viernes, 25 de diciembre de 2020

 

                                      


 

De la izquierda y sus avatares.

 

El nihilismo, es el síntoma de que a

los desheredados no les queda ningún consuelo”

Nietzsche

El nihilismo europeo, 12.

 

Estoy escuchando últimamente muchas criticas a la izquierda, principalmente en el continente europeo. Cosa que me parece muy preocupante y además teniendo en cuenta el auge de la extrema derecha en todo el mundo.

 

Por medio del filósofo francés Michel Onfray he aprendido un termino nuevo que él desarrolla en su nuevo libro, de la colección “Contrahistoria de la filosofía”. En este decimosegundo tomo, titulado:” La resistencia al nihilismo”, Onfray, saca mucho a relucir lo que él llama “El izquierdismo cultural”. Aunque es mas cierto que lo que hace es desarrollarlo a partir del análisis del historiador, también francés, Jean Pierre Le Goff, titulado: “Del izquierdismo cultural y sus avatares”, escrito en 2013.

 

Tanto el libro como el análisis, de momento, solo están en francés. Conforme voy avanzando en la lectura de ambas cosas mi preocupación aumenta.

 

Jean Pierre Le Goff define el izquierdismo cultural de esta manera:

“La noción de izquierdismo cultural no designa a un movimiento organizado o una corriente bien estructurada, sino mas bien un conjunto de ideas, representaciones, de valores más o menos conscientes determinando un tipo de comportamiento y postura en la vida pública, la política y en los medios. Esto se ha confirmado a través de cinco temas principales, particularmente reveladores del desplazamiento de la cuestión social hacia otras preocupaciones: el cuerpo y la sexualidad; la naturaleza y el medio ambiente; la educación de los niños, la cultura y la historia.”

 

Michel Onfray va hasta afirmar que “el movimiento LGTBI es ahora el monitor de la historia, sucediendo así a clase obrera. Las bodas homosexuales remplazan a la revolución. Lo que hace que la izquierda desplace las cuestiones de las desigualdades. Antaño, eran sociales, económicas, culturales, políticas y se podía remediar por un cambio de sociedad que propone reducirlas (socialdemocracia) o abolirlas (comunismo). Hoy la desigualdad ya no es cultural, sino natural. Los homosexuales que no pueden tener hijos sin la ayuda de una persona del sexo opuesto viven esta situación como una desigualdad que debe abolirse. Lo que hace que la izquierda abandonó su programa inicial: antes quería cambiar la historia con el proletariado, hoy, quiere cambiar la naturaleza con los LGTBI”.

(…) La izquierda va muriendo poco a poco, se rompe, a medida que las antiguas doctrinas como el socialismo y el comunismo se descomponen y dejan a los electores, los simpatizantes, los militantes a la expectativa.

(…) La izquierda renunció al socialismo en materia de economía en 1983, después de su adhesión sin concesiones a la Europa liberal.

(…) El antirracismo se convierte en la ideología de sustitución del mesianismo revolucionario descompuesto. Los obreros ya no son los actores del progreso social, la clase obrera deja su sitio a los inmigrantes que constituyen el nuevo motor de la historia. La utopía comunista pasó a mejor vida; reemplazada por la utopía comunitarista”

(…) De la misma manera que los ecologistas, el izquierdismo cultural ha renunciado a la revolución clásica por una revolución por la educación, los medios y la ley. Ya no quieren cambiar la sociedad sino las mentalidades.

(…) Ya no existe ningún debate.

(…) El izquierdismo cultural cesa de abordar la razón y juega con el sentimiento.

(…) “el izquierdismo cultural se arrogó el magisterio de la moral y con eso le basta” (Le Goff) Poco le importa de reflexionar a lo que produce el racismo, la xenofobia, el auge de la extrema derecha en las personas más desfavorecidas.

 

El análisis de Le Goff y el libro de Onfray son un buen punto de partida para el debate sobre la sociedad que pretendemos en este siglo XXI. Toda esta reflexión me viene porque personas como fueron los luchadores contra el fascismo, como es el caso del cantautor Luis Pastor pone en duda el progresismo de nuestro gobierno.

Creo que tenemos un problema de identidad enorme sobre saber que sociedad desean realmente los habitantes de este mundo. Unos habitantes cada vez más analfabetos sociopoliticamanente.

 

Mis preguntas, para el debate, serian:

¿Ha dejado la izquierda de ver la realidad social en el mundo?

¿Por qué no conecta la nueva izquierda con el pueblo?

¿Por qué no hay un debate real del porque estamos entrando, peligrosamente, en un mundo manejado por los populismos, más extremos? Y ¿Qué medidas tomar para frenarlo?

 Los últimos versos que escribí de un “poema” titulado “Olores”; una metáfora sobre el mundo actual dicen:

 Todo, insisto

hasta que no lo cambiemos

y tiene que ser pronto

huele a perro muerto

en esta época de la mentira

lunes, 21 de diciembre de 2020

 

NOTICIAS DEL DÍA A DÍA

Hola amigos: siguiendo con la idea que ya os anticipé, os dejo estas nuevas noticias.

Deseo aclarar que si hay alguna que sea de vuestro mayor interés y quisierais verla completa, no tenéis más que decírmelo y con mucho gusto os envío el enlace para poder hacerlo. Si por alguna circunstancia no pudierais hacerlo- cosa que me parece casi imposible- os mandaría el texto completo. Para ambas opciones solo es necesario que me facilitéis vuestra dirección de correo electrónico.

Más allá del covid 19 y del efecto que genere la vacunación masiva, y de la crisis económica que lleva aparejada, tenemos una sociedad asustada que dejó de interesarse por la verdad. Solo necesitan encontrar un líder más articulado, menos histriónico, para seguir haciendo daño. La democracia está en grave riesgo en EEUU y en Europa, donde la política ha quedado desplazada por el prime time. La verdadera pandemia es la estupidez.

Ramón Lobo

 

Como dice este autor, creo que el miedo que se trata de inyectar en la gente- y que desgraciadamente algunos lo han logrado-conduce  a que, cada vez más, haya esa sociedad asustada que no se interese en conocer la verdad, con un resultado que queda perfectamente expresado en su última frase: la verdadera pandemia es la estupidez. Al leerlo me vino a la mente ese estupendo libro de C. M. Cipolla, en el que describe dos ensayos; en el segundo titulado “Las leyes fundamentales de la especie humana”, nos describe el comportamiento más maligno con el que nos podemos encontrar: la estupidez.

 

Por cierto, los dos únicos momentos de conexión y algo de empatía entre la reina y la primera ministra son, precisamente, en dos muestras de fragilidad. Cuando Thatcher cree haber perdido a su hijo Mark, en el París-Dakar. Y cuando la obligan a dimitir sus "barones/varones" y se siente por primera vez perdida, sola y traicionada. La reina, pese a la mala relación, le ofrece su consuelo. 

Ojalá la fragilidad nos haga fuertes para unirnos y podamos echarnos una mano, y no dejar a nadie en la estacada. La fragilidad une. 

Lourdes Lancho

 

 Esta estupenda periodista, comenta algo que yo he dicho en múltiple ocasiones, y que no me canso de repetir: una de las fórmulas más precisas para tener un mundo mejor es la ayuda mutua. Aquí Lourdes la aplica a la circunstancia de la fragilidad, pero yo creo que es buena idea en otras cualesquiera.

 

Para comprender lo peligroso que es que esa animalización esté presente en el discurso público en un momento de polarización no es preceptivo mirar a cómo esa propaganda influyó de manera determinante en los genocidios del siglo XX para desechar su peligrosidad en el presente, sino cómo operan esos elementos de deshumanización del adversario en los estadios iniciales.

Antonio Maestre

 

Estoy completamente de acuerdo con el autor, en que el proceso de deshumanización en cualquier faceta de la vida, hace que los más malvados puedan justificar sus acciones criminales. Esto lo hemos visto en muchas ocasiones a lo largo de la historia.

 

Creo que conviene mirar bajo el ruido para ver el rostro verdadero de la sociedad española. A partir de ahí podremos analizar con serenidad todos los asuntos que forman parte del ruido, los retos que tienen por delante las democracias.

Luis García Montero

 

Es verdaderamente curioso, que para no dejar escuchar aquello que es más importante, se recurra al ruido de las cosas intrascendentes-o falsas, como está ocurriendo en estos tiempos-y que cada vez más gente se deje llevar por el mismo. Que verdadera me sigue pareciendo aquella afirmación que dice: “atendemos a lo urgente, y dejamos pasar lo importante”.

 

Una vez más, mi deseo de que algunas de estas noticias, os gusten, os inquieten, despierten vuestra  curiosidad, en fin que os sirvan para algo bueno. 

 Un fuerte abrazo para todos.

 

 

jueves, 17 de diciembre de 2020

 




Descartes el método y mis dudas

 

Al igual que le pasó a René Descartes con sus estudios, al acabar la lectura de su “Discurso del Método” y hacer un repaso de su biografía, me quedo con muchas dudas. Por eso decidí hacer como él e intentar comprender algunos conceptos.

El concepto sobre lo que es el método en si está muy claro, y de hecho está presente en toda la industria actual, con sus matices, para el implemento de la mejora continua en sus líneas de producción:

 

1)      La evidencia, que es la problemática real de su producción en un momento dado. Los problemas que se ven y son evidentes.

2)      Análisis de las causas y buscar soluciones por medio de varios tipos de herramientas informáticas existentes.

3)      La síntesis de lo observado para construir la solución al problema.

4)      Enumeración o revisión de resultados, anotar todos los datos que esta solución está dando en nuestro proceso de producción y compararlos con la situación inicial.

 

Sin embargo, todos los filósofos posteriores a Descartes coinciden en que es el fundador de la filosofía moderna. Estos filósofos en su amplia mayoría aceptan la formulación de los problemas, hechos por Descartes, pero no aceptan sus soluciones (B. Raussel)

 

El hecho de realizar esta critica que pretendo sea constructiva, es porque hago mío el primer punto del método y replantearme todo lo que no entiendo. O quizás, que como Descartes no dudo del conocimiento en general, sino solo de las opiniones existentes que se plantean como verdades infalibles.

 

Lo primero que me hace dudar es que como dice Foucault: “En Descartes no se encontró una cuestión del siguiente tipo: ¿Qué es pues, precisamente, este presente al que pertenezco?”

 

Descarte pretendió cambiar la filosofía, como se dice en la presentación del libro (del cual tenéis la foto aquí arriba), “Nos confiesa el haber tenido visiones y escuchar una voz del más allá que le encomendaba la reforma de la filosofía” (P7)

 

Personalmente quedé bastante decepcionado con la lectura del discurso del método, principalmente porque creo que Descartes no era coherente con sus ideas y a veces hasta contradictorio viéndolo con la perspectiva de, casi, quinientos años.

 

El Discurso del método

 

Parte 1) Consideraciones relativas a las ciencias

 

“El sentido común es la cosa mejor repartida del mundo, puesto que cada uno piensa que posee tan buena provisión de él que, incluso aquellos que son más difíciles de contentar en otra cosa cualquiera, no acostumbran desear más del que tienen. En lo cual no es verosímil que todos ellos se equivoquen; antes bien, eso testifica que la potencia de bien juzgar y de distinguir lo verdadero de lo falso, que es lo que propiamente se llama sentido común o razón, es, por naturaleza, igual en todos los hombres; y, por tanto, que la diversidad de nuestras opiniones no procede del hecho de que unos sean más razonables que otros, sino tan sólo de que conduzcamos nuestros pensamientos por vías diversas y no consideramos las mismas cosas. En efecto, no es suficiente tener sentido común, sino que lo principal es aplicarlo bien.”

 

En un mundo tan diverso de cultura y opiniones ¿Quién define la buena utilización del sentido común? ¿Los que mandan políticamente, la iglesia, Dios, el poder económico?

¿Cómo se trabaja el sentido común?

 

Se le detectan algunas contradicciones:

Si uno dedica demasiado tiempo a viajar, acaba por volverse extranjero en su propio país; y el que estudia con demasiada curiosidad las cosas que se practicaban en otros siglos, queda por lo general en la ignorancia de lo que se practica en el presente (…) Además las fabulas hacen que se imaginen como posibles muchos acontecimientos que no lo son” (p33)

 

Pero en otras páginas nos dice esto:

“Pero yo no propongo este escrito sino como una historia, o si lo prefiere el lector como una fábula”

 (p. 30)

“Así pues tan pronto la edad me permitió salir de la sujeción de mis preceptores (…) dedique el resto de mi juventud a viajar, a ver cortes y ejércitos…” (p.36)

“pero después de haber pasado unos cuantos años así en el libro del mundo y tratando de adquirir alguna experiencia (…) lo cual me salió mucho mejor, según, me parece, que si no me hubiese alejado de mi país y mis libros” (p.37)

 

Parte 2) Las principales reglas del método

 

“No hay tanta perfección en las obras compuestas de diversas piezas y hechos por las manos de diversos maestros como las que han sido trabajados por uno solo.” (p.41)

 

 Sabemos que los filósofos desean trabajar solos, pero ¿Qué hay de malo a compartir trabajo con los demás? ¿No serian mas eficientes?

 

“Imaginaba también que los pueblos que, habiendo sido antes medio salvajes, se han ido civilizando poco a poco, han hecho sus leyes a medida que la incomodidad producida por los crímenes y querellas les han obligado, no pueden estar tan bien organizados como aquellos que, desde el momento mismo en que se reunieron, han observado las constituciones de algún prudente legislador.” (p42-43)


No existen pueblos tales que hayan sido gobernados unitariamente desde sus comienzos.

 

“Así como es bien cierto que el estado de la verdadera religión, cuyas ordenanzas ha hecho solo Dios, ha de ser de una ordenación incomparablemente mejor que los de todas otras religiones.” (p. 43)

 

Un hombre que duda de todo no puede definir como verdad absoluta que solo su religión es la verdadera, aunque temiese a la iglesia de la época. En esos casos mejor callar su opinión, seria ser coherente con su filosofía.

 

Parte 3) Algunas reglas de la moral sacadas de este método.

 

Descartes se formó una moral provisional consistente en cuatro máximas:

“La primera consistía en obedecer las leyes y las costumbres de mi país, conservando con constancia la religión en la que la gracia de dios me hizo que fuera instruido desde la infancia (…)

Mi segunda máxima consistía en ser en mis acciones tan firme y decidido como pudiese, y no seguir las opiniones más dudosas (…)

Mi tercera máxima fue procurar siempre vencerme a mí mismo más bien que a la fortuna, y cambiar mis designios más bien que el orden del mundo (…)

En fin, como conclusión de esta moral, me dediqué en hacer una revisión de todas las diversas ocupaciones que tienen los hombres en esta vida, para procurar escoger la mejor (…)”

 

Nunca trato Descartes de modo definitivo el problema de la moral; pareció satisfecho con sus máximas provisionales. En estas máximas, echo en falta de un hombre que duda de todo que no sienta la necesidad de dudar de las leyes políticas y eclesiásticas, aunque acepte sus reglas

 

“habiendo dado Dios a cada uno de nosotros una cierta luz para discernir lo verdadero de lo falso, yo no había creído que tuviera que contentarme, ni un solo momento con las opiniones ajenas”

 

¿Con esto quiere decirnos que el sentido común nos lo da Dios?  

 

Parte 4) Pruebas de la existencia de Dios, el alma humana o fundamentos de la metafísica

 

Pero inmediatamente advertí, mientras quería pensar así que todo era falso, era preciso, necesariamente que yo, que lo pensaba fuese alguna cosa, y, observando que esta verdad, “Yo pienso, luego soy” era tan firme y segura que las suposiciones mas extravagantes de los escépticos no eran capaces de hacerla tambalearse, pensé que podía admitirla como el primer principio de la filosofía que buscaba (…)

 

(…) de manera que éste yo, es decir, el alma, por la cual yo soy lo que soy, es enteramente distinto al cuerpo, e incluso más fácil de conocer que éste, y que, aun cuando éste no fuese, el alma no dejaría de ser todo aquello que es.

 

Sobre esto Alan Woods, en su “Historia de la filosofía” nos dice:

 

“Descartes no consiguió resolver la relación entre pensamiento y el ser. “Yo pienso, luego soy” es la piedra angular de toda su filosofía. Y dicho esto no continua. Al menos podría afirmar:” Pienso, por lo tanto, existe el pensamiento” ¿Qué es esto? Evidentemente un sistema nervioso humano, un cerebro, un cuerpo y todo lo demás. El materialista francés Gassendi, objetó que la existencia igualmente se podía deducir de cada una de las otras funciones humanas. Los idealistas respondieron que ninguna de estas funciones se puede percibir sin el pensamiento. Pero también es necesario decir qué es el pensamiento.

El pensamiento, desde un punto de vista materialista, es materia que piensa. El pensamiento no puede existir ni existe por si mismo separado de la materia. Con relación a esta cuestión tan decisiva, Descartes adoptó una postura inconsistente e insatisfactoria, que le llevo a toda clase de contradicciones. Para él la diferencia fundamental entre el pensamiento y la materia residía en que la materia tenía extensión mientras que el pensamiento, espíritu o alma no tenía nada. Esto nos lleva directamente a una postura dualista. Según Descartes no hay nada en común entre el pensamiento y la materia. No solo son diferentes, también son diametralmente opuestos.”

 

“El idealismo de Descartes le llevó a caer en la trampa de separar la mente del cuerpo y considerar el cuerpo como un mero autómata dentro del cual mora el alma.”

 

“El problema es que si se considera separadamente el pensamiento y la materia ¿qué significan que van y se mantienen unidos? La única opción para Descartes fue recurrir a un agente externo: “la intervención divina”. Incluso así es imposible ver cómo pueden interactuar entre ellos ¿Qué mecanismo les permite interactuar entre ellos? Por ejemplo, la mente puede desear que levante el brazo, pero ¿cómo lo levanto? (…) Esto saca a la luz la contradicción de la filosofía cartesiana, su talón de Aquiles fue un dualismo insoluble”

 

Descartes continúa diciéndonos en esta cuarta parte:

 

“Y habiendo observado que en la proposición “yo pienso, luego soy”, no hay nada que me asegure que digo la verdad si no es que veo muy claramente que para pensar es preciso ser, pensé que podría tomar como una regla general que todas las cosas que concebimos muy clara y muy distintamente son todas verdaderas; pero que hay solamente una cierta dificultad en advertir bien cuáles son las que concebimos distintamente.”

 

Como en la primera parte existe la duda de que percibe cada cual con su sentido común o influenciado por otro

 

El resto de esta cuarta parte lo dedica a demostrar la existencia de Dios como verdad absoluta, evidentemente para alguien que duda de lo que no ve, es contradictorio esta certeza de que existe un ser superior. Aunque para sortear a la iglesia acepte la existencia de Dios, pero después afirme que la religión es una materia demasiado altiva para “ser sometida a la impotencia de nuestra razón”, y tener que recurrir a todo tipo de subterfugios para poder publicar sus ideas.

 

Parte 5) El orden de las cuestiones de la física.

 

“sería preciso que hablase ahora de diversas que están en controversia entre los doctos, con los cuales no deseo interponerme (en alusión a la condena de Galileo), creo que será mejor que me abstenga de ello y que diga solamente, en general, cuáles son, a fin de dejar que otros más sabios juzguen si sería útil fuese más particularmente informado de ellas.”

 

Nuevamente se somete a que sus trabajos puedan ser censurados y que sea la iglesia la que decida si sus ideas deben ser difundidas a todos. En lo que yo veo como una gran cobardía en la defensa de sus ideas.

El resto de esta quinta parte está dedicada a su explicación de cómo funciona el corazón y la circulación de la sangre en el cuerpo humano.

 

Parte 6) cosas necesarias para llegar más delante en la investigación de la naturaleza

 

En esta parte Descartes comienza mostrando su respeto a los “honorables” miembros del Santo Oficio, refiriéndose nuevamente al juicio de Galileo, pero dejando bien claro que él no es de su misma opinión. Éticamente condenable este comentario por su parte.

En el resto de esta parte se refiere al porqué se ha decidido a publicar sus ideas a pesar de habérselo pensado mucho antes de hacerlo ya que eso le quitaría mucho tiempo para proseguir su formación al tener que rebatir las objeciones que les hiciesen a sus escritos.

También define como llevar más adelante sus investigaciones a través de la filosofía practica en vez de la especulativa que es la que existía en ese momento, aunque sin ningún compromiso de cara al futuro.

 

 

Conclusión

 

Mi paisano, sociólogo y filósofo, Abel Ros, en su blog “El Rincón de la Crítica”, en una entrada titulada “Tributo a Descartes”, nos dice:

 

“Hoy, varios siglos después, Descartes no levanta mis pasiones. Y no las levanta, queridísimos lectores, porque fue un autor errático. En primer lugar, utilizó un método para la unificación de la ciencia. Un método que fue condición necesaria pero no suficiente para acabar con los residuos metafísicos. Un método que no explicó, contra toda expectativa, los misterios de la física. René utilizó, como fuente de inspiración, el método geométrico. Un método que pretendió hacer de la filosofía una ciencia. Un intento que en pleno siglo XXI ha quedado reducido a un catálogo de buenas intenciones. Quiso unificar la ciencia bajo la "mathesis universalis". Hoy, los caminos del conocimiento han ido por otros derroteros. Lejos de una universalización de la ciencia, la ciencia ha sido espectadora de su propia vertebración. La medicina actual también ha demostrado que no existe la glándula pineal. Descartes será recordado, por tanto, como aquel señor que quiso salvar a la filosofía de la oscuridad de las sotanas y las luces de la ciencia. En pleno siglo XXI, la ética es el único salvavidas que le queda, valga la paradoja, a "la madre de las ciencias".”

 

Con esta crítica, además de ser fiel a lo que predicaba Descartes, de poner todo en duda, es también una propuesta de debate, sobre si la filosofía de hace cuatrocientos años es aplicable a nuestra época. A la época de la digitalización y la sobreinformación, o, por el contrario, es necesario redefinir una nueva, más acorde a los nuevos tiempos. A estos tiempos donde la mentira campa a sus anchas. En un mundo donde los filósofos se definen por ideología. Un mundo donde el debate pasó a ser discusiones barriobajeras en todos los niveles de la sociedad.

Bajo mi humilde opinión lo primero que debemos averiguar es como dijo Foucault: "qué es pues, precisamente, este presente al que pertenecemos" y a partir de ahí redefinir si la filosofía tal como se conoce actualmente nos sirve o es necesario reinventarla para hacerla llegar a todos los ciudadanos del mundo.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

 

 

 

EL HUMANO, UNA INTELIGENCIA SENTIENTE COMO UNA DIMENSIÓN DE PERCEPCIÓN AL CUERPO FENOMÉNICO.

 

MTRA. DENISS JANET RODRÍGUEZ GONZÁLEZ

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Cuando pensamos en el humano casi siempre lo vemos de forma unitaria, es decir; como una unidad, sin embargo, esto es superficial, pues la ciencia positivista nos ha “educado” a mirarlo de manera fragmentada. Cuando algún humano está enfermo, de cáncer, o de algún quiste, tumor, etc., pensamos que está simplemente enfermo y que tiene que iniciarse en algún tratamiento para contrarrestar sus enfermedades, casi nunca nos atrevemos a pensar acerca de su unidad, es decir; de la totalidad de su ser y la relación con sus síntomas. Se ha dicho que el cáncer y diversas enfermedades se manifiestan por conflictos emocionales, pero ahí queda el asunto, el psicólogo, al menos en la comunidad de Nayarit,  llevan psicoterapias de corte Gestalt, psicoanálisis, etc., que quizá tratan de adentrarse al síntoma, pero lejos están de llevar a cabo un proceso fenomenológico. Ya que como lo afirma Ponty y muchos fenomenólogos, han ignorado la subjetividad. Felipe Boburg, en su magnífico texto, Encarnación y fenómeno, nos muestra la teoría de Merleau Ponty, el cual nos habla de la percepción sentiente del humano y la relación que tiene con el mundo y su mundo,  tema del cual me adentraré para tratar de clarificar.

En este pequeño artículo de divulgación filosófica abordo el tema de la inteligencia sentiente, expuesto por Xavier Zubiri, en su texto aprehensión de realidad quien nos hace reflexionar acerca de la manera de como el humano intelige y a la vez siente. Haciendo hincapié en que somos una unidad indivisible y descartando la dualidad cuerpo y mente; teoría aceptada desde Renato Descartes y pasando por la Filosofía contemporánea de corte positivista. Conclusiones divididas que nos dan las ciencias cuantitativas. (Psicología, psiquiatría, sociología, medicina).

 

Finalmente ofrezco posibles conclusiones en las que no pude dejar de lado mi percepción del mundo en el cosmos y mi mundo, aceptando la invitación de Boburg, Zubiri y Ponty, fenomenólogos excavadores de la realidad perceptora subjetiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La división cuerpo alma de Descartes desató un sinfín de paradigmas científicos, mitos, creencias o saberes absolutos, me refiero a las ciencias de corte positivista, donde a través de la observación, hipótesis y análisis se llega a una conclusión única y estable de lo que es esa cosa llamada conciencia. Merleau- Ponty nos muestra la unidad llamada hombre a través de la percepción.

Primeramente la percepción nos obliga a reconocer un sentido intrínseco a lo sensible, pero prejuicios muy arraigados, de origen racionalista o empirista nos impiden verlo.[1]

Estamos mitificados por la ciencia del absoluto, del valor cuantitativo, medible, predecible, estos prejuicios como lo menciona la cita anterior están arraigados en nuestro mundo globalizado. Hemos hecho caso omiso a la percepción de nuestro sentir. El humano busca respuestas, respuestas cómodas, fáciles, verificables. Quizá por comodidad; la ciencia de corte positivista nos ahorra el esfuerzo de reflexionarnos, de percibirnos. La vía fenomenológica implica reflexión, y más que reflexión, una voluntad para romper con los paradigmas de la vaca sagrada, “la razón”, o el racionalismo. Por lógica, dicen algunos humanos para demostrarnos que tienen la “razón”. Siguiendo la línea fenomenológica Felipe Boburg nos dice:

La fenomenología nos sirve para superar el abismo que se ha zanjado entre el sujeto y el objeto. Se trata nuevamente de desenmascarar la idea de naturaleza como exterioridad, pero esta vez mostrando no sólo que no es la suma de partes, sino que no es en sí extraño a la experiencia. [2]

Romper con la ideología cientista que dicta que el ser humano es la suma de sus partes, es la tarea de los fenomenólogos. La ciencia para conocer humanos asegura Ponty es la ruta fenomenológica, donde se empieza primeramente por la percepción, ahora bien, en la percepción de Ponty las psicologías ignoran la subjetividad, atienden a la cosa en sí, al mundo objetivo. En derivación:

El sujeto perceptivo en cambio, capta un espacio en el que él se puede mover, es decir, debemos pensar en una subjetividad motriz, lo cual nos remite a la encarnación de la subjetividad.[3]

Según Ponty, el humano está encarnado en su subjetividad y percibe el mundo como un sujeto indivisible y viviente.  La percepción es el proceso que generamos cuando miramos nuestras sensaciones, el ser humano es una realidad sentiente; una unidad que aprehende la realidad, su realidad, pero, en la ignorancia de percibirse hemos usado el cuerpo para relacionarlo con sucesos, acontecimientos ajenos y eventos de familia. Hemos ignorado el cuerpo viviente.

No  somos pasivos ante la percepción pues estamos colocados entre lo percibido, percibimos y somos percibidos por los otros. Cuando nos percibimos en cuerpo sintiente aprendemos nuestra subjetividad.

Merleau-Ponty entiende el cuerpo no como una cosa extensa sino, como ex – sistencia, es decir, como posibilidad sida, y como proyecto, en última instancia: como tiempo.[4]

El humano es un tiempo vivido, en la presencia de sí, en su lapso vigente, percibe, percibe la realidad que le acontece con su cuerpo fenoménico. “(…) es una fenomenología arqueológica porque excava profundidades de la experiencia”.[5] Ir a cavar nuestras percepciones es la intención e invitación fenomenológica de Merleau Ponty.

Siguiendo la línea de la inteligencia sentiente de este trabajo me permito citar a Xavier Zubiri, que acerca de la intelección dice:

“La intelección como acto es un acto de aprehensión y esta aprehensión es a su vez un modo de la aprehensión sensible misma”. [6]

Según Zubiri, cuando los humanos aprehendemos lo hacemos de modo sensible, pues asevera que no somos una dualidad, sino que somos una unidad indivisible, el acto de aprehender lo llevamos a cabo por medio de la sensación, ahora bien, apoderarse de la realidad, de nuestra realidad es aprehensión, hacer nuestro el conocimiento de lo exterior es inteligir, captar nuestras sensaciones, estos modos según él, no están separados, el humano capta la realidad e intelige es, como se ha mencionado una inteligencia sentiente.

Por la intelección, estamos instalados ya inamisiblemente en la realidad. El logos y la razón no necesitan llegar a la realidad sino que nacen de la realidad y están el ella. [7]

La inteligencia sentiente, el humano, busca el logos y la razón de manera diferente, al inteligir la realidad buscamos la respuesta científica. Pero es menester atender a las reflexiones de Zubiri, puesto que hemos desatendido el cuerpo, el cuerpo que posee inteligencia sentiente, viviente.

 

Una solo facultad, la inteligencia sentiente. El sentir humano y el inteligir no sólo no se oponen sino que constituyen en su intrínseca y formal unidad un solo y único acto de aprehensión. Este acto en cuanto sentiente es impresión; en cuanto intelectivo es aprehensión de realidad. Inteligir es un modo de sentir, y sentir es en el hombre un modo de inteligir. [8]

A manera de Zubiri, percibimos el mundo, lo inteligimos, lo aprehendemos lo vivenciamos. Esta es la cosa humana llamada inteligencia sentiente a la cual también Merleau – Ponty nos expresa en su texto el ojo y el espíritu:

 

Yo no lo veo conforme a su envoltura exterior. Lo vivo adentro, estoy englobado en él. Después de todo, el mundo está a mí alrededor, no frente a mí. [9]

 

Vivimos, percibimos el mundo interior, subjetivamente, hemos de reconocer luego que el mundo no está enfrente como un objeto de contemplación, análisis, conclusión, sino que el humano se encuentra en vida percibiendo a su alrededor, haciendo suyo su aprehensión del cosmos viviente, percibiendo con su espíritu a través de su ojo. Que a consecuencia de percibir nos engañemos es común, puesto que no lo hacemos reflexivamente, vemos, miramos, pero no percibimos lo real, de ahí se derivan las pseudo emociones que según Boburg leemos:

El amor verdadero acaba porque yo o la otra persona cambiamos, y ya no nos compenetramos, el amor falso en cambio se esfuma por un retorno a mí mismo. Al término del amor verdadero diré que amé pero que un buen día se acabó; al cesar el amor fantasma diré que nunca hubo amor, que fui presa de un espejismo.[10]

Necesitamos reconocer que nos mimetizamos con la manada, sentimos igual que otros, nos dejamos llevar por el sentimiento de la multitud, estamos tan sumergidos e incrustados en la civilización que ni siquiera nos percatamos de nuestras falsas emociones, peor aún, considero hay ocasiones que argumentamos lo que no sentimos en realidad, cuando pasa el temblor, solemos recibir la realidad. Es cuando argumentamos: “me dejé llevar”. Pero la invitación de Ponty está allí, siempre alerta a nuestra unidad sentiente.

La percepción no es efecto de causas físicas sino que tiene un sentido, pero no es un sentido para una conciencia que piensa sino un sentido que se delata en los movimientos y gestos de un cuerpo. (…) somos nuestro cuerpo. [11]

Nuestro cuerpo se expresa, nos delata, nuestro cuerpo no es pasivo, esta en movimiento interiormente y exteriormente. Él mismo exige ser expresado y necesita ser comprendido, hemos atendido la exigencia del cuerpo medicamente, como de forma aislada, como alma y cuerpo, estilo edad media, modo positivista. El lenguaje de nuestro cuerpo nos remite a nuestros sentimientos, el humano es una encarnación viviente, una unidad que tiene acto de percepción, expresión corporal. El cogito nos enseñó a primero pensar, después a existir, partiéndonos en dos entidades distintas. Creyendo que el pensar es superior, puesto que del pensamiento se deriva la lógica y el racionalismo. “ismos”, que le dan un plus de magnificencia a estas corrientes filosóficas.

“cuerpo vivido que es mi cuerpo tal como se me muestra en mi percepción”. [12]Nuestro presente cuerpo vivido exige mirar con a-tención,[13] nuevamente el mundo percibido sin prejuicios, cuando nos reflexionamos nos percibimos. Ir a las cosas mismas es mirar las apariencias, es situarnos en un mundo pre objetivo; la percepción según Ponty es el contacto mudo con las cosas, la fenomenología quiere llevar a expresar la percepción, la clarificación de nuestro cuerpo, nuestro entorno y circunstancias. “El ser se autocontiene, esta invaginado, metido en el mismo”. [14] El mundo está en nosotros mismos. En consecuencia:

Es la ontología del fenómeno que nos revela que el fenómeno siendo uno, es metamorfoseable, que alberga la posibilidad de verse desde afuera y desde adentro y que el fenómeno es las dos vistas.[15]  

La percepción del mundo y de nuestro mundo subjetivo nos coloca en la esfera del sentido, nos invita a admitir que somos una unidad sentiente, y a rechazar la clásica idea de que somos cuerpo y alma. Esta ontología busca al ser sensible, al humano que intelige la realidad y su realidad, a buscar y excavar la verdadera percepción. Puesto que somos una estructura inteligible sentiente.

Merleau Ponty busca superar la dualidad de los dos mundos, el sensible y el inteligible, reintroduciendo lo inteligible en lo sensible, mostrando que el sentido no le viene de afuera a lo sensible sino que es su estructura. [16]

 

Para constatar que somos una unidad sentiente, Boburg, en la interpretación de Ponty nos menciona ejemplos.

Es interesante que este mismo sujeto, al pedírsele que realice el saludo militar necesita poner el gesto de respeto, si se le pide que haga como se peina, necesita fingir que tiene un espejo en la mano, es decir, el enfermo trata de proporcionarse los elementos de una situación concreta en los que necesitaría hacer esos movimientos. Merleau – Ponty va a insistir en la intrínseca relación entre los movimientos y el contexto pues es este el que exige los movimientos. [17]

La percepción del mundo y la experiencia de sí en el mundo, son la matriz donde nace el sentido de la realidad. No, no somos una maquina corpórea, somos realidades sentientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIONES

 

 

Nuestro cuerpo nos habla, pero no lo percibimos, ante una circunstancia que no nos gusta, nos desagrada, no la toleramos, gesticulamos, retorcemos el ceño, anudamos el intestino, nuestro corazón late más intenso, incluso nuestra sudoración se altera, pero eso es caso omiso. El humano traga, y traga[18], ignora lo que le pasa. Cuando nos sentimos frustrados, tristes, angustiados, preocupados, callamos, tragamos. Silenciamos el dialogo con nuestro cuerpo. El hombre es un animal racional dijo Aristóteles, y parece que se creyó con fe al pie de la letra.

En ocasiones queremos callar o no hablar más del tema que no nos gusta, ¿será por el miedo a enfrentarnos? Dicen que un loco es aquel que se crea una mentira se la y la vive, no estoy juzgando a los “locos”, pero ¿Por qué nos lastimamos?  ¿Será verdad la teoría de los estoicos? ¿Es el destino quien tiene trazada nuestra vida y el humano sólo necesita atender a la divina providencia?

Algunos humanos piensan que es dios, el dios de Israel quien nos manda las enfermedades, y que debemos aceptarlas, en esa ideología se vive a diario “si dios quiere”. (Al estilo Job). ¿Será verdad que las enfermedades son genéticas? ¿Qué tiene que ver mi cuerpo con mi mente?

Al captar nuestro mundo estamos sintiendo, no, no nos percatamos de ello, porque ese acto necesita una reflexión. Merece un dialogo interior para cuestionar qué se está sintiendo en ese momento y no, no nacimos siendo racionales o reflexivos; olvidemos lo que afirmó Aristóteles. Ser puramente racional no nos está sirviendo para poder captar nuestra conciencia encarnada, nuestro uno, nuestro yo unitario.

 El otro o los otros nos miran nuestro lenguaje corporal e interpretan a su modo. Pero a un millón de años luz estamos nosotros de darnos cuenta de qué realidad sentiente estamos pasando. No hay dialogo socrático sin reflexionarnos.

Tenemos mascaras para mostrar al otro. Cuando nos desnudamos o dormimos sin mascara preferimos descansar y soñar bonito. Lo bonito del arte de vivir, ese es nuestro propósito. Dejamos de lado lo que nos hirió, o molestó.

¿Somos acaso como lo dejó escrito Nietzsche, “el hombre es un animal muy cruel incluso consigo mismo”?.[19]

Cuando no nos adentramos a percibirnos no nos damos cuenta que sentimos. Nos estamos lastimando, al callar para agradar al otro, estamos mintiéndonos, mentirnos es una costumbre hueca porque estamos con los demás pero nunca con nosotros, ese humano está siendo lastimado por callarse sus sentimientos y agradar a los demás. Está hiriéndose, poco a poco, esa herida puede manifestare más tarde en un síntoma; llegan a refugiarse en el no ser.

¡Qué diminutos somos ante el fenómeno del ser! Cuanta ignorancia perpetua encasillada en una capsula de cultura y globalización. ¿Cómo no sentir pena por mi raza?, hace más de un siglo clamaba pena, tristeza, y desgracia, con la ilusión de unificar un mundo homogéneo Miguel de Unamuno. ¡Cuántas voces proféticas hemos leído acerca de que no estamos divididos! Edgard Morín y su pensamiento complejo, Ponty, Zubiri, y muchos más.  Voces, voces que leemos, pero no comprendemos. Humano lineal, ellos quieren declarar que somos  reversibles.

El humano es una inteligencia sentiente capaz de aprehender la realidad, su realidad. Todo lo que le acontece lo capta a través de su cuerpo y su conciencia, no, no se trata del cogito cartesiano, sino de una unidad, esta unidad llamada ser humano, le llamo inteligencia sentiente, porque no se puede pensar y luego existir, sino como afirma Merleau Ponty y sus discípulos al menos Xavier Zubiri, somos una aprehensión de la realidad, nuestra conciencia no está separada de nuestro cuerpo, nuestro cuerpo no tiene una separación de nuestra mente, existimos viviendo, captando, aprehendiendo, sintiendo.

Con nuestro cuerpo vivimos sin saber porque, captamos, aprendemos patrones de nuestra sagrada familia, sentimos frustración, pena, tristeza, dolor, angustia…y demás pasiones. Al humano, a la inteligencia sentiente, no se le ha educado para mirar el fenómeno, los humanos no nacen con un chip integrado para percibir su mundo. Es por ende que están disculpados. Allende, la filosofía de Ponty nos quiere mostrar que el humano es una inteligencia sentiente, que el humano visto como una unidad indivisible, le afectan las percepciones de su entorno, un cáncer es un cuerpo que está expresando frustración, tristeza, angustia, resentimiento, odio, las células explotan al ya no poder más, unos miomas en el útero son producto de una “creencia” genética, los miomas no son hereditarios, las mujeres clonamos el patrón en nuestra conciencia, en algunos casos, en otros puede existir algún sentimiento de desvalorización. A lo que quiero llegar es a decir que el humano al ser un intelecto que siente, aprehende de las herramientas de su entorno, que ese entorno no es un acto reflexivo, diga lo que diga Aristóteles y demás filósofos, no somos racionales las veinticuatro horas del día. La cultura y la educación familiar afectan nuestra unidad sentiente, esos sentimientos creencias y mitos quedan guardados como en una caja de pandora, caja que se abre y se manifiesta en un síntoma, pues el cuerpo es expresión, y necesita expresarlo, los síntomas son las palabras, palabras que no queremos atender más que clínicamente. Dialogamos con los demás, de lo mal que nos han tratado, de nuestras penas y enfermedades, pero casi nunca dialogamos con nuestro ser. Es mucho más fácil vivir en la ignorancia, divulgando que los demás nos hacen infelices, es mucho más difícil analizar nuestros síntomas, escuchar a nuestro cuerpo quien grita muy fuerte que merece ser percibido, analizado, escuchado, pero sobre todo querido. “nuestro cuerpo está gritando mírame”. Percíbeme. Percibir es mirar nuestro ser en tiempo vivido, a cada segundo o minuto estamos sintiendo algo, algo que merece ser escuchado y analizado, confrontado. Quizá romper con los paradigmas de la sagrada familia o con los paradigmas de la pareja sea doloroso, pero también quizá nuestra inteligencia sentiente pueda llegar a trascender y estar no en equilibrio, pero si más relajada. Cuando humillamos a nuestra inteligencia sentiente estamos negando el ser para sí, somos el ser para los otros, obedecemos la genética, tragamos creencias, tomamos tristeza, degustamos angustia y transpiramos compasión. Compasión necesita nuestra unidad llamada humano, la inteligencia sentiente es visible a cualquier idiota, sólo es escuchar lo que nuestro cuerpo expresa, no son nada más las palabras nuestra incongruencia, sino también nuestro lenguaje corporal. Enfermar por emociones inútiles es una elección para quien conozca la fenomenología de la conciencia encarnada o el fenómeno encarnado.

 Cuando a un humano le amputan un brazo o una pierna sigue creyendo que la tiene, está es una muestra de lo que Ponty y sus discípulos afirman. Somos una unidad sentiente que aprehende.

Hemos visto el mundo de manera fragmentada, pues el método padre es el método positivista, en donde todo tiene una explicación lógica matemática, ¡Por los benditos del círculo de Viena![20] El humano es un número o un medicamento de laboratorio. Acción reacción. Estimulo respuesta, nada queremos saber de subjetividad, de aprehensión sentiente y de unidad sui generis. Eso es metafísica y algunos humanos aseveran que pisamos terreno pantanoso cuando hablamos de ello, esto es así porque la ciencia ya tiene respuesta, y algunas realidades sentientes necesitan sentirse seguros con las respuestas de la ciencia positivista, la otra vía, fenomenológica metafísica, les causa temor, pues hay que desarmar la madeja, y eso les causa angustia, más angustia de la que han tragado toda su corta vida.

Percibirse implica esfuerzo, dedicación, reflexión, sinceridad, recorrer el velo para mirar el fenómeno nos da miedo, pues puede que no nos guste mirar que hay detrás. En consecuencia, la mirada fenomenológica de Ponty, Zubiri, Boburg están allí, para aquellos aventureros que aspiremos saber. ¿Por qué se da un síntoma como la depresión, la bipolaridad, el cáncer, la colitis?

Pd. causa diarrea e inflamación visceral hacerlo. La invitación esta lanzada para espíritus valientes. Y no es que yo sea valiente, sino, que acepto caminar hacia mi percepción, acepto no humillar mi inteligencia sentiente y doy por válido mi caminar en esta convidada teoría fenomenológica que nos incita a ver la corporalidad al estilo de Ponty. Escucharme, percibirme, y romper paradigmas medievales, cristianos y familiares es un reto que merece mi yo trascendental y constitutivo, de acuerdo con Husserl, en que la conciencia es conciencia “de”, para conocer la cosa en su esencia, Iré degustando de este banquete fenomenológico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

 

 

 

APREHENSIÓN DE REALIDAD, XAVIER ZUBIRI.

 

 

EL OJO Y EL ESPIRÍTU, M. MERLEAU PONTY (1996), ESPAÑA, PAIDOS

 

 

ENCARNACION Y FENOMENO, FELIPE BOBURG, MÉXICO, UNIVERSIDAD IBEROAMENRICANA

 

 

 

INICIACION AL MÉTODO FILOSOFICO, (1983), MADRID, ESPASA, CALPE.

 



[1] Boburg, (1996), Encarnación y Fenómeno, México, Universidad Iberoamericana,  fotocopias I.E.D.S.Pg.40

[2] Ibídem, pg. 83

[3] Op. Cit, pg. 87

[4] Ibídem, pg. 95

[5] Ibídem, 171

[6] Xavier Zubiri, Aprehensión de Realidad, (fotocopias), pg. 8

[7] Ibídem, pg. 4

[8] Op. Cit, pg. 3

[9] M. Merleau – Ponty, (1986), El Ojo y el Espíritu, España, Ed. Paidós, pg. 44.

[10] F. Boburg, (1996), Encarnación y Fenómeno, México, Universidad Iberoamericana, pg. 113

[11] Ibídem, pg. 93

[12] Ibídem, pg. 92

[13] A- tención, es sin tensión, como se me enseñó en mis clases de la maestría. Término que aprehendí  en clases de fenomenología con el DR. Alfonso Flores.

[14] Cfr. Pg. 163, Op. Cit.

[15] Op. Cit. Pg. 164

[16] Ibídem, pg. 156

[17] Ibídem, pg. 101

[18] Me refiero a los dos sentidos de tragar; comida y emociones.

[19] F. Nietzsche,(2005),Así Habló Zaratustra,México, D.F. Grupo Editorial Tomo, pg. 230

 

[20] Russel y sus discípulos.