Comunidad
filosófica
Queridos compañeros: En primer
lugar, espero y deseo que gocéis de buena salud, así como vuestras familias,
vuestro entorno más próximo, aquellas
personas que gocen de vuestro aprecio y amistad.
En segundo lugar, quiero
agradeceros el que hayáis aceptado mi invitación de acudir a este lugar que
tantos buenos recuerdos me traen a la mente.
En tercer lugar, rogaros que
como tantas veces, a través de estos años de convivencia (mucho más virtual que
física) compartáis vuestra sabiduría conmigo y así lograr que yo sea, seamos todos, más felices.
Por supuesto, como no podría ser
de otra forma, hago una llamada a todos los componentes de la comunidad
filosófica; pero, esperando que todos lo entiendan, y seguro que así será, me
gustaría tener un recuerdo muy especial para todos los componentes de aquel
primer grupo que hace ya varios años empezamos esta relación que yo no puedo
olvidar por los maravillosos ratos que he disfrutado.
Arancha, Janeyre, Rocío, Mª
Victoria, Silvia, Mª Inés, Juan Antonio, Alex, Javier, José, Ramón, Alberto. A
este pequeño grupo se fueron añadiendo en el devenir de los años otros con los
que también hemos compartido momentos muy entrañables; Teresa, Justino, Pilar,
David, Karla, Luis, Octavio, Ana, Irene, Gregorio, Antonio, Irma, Paco
Aguilera, Paco Vinagre, Laura, Bea, Álvaro, Tarupak, Facun, (y a todos los que me olvido, y que ruego me perdonen, ya
que son igual de importantes en esta comunidad). Y sin duda la invitación va
para todos los que acuden a las conferencias de Eduardo en la Universidad de
Tres Cantos.
Por supuesto que todo esto se lo
debemos, es lo que pienso, a una persona que a partir de haberlo conocido
cambió mi vida intelectual o cultural, enriqueciéndola mucho, abriéndome unas puertas y mostrándome unos
caminos que no conocía y que me han proporcionado experiencias especialmente
gratas (entre ellos haber tenido la oportunidad de conoceros a todos) y que
como le he dicho personalmente nunca le agradeceré suficiente; todos sabéis que
estoy hablando de nuestro Maestro: Eduardo.
Los tiempos que estamos viviendo
por causa de la pandemia, creo que son para poder reflexionar desde muchos
puntos de vista; yo apuesto por hacerlo en lo que repercute en nuestro vivir
diario. Es por esto, que el motivo de mi convocatoria es el que podamos ejercer
esta facultad que solo tenemos los Homo Sapiens-como bien nos define Harari- y
que no es otra cosa que la conversación. ¡¡Qué gran facultad y que olvidada la
tenemos!! Estamos, desde hace mucho tiempo, siguiendo eso que tantas y tantas
veces he leído o escuchado: “dejamos lo importante por lo urgente”. Y aquí me
viene a la memoria una frase de
Nietzsche: “Creo que los animales ven en
el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente
peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional,
al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz”. Y entonces la
pregunta es: ¿Qué hacemos? ¿Lo que dice Allan Perci ante la frase del filosofo? “Conviene que nos preguntemos qué
precisamos para realizarnos en la vida. Tal vez la felicidad dependa más de
quitarnos cargas de encima y vivir con sencilla naturalidad. Hay que ser más
animales”.
Desearía que esta conversación
versara sobre el acontecer diario de cada uno de nosotros; del discurrir de los
acontecimientos que se cruzan en nuestro camino (aunque ahora el camino sea muy
corto, porque para muchos de nosotros será de la cocina al comedor y al revés);
pero quizás en ese caminar nos encontremos con muchas cosas que, como decía
antes, las urgencias nos han impedido ver; la soledad del que no tiene a nadie;
el pasar 24 horas con tu pareja, tus hijos, tus familiares, como no lo habíamos
hecho nunca; que hacer con tantas horas sin aquellos partidos, aquellas
salidas, aquellos paseos, etc. etc; sin poder acudir a nuestro trabajo habitual
con el que disfrutábamos de la compañía de nuestros compañeros de tantos años.
Y así una lista interminable de cuestiones que habíamos pasado por alto hasta
que la dichosa pandemia nos obliga a mirar y a hacernos tantas y tantas
preguntas. ¿Y no es esto en lo que consiste la filosofía? Hagamos preguntas.
Queridos compañeros, filosofemos
todos juntos; planteemos nuestras ideas, nuestras dudas, nuestros acuerdos, nuestras discrepancias,
nuestras opiniones, nuestras preguntas…. En fin todo aquello que quieras
compartir con todos y que a la vez podamos intervenir con aquello que nos dice
Aristóteles y que parece que es una de las cosas más importantes, si no la más
importante, en la vida de un humano: la amistad.
Dándoos por anticipado mis más
expresivas gracias y mientras espero vuestras aportaciones, recibir un fuerte
abrazo de
Francisco.
Aplaudo la iniciativa de Francisco.
ResponderEliminarMe parece que es un lugar ideal para comenzar una reflexión, lo mundano.
Opino, que es así mismo el lugar más complicado, porque implica un acto de catarsis.
En lo personal mi catarsis empieza con la paternidad.
He escrito innumerables veces la paternidad como una bomba atómica que explotó en mi vida y arrasó todo.
Rutinas, placeres, proyectos, que se tuvieron que poner en pausa.
Tuve mi momento de epifanía un día regresando del trabajo a casa entren en la línea C4 l leyendo un fantástico libro de Carolina del Olmo que a grandes rasgos retrata lo que es la crianza hoy en día en estas sociedades narcisistas e individualistas.
Estos días además de recuperar a Epicuro también he recuperado esa otra lectura.
Estos días, ya desde algún tiempo,pero sin duda estos días estoy disfrutando de ser padre. No de ese rol de individuo que provee, sino de ese que juega y se divierte y ríe y empeña su tiempo en cosas como dar de comer a las hormigas, amasar plastilina, leer cuentos, dar caricias, en fin, jugar. ¿Porque a qué hemos venido aquí sino es para jugar un tiempo?
La crianza, es decir, la forma en la que cuidamos de nuestra prole es una parte fundamental de nuestra sociedad y hemos decidido que no va con nosotros. Hemos aceptado jornadas de 12 horas en los colegios y por supuesto en los trabajos, hemos decidido que las cosas se aprenden en el colegio y no en casa, hemos aceptado que se mediquen a los niños traviesos, hemos permitido que no podamos estar ahí mientras nuestros pequeños dan sus primeros pasos o expresan sus primeras palabras
Es una puta tragedia ser padre o madre en ese contexto y llena de miseria existencial a quien la vive como yo la viví, con esa certeza de que esto no es normal
Yo he tenido suerte, encontré un buen libro y después pude reducir mi jornada laboral un 40% para poder estar en casa y empezar a conocer a mi hijo que, después de 12 meses, “seguía sin enlazar con él”.
Pienso que de este encierro no saldremos de manera efectiva sino es a través de una reordenación de aquello que valoramos como necesario y aquello que se impuso como necesario.
Este aislamiento social vuelve evidente aquello que quedó encerrado en el ensordecedor ruido de unas vidas que se han organizado durante décadas de tal modo que la existencia misma de la persona se identifica solo si tiene valor en una sociedad de consumo, bien siendo consumida - la persona - o bien consumiendo, - acto de consumir - que se agota en sí mismo sin más recorrido que ese eslogan que decía comprar, usar, tirar.
Estos días mientras hablo con gente por telefono, hay una constante. Si son padres o madres, todos acaban quejándose de los deberes... todos ellos perciben el problema sólo que ubican - como yo ubicaba - mal la causa.
No es que la crianza sea exigente, siempre lo ha sido, pero se contaba con una red social, la tribu, que implicaba una corresponsabilidad pérdida.
Que lo niños nacieran con un pan debajo del brazo no era otra cosa que esas ollas de cocido y de sola , y esas gallinas y esos huevos que el vecino traía a casa con la intención de ayudar en días sin tiempo.
Seguimos sin tiempo para la crianza,porque el ejercicio mismo de la crianza implica la ausencia de tiempo para otras cosas, pero por el camino nos hemos llenado de grupos de gente en WhatsApp y Facebook a la vez que perdíamos la sopa y el cocido
Amigo Alejandro: lo primero que debo de hacer, y lo hago con sumo placer, es agradecerte de forma muy sincera tu respuesta a mi iniciativa, y que no pretende otra cosa que expresar nuestro vivir diario como una forma de confesarnos con nosotros mismos o, como tantas veces se ha dicho, dialogar con nuestros amigos y así poder hacer más ligera esa carga que puede habernos sobrevenido en estos tiempos.
ResponderEliminarMe encantan tus reflexiones- y no quiero que creas que es darte jabón, que si tenemos la suerte de conocernos más a fondo veras que no es esa forma de comportarme- porque creo que un análisis claro, sincero, inteligente, de lo que estás viviendo estos días, y que como deduzco de ellas te están sirviendo para ser mejor- no porque lo hagas mal o lo estuvieras haciendo mal- si no porque has dado un giro en tu manera de ver la vida que creo que es la corresponde a una persona inteligente. Paso a comentar algunas partes de tu escrito.
“porque implica un acto de catarsis.” “Rutinas, placeres, proyectos, que se tuvieron que poner en pausa.” En numerosas ocasiones a través de todos los años de mi vida- que son muchos- he repetido hasta la saciedad que, para mí, la profesión de padre es la más larga, fatigosa, poco o nada reconocida….etc etc que puede tener nadie. Cuando he hablado con algún amigo y se me ha quejado de que sus hijos le absorbían su vida, que no le permitían tener un rato libre, que no se podía permitir bajarse un rato al bar- que bien merecido lo tenía (según él)- que había tenido que renunciar a sus aficiones deportivas.. y así una larga lista, yo siempre respondía: “es que tu renunciaste a todo eso y más en el momento en que concebiste a ese ser” Y no con este argumento quiero negar la posibilidad de ejercer los derechos que tú tienes, pero si decirte que antes estás los derechos de esos seres, que sin ellos pedirlo, vinieron al mundo.
“¿Porque a qué hemos venido aquí sino es para jugar un tiempo?” Seguro que has leído muchas veces que el aspecto lúdico de los animales- y más el homo sapiens- es una base fundamental en el desarrollo de de su vida y de su cerebro, y con ello de su inteligencia, y una cosa para mí extraordinaria que es la relación con los demás seres de nuestro entorno, cercano o más lejano. Me viene a la memoria una recomendación que nos hacia nuestro profesor de pedagogía (por cierto una persona que nunca he olvidado y que nunca olvidare por su bien hacer) y que nos decía: “Cuando lleguen a su escuela, sea donde sea, al margen de las condiciones que encuentren (hace sesenta años no eran las mismas que hoy) lo que no debe de faltar es una buena cantidad de arena, sea en el lugar que sea de recreo, porque con ella desarrollará una de las partes más importantes de su labor pedagógica”. Nunca lo he olvidado Don Manuel.
“que se agota en sí mismo sin más recorrido que ese eslogan que decía comprar, usar, tirar.” Me viene a la mente bastantes autores que hacen referencia a esto; solo por citar a un par: Bauman y Múgica. Estoy convencido de que si se leyese más a mentes como estas, si en las escuelas, en todos los centros de estudio se concediera unas horas a reflexionar sobre ello, la humanidad sería otra, mejor, mucho mejor y estoy convencido que sobrarían todas las armas, tanto físicas como mentales, que hoy se utilizan para convertirnos, como tu muy bien defines, en unos seres que solo se dedican al consumo. ¡¡Qué distinto sería el mundo si cada día al empezar las clases se leyera y comentara un aspecto de los que nos regala ese gran cerebro, Nuccio Ordine, en esa joya que se titula “La utilidad de lo inútil”.
“Seguimos sin tiempo para la crianza, porque el ejercicio mismo de la crianza implica la ausencia de tiempo para otras cosas, pero por el camino nos hemos llenado de grupos de gente en WhatsApp y Facebook a la vez que perdíamos la sopa y el cocido”. Este tema tiene mucha “chicha” y si te parece, Amigo Alejandro, lo dejamos para mañana.
Mientras una vez más gracias por tu opinión y tu sabiduría.
Buenas noches.
Lo prometido es deuda. Por tanto, amigo Alejandro, quisiera hacerte un comentario sobre lo que para nuestra vida tan moderna representan las nuevas tecnologías. Y lo que yo opino sobre ellas.
ResponderEliminarDesde que me jubilé, van a hacer casi 20 años, me dedico, de forma “profesional”, a impartir talleres de “Informática para Mayores”, que es como se llama una asignatura-no curricular- en un colegio para mayores de Zaragoza que es donde resido.
Esta aventura, fascinante para mí, empezó, como te comentaba, cuando me jubile. Como tantas y tantas personas piensan al jubilarse yo me dije: Esta es la ocasión para dedicarme a todas esas cosas que siempre quise hacer pero con el trajín de la vida laboral no había podido desarrollar. Cerca de donde vivo, casi a las afueras de la ciudad, existe un parque (con una historia más bien curiosa, que quizás algún día cuente) que en el interior del mismo hay unos edificios regentados por la Instituciones regionales: Gobierno de la Comunidad y Ayuntamiento Municipal. En dos de ellos se sitúan unas instalaciones municipales: el “Centro de Convivencia para Mayores” y en el otro la “Biblioteca Municipal Manuel Alvar”. Dentro de las faenas que realizaba diariamente, el ir a la biblioteca constituía un placer que nunca había podido experimentar.
Un día, un vecino me comentó que había hablado con la Directora del Centro y me dijo que quería hablar conmigo. En principio me extrañó, puesto que yo no la conocía, pero siguiendo el recado me acerqué hasta su despacho y hable con ella. Me comento que le habían hablado de mí y que quería que yo me integrara en el Centro como voluntario. Sorprendido le pregunte cual podía ser la labor que podía desarrollar y me dijo:”Desde hace un tiempo, cada día más llegan a mi despacho más y más socios pidiendo que deseaban- sobre todo por la presión de hijos y nietos- adquirir conocimientos en torno a eso tan moderno que era la informática”. Y así fue como al salir de aquel despacho me había convertido en un “profesional” del voluntariado. Aquella señora de aspecto frágil, delgada, de corta estatura, pero con unos redaños como pocas veces he visto- y que a través de los años de convivencia con ella, me “secuestro” para algo que no conocía pero que se convirtió en una de las facetas más interesantes y felices de mi vida- fuera del hogar- y que a día sigo ejerciendo. De esta experiencia, si tuviera el tiempo, y sobre todo el talento para poder hacerlo, podría escribir un libro de bastantes páginas.
Y tu Alejandro, te preguntarás a que viene el darte la brasa con esta historia. Cuando leí el último párrafo de tu experiencia, no pude dejar de pensar en esta vivencia mía, ya que en estos momentos (bueno, cuando esta pandemia nos lo permita) volveré al colegio con mis “niños” y seguiremos luchando para adaptarnos a esas novedades que nos trae a diario la informática, y en particular a esa desgracia maravillosa que son el “GUASAR” y el “FACEBUK”. Y ante este oxímoron tú te dirás: Este Francisco está peor de lo que me imaginaba.
Pero para no hacerme más pesado de lo que soy, te pido permiso para dejar la explicación para mañana; además debo decirte que el señor Sandel me está llamando desde el otro extremo del escritorio, porque lo tengo abandonado hace unos días.
Recibe un cordial saludo.
Francisco, gracias por tus palabras.
ResponderEliminarAcerca de los GUASAR y FACEBUK.
No niego su utilidad como herramienta de comunicación, sino que este tipo de relaciones llegan sustituir - evidentemente no son la causa, la causa es la atomización de la sociedad - a las relaciones verdaderas -¿se puede usar esa expresión? - y sólo cuando la ficción desaparece y se hace evidente aquello que venía a sustituir - la necesidad del contacto físico con el otro - es cuando nos damos cuenta que, ese tipo de relaciones que se crean al calor de esas herramientas, no sirve.
Es decir, podemos decir que servían mientras no servían para nada, en el momento que una sopa - para citarme a mí mismo jejeje - se volvía necesaria , la ficción se hacía insoportable y nos llega con toda la intensidad posible la certeza de que nuestras existencias ricas en comunicación carecen de una comunidad real a la que acudir.
Yo también me dispongo a leer un poco JUSTICIA. Brillante libro.