Hola Amigos: acabo de leer un libro que, desde mi punto de vista, hace que podamos conocer un poco más la forma de vida de la considerada primera potencia, primera nación del mundo, el Imperio. Pero yo añadiría algo más: no solo nos muestra diversas facetas de este país, sino que a la vez nos pone delante de nuestros ojos lo que está pasando en nuestra casa, en la casa de cualquier habitante del planeta Tierra. Y si se puede argumentar que el mundo es muy complejo, y que lo vale para un país, estado, cultura, forma de vida, etc. etc. no debe atribuirse a otros, no puedo estar más de acuerdo, pero los temas que plantea son totalmente universales, o llegarán a serlo allí donde en este momento podemos decir que no les afecta de manera directa. Pero como la temática del libro habla de las nuevas tecnologías y su uso, los sitios en donde se puede decir que no tienen tanta influencia, no tardarán en incorporarse a las mismas, más temprano que tarde, debido a la globalización, fenómeno que pienso que muy pocos sitios pueden estar excluidos de su presencia.
Os puedo asegurar, que su lectura ha hecho remover mis pensamientos; me ha dado a conocer cuestiones que, aunque en muchas ocasiones las he podido intuir, no me podía imaginar que podían llegar tan lejos.
Ha habido, y sigue habiendo, muchas ocasiones en que al comentar el día a día de nuestras vidas, en conversaciones con amigos, vecinos, familia, compañeros de diversas facetas, en tertulias, en encuentros, como por ejemplo los que nuestra comunidad, surgen temas que muestran las muy diversas opiniones que sobre los mismos tenemos cada uno de nosotros. Yo abogo, y seguiré haciéndolo siempre, por estimar la grandeza de estas opiniones que, como también he dicho otras veces, por lo menos a mí, me aportan conocimientos estupendos. Y como muy bien dice la autora, muchas de los temas que plantea, ya vienen de lejos; y es verdad porque están producidos por humanos, tanto los de antes como los de ahora, pero los de ahora se basan en unos recursos, en unas técnicas que antes no existían y que en el momento presente hacen que no sean ni parecidas a las que se dieron en épocas pasadas.
No quiero extenderme más, a pesar de que el tema da para mucho, muchísimo más: Solo como muestra, inserto a continuación unos párrafos del libro, que para mí, da una idea de lo que contiene el mismo.
“Estos programas de software también
crean un bucle de retroalimentación nocivo. Pensemos en Jannette Navarro. Su
caótico horario le impidió retomar las clases, lo que reducía sus perspectivas
de empleo y la mantenía como una más del excedente de oferta de trabajadores
mal pagados. Los largos e irregulares horarios de trabajo también hacen que sea
difícil para los trabajadores organizarse y protestar para mejorar sus
condiciones. De hecho, sufren elevados niveles de ansiedad y falta de sueño, lo
que les provoca drásticos cambios de humor, y se estima que ese agotamiento es
la causa del 13 % de los accidentes de carretera. Y, lo que es aún peor,
dado que el software está
diseñado para hacer que las empresas ahorren el máximo posible, a menudo limita
las horas de trabajo de los empleados a menos de 30 horas semanales, lo que
significa que quedan excluidos del seguro médico de la empresa. Además, con
estos horarios caóticos, a la mayoría le resulta imposible encontrar tiempo
para un segundo trabajo. Da la sensación de que el software hubiera sido diseñado para castigar expresamente a
los trabajadores con los salarios más bajos e impedirles que puedan hacer
cualquier otra cosa.
El software también
condena a muchos de nuestros hijos a crecer sin rutinas y a tener que ver a sus
madres medio dormidas a la hora del desayuno, saliendo con prisas de casa justo
antes de la hora de cenar o discutiendo con las abuelas sobre quién cuidará de
ellos el domingo por la mañana. Esta vida caótica afecta a los niños
profundamente. Según un estudio del Instituto de Política Económica, una
organización de defensa de los derechos de los ciudadanos, «los hijos pequeños
y los adolescentes de aquellos padres que trabajan con horarios impredecibles o
fuera del horario laboral habitual de día tienen una mayor probabilidad de
presentar resultados cognitivos y conductuales inferiores».[141] Puede que los padres se culpen a sí
mismos por tener un hijo que se comporta mal o al que le va mal en la escuela,
pero, en muchos casos, la verdadera culpable es la pobreza que obliga a los
trabajadores a aceptar empleos con horarios caóticos (y los modelos de
planificación que aprietan en particular a las familias con problemas).
La raíz del problema está, como en el caso de tantísimas otras ADM, en
los objetivos que eligen los que diseñan el modelo. El modelo ha sido
optimizado para lograr la mayor eficiencia y rentabilidad, no para favorecer la
justicia o el bienestar del «equipo». Evidentemente, esta es la naturaleza del
capitalismo. Para las empresas, los ingresos son como el oxígeno, algo esencial
para mantenerse con vida. Desde su punto de vista, sería tremendamente
estúpido, incluso antinatural, renunciar a posibles ahorros. Esta es la razón
de que la sociedad necesite fuerzas que las contrarresten, como una cobertura
mediática poderosa que visibilice los abusos cometidos en nombre de la
eficiencia y que ponga en evidencia a las empresas que no hagan lo correcto.
Además, cuando las empresas incumplen sus compromisos, como hizo Starbucks, los
medios deben exponerlas una y otra vez. También hacen falta reguladores para
mantenerlas a raya, sindicatos fuertes para organizar a los trabajadores y dar
voz a sus necesidades y quejas, así como políticos que estén dispuestos a
aprobar leyes que frenen los peores excesos de las grandes empresas. Según el
reportaje que el New York Times publicó
en 2014, los congresistas demócratas elaboraron diligentemente varios proyectos
de ley para poner límites a los programas de software de planificación de horarios. No obstante, dado
que la mayoría republicana se oponía ferozmente a la regulación gubernamental,
la probabilidad de que estos proyectos de ley llegaran a ser adoptados era
nula. La propuesta legislativa no pasó de ahí”.
Ojala que en estos párrafos encontréis cuestiones que hagan que os surjan preguntas o cuestiones en que pensar. Siempre por supuesto de manera positiva.
Recibir un fuerte abrazo.
Desgraciadamente, amigo Francisco, estamos llenos de ADM's que controlan totalmente nuestras vidas. Sobretodo en los móviles que en todo momento saben donde estamos, que hacemos y que gustos tenemos. ¿Cual es el titulo del libro?
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