viernes, 31 de julio de 2015

Orlando Belloch: el acoso.

Orlando Belloch, miembro del grupo "Filosofía como Terapia" nos envía un resumen de su trabajo final del curso:


Ensayo sobre el acoso, de qué manera la filosofía puede ayudar.

Existen definidas infinidad de formas de acoso y afortunadamente contamos con abundante información accesible a través de internet, libros y profesionales a los que acudir que pueden ayudar a las víctimas a defenderse de cualquier tipo de hostigamiento.
Ante los primeros indicios de acoso la víctima debe en primer lugar buscar ayuda con lectura de libros, artículos o, en función de la gravedad, apoyo profesional puesto que por sí sola difícilmente logrará solucionar nada.
Es importante distinguir entre acoso y “sentirse acosado”. En Derecho, Psicología hay alguna definición de lo que es y no es acoso. Una vez comienza la dinámica acosador­-víctima es muy fácil confundirse y volverse excesivamente sensible, interpretando cualquier situación de forma negativa debido al estrés traumático. Ante la duda es mejor optar por pensar que no hay acoso, es más sano, esperar a confirmarlo y en caso de que no se repita olvidar el incidente.
Con éste ensayo sobre el acoso se pretende un trabajo constructivo, en ningún caso buscar venganza, fomentar el odio o tomar la justicia directamente, y no debe tomarse literalmente como herramienta útil y contrastada sino simplemente como fuente de reflexión e inspiración para que quien lo necesite descubra por sí mismo cómo solucionar sus conflictos en éste ámbito del acoso.
En ocasiones el acoso es sutil, soterrado, escondido porque el acosador debe preservar su honorabilidad y sólo un atento observador o una ex­víctima serían capaces de ver y detectar. Se trataría de un acoso que no deja huellas, marcas, es continuado en el tiempo y normalmente no es personal sino que está orientado a un determinado fin, despido laboral, disolver una relación contractual, de pareja, u otra similar.
De pronto comienzan a aparecer en el escenario insultos, burlas, difamación, ninguneos cuando no es la costumbre. Existen entornos laborales, sociales, donde el maltrato verbal se asume y no supone violencia, pero en éste caso es una novedad y se considera, vive y siente como un ataque directo. El acosador disfraza estos ataques como broma y los demás, como espectadores, ríen y alguno incluso se presta a secundar el ataque.
Es muy importante que la víctima sea consciente de que el acosador no se cura nunca, ¡nunca!, “el alma que ha concebido el mal ya no puede albergar el bien, dice Sófocles. Jamás se curará, es su personalidad, permanece latente y en función de las circunstancias se reactivará o dormirá.
Esta primera etapa es la más difícil de todas, la más dolorosa porque es muy desconcertante dado que la víctima no comprende porqué de pronto se le ataca y maltrata y acaba enfermando, deprimida, es incapaz de reaccionar con frialdad y “salirse de la situación”, la vive en primera persona y se lo toma a pecho...
Realmente la mejor recomendación es abandonar, alejarse de la situación y del acosador; no existe solución satisfactoria ni alternativa realmente eficaz. “No resistaís al maldice Jesús. Pero esto no siempre es posible, quizás las cargas familiares en el caso de acoso laboral, o los hijos en un matrimonio, obliguen a la víctima a aguantar y sortear todas las trampas que le tiendan en el camino. Por ello es preciso tener siempre en retaguardia otras alternativas laborales o capacidades que favorezcan la empleabilidad, para el supuesto de acoso en éste ámbito, autosuficiencia económica en conflictos de pareja, independencia emocional para cualquier tipo de acoso, madurez, etc.
Como consuelo queda una experiencia interesante en las profundidades psicológicas del ser humano, reconvertir el dolor en curiosidad y experimento y la certeza de que mientras el depredador se entretenga con la víctima dejará a otras en paz. Alargar el proceso de acoso y aguantar el máximo de tiempo posible también es útil para los espectadores quienes observarán la situación y aprenderán de ella por si en algún momento les toca sufrir el mismo trance.
La víctima no debe contaminar el ambiente ni pretender que le ayuden en su entorno inmediato, mucho menos molestarse o indignarse por no recibir el auxilio solicitado. Salvo que algún espectador consciente de la situación de acoso sea capaz de aportar una solución eficaz (policía, enlace sindical en empresas, etc.), el resto hace bien en mantenerse al margen.
El tiempo juega a favor de la víctima porque los espectadores pueden comprobar por si mismos la verdad o mentira de las difamaciones vertidas y condenar al difamador; no obstante también juega en contra, el estrés continuado es puro veneno y pasa factura restando años de vida, en algunos casos se puede hablar incluso de asesinato lento y premeditado.
Así pues, decididos a resistir y sobrevivir, es en este momento cuando la víctima debe comenzar a trabajar­se, buscar información, leer, despersonalizar la situación, consultar a expertos, cuidarse, evitar alcohol, drogas y fumar, hacer deporte, mantenerse en forma... También aplicar el sentido común, no odiar, intentar comprender, ensayar con distintos planteamientos, explorar nuevas ideas, algunas descabelladas como que en el fondo podríamos ser responsables o tolerantes acerca de lo que nos pasa, o por qué unas personas son más “acosables” que otras, etc..
La sensación de aislamiento es muy intensa, las personas de su entorno evitan simpatizar con la víctima, en parte por un sentimiento de culpabilidad e impotencia, en parte por temor a desviar la atención del acosador hacia ellos; el miedo les paraliza y algunos incluso se alían contra la víctima. La situación es muy difícil de explicar y demostrar, el interlocutor pide pruebas para hacerse una idea de la gravedad y poder dictaminar y posicionarse en la historia que escucha, y al no poder aportarlas la víctima queda aún en peor situación que antes.
Cuando las víctimas pueden ser varios algunos acosados caen en una terrible trampa que ellos mismos provocan, y es aliarse con el acosador para intentar desviar la atención hacia otra víctima... Nada más grave que ésto, porque a la inutilidad de la medida se suma la condena de los espectadores y la propia vergüenza y decepción personal. Esto es muy debilitante porque les sitúa al nivel del acosador y en los momentos de agotamiento extremo puede ser decisivo para entrar en una depresión o adicción. No hay que entrar en el juego, no odiar, no buscar venganza, no acosar, no aliarse con el acosador, no convertirse en kapos​ (“kamaraden polizei­ El hombre en busca de sentido ­ Viktor Frankl).
Pero esto no quiere decir que haya que permanecer impasibles, pasivos, no. Por el contrario se puede aprender mucho de las estrategias de acoso y aplicarlas en sentido contrario. El arte de la insinuación, “dejar caer”, airear la situación, destaparla de forma indirecta, sin acusar, sin que parezca que es un contraataque (no lo es, sólo se trata de defensa), sin dejar registros escritos (mails, whatsapp...) que puedan ser tergiversados.
Una vez se logra sobrevivir a ésta primera fase de acoso, quizás durante unos meses o unos pocos años, la víctima se acostumbra a sobrevivir en este ambiente hostil, donde sigue recibiendo esporádicamente algún que otro insulto, burla, desprecio, tanto del
acosador como de otras personas del entorno cuya personalidad les permite disfrutar de la situación. La víctima se hace fuerte, mantiene el tipo y en su interior ya ha roto la dependencia emocional, liberándose y tomando conciencia de que ahora su vida consiste además en sobrevivir a la estrategia de acoso.
Llegados a este punto desaparece prácticamente esta forma de acoso y sobrevienen otras modalidades, con la ventaja de que la víctima ya no confía en los cantos de sirena del acosador, quien alterna fases de arropamiento y fases de acoso para desorientarla, llegando incluso a dudar que en realidad le estén acosando. Nunca sabrá cuál es exactamente la realidad y no debe obstinarse con la primera interpretación que le venga a la mente, probablemente muy errada. La verdad absoluta no existe, siempre estará condicionada e interpretada por nuestras vivencias, emociones, amores, odios...
Como primera medida cautelar es imperativo no perder la calma, es decir, no se puede airear ni denunciar nada si no hay pruebas. Igualmente nefasto es envenenar el ambiente, es decir, ir contando a diestro y siniestro el conflicto porque al final lo único logrado será enredar todo e inclinar la balanza de la opinión pública en contra de la víctima.
Solo queda hacer lo correcto, seguir con nuestras vidas y confiar en un restablecimiento de la normalidad por sentido común, es decir, cada espectador de la escena escuchará, verá y sentirá la situación y tomará, en base a su comprensión, una decisión determinada, favorable o desfavorable a la víctima. Normalmente, manteniendo la calma y no interviniendo en la situación, haciendo como si no pasase nada, se logra minimizar el efecto de ésta forma de acoso. Por el contrario, si pierde la calma y actúa compulsivamente colaborará con el acosador fomentando y amplificando la situación. Reactivar la motivación una y otra vez con nuestras obligaciones cotidianas es igualmente necesario, es decir, tras cada zancadilla existe la tentación de abandonar y esto es peligroso porque se puede llegar a un punto de no retorno y entrar en barrena.
El acosador experimentará constantemente nuevas estrategias para lograr su objetivo, y la víctima debe cuidar de no perder el norte, mantenerse lo más cuerdo posible y relativizar la situación saliéndose de la escena y desdramatizando la realidad.
La bondad, el amor, la tolerancia, la comprensión, surgen como herramientas disponibles para la parte más débil. De alguna manera el acosador es también un ser humano que circunstancialmente lleva a cabo acciones deplorables pero que en el fondo, si el contexto fuera otro, no las ejecutaría. No se trata de disculpar, ni tan siquiera de perdonar, no lo precisa porque el coste de la mala acción va implícita, es decir, el acosador no puede ya vivir en paz, podrá sobrevivir pero con su actitud, pensamientos y acciones ha iniciado la espiral de justicia reguladora de su propia conciencia. Hay que ir, pues, más a la circunstancias que al acosador en sí porque quizás en otros escenarios el acoso no se produciría; salvo en personalidades trastornadas el acosador no lo sería si no necesitara serlo. Conociendo ésto, la víctima no necesita odiar ni maldecir y toda su energía la puede concentrar en mantenerse sano y equilibrado. Es más, sufrir acoso consume mucha energía, muchísima, así que no hay opción para odiar porque conducirá directamente a la depresión o algo peor.
Tener la conciencia tranquila es también imprescindible y necesario. Es lo único que mantiene a la víctima entera frente a la rumorología negativa y difamación que circulan. Con más razón que nunca la víctima debe tener un comportamiento modélico en todos los valores básicos, honestidad, sinceridad, lealtad, respeto, responsabilidad, solidaridad, amor, tolerancia, sociabilidad, etc. porque es la única manera de que se haga respetar. Ante los

rumores y difamación tendemos a escuchar y condenar pero luego viene la duda y la desconfianza en la fuente, así que sometemos al difamado a un examen minucioso, a un largo proceso de observación y los más osados intentarán averiguar la verdad con distintas pruebas.
Es dentro de nosotros donde debemos buscar respuestas y soluciones a estos conflictos, los demás y sus circunstancias estarán siempre ahí, no podemos cambiarlos, no somos superhéroes poseedores de la piedra filosofal de la transmutación alquímica de la humanidad, entonces la lucha debe ser desde dentro y desde fuera en instancias superiores, educación fundamentalmente, y nunca mediante el odio o en batallas cuerpo a cuerpo.
La filosofía nos procura sabiduría y comprensión y con esto difícilmente podrán acosarnos por más que lo pretendan. 

martes, 28 de julio de 2015

LIBRO EL ESTADO ÉTICO, UNA PROPUESTA DE GOBIERNO

HOLA AMIGOS Y AMIGAS:

Hoy se publicó en Amazon.com mi nuevo libro "El Estado Ético, una propuesta de gobierno", como una contribución para dar solución a los problemas de ingobernabilidad que enfrentamos actualmente. Analiza al Estado paralelo que debilita al Estado, el fundamentalismo religioso con el Estado islámico y presenta un modelo de República, además un estudio sobre todas las religiones del mundo y congregaciones espirituales como el budismo e hinduismo.
PRECIO: 3.62€ / 3.99 dólares.


MUCHAS GRACIAS. 

http://www.amazon.com/dp/B012S38L5M

miércoles, 22 de julio de 2015

LA ORIENTACIÓN FILOSÓFICA

A continuación la Charla Orientación Filosófica presentada en la Feria Internacional del Libro en Guatemala. FILGUA, llevada a cabo el 18 de julio del 2015.


Fotografías de la presentación:

 

 





La filosofía = pensar
La filosofía nació cuando el ser humano se propuso pensar, analizar y buscar un por qué de todo lo existente. De ahí, que la filosofía es el estudio de problemas fundamentales de la existencia, el conocimiento, la verdad, los valores, la mente, la belleza y el lenguaje. La filosofía se ha visto influenciada por la ciencia, la política y la teología.



Etapas del pensamiento filosófico
Dentro de la filosofía han existido diferentes pensamientos filosóficos, algunos nacieron de las ideas y conceptos de un solo filósofo que genera una corriente de pensamiento, otros nacen por la evolución de las ideas y marcan una época. La filosofía se mantiene en constante evolución porque la inteligencia y el pensamiento humano son evolutivos.
Por ejemplo: Tales de Mileto. Fue el primer filósofo griego que intentó dar una explicación física del Universo, creía que todo nacía de un elemento, y proponía el agua, pero pensaba que podría ser de un mineral, aire, etc. Una de sus frases: “Aísla tu persona en tu mundo interior y reflexiona sobre el sistema del universo.”



¿Qué es la filosofía de la luz?
La filosofía de la luz es una filosofía práctica, que pretende aportar soluciones a problemas de actualidad, negativismo, corrupción y falta de sentido a la vida.
Es una filosofía que se fundamenta en tres áreas: la administración pública, el pensamiento positivo y la espiritualidad, y varias teorías evolutivas.

La filosofía de la luz es una filosofía moderna porque trata temas actuales, pero se asemeja a las filosofías antiguas: en la antigua Grecia, en la época dorada de Roma y en la antigua China era la filosofía tomada como una guía y considerada como  una fuente inagotable de inspiración, muchos gobernantes colocaban a los filósofos en los puestos de asesoramiento y confidencialidad. Por ejemplo el filósofo Confucio, quien se dedicaba a aconsejar y asesorar a príncipes, reyes y gobernantes, dejó sus famosos escritos que todavía los consultan los políticos.

La filosofía y la práctica
De nada vale leer muchos libros o acumular varios títulos, si a la hora de practicar lo estudiado no nos atrevemos a hacerlo una práctica.  Aprendemos a vivir viviendo, es difícil cultivar virtudes al principio, pero al ejercitarnos en ellas se convertirán en parte de nuestra personalidad, esa es la filosofía práctica, hacer de nuestras creencias y conocimientos una filosofía de vida.

La filosofía práctica
La filosofía práctica, es una gran opción para alcanzar soluciones a las problemáticas de hoy, el asesoramiento filosófico debe darse para solucionar no solamente situaciones individuales sino a nivel global. Se debe aplicar la mayéutica de Sócrates: “ayudar a que cada cual tome conciencia de sus creencias erróneas y alumbre sus propias comprensiones”. En la actualidad se realizan talleres filosóficos, filosofía para niños y el asesoramiento filosófico también llamado filosofía como terapia.


La psicología o la filosofía
Actualmente se está dando un fenómeno, desde hace aproximadamente unos cinco años, en que la filosofía está contribuyendo con la psicología, se le denomina “la filosofía como terapia” o el “asesoramiento filosófico”. Mónica Cavallé, es una filósofa que es de las pioneras de la filosofía como terapia, e indica: “el problema no es tanto mejorar el mundo cuanto nuestro modo de contemplarlo.”

Mónica Cavallé, promueve la filosofía hindú, se apoya en el filósofo indio moderno, Nisargadatta Maharaj y en el pensamiento occidental de Heiddeger, al indicar se apoya en un filósofo, es porque la filosofía como terapia o asesoramiento filosófico, aconseja seguir o leer a los filósofos que considera pueden contribuir con la persona que está recibiendo el asesoramiento filosófico.

Se debe aplicar la mayéutica de Sócrates, ayudar a que cada cual tome conciencia de sus creencias erróneas y alumbre sus propias comprensiones, para que a nivel de masa no provoque un conflicto internacional.

¿Qué logra la filosofía como terapia?
La filosofía como terapia u orientación es buscada porque muchas personas tienen dificultad para enfocar sus problemas y darles solución. La filosofía orienta y dirige a quienes creen que la filosofía los ayuda, porque confían en la filosofía. La filosofía tiene sentido cuando nos otorga sabiduría y nos hace encontrarnos y ser felices con nosotros mismos para así transmitir ese hábito a los demás.


Como se realiza el asesoramiento filosófico
La orientación filosófica puede iniciarse a través del diálogo, llevando a la persona a una reflexión sobre sus problemas, resentimientos, miedos, inquietudes y objetivos.
El filósofo le otorga otras ideas y pensamientos filosóficos para que logre un  aprendizaje, que requiere como elemento básico, el desaprendizaje de patrones, conocimientos o hábitos de conducta que limitan los procesos de cambio, o nuevas respuestas.

René Descartes, también llamado Renatus Cartesius, fue un filósofo, matemático y físico francés, considerado como el padre de la geometría analítica y de la filosofía moderna, su frase célebre “pienso luego existo”, muestra el actuar del ser humano, pensar antes de actuar es una herramienta importantísima, si todos pensáramos antes de actuar el mundo cambiaría a mejor.

A qué nos ayuda la filosofía
La filosofía nos ayuda a analizar nuestras ideas, opiniones y puntos de vista para organizar un sistema de valores que nos beneficien en nuestras relaciones alcanzando una filosofía positiva que nos haga felices y que borre actitudes negativas que nos provocan conflictos.

La interpretación
Cuando nuestra mente interpreta lo que ve y lo que siente suceden acontecimientos generados de esto. Por ello, en la filosofía como orientación se recomienda leer a ciertos filósofos dependiendo del problema a solucionar. Por ejemplo, si es sobre corrupción y falta de valores podemos buscar a Platón, Sócrates, Blaise Pascal con su lógica del corazón y la certeza de la fe.

La filosofía nos enriquece de recursos para sobrevivir, es fuente de propuestas y alternativas para enfrentar los conflictos. Recordemos la frase “Conócete a ti mismo. (Inscripción en el frontispicio del Templo de Apolo en el Monte Parnaso cerca de Delfos en la región de Fócida, Grecia; c. 2500 adC).


Conocernos a nosotros mismos, aquietar la mente, silenciarnos y reconocernos como seres humanos, como seres especiales, ahí nos apreciamos, nos comprendemos, analizamos qué es lo que nos hace feliz, lo que nos llena, lo que deseamos, todo ello nos lleva a tomar mejores decisiones a ser más felices porque estaremos haciendo lo que nos agrada.

Encontrarle sentido la vida
Los psiquiatras afirman, que es necesario que el ser humano sepa con precisión cómo debe ser su vida para que tenga sentido y encuentre equilibrio, buen ánimo y felicidad. La filosofía nos hace comprender cómo hacerlo y encontrar el camino.
Si estamos vacíos y somos superficiales nuestra vida no tiene sentido porque no se basa en el amor, solidaridad, amistad y respeto mutuo. El egoísmo también hace perder sentido a la vida, los teólogos afirman que preocuparnos por los demás y realizar acciones para ayudar a la sociedad en su conjunto, nos hace encontrar sentido a la vida y ser más felices.


La filosofía y la sociedad
Así también ahora se están organizando grupos como en España que son avalados por el gobierno que tratan de diagnosticar las “patologías de la civilización” y usan a la filosofía como crítica de la salud, analizan que la civilización está enferma y descubren en la filosofía su dimensión terapéutica.

La filosofía de la luz y la sociedad

A eso se dedica la filosofía de la luz, a solucionar problemáticas como  el combatir una sociedad negativa, erradicar la corrupción, erradicar la pobreza y proponer nuevas formas de gobierno. Así también, otorgar técnicas para propiciar maneras saludables y positivas de pensamiento, para que la civilización evolucione y mejore cada día como sociedad.