viernes, 30 de octubre de 2020

  Reflexiones sesión del 28/10/2020. Seminario filosófico 3 Cantos

Como no me dio tiempo a intervenir el pasado miércoles en nuestro seminario de filosofía, os dejo aquí mis reflexiones.

En primer lugar, comparto con vosotros la introducción del libro de Slavoj Zizek “Pandemia”. No he leído el libro todavía, pero esta introducción me parece que es muy interesante.

Introducción: Noli me tangere

«No me toques», según Juan 20, 17, es lo que le dijo Jesús a María Magdalena cuando ella lo reconoció después de su resurrección. ¿Cómo he de entender yo, un ateo cristiano confeso, esas palabras? En primer lugar, quiero asociarlas con la respuesta de Cristo cuando sus discípulos le preguntan cómo sabrán que ha vuelto, que ha resucitado. Cristo les dice que estará allí donde haya amor entre sus creyentes. Estará allí no como una persona a la que se puede tocar, sino como el vínculo de amor y solidaridad entre la gente. De manera que «no me toques, toca y relaciónate con los demás en el espíritu del amor».

Hoy en día, sin embargo, en mitad de la epidemia de coronavirus, a todos se nos bombardea precisamente con llamamientos no solo a no tocar a los demás, sino a aislarnos, a mantener una distancia corporal adecuada. ¿Cuál es el significado de esta prohibición de «no me toques»? Las manos no pueden acercarse a la otra persona; solo desde el interior podemos acercarnos unos a otros, y la ventana hacia el «interior» son nuestros ojos. Durante estos días, cuando te encuentras con una persona cercana a ti (o incluso con un desconocido) y mantienes la distancia adecuada, una profunda mirada a los ojos del otro puede revelar algo más que un contacto íntimo. En uno de sus fragmentos de juventud, Hegel escribió:

El ser amado no se opone a nosotros, es uno con nuestro propio ser; nos vemos a nosotros solo en él, aunque ya no es un nosotros: es un acertijo, un milagro [ein Wunder], algo que no podemos comprender.

Resulta fundamental no leer estas dos afirmaciones como algo opuesto, como si el ser amado fuera en parte un «nosotros», parte de mí, y en parte un acertijo. ¿Acaso el milagro del amor no es que formes parte de mi identidad precisamente en la medida en que sigues siendo un milagro que no puedo comprender, un acertijo no solo para mí sino también para ti? Por citar otro conocido pasaje del joven Hegel:

El ser humano es esta noche, esta nada vacía, que lo contiene todo en su simplicidad: una riqueza interminable de muchas representaciones, imágenes, de las cuales ninguna le pertenece, o que no están presentes. Se puede ver esta noche cuando uno mira a los seres humanos a los ojos.

Ningún coronavirus nos lo puede arrebatar. De manera que existe la esperanza de que la distancia corporal incluso refuerce la intensidad de nuestro vínculo con los demás. Es solo ahora, en este momento en que tengo que evitar a muchos de los que me son próximos, cuando experimento plenamente su presencia, la importancia que tienen para mí.

Llegados a este punto, ya puedo escuchar una cínica carcajada: muy bien, a lo mejor experimentaremos esos momentos de proximidad espiritual, pero ¿cómo nos ayudará eso a enfrentarnos con la catástrofe en curso? ¿Aprenderemos algo de ella?

Hegel escribió que lo único que podemos aprender de la historia es que no aprendemos nada de la historia, así que dudo que la epidemia nos haga más sabios. Lo único que está claro es que el virus destruirá los mismísimos cimientos de nuestras vidas, provocando no solo una enorme cantidad de sufrimiento, sino también un desastre económico posiblemente peor que la Gran Recesión. No habrá ningún regreso a la normalidad, la nueva «normalidad» tendrá que construirse sobre las ruinas de nuestras antiguas vidas, o nos encontraremos en una nueva barbarie cuyos signos ya se pueden distinguir. No será suficiente considerar la epidemia un accidente desafortunado, librarnos de sus consecuencias y regresar al modo en que hacíamos las cosas antes, realizando quizá algunos ajustes a nuestro sistema de salud pública. Tendremos que plantear la siguiente pregunta: ¿qué ha fallado en nuestro sistema para que la catástrofe nos haya cogido completamente desprevenidos a pesar de las advertencias de los científicos?

Mi reflexión

Efectivamente comparto con Zizek la pregunta ¿Qué ha fallado en nuestro sistema para que la catástrofe (pandemia) nos haya cogido completamente desprevenidos a pesar de las advertencias de los científicos?

Personalmente estoy ya cansado de oír que la culpa de los contagios es debido a la negligencia de la gente. De oír que somos unos irresponsables por ser como somos los españoles, muy sociables y que nos gusta mucho la juerga y que en el resto de los países, europeos, no pasa porque son diferentes. Una vez que esto se ha desmadrado en los demás países no he oído el porque de las causas en esos otros países que no son como nosotros. Pero mira por donde esta mañana he leído, en eldiario.es, que se ha descubierto una variante del virus originada en España, entre trabajadores agrícolas de Aragón y Cataluña y que representa más del 80% de los casos de España, el 60% en Irlanda y hasta el 40% en Suiza y Francia.

Evidentemente ¿Con este tipo de información a quien no le surgen dudas?

Esta zona que yo recuerde se confinó ¡vale! de aquella manera, pero los contagios seguían siendo mayoritariamente en Madrid. Esta zona que dice la noticia no es un lugar donde el turismo europeo pase el verano y creo que irlandeses no son los que mas vienen a nuestro país. Este tipo de información. no contrastada por ningún medio experto en la materia sobra en los medios de información general, que no tienen la capacidad de juzgar y solo sirve para crear mas miedo en la población y hacer que se lea mas que el diario rival.

Se comento también lo preocupante que esta siendo la falta de credibilidad en la ciencia. Bajo mi humilde opinión, si dejamos al margen a nuestros políticos que son un porcentaje importante en la falta de credibilidad en la ciencia, son los propios científicos los que nos llevan a esto. De todos es sabido los diferentes grupos de médicos, científicos, enfermeros con ganas de protagonismo en las redes, que día a día nos bombardean con sus teorías totalmente opuestas a la versión oficial de gobiernos. A este despropósito, ayuda también la supuesta organización que debe dar las pautas a seguir en caso de pandemia y que brillan por su ausencia, la OMS, sin soluciones ni previsiones y lo que es peor marioneta de las farmacéuticas. Con este panorama la credibilidad de los estamentos y de esta pandemia está bajo mínimos y da pie a esos partidos populistas que saben cada día mas como manejar a las masas a base de mentiras.

Artículo de Josu Landa

En este escrito me llaman la atencion varias cosas. Independientemente de hablar de la situación en México esto es exportable a todos los países del mundo.

Comparto totalmente que hay un hartazgo general del sistema político actual global y que debemos ir a la creación de nuevos modelos, pero desgraciadamente están ganado los modelos totalitarios, USA, Brasil, Hungría, Polonia, Reino Unido, etc. y la representación cada vez mas importante de la extrema derecha en los parlamentos de los países europeos y en la Eurocámara.

Los escándalos que enumera Landa siempre han estado presentes, aunque algunos con el tiempo se van incrementando a pesar de vivir en un mundo tecnológico donde la información veraz mezclada con la falsa está haciendo que esta última cale cada vez más en una sociedad cada día más idiotizada por los medios:

-          Lo neoliberal derivado en ultraliberal

-          La voluntad de dominio o la erótica del poder, los sueños imperialistas

-          Las guerras

-          Las ventas de armas

-          El terrorismo estatal

-          El hambre en el mundo y no solo en, el denominado tercer mundo.

-          El desamparo y la explotación, los sueldos precarios y la alta tasa de paro juvenil.

-          La violencia contra las mujeres, desgraciadamente cada vez más mediático.

-          El racismo, cada día más notorio impulsado por los partidos xenófobos.

-          Los fanatismos religiosos, que nos vienen desde tiempos remotos son las cruzadas y la inquisición y que últimamente estamos viviendo con los atentados islamistas.

-          La destrucción del medio ambiente, cada día más escandaloso es pos de la economía de algunos.

-          La desigualdad económica cada vez más creciente.

-          La deriva de la política en coto privilegiado a disposición de personas corruptas, pero no debemos olvidar que la gente a pesar de saber que son corruptos les vota por millones.

-          La delincuencia organizada en las economías formales e informales.

-          La deshumanización del trabajo agravado por la globalización, de la cual hemos padecido las consecuencias al inicio de la pandemia con los EPI’s fabricados, solamente, en China.

-          El individualismo y el estancamiento moral de la sociedad, que bajo mi punto de vista esta haciendo cada vez más analfabetos sociales.

-          La impunidad de los autores materiales e intelectuales de crímenes de guerra y genocidios, como mejor ejemplo los crímenes del franquismo que la transición nos obligó a que intentemos olvidarlos.

 

Para mí el mayor escándalo es no hacer lo necesario para que esto cambie. Aunque dudemos, sí existen soluciones, como son cambiar el voto y hacer de la educación un baluarte para fomentar el pensamiento critico y que las palabras vuelvan a tener su verdadero sentido y valor.

Cuando hablo de educación no me refiero solamente a los colegios y universidades, me refiero también a los adultos que ya acabaron sus estudios o los que no tuvieron ocasión ni de acabarlos. Una educación que fomente el pensamiento crítico, lo cual no debemos confundir con adoctrinamiento. Para ello seminarios como este de filosofía deben ampliarse a otras universidades populares u otros medios de formación. Donde todos los ciudadanos tengan cabida y aporten su granito de arena para construir un mundo más justo. En ello va nuestra felicidad.

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