jueves, 10 de marzo de 2016

Aunque sé que es un “topicazo”, quiero caer en él y explicar porque.
El pasado sábado día 5, fue para mí un día “histórico”, por varias razones. En primer lugar, estrenamos un nuevo espacio de encuentro que nos facilitó una compañera; un sitio agradable, recién montado, suficientemente aislado para poder debatir nuestros temas, con un servicio esmerado… en fin un sitio para repetir.
Pudimos volver a abrazar a nuestros viejos-jóvenes camaradas, intercambiar noticias personales (alguna maravillosa), sentir el roce de la piel, que para mí es lo más precioso que podemos tener los seres humanos.
Conocer en persona a algún compañero que solo habíamos contactado “on-line” y que confirmó –e incluso supero-en persona la imagen que me había formado de él.
Qué decir de las nuevas incorporaciones, sino que con su presencia e intervenciones en el encuentro,  hicieron que nuestro árbol se enriqueciera con estas nuevas ramas, que como dejaron ver, ya dieron y seguirán dando unos sabrosos frutos de los cuales todos podremos disfrutar.
Por supuesto decir, una vez más, que todo este entramado, este sin par árbol, está sostenido por ese tronco fortísimo (y no solo metafórico) y a la vez sensible, con esa capacidad de “enamorar” a todo el mundo, que es nuestro querido maestro Eduardo, al que, una vez más, quiero agradecer toda su dedicación, a todos, por supuesto, pero que desde siempre ha tenido conmigo. Gracias.
Queridos amigos: que es para mí un honor el poder formar parte de este grupo excepcional, es algo que recuerdo y disfruto todos los días.
Recibir mi más cariñoso abrazo… y hasta siempre.



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