aquel momento escribí una nota sobre ello. Me atrevo a ponerla en nuestro blog como un pequeño homenaje hacia él. Estoy hablando de José Antonio Labordeta.

AL “ABUELO”

Ante el acontecimiento mediático que ha seguido a su desaparición, alguien quizás pudiera preguntarse: ¿Pero quién era esa criatura, como lo definiría el profesor Pancracio Celdran, que ha concitado unas alabanzas tan grandes de “casi” todo el mundo? Y destaco el casi, porque seguro que aquellos a los que, en la tribuna en la que estamos, o deberíamos estar, todos los ciudadanos representados, Las Cortes Españolas, él mandó a las cloacas, con aquella frase que ya es historia, han sido los únicos que no han sentido el dolor que ha recorrido España entera. Desde el mismo Rey, que dijo: “Era un gran amigo mío, y un gran patriota”, hasta las gentes más anónimas de todos los rincones del país.

Yo me encontraba fuera de Zaragoza, en un pueblo de Cataluña, cuando se produjo tan doloroso acontecimiento, y puedo decir que al día siguiente, cuando nos reunimos los compañeros que compartíamos un taller en el Centro de Mayores, fueron varios, por no decir todos, los que se acercaron a mí, como único aragonés presente, para expresar su dolor ante su muerte. Como pudimos ver a través de todos los medios de comunicación, esta fue la tónica general, sobre todo en su Zaragoza natal, donde sus conciudadanos acudieron por millares ante su capilla ardiente para darle su último adiós, y demostrarle así su cariño.

Lejos de mi intención queda el querer glosar su enorme personalidad, que cantidad de personas mucho más preparadas que yo han hecho y siguen haciendo. Pero sí que querría rendir mi pequeño homenaje, contando un par de acontecimientos; uno que le escuche en una entrevista, y otro que vivimos juntos.

Le entrevistaban en televisión, y ante la pregunta del entrevistador: ¿Con que faceta de su vida se quedaría?, él contesto sin dudar: “La de cantautor”. Aunque, aclaró a continuación, que en su DNI ponía, como profesión: Licenciado, y añadía con aquella socarronería que le caracterizaba: “Que cada cual se quede con la licenciatura que mejor le parezca”. Porque, si bien es cierto que ejerció un sinfín de tareas en su vida, yo también creo que la que mejor representaba su persona, era la de cantautor. En ella se refleja su gran obra poética, como él mismo declaró: “Mis canciones no son sino poemas musicados”; así mismo la de escritor, con más de veinte obras publicadas; por supuesto la de un luchador infatigable por los derechos ciudadanos y por la libertad; la de profesor que dejo una honda huella en sus discípulos; como no la de político, que desde su faceta de creador de partidos políticos, hasta la de representante de su pueblo en Las Cortes, ocupó una buena parte de su vida; fue un propagador de la vida sencilla de nuestro país, cuando colaboró con televisión, en aquel programa magnifico de “Un país en la mochila”; que decir de aquella escena tan entrañable en la que aparecía en el balcón del Ayuntamiento, con la trompetilla de alguacil en la mano, animando a todos los zaragozanos a gozar de las fiestas del Pilar, cuando fue el pregonero de las mismas; y en fin, fue una persona que cosechó simpatía y cariño allí donde acudía, como en la ocasión que tuve la suerte de vivir junto a él.

En el Centro donde colaboro, “El Terminillo”, tenemos un “Taller de Revista”, donde se edita “El Llamador”, un boletín que pretende llevar hasta los socios, una serie de noticias y reportajes que enriquezcan sus vidas, o por lo menos que se las amenicen. Bajo la dirección de la coordinadora de la misma, Asun Cebollada, se propuso dedicar un número a su vida y obra, para lo cual teníamos que contar con su colaboración. Era imprescindible que nos dedicara un tiempo para llevarlo a cabo, y con la vida tan atareada que tenía, nos surgieron no pocas dudas de si nos podría atender en nuestras peticiones. José Luis, el compañero encargado de hacer las gestiones y redactar la entrevista, nos contaba que, no solo se prestaba a ello, sino que además vendría hasta el Centro y pasaría una tarde con todos aquellos que desearan asistir. Por supuesto todo fue un gran éxito, y pasamos unos ratos tan entrañables, que creo todos guardaremos un gran recuerdo por mucho tiempo. Para mí su faceta más humana quedó reflejada, cuando en un aparte de esa tarde, me confesó: “Siento no haber conocido antes este Centro y sus actividades. Me parecen magníficos”. Así era él.

Recibió muchos homenajes y medallas, algunas de ellas, creo sinceramente a destiempo, como pasa casi siempre, como las que se le han concedido recientemente. ¿Por qué no haberlo hecho antes por parte de los que se las otorgaron?

Querido “Abuelo” José Antonio Labordeta. Tú que has logrado llegar hasta esa tierra a la que le pusiste el nombre de “LIBERTAD”, mándanos tu última lección de magnifico profesor que eres, para que sigamos tus pasos, y que un día podamos gozar juntos de eterna felicidad. Te queremos y nunca, nunca te olvidaremos.

Francisco

lunes, 29 de julio de 2013

Reunión del grupo de filosofía.

El pasado sábado volvimos a reunirnos los miembros de nuestro grupo de filosofía, al cual en un principio le denominamos Grupo Filosofía como Terapia (como el curso homónimo que tenemos en la UNED). Aunque creo que, a partir de ahora, le llamaremos Comunidad Filosófica por todo lo que este nombre entraña y además para estar en sintonía con otras “comunidades” similares.

Este grupo o comunidad, como algunos ya saben, se nutre de alumnos míos de la UNED, tanto del CAD como de Grado por una parte, y por otra, del curso Filosofía como Terapia. Nuestra base común es el interés (cuando no la pasión) por la filosofía. Nuestro punto de unión es la amistad – en la cual pretendemos profundizar y perfeccionarnos.

Mi idea es que sea un grupo abierto y dinámico que se expresa en una relación igualitaria. Todos somos maestros y todos somos discípulos. Aprendemos los unos de los otros porque estamos convencidos del carácter intersubjetivo de la verdad.

Deseamos practicar una filosofía viva, incardinada en la realidad e -incluso- en la cotidianidad. Una filosofía comprensible para todos y por tanto muy exigente, situada más allá del discurso meramente académico. Aunque esto no significa que proponga una divagación improvisada, sino que pretendo que fundemos nuestras reflexiones en atentas lecturas de los textos filosóficos -tanto actuales, como clásicos. Nuestra tarea será estrictamente filosófica, pero nuestros resultados siempre tendrán que pasar “la prueba de la realidad”. La filosofía debe servir para vida. Es más, la filosofía debe orientar y dirigir nuestras vidas -nuestra existencia- en el largo y a la vez corto camino que nos conduce a la felicidad (aunque otra cosa sea lo que entendemos por “felicidad” -que ya dilucidaremos).

Mi intención es que programemos reuniones o encuentros periódicos (cada mes o dos meses) a las que asistirán todos los que lo deseen. Algunas veces los haremos en Navalafuente y otras en Madrid. También es posible trasladarnos en alguna ocasión a otra ciudad española en la que viven algunos de nuestros participantes.

Decía que nuestra comunidad es abierta y siempre será posible admitir nuevos miembros. Dadas las distancias físicas, comprenderemos que no se pueda asistir a todas la reuniones. De ahí la importancia del uso de las TIC. Nuestra comunicación “virtual” podrá suplir algunas dificultades. Tenemos un foro, un blog, una página en Facebook y hasta un grupo de Whatsaap. Y nuestro deseo es ir perfeccionado cada vez más y haciendo más útil y eficaz el uso de estas tecnologías de la comunicación.


De estas cosas y otras hablamos en nuestra última reunión. Aún falta... pero seguiremos...

miércoles, 24 de julio de 2013

La respuesta epicúrea.


Epicuro crea su escuela en un momento político de decadencia. Compra el Jardín en las afueras de Atenas y lo transforma en enclave de resistencia. Cambiar uno mismo antes que cambiar el orden del mundo. Cuando el mundo se hunde, cuando la cultura antigua desaparece, en las horas crepusculares se anuncian las auroras: el epicureísmo se expande en una época en ruinas. La construcción de sí mismo como única y solitaria respuesta a la desintegración de un mundo ya insostenible. (Versión modificada de M. Onfray, Las sabidurías de la antigüedad, p. 176).

Lo "políticamente correcto"


A veces “lo políticamente correcto” no es sino la expresión de un sentimiento gregario que nos impide ser nosotros mismos. Es también una manifestación más del pretendido “pensamiento único” que, en realidad, nos exime de pensar libremente. Ser libres de pensamiento, expresión y acción implica ser valientes.

jueves, 18 de julio de 2013

Nacimiento de la revista LEONARDO en Florencia hace 110 años.

Programma sintetico.
Un gruppo di giovani desiderosi di liberazione, vogliosi d’universalità, anelanti ad una superiore vita intellettuale si son raccolti in Firenze sotto il simbolico nome augurale di Leonardo per intensificare la propia esistenza, elevare il proprio pensiero, esaltare la propria arte. 
Nella VITA sono pagani e individualisti -amanti della belleza e dell’intelligenza, adoratori della profonda natura e della vita piena, nemici di ogni forma di pecorismo nazareno e di servitù plebea.
Nel PENSIERO sono personalisti e idealisti, cioè superiori ad ogni sistema e ad ogni limite, convinti che ogni filosofia non è che un personal modo di vita -negatori di ogni altra esistenza di fuor dal pensiero.
Nel ARTE amano la trasfigurazione ideale della vita e ne combattono le forme inferiori, aspirano alla bellezza come suggestiva figurazione di una vita profonda e serena.
Fra l’espressioni delle loro forze, dei loro entusiasmi, e dei loro sdegni sarà un periodico intitolato ‘LEONARDO’.



Programa sintético.
Un grupo de jóvenes deseosos de liberación, con voluntad de universalidad, anhelantes de una superior vida intelectual se han reunido en Florencia bajo el simbólico nombre augural de Leonardo para intensificar la propia existencia, elevar el pensamiento, y exaltar el arte.
En la VIDA son paganos e individualistas -amantes de la belleza y de la inteligencia, adoradores de la naturaleza profunda y de la vida plena, enemigos de cualquier forma de gregarismo nazareno y de servilismo plebeyo.
En el PENSAMIENTO son personalistas e idealistas, esto es, superiores a todo sistema y a todo límite, convencidos que toda filosofía no es más que un personal modo de vida -negadores de toda otra existencia fuera del pensamiento.
En el ARTE aman la transfiguración ideal de la vida y combaten la formas inferiores, aspiran a la belleza como sugestiva figuración y revelación de una vida profunda y serena.

Entre las expresiones de su fuerza, de sus entusiasmos y de sus desdeños aparecerá una revista titulada ‘LEONARDO’. (Leonardo, Florencia, 1903, nº1, p.1; la traducción es mía).

lunes, 1 de julio de 2013

Hola a todos!
Quiero compartir con vosotros un fragmento de un poema de Jorge Guillem, que explica lo que me embarga: Ser, ni esto ni aquello, solamente Ser. Ser singularmente pero Hondo. Conocer el Ser siendo, conocer la vida viviendo, integrando las luces y las sombras en un mismo cuadro, salir de la caverna platónica y volver, sin miedo y sin rencores solo para comprender.

Ser, nada más. Y basta. 
Es la absoluta dicha. 
¡Con la esencia en silencio 
Tanto se identifica!
...
Ser, avasallador 
Universal, mantiene 
También su plenitud 
En lo desconocido: 
Un más allá de veras 
Misterioso, realísimo. 

Feliz día!
Silvia

viernes, 21 de junio de 2013

Hola: Termino de leer el artículo del profesor Navarro, y la verdad es que siento un tanto, por no decir bastante culpable, de la situación que sufrimos todos.

Como muy bien dice- siempre lo dice muy bien- yo tengo que preguntarme ¿Qué hago por luchar contra este infierno en que nos meten cada día más estos “desgorbernantes” que padecemos? Y con rubor y con tristeza, tengo que reconocer que muy poco. Algo sí, porque: pienso, leo, medito, comento- con la gente que se puede- el panorama actual, escribo- como lo hago en este momento- asisto a todas las manifestaciones que puedo, asisto a conferencias, asisto a reuniones de grupos que luchan o por lo menos, protestan contra alguna maldad de las mil que tenemos hoy, y en fin, procuro hacer algo por manifestar mi disconformidad, o ayudar a otros que luchan por sus ideas. Pero a pesar de todo ello, creo que no hago bastante, y como digo, me siento culpable de no hacer más.

Lo he dicho muchas veces, pero una vez más, no importa: mientras llega el momento en que la gente reciba una educación (desde que se encuentra en el vientre de su madre) y se comporte como un ser humano, la única forma que tenemos de luchar contra esta situación, es la insurrección civil, pacifica si, pero firme. Sin desmayar.

A continuación el último párrafo del artículo del profesor Navarro.

Un abrazo. Francisco Taratiel.


“ !Una última observación dirigida a las personas de izquierda que se quejan de los partidos de izquierda y de los sindicatos, sin que ellos mismos hagan algo. Independientemente del mérito y demérito de las críticas, el hecho es que la pasividad de gran parte de las personas e instituciones de izquierda es sorprendente. ¿Qué hace, usted, lector, frente a esta guerra de clases unilateral? ¿Cuántas veces ha llamado, por ejemplo, a la televisión, a la radio o a la prensa, para mostrar su protesta frente a la desinformación que se difunde? ¿O ha protestado frente a un político, o un banquero, o un director de un rotativo o un canal televisivo, que está contribuyendo a promover políticas y actuaciones que dañan a la población? ¿Cuántas veces ha escrito a diarios o a canales de televisión protestando por su sesgo conservador o neoliberal? ¿Cuántas veces…?”
Vicenç Navarro.