Hola AMIGOS: acabo de recibir un escrito de nuestro amigo Juan Antonio que, como siempre, me parece muy interesante e impactante. Su título “Qué espero de la filosofía para el siglo XXI”, ya nos anticipa su contenido, pero debemos leerlo, e incluso releerlo, para ver la importancia del mismo.
Comienza hablando de la filosofía de la antigüedad, pero de inmediato habla de otra más cercana a nosotros- como cuando cita a Kant – y que, según mi opinión, lo usa para hacerse una serie de preguntas que conducen a la más importante: ¿cómo influye la filosofía en el vivir del día a día de los humanos? Sobre todo en las gentes más humildes, en los obreros, en la clase media, en fin, en la mayor parte de la humanidad.
Estoy seguro que cuando lo leáis, os surgirán ideas, dudas, preguntas, pareceres, críticas, que pueden ser un magnifico motivo de reflexión. Y Sobre todo si escribís vuestros comentarios para que todos participemos de ellos.
Animaros, y con mis gracias anticipadas, recibir un fuerte abrazo.
Aquí teneis el texto completo:
Que espero de la filosofía para el siglo XXI
Cada día necesito más escribir y por otra parte me da miedo lo que pueda decir, porque el mundo actual nos está demostrando que la racionalidad en el ser humano está lejos de lo que nos enseñó Kant. Por eso empezaré hablando de filosofía e historia.
La filosofía no es coto tan solo reservado a pensadores extraordinarios y excéntricos (o quizás los que pensamos sí lo somos un poco al salirnos del rebaño) tal y como se suele suponer.
Según los grandes conocedores de esto, la filosofía consiste más en el proceso de encontrar respuestas a preguntas fundamentales mediante el razonamiento, sin aceptar las opiniones convencionales o la autoridad tradicional antes de cuestionarlas, que en el hecho propiamente dicho de encontrar esas respuestas. Los primeros filósofos de la historia, en la Grecia y la China antigua, fueron pensadores a los que no les satisfacían las explicaciones establecidas procedentes de la religión y de las costumbres, y que buscaron respuestas con una base racional.
La filosofía ha dado lugar a algunos razonamientos más importantes e influyentes de la historia, pero no ha dejado de haber filósofos antagonistas a lo largo del tiempo. Pese a que la lógica pueda parecer la rama más exacta y “científica” de la filosofía, un campo en el que las cosas son o verdaderas o falsas, si se mira con más detenimiento, se hace evidente que el asunto no resulta tan sencillo. Los progresos matemáticos del siglo XIX pusieron en duda algunas de las normas lógicas que había establecido Aristóteles, pero ya en la antigüedad, las famosas paradojas de Zenón de Elea llegaban a conclusiones absurdas a partir de argumentos aparentemente correctos.
Ahora bien, después de esta introducción me vienen a la mente varias preguntas, que yo, como persona de la clase obrera, considero importantes (sí, digo bien clase obrera porque eso de clase media se lo han inventado los políticos, y sus medios afines, para esconder la realidad de la pobreza existente en el “primer mundo”):
¿Cuál debe ser el pensamiento filosófico de la clase trabajadora?
¿Su lugar en el mundo o como salir de una situación de supervivencia extrema?
Y a estas preguntas habría que añadirle
¿Quién les explica a estas personas que hacer para vivir mejor?
Hay miles de libros de autoayuda, que no son más que un sacaperras (como decíamos en mi pueblo), que les dan supuestas clases para cambiar sus vidas, clases que todos sabemos que no son más que mera retórica.
¿Les puede ayudar la filosofía de universidad a cambiar?
Ya se demostró que está muy alejada de la realidad del mundo obrero. Algunos grandes filósofos los han tachado de ser los únicos culpables de la situación en la que están, sin pararse a pensar, por un segundo, que la mano de obra de los señores feudales y, posteriormente, de la industria no han tenido las oportunidades de estudio que si tuvieron los filósofos nacidos en familias acomodadas. Las palabras de Kant demuestran esta ignorancia:
“La ilustración significa el abandono del hombre de una infancia mental de la que el mismo es culpable. Infancia es la capacidad de usar la propia razón sin la guía de otra persona. Esta puericia es culpable cuando su causa no es falta de inteligencia, sino la falta de decisión o de valor para pensar sin ayuda ajena. Sapere Aude, “¡Atrévete a pensar!” he aquí la divisa de la ilustración.”
Immanuel Kant “Was ist Aufklärung”
Pero la ilustración o la modernidad, no está exenta de contradicciones ¿No son acaso el egoísmo y la violencia tan naturales en el individuo como las virtudes que exaltan los ilustrados? ¿No son tan humanos la pasión y el sentimiento como la razón?
Los filósofos no tienen respuestas para estas cuestiones. Además, sus frías ideas no pueden seducir a los humildes, a quienes en el fondo desprecian y culpan de los males que padecen, priorizando las ideas represivas frente a las educativas […] cambiar a ese pueblo ignorante ha de ser una tarea demasiado larga y en exceso ardua; por ello dirigieron sus esfuerzos hacia los príncipes. De esta alianza contra natura habrá de surgir el despotismo ilustrado. Y si nos vamos a la Grecia antigua, Platón también excluyo a la clase trabajadora, que debía de dedicarse exclusivamente a sus tareas, de la formación y el conocimiento. Los ilustrados heredaban los puestos, para el estudio, de sus antecedentes.
Otras preguntas muy interesantes, bajo mi humilde punto de vista serian:
Si todos los relatos para vivir en un mundo más equitativo y justo ya están escritos ¿Por qué en el siglo XXI estamos viviendo con las peores ideas posibles? Y no me vale que me respondan porque los poderosos se las han apropiado, porque bien es sabido que todos estos grandes relatos que se han llevado a cabo, como la revolución francesa o la revolución bolchevique, basada esta en las ideas marxistas, han acabado en dictaduras sangrientas. La época del terror en Francia y los gulags en la URSS. En Francia además hubo una revolución posterior a la revolución de 1789 la comuna de París en 1871 lo que demuestra que casi cien años después los más desfavorecidos seguían sin conseguir nada de las ideas y los actos de la revolución del 14 de julio.
Para mí, actualmente en todo el mundo las sociedades libres se enfrentan a un enemigo nuevo e implacable. Este no tiene ejército ni armada; no procede de ningún país que podamos señalar en un mapa; está en todas partes y ninguna, porque no está ahí fuera, sino aquí adentro. En lugar de amenazar a las sociedades libres con la destrucción desde el exterior, como hicieron los nazis y los soviéticos, las amenazan con corroerlas desde el interior.
Retos para el siglo XXI
En este siglo XXI estamos en un punto de idiotez tal que muchas personas hemos perdido la fe en la humanidad. En esta humanidad tan egoísta y corrupta, que los que ven las noticias se los encuentran a diario en sus pantallas y no dudan un momento en volverles a votar y aplaudirles las mentiras que sus medios afines les venden como verdad absoluta. Medios que bailan al son que sus dueños, bancos y grandes corporaciones, les dictan. No creo en esa humanidad que se inventa guerras para atemorizar a los ciudadanos mientras recortan nuestros derechos básicos para invertir en la industria armamentística. No creo en la humanidad cuando veo, en un pueblo o un barrio, a un joven, con carrera universitaria, y afiliado a un supuesto partido político de izquierda, tratar a los trabajadores con el mayor desprecio, obligándoles a trabajar en condiciones infrahumanas sin respetar mínimamente la seguridad laboral.
Tenemos muchos textos filosóficos que implantándolos nos harían vivir en un mundo más equitativo y justo. Sin embargo, los que han alcanzado el poder en base a estos textos no han hecho más que utilizar ese poder para someter a su pueblo, porque como nos dijo Orwell en su mítico 1984 “Sabemos que nadie se adueña nunca del poder con la intención de cederlo.” Como creer en una humanidad que a pesar de unirse en una alianza, como la propuesta por Kant para vivir en paz, que es la Comunidad Europea vemos las guerras económicas internas en esta coalición donde la solidaridad entre países brilla por su ausencia.
Y sigo preguntándome:
¿Qué puede hacer la filosofía para revertir lo que se nos viene encima?
¿Qué pueden hacer los filósofos si existen de varias ideologías?
Creo que es el momento de que la filosofía comience a responder a preguntas sobre la justicia en el mundo, sobre la lucha que debe seguir la clase obrera, que siempre es la perdedora en todos los ámbitos, en vez de contemplar el universo
Debemos crear la filosofía que esté en la calle con los verdaderamente necesitados, la filosofía de la verdadera igualdad, filosofía que vuelva a hacer pensar a la ciudadanía que se aborregó con la televisión y las redes sociales.
Sé que existen pequeños núcleos de “combatientes” filosóficos, como el nuestro, que intentamos dar a conocer esta situación, pero ahora urge moverse a gran escala. Los millones de personas que han dejado de pensar y se dejan aborregar deben cambiar, pensar y actuar en consecuencia, pero nadie les facilita la tarea. Los libros que denuncian las injusticias, muchas veces están a precios desorbitados para los bolsillos de familias que a duras penas llegan a fin de mes con su mísero salario y no siempre pueden encontrarlos en las bibliotecas públicas cercanas a sus domicilios. Las televisiones privadas están para embrutecer más al personal y las públicas hace tiempo, o quizás nunca lo fueron, que dejaron de ser un servicio público de educación, que no de adoctrinamiento, y tomaron el mismo camino que las privadas.
Por ello insisto ¿Qué puede hacer la filosofía y los filósofos divididos para mejorar la vida de los más desfavorecidos? Y por darle la vuelta al pensamiento ultra que se está despertando en occidente.
Bibliografía:
El libro de la filosofía, vv.aa., AKAL
La historia de los perdedores, Luis E. Iñigo Fernández, Espasa
La revancha de los poderosos, Moisés Naím; Debate
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