EN
CAMISAS DE ONCE VARAS
Mi pretensión con este artículo no es más que expresar mis dudas y
posibles mejoras que podrían aportarse a la filosofía. Así como el de encontrar
respuestas al porqué no existe una definición clara de lo que se entiende por
filosofía. Denunciar el peligro de las múltiples interpretaciones que se pueden
dar por la falta de una definición, porque esto afecta a la comprensión de esta
materia a los más desfavorecidos y a los cada vez más analfabetos sociales del
mundo. Estas dudas y falta de claridad retraen a los que más necesitan del
pensamiento crítico, para mejorar su condición, dentro de nuestra sociedad
neoliberal.
Pienso luego estorbo
Ya comenté en una entrada anterior, que soy como Decartes y tengo
tendencia a poner todo en duda, por eso tengo tendencia a meterme en camisas de
once varas. Porque como nos dice Victoria Camps en el prólogo de su libro
Elogio de la duda:
“Creo que fue Bertrand Russell quien dijo que la filosofía es
siempre un ejercicio de escepticismo. Aprender a dudar implica distanciarse de
lo dado y poner en cuestión los tópicos y prejuicios, cuestionarse lo que se
ofrece como incuestionable. No para rechazarlo sin más, pues eso vuelve a ser
confrontación. Sino para examinarlo, analizarlo, razonarlo y decidir qué hacer
con ello. (…) El pensamiento es dicotómico: nos movemos entre el bien y el mal,
lo legal y lo ilegal, lo bello y lo feo, lo propio y lo ajeno. Las dicotomías
sin matices son abstracciones, formas burdas de clasificar la realidad,
inútiles y simplificadoras para examinar lo complejo. Es más fácil situarse en
el sí o el no porque para hacerlo no hace falta dar argumentos. O soy
independentista o soy unionista. De derechas o de izquierdas. Acepto o no
acepto a los refugiados. Los matices suponen demasiado esfuerzo. La duda
inquieta y es aguafiestas. Es como la pepita que escupo al morder una manzana,
un estorbo para seguir mordiendo con tranquilidad.”
Con mis dudas y las interpretaciones de los textos filosóficos no
pienso ir en contra de nadie sino más bien aclarar mis propias dudas de lo que
me “chirria”. No es ningún delito estar en desacuerdo con ciertas personas,
aunque sean grandes pensadores. No olvidemos que los filósofos entre ellos
tienen tiranteces, un ejemplo, lo que nos dice Max Horkheimer, en su ensayo de
La función social de la filosofía:
“El método fenomenológico de Husserl y Heidegger es la antítesis
del empiriocriticismo de Mach y Avenarius, y la logística de Russell, Whitehead
y sus discípulos, el enemigo declarado de la dialéctica hegeliana.”
También tenemos a Michel Onfray que tacha de furriel a Hegel por
querer imponer como verdad absoluta su filosofía. O algún pensador venido a
menos como Fernando Savater que en su libro “La aventura del pensar”, nos dice:
“Los poetas leen a Platón. Los políticos, a Aristóteles. Los
científicos, a Epicuro y Lucrecio. Los curiosos, a Montaigne. Los matemáticos,
a Decartes y Leibniz. Los revolucionarios a Spinoza… Pero ¿Quién lee a Kant?
Sólo los profesores de filosofía”
Obviaré la coletilla que puso a los profesores por considerarla
inadecuada y ruin.
Como podemos apreciar la filosofía tiene varias interpretaciones
en lo concerniente a la realidad vivida y de que es lo mejor para una sociedad
dividida. Nos confirma Horkheimer con lo que nos dice sobre esto y la visión de
cada cual sobre el significado de la filosofía y que podemos esperar de ella:
“Cuando en una conversación aparecen los conceptos de física,
química, medicina o historia, los participantes, en general asocian con ellos
algo muy concreto (…) Con
la filosofía no ocurre lo mismo. Supongamos que le preguntásemos a un profesor
de filosofía qué es la filosofía. Si tenemos suerte y damos por casualidad con
un especialista que no rechace por principio las definiciones, nos dará una.
Pero si aceptamos esa definición, pronto comprobaremos, presumiblemente, que no
es, de ningún modo, la que se reconoce en general y en todas partes. Entonces
podríamos dirigirnos a otras autoridades, o también leer manuales modernos o
antiguos. Eso sólo aumentaría nuestra confusión.”
Sabemos que no existe la verdad absoluta ni una razón universal,
por ello nunca existirá una sola opción de vida y nunca acabará el debate entre
la humanidad, sobre cuál es el mejor sistema de vida el consenso se torna
primordial. Pero en los tiempos actuales estamos metidos de lleno en los
debates improductivos donde, solamente, se defiende la opinión personal sin
razonar con el interlocutor.
Se dice que para poder tener un pensamiento crítico es necesario
saber de lógica y así saber cuáles son los tipos de significaciones, cómo
podemos asignar significados y cuales no son válidos ¿Quién define la validez
de los significados? Si la relación entre el significante y el significado es
arbitraria.
También se dice que para trabajar el pensamiento crítico y
profundizar más en él, es necesario afrontar con una historia del pensamiento y
unas realidades. También es necesario, bajo mi punto de vista, profundizar en
la contrahistoria de la filosofía, donde no predomine la versión de los
“vencedores” contra la del resto ya que se han silenciado a muchos buenos
pensadores. Personalmente, creo que el pensamiento crítico se desarrolla
observando de frente la realidad que nos rodea. Me parece una bajeza
extraordinaria o de una enorme prepotencia querer privar a los demás de poder
pensar basándose en el historicismo de la filosofía.
Descubrí la realidad de mi mundo obrero, con dieciséis años, ese que
entre todos se han encargado de eliminar, bajo el nombre de clase media, y de
paso matar las esperanzas de un mundo más justo para los de mi clase. Con esa
edad, busqué en la política, disfrazada de sociología, conseguir ese mundo
justo, desgraciadamente, fui de decepción en decepción. Descubrí la filosofía
en 2012, ya con cincuenta años, y ésta me impulso más, si cabe, a mantener mis
propios criterios y a reforzarlos con su ayuda a no salirme de la senda de mis
raíces, tal y como claman los filósofos. Sin embargo, también descubrí que la
verdad sin consenso no existe, puesto que no tenemos una verdad absoluta ni una
razón universal, por eso me permito desde mi modesto pensamiento, poner en duda
la afirmación de Kant, que nos dice: “Es necesario someter la razón al tribunal
de la razón”. Pienso que es una gran contradicción ¿qué razón puede juzgar a la
razón si no existe una razón universal?
Evidentemente cada profesor o pensador nos instruirá sobre el
pensamiento de los filósofos con los que se sienten más identificados. Cosa por
otra parte muy normal.
Cuando se hace referencia a la filosofía de hace dos mil años o
incluso doscientos cincuenta, a veces, nos olvidamos de que esa filosofía
estaba más centrada en la física y las matemáticas que la del siglo XXI. La
filosofía y la ciencia tomaron caminos separados desde mediados del siglo XX.
Anteriormente el ochenta por ciento de los filósofos eran científicos o
matemáticos en nuestra época ya no existen este tipo de filósofos, los actuales
son sociólogos. Por eso son más contempladores de la realidad vivida por el
hombre. Ya no se dedican a crear teorías sobre la ciencia o el pensamiento se
dedican al análisis de la vida cotidiana, del hombre común, a hacernos
comprender a través de sus ensayos la verdadera naturaleza del ser humano. Estoy
convencido que las grandes teorías kantianas y hegelianas fracasaron por esta
falta de enfoque, no se pueden hacer revoluciones de salón, el primero que
denuncio este error, quizás fuese, Nietzsche. Pero ya fue demasiado tarde para
poner freno a las vanidades y maldades del ser humano en el poder, por eso la
revolución francesa se convirtió en la era del terror y la revolución
bolchevique tomo un rumbo equivocado. De todo esto nació un partido socialista
para tumbar al verdadero comunismo que nunca se llevó a cabo.
Michel Onfray, en el primer tomo de su contrahistoria de la
filosofía, define bajo mi punto de vista, el gran error que la filosofía debe
subsanar:
“Es sorprendente que la filosofía, tan dispuesta a mostrar a los
historiadores o a los geógrafos cómo han de practicar su arte y a los
científicos cómo abordar los usos correctos de la epistemología, caiga en la
trampa de negarse a aplicar en su parroquia lo que enseña en las vecinas”
Considero que hay afirmaciones de la antigua filosofía que ya no
son aplicables en nuestro siglo XXI como la de Pitágoras al afirmar:
“El hombre más puro es ese tipo de hombre que se muestra en la
contemplación de las cosas más bellas, al que corresponde el nombre de
filósofo”
Para mí el filósofo no se limita a la contemplación de las cosas
bellas del universo. El filósofo contempla y analiza todo lo que le rodea, sea
bello o horroroso, justo o injusto. El filósofo que se dedica a contemplar lo
bello de la vida, ignora la mitad de la realidad de nuestro mundo. El filósofo
debe ser capaz de analizar todo lo que se desarrolla en su época, debe ser
capaz de visibilizar la realidad en su totalidad.
Kant nos dice, que el ámbito de la filosofía se reduce a las
cuestiones siguientes:
1) ¿Qué puedo saber?; 2) ¿Qué debo saber?; 3) ¿Qué me cabe
esperar?; 4) ¿Qué es el hombre?
En mi humilde opinión me atreveré a responder a estas cuestiones
de la siguiente manera:
¿Qué puedo saber? En el siglo
XXI todo lo que nos propongamos
¿Qué debo saber? Todo lo que
influye en mi vida y deseo cambiar dentro de los límites de la ética.
¿Qué me cabe esperar? Lo que la
comunidad, en su mayoría decida, siempre y cuando no enturbien mi libertad
individual.
¿Qué es el hombre? La suma de
las tres respuestas anteriores
Durante la época de la modernidad, considerada como el nacimiento
de la filosofía actual, en realidad no estaba definida como tal, Kant escribía:
“De forma general, nadie puede considerarse filósofo si no sabe
filosofar. Pero no se aprende a filosofar más que por el ejercicio del uso que
hace uno mismo de su propia razón ¿Cómo se podría, aun hablando con propiedad,
conocer la filosofía? En filosofía cada pensador construye su obra, por así
decirlo sobre las ruinas de otra; pero jamás ninguna ha llegado a ser
inquebrantable en todas sus partes. De ahí que no se pueda conocer a fondo la
filosofía, ya que no existe todavía. Pero suponiendo incluso que existiera
alguna, ninguno de aquellos que la conociesen se podría decir filósofo, pues el
conocimiento que de ella tendría, seguiría siendo subjetivamente histórico”
Al no existir una razón universal, Kant nos confirma que cada cual
filosofara según el uso de su razón por eso puede haber tantas corrientes
filosóficas como individuos. André Comte-Sponville nos da su visión sobre la
razón en su Diccionario de filosofía:
“A veces se distingue, sobre todo a partir de Kant, la razón práctica,
la que obliga, y la razón teórica, la que conoce. Nunca he experimentado la
primera, ni consigo pensarla. Que una acción pueda o no ser razonable es obvio.
Pero ¿por qué? ¿Por qué estaría de acuerdo o no con la razón? No (la locura
también lo está, porque es racional). Sino porque está de acuerdo o no con
nuestro deseo de razón (es decir, de coherencia, de lucidez, de eficacia…)
Aristóteles, Spinoza y Hume son más instructivos que Kant. No es la razón la
que obliga o hace actuar. Es el deseo:” No hay más que un solo principio motor,
la facultad deseante” (Aristóteles, Se anima, III, 10). La razón no puede por
si sola suprimir ningún afecto (Spinoza, Ética, IV, prop. 7 y 14) ni producir
ninguna acción (Hume, Tratado…, libro II, III, 3: “No es contrario a la razón
el preferir la destrucción del mundo entero a tener un rasguño en el dedo”).
Por eso no hay razón práctica: solo acciones razonables. No son, por eso, más
racionales, pero sí más eficaces, más libres y más felices.”
Kant nos decía que la filosofía no existía a finales del siglo
XVIII ¿existe hoy? Sinceramente estoy convencido de que estamos en la misma
situación puesto que al no existir una definición consensuada de la filosofía
cada cual es libre de interpretarla a su manera y pensar según su deseo. Por
esta razón tenemos filósofos marxistas, filósofos capitalistas, filósofos,
supuestamente, equidistantes con estas dos ideologías, porque no nos engañemos
la ideología se apoderó de los filósofos actuales.
Por todo esto, afirmo como
Michel Onfray que la filosofía se olvidó de poner orden en su casa al querer “poner
orden y organización en las ciencias” (Kant). Evidentemente, esto no es
nada bueno para el ciudadano de la calle, que pretende comprender el pensamiento
filosófico ya que al existir diversas corrientes e ideologías debe elegir cual
es la mejor opción para sus intereses personales y de la comunidad en su
conjunto, esto añadido a la falta de formación previa, las contradicciones
entre filósofos y sus diferentes ideologías, se hace francamente difícil. Por
ello se llega al nihilismo generalizado de la sociedad.
Por ello afirmo que es necesario una definición urgente de la
filosofía y un posicionamiento consensuado y claro de cara a la consecución de una
sociedad más justa y equitativa para todos los habitantes del planeta.
Que difícil suele ser pensar de verdad, obviando la razón de la existencia en sí, de una especie "hecha para pensar", una especie que dista de la misma razón, que anhela y desea conocer la verdad... ¿Realmente existo?
ResponderEliminarQue buen artículo, Juan Antonio. Me siento en pañales pero entusiasmada por continuar explorando los senderos y rincones de este universo filosófico, emocionada, deseosa y feliz.
Gracias :)