Aunque sé que es un “topicazo”,
quiero caer en él y explicar porque.
El pasado sábado día 5, fue para
mí un día “histórico”, por varias razones. En primer lugar, estrenamos un nuevo
espacio de encuentro que nos facilitó una compañera; un sitio agradable, recién
montado, suficientemente aislado para poder debatir nuestros temas, con un
servicio esmerado… en fin un sitio para repetir.
Pudimos volver a abrazar a
nuestros viejos-jóvenes camaradas, intercambiar noticias personales (alguna
maravillosa), sentir el roce de la piel, que para mí es lo más precioso que
podemos tener los seres humanos.
Conocer en persona a algún compañero
que solo habíamos contactado “on-line” y que confirmó –e incluso supero-en
persona la imagen que me había formado de él.
Qué decir de las nuevas
incorporaciones, sino que con su presencia e intervenciones en el
encuentro, hicieron que nuestro árbol se
enriqueciera con estas nuevas ramas, que como dejaron ver, ya dieron y seguirán
dando unos sabrosos frutos de los cuales todos podremos disfrutar.
Por supuesto decir, una vez más,
que todo este entramado, este sin par árbol, está sostenido por ese tronco fortísimo
(y no solo metafórico) y a la vez sensible, con esa capacidad de “enamorar” a
todo el mundo, que es nuestro querido maestro Eduardo, al que, una vez más,
quiero agradecer toda su dedicación, a todos, por supuesto, pero que desde
siempre ha tenido conmigo. Gracias.
Queridos amigos: que es para mí
un honor el poder formar parte de este grupo excepcional, es algo que recuerdo
y disfruto todos los días.
Recibir mi más cariñoso abrazo…
y hasta siempre.
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