viernes, 27 de febrero de 2015

Hola a todos: Animado por el poema de nuestra querida amiga SILVIA, a la que, aprovechando la ocasión, le mando un cariñoso y respetuoso beso, cuelgo un  poema que también va de amor. Ojala os guste.

Qué doloroso es amar…

¡Qué doloroso es amar…
y no poderlo decir!
Si es doloroso saber,
que va marchando la vida
como una mujer querida,
que jamás ha de volver.
Si es doloroso ignorar,
donde vamos a morir;
¡más doloroso es amar…
y no poderlo decir!

Triste es ver que la mirada,
hacia el sol levanta el ciego;
y el sol la envuelve en su fuego
y el ciego no siente nada.
Ver su mirada tranquila,
a la luz indiferente
y saber que eternamente,
la noche va en su pupila
bajo el dosel de su frente.
Pero si es triste mirar
y la luz no percibir;
¡más doloroso es amar…
y no poderlo decir!

Conocer que caminamos,
bajo la fuerza del sino;
recorrer nuestro camino
y no saber dónde vamos.
Ser un triste peregrino,
de la vida en los senderos,
no podernos detener,
por ir siempre prisioneros,
del amor o del deber.
Mas si es triste caminar
y no poder descansar
más que al tiempo de morir;
¡más doloroso es amar…
y no poderlo decir!

Vivir como yo soñando,
con cosas que nunca vi;
y seguir, seguir andando,
sin saber por qué motivo
ni hasta cuándo.
Tener fantasía y vuelo,
que pongan al cielo escalas
y ver, que nos faltan alas,
que nos remonten al cielo.
Más si es triste no gozar,
lo que podemos soñar;
no hay más amargo dolor,
que ver el alma morir,
prisionera de un amor
y no poderlo decir.

Joaquín Dicenta


A JUAN ANTONIO

Querido Juan Antonio; desde el aprecio que te tengo, me atrevo a criticarte, siempre en positivo, tu “granito de arena”.
Como dices en tus palabras, “sé que estoy siendo muy pesimista”, noto un tono que estoy seguro que no es el habitual en ti, pues te tengo por una persona reflexiva, inteligente, razonable y razonadora. Estoy seguro que cuando escribiste esto no estabas en tu mejor momento.
Dices: “Cuantas barbaridades no se han hecho….” Pero yo te desafío a que amplíes tus recuerdos y seguro que encontrarás en ellos algún hecho estupendo que fue consecuencia de un acto de amor. Yo estoy convencido que hay más de los buenos que de los malos.
“El amor al poder” añades. Esto solamente es para los malos, que es cierto que son los que más se ven, pero que no son mayoría. Y te diré más: son malos y solo quieren el poder porque nosotros les dejamos, porque se lo consentimos, por nuestra falta de acción. Porque, siento darte en esto la razón, nuestro egoísmo nos impide unirnos para decirles basta.
“Se desvanece en la rutina…..” Hay quien opina que sin rutina la vida sería demasiado imprevisible e incluso peligrosa. Si todos los días tuviésemos que aprender a vivir, no podríamos soportarlo; para esto la rutina viene bien. Estoy contigo en que si solo hay rutina la vida puede caer en el aburrimiento y esto es peligroso. Pero convendrás conmigo que el aburrimiento también es un estimulo para que cada día busquemos algo distinto algo que salgamos del mismo y logremos que nuestra vida en pareja valga la pena. Recurro, como tantas veces, a Comte-Sponville: “Una pareja feliz no es una pareja en la que nunca nos aburrimos; es una pareja en la que el aburrimiento es la excepción, no la regla, donde nos aburrimos mucho menos entre dos, que solos o con los demás”. (pág. 66)
Preguntas: “Que dura el amor hecho un arte en un mundo como el nuestro”. Yo te contestaría que dependerá del “arte” que le demos a ese arte. Porque si es un arte como el de tu paisano Sorolla o el del mío Goya, tendremos para muchos siglos. Entonces quizás deberemos plantearnos si debemos de ser unos “artistas” tan buenos como los del ejemplo para que nuestro amor sea eterno.
Citas a Nietzsche y creo que de la misma forma o muy parecido a como lo hago yo en múltiples ocasiones. La frase que yo cito es: “Antes de casarte, pregúntate: ¿seré capaz de conversar bien con esta persona hasta la vejez? El resto es pasajero en el matrimonio”. Como digo en la nota que he enviado al grupo, para la próxima reunión, si algo puedo aportar es mi larga experiencia, y esta me dice que lo que dice Nietzsche es verdad. Con el tiempo casi todo se pasa; pero si te puedes sentar en la mesa camilla, uno frente a otro; si puedes salir de casa y dar un largo paseo, y puedes conversar, creo que puedes ser feliz, sin echar en falta aquellas otras cosas que en el pasado te parecieron importantes. ¡Lo peor es el silencio! O que lo que digas, no lo digas con mucho amor.
Querido amigo: basta de darte la vara y disculpa si me metí en un terreno al que no había sido llamado, pero como te decía al principio lo he hecho desde mi aprecio hacia ti. Y para terminar quiero traer a colación una reflexión de una Psicóloga a la que admiro, Patricia Ramírez y que dice:
Convénzase de que merece ser feliz. ¿Por qué tiene esa idea absurda de que en esta vida estamos para sufrir? Estamos para disfrutar y para sacarle todo el jugo que se pueda. Hay personas a quienes les da miedo ser felices. Tienen la creencia completamente irracional que relaciona este sentimiento con sentirse culpables y atraer las desgracias. Un pensamiento del tipo “estoy tan feliz que algo malo tiene que llegar”. Estas ideas les llevan a frenar su estado de bienestar, por miedo a tentar a la mala suerte y que se pongan enfermos o se muera alguien o pierdan el trabajo. No hay una relación directa entre disfrute y que vengan mal dadas. Lo cierto es que la vida trae buenos y malos momentos, no siempre controlables por nosotros. Así que es normal encontrarse con piedras y dificultades en el camino, pero no son la consecuencia de que seamos felices, sino de que se tienen que vivir y nos pasan a todos, vienen en el reparto de la vida. Hay que buscar y provocar nuestros estados de paz y felicidad personales.
La felicidad no se compra, sino que se deleita en cada momento de nuestra vida. Deje de invertir en cosas y hágalo en tiempo, risas, cenas, una buena copa de vino, disfrutar de la amistad, de un café, de una llamada de teléfono relajada, de un paseo, de los detalles que se le escapan buscando la felicidad en el mapa del tesoro. Claro que podría estar mejor de lo que está, usted, su vecino y yo también. Pero pensar en ello le limita. Disfrute lo que tiene y no deje de esforzarse para seguir viviendo experiencias”.
Recibe un fuerte abrazo


martes, 24 de febrero de 2015

Os dejo un hermoso poema de una de Rosalía de Castro.

MARGARITA

1

¡Silencio, los lebreles
de la jauría maldita!
No despertéis a la implacable fiera
que duerme silenciosa en su guarida.
¿No veis que de sus garras
penden gloria y honor, reposo y dicha?

Prosiguieron aullando los lebreles...
-Los malos pensamientos homicidas!-
y despertaron la temible fiera...
-¡la pasión que en el alma se adormía!-
Y ¡adiós! en un momento,
¡adiós gloria y honor, reposo y dicha!


2

Duerme el anciano padre, mientras ella
a la luz de la lámpara nocturna
contempla el noble y varonil semblante
que un pesado sueño abruma.

Bajo aquella triste frente
que los pesares anublan,
deben ir y venir torvas visiones,
negras hijas de la duda.

Ella tiembla..., vacila y se estremece...
¿De miedo acaso, o de dolor y angustia?
Con expresión de lastima infinita,
no sé qué rezos murmura.

Plegaria acaso santa, acaso impía,
trémulo el labio a su pesar pronuncia,
mientras dentro del alma la conciencia
contra las pasiones lucha.

¡Batalla ruda y terrible
librada ante la víctima, que muda
duerme el sueño intranquilo de los tristes
a quien ha vuelto el rostro la fortuna!

Y él sigue en reposo, y ella,
que abandona la estancia, entre las brumas
de la noche se pierde, y torna al alba,
ajado el velo..., en su mirar la angustia.

Carne, tentación, demonio,
¡oh!, ¿de cuál de vosotros es la culpa?
¡Silencio...! El día soñoliento asoma
por las lejanas alturas,
y el anciano despierto, ella risueña,
ambos su pena ocultan,
y fingen entregarse indiferentes
a las faenas de su vida oscura.


3

La culpada calló, mas habló el crimen...
Murió el anciano, y ella, la insensata,
siguió quemando incienso en su locura,
de la torpeza ante las negras aras,
hasta rodar en el profundo abismo,
fiel a su mal, de su dolor esclava.

¡Ah! Cuando amaba el bien, ¿cómo así pudo
hacer traición a su virtud sin mancha,
malgastar las riquezas de su espíritu,
vender su cuerpo, condenar su alma?

Es que en medio del vaso corrompido
donde su sed ardiente se apagaba,
de un amor inmortal los leves átomos,
sin mancharse, en la atmósfera flotaban.


Sedientas las arenas, en la playa
sienten del sol los besos abrasados,
y no lejos, las ondas, siempre frescas,
ruedan pausadamente murmurando.
Pobres arenas, de mi suerte imagen:
no sé lo que me pasa al contemplaros,
pues como yo sufrís, secas y mudas,
el suplicio sin término de Tántalo.

Pero ¿quién sabe...? Acaso luzca un día
en que, salvando misteriosos límites,
avance el mar y hasta vosotras llegue
a apagar vuestra sed inextinguible.

¡Y quién sabe también si tras de tantos
siglos de ansias y anhelos imposibles,
saciará al fin su sed el alma ardiente
donde beben su amor los serafines!

domingo, 22 de febrero de 2015

Ricardo escribe sobre el amor.

El Amor

El amor, es una fuerza de la Naturaleza que a ninguno nos deja indiferentes. Cuando reflexionamos sobre el amor nos encontramos al amor mezclado con muchos ingredientes como: el sexo, los celos, la posesión, el alejamiento de nuestra soledad radical (como diría Ortega y Gasset entre otros).

El amor tiene la característica de meter dentro de nosotros lo que nos agrada, igual que su contrario el odio, tiene la característica de sacar de nosotros lo que nos desagrada. Esto me hace pensar, que tanto el amor como el odio son los extremos de una misma cuerda, en la que nuestra actitud ante estos sentimientos es determinante, puesto que tanto el amor como el odio se da en nuestras relaciones con las personas y las cosas, como sentir amor a la vida, amor a la sabiduría, amor a nuestra pareja ... y eso mismo me hace pensar que aún estando condenados a nuestra subjetividad o a la soledad radical, necesitamos estar en armonía con nuestro entorno. Si nuestra pareja o un amigo está en dificultades nos entristecemos y si está en un momento favorable nos alegramos, con lo cual pienso que tanto el amor como el odio están entremedias de ambos dos (sujeto - objeto) y el sentimiento fluye armoniosamente en tanto en cuanto no interfiramos.

Según Erich Fromm en su libro el arte de amar, dada nuestra separatidad, el acto sexual nos alivia de esa angustia de separatidad, por un breve tiempo que se repite cíclicamente y, considera que el amor es un arte. En su análisis concluye con algunos elementos importantes del amor: (respeto, cuidado, responsabilidad) y nos invita a la práctica para dominar este arte. Pero también hay que tener en cuenta que el sexo es una artimaña que nos tiende la Naturaleza para perpetuarse.

Pienso que el amor de pareja puede tener fecha de caducidad aunque tengamos en cuenta el respeto, cuidado y responsabilidad, puesto que el amor es un sentimiento que se da entre (sujeto-objeto) y el hombre está en un proceso de evolución constante. Quiero decir con esto que si la pareja no evoluciona convergentemente (en sus gustos y disgustos) habrá un momento de ruptura, o de compañía en soledad por conveniencia económica u otro tipo de conveniencia, puesto que la comprensión y complicidad desaparecerán, es más pienso que aunque a tu pareja le des todo, no funcionará en tanto en cuanto no le des lo que esa persona necesita y nos veremos en la situación de que el amor es una fuente de sufrimiento ya que el deseo continua, pero esa experiencia amorosa en uno de los dos ha desaparecido, con lo cual tenemos que renunciar al deseo con esa persona y será la causa del sufrimiento.

Pienso que al amor no le gusta que lo manoseen, por eso cuando queremos poseer el objeto amado
la sensación tan agradable que sentimos del amor desaparece, pienso que hay que amar el objeto tal y como se da, sin interferir para que fluya nuestro sentimiento serenamente, tenemos el ejemplo de los celos que todo lo distorsiona.


Me gusta una canción de Serrat que dice: “De vez en cuando la vida toma conmigo café y está tan bonita que da gusto verla y hay que andarla de puntillas para no romper el hechizo”. Pienso que el amor nos hechiza siempre y cuando no interfiramos y le dejemos ser, mientras él quiera ser. Es como si el amor tuviese autonomía propia.


Pienso que el amor y su otro aspecto la amistad, tienen ciertos ingredientes comunes: en función de las coincidencias entre los gustos y disgustos de cada cual y, cuando estos coinciden en abundancia con una persona, las posibilidades de amor y de amistad sincera son muy altas.

Ricardo




miércoles, 18 de febrero de 2015

El Amor

Buenos días queridos amigos todos y querido Eduardo
A pesar de no estar muy activa, sigo con interés todas vuestras aportaciones y aunque no vaya a poder participar in situ en la reunión propuesta, no puedo dejar de plasmar mi pensamiento acerca del Amor. Si bien no sabría definirlo, su sola presencia ya me basta para comprender y su ausencia me empuja a mirar más hondo, con mayor profundidad,  hasta poder deshacer las capas que me impedían sentirlo. No hablo, por supuesto, del amor constreñido en una forma, aunque en este mundo toda nuestra realidad se expresa a través de alguna forma.
El Amor... aquello que nos mueve, aquello que empuja nuestro desarrollo personal, espiritual. Podríamos decir, incluso que es la energía que subyace a todo. Aunque, claro, en este punto cabría hacerse la pregunta ¿qué pasa con todo lo que identificamos de injusto, cruel,..? ¿Dónde está el amor ahí?
El Amor siempre está, esta es mi respuesta tajante. Presencia infinita y eterna como energía vital que me invita a seguir vivo, a buscar la felicidad, a buscar mi bien y he aquí la cuestión, ¿qué entendemos por bien?
Creemos que el amor es ese sentimiento romántico o la dedicación de una madre o… vete tú a saber cuántas diferentes formas culturales podemos hallar. Sin embargo, el amor no es positivo ni negativo en un sentido moral, no es esto o aquello aunque así se nos manifieste, es pura energía vital. Energía que nos sostiene, que nos motiva, es fin y principio a la vez.
Pero claro, el Ser humano como ser dual siempre se mueve entre lo blanco y lo negro, entre lo bueno y lo malo, saltándose los matices que existen entre uno y otro extremo. Y, sobre todo, con dificultad para saltar más allá de la dualidad.
No me quiero dispersar… Decía con anterioridad que es el Amor el que me guía hacia mi propio bien y que la cuestión estriba en qué entiendo yo por mi bien. Aquí entran en juego falsas creencias, errores de visión que me hacen pensar que mi bien está donde realmente no está pero la fuerza con que llevo a cabo todo esto, a pesar del error me llega del Amor. Un Amor que no está afuera, que no me lo da nadie ni nadie me lo quita, un amor que viene conmigo, un amor que soy yo cuando sé quién soy yo (o cuando dejo de saberlo), cuando miro profundo. El amor también está más allá de mí  mismo, abarcándolo todo,  lo que es y lo que aún no es.
El Amor esa energía que nos lleva a superar la separación y buscar la Unidad.
Y con todo, el Amor está más allá de cualquier palabra.
Un gran abrazo.
Silvia


martes, 17 de febrero de 2015

El amor y el arte de amar o el amor fuente de placer y de dolor.

El amor.
Cuantas barbaridades no se han hecho bajo el lema del amor, amor a un Dios, a una mujer, a un país, etc. Desde el mas insignificante de las disputas a guerras. El amor al prójimo nunca existió todo se hizo por el amor del ego personal y el amor al poder.
Solo un amor perdura en el ser humano; el amor al poder.
El amor al prójimo pronto se olvida, el amor a la persona, que vimos perfecta para nosotros se desvanece en la rutina diaria por no haber sabido mantener la llama que nos prometimos mantener viva durante toda nuestra existencia.
Y nos encontramos en la encrucijada de decidir sobre el camino a seguir, pero el miedo a la soledad nos impide analizar y reflexionar mejor sobre como volver a la felicidad perdida, en otros casos la falta de independencia nos prohíbe, siquiera, plantearnos una salida airosa a lo que ya es imposible reconducir, en cual caso nos acomodamos a una vida rutinaria y monótona que no aporta nada a nuestra existencia, pero que se prefiere a comenzar una nueva lucha de subsistencia a la soledad o a la falta de medios. Nunca habrá felicidad en estas personas.

El arte de amar...
Yo estoy convencido que si consideramos el amor como un arte, podremos disfrutar mejor de nuestra pareja y ella sentirá la sinceridad de nuestros sentimientos, gozaremos de una felicidad inconmensurable.
Pero... ¿es el amor un sentimiento eterno hacia una misma persona? o ¿es mas bien un sentimiento perecedero y con un tiempo de caducidad muy corto?
Por mi experiencia vivida y lo visto a mi alrededor el amor se vuelve acomodo, la única solución posible es vivir constantemente enamorado, y eso es imposible.
¿Que dura el amor hecho arte en un mundo como el nuestro? Seguramente lo que dura el dinero o el bienestar y cuando la vida en pareja se vuelve tedio.
Se que estoy siendo muy pesimista pero es la realidad que encontré, y estoy viendo a mi alrededor.

Cuantos fiascos nos hubiésemos evitado, si efectivamente lo primero que hubiésemos hecho es preguntarnos lo que nos propone Nietzsche. Hay tantas cosas secundarias en la pareja que anteponemos a lo que realmente importa: La comunicación diaria y compartida.
Yo uno de ellos 

Personalmente, creo firmemente que si existe la no comunicación. Lo que existe es un acomodamiento tal que nos da igual lo que tenemos mas cercano, y dentro de esta relación vivimos como autómatas, viviendo con nuestras necesidades mas básicas, en cuanto a lo que se comparte con el otro/a.
Subsistimos en una relación como esta por necesidad, por no poder independizarse del otro/a por causas económicas, por los hijos, etc...

Los humanos nos acomodamos muy pronto a la nada, mientras tengamos nuestras necesidades, económicas medio cubiertas.

sábado, 14 de febrero de 2015

EL AMOR

¡¡Una vez más nuestro querido maestro nos estimula con un nuevo reto!! Hablar de un gran tema. Aunque en esta ocasión yo creo, modestamente, que es el TEMA, así con mayúsculas.

Porque ¿ha habido alguien a través de la historia que no haya hablado del amor?  Me atrevería a decir que no; y no solo los hombres que han dejado su recuerdo, sino cualquier ser humano que en el mundo han sido.

 A partir de aquí, si recopilásemos todos los textos que se han escrito a través de los tiempos sobre el amor, creo que formaríamos una de las más, sino la más grande, biblioteca del mundo.

Para no perderme en el infinito mundo del amor, me gustaría centrarme en un aspecto del mismo: el de la pareja; en el que tengo, no un conocimiento exacto del mismo, pero si una larga experiencia (55 años de relación)

¿Caben en este caso concreto, los tres aspectos del amor del que nos habla el autor-Comte-Sponville- en sus obras sobre el tema? Nos muestra: Eros o el amor pasión; Philia o la alegría del amor y Agape o el amor sin orilla. Veámoslos.

Para el primero, Eros, hace que nos remontamos en el tiempo y leemos a Platón, cuando en el Banquete, pone en boca de Aristófanes: “eso es el amor: el deseo de llegar a ser uno solo de dos, juntándose y fundiéndose con el amado”. Sin embargo, el autor, en las siguientes páginas nos argumenta, a través de cuatro características principales, que esto es mentira. A tal extremo llega, que termina sus argumentaciones con la frase:”es un cuento chino”. Pensando que este amor se centra en la pasión y en el deseo, principalmente en el sexual, coincidiría con el autor en que este tipo de amor tiene un recorrido no largo, salvo que el sujeto al que se dirige sea distinto. Pero si dejamos atrás este periodo de pasión y deseo y miramos al futuro de la pareja, podemos pensar en que el ideal de la misma sea coincidir en mil facetas distintas de la vida en común hasta llegar a ser “dos en uno solo”. Claro que para esto quizás deberíamos de considerar los otros aspectos del amor.

Así llegamos al capítulo 2 donde aparece Philia o la alegría de amar. Empieza diciendo: “El segundo nombre griego para el amor es philia. ¿Qué significa? Un amor, por supuesto, o varios, pero en ningún caso la pasión amorosa”. Y sigue un poco más adelante: “Pues philia, en griego, es amistad”. Es aquí donde yo quería centrar mi idea de amor en pareja. Que cuando han pasado tantos años, que han pasado ya el ardor sexual, la pasión de los primeros momentos, puede quedar el deseo de alcanzar la felicidad en “la amistad conyugal” a la que refiere con estas palabras: “Les queda la alegría de amar, y de ser amados. Es lo que llamamos una pareja feliz; más o menos feliz, es decir, feliz. Pueden tener sus momentos de tedio, como todo el mundo, sus momentos de tristeza o de cólera, pero menos frecuentes y menos fuertes que sus momentos de alegría, de placer, de amor o de humor, de confianza y de confidencia, de potencia y de dulzura, de deseo y de diversión, de júbilo y de emoción, de ternura y de sensualidad…..Aprenden juntos a alegrarse de lo que es, de lo que son el uno para el otro, el uno por el otro, de ese amor en ellos que es como una fuente “apartada de sus abismos”, a la que no le importa el océano, más fuerte que la sed”. Reafirma esta idea cuando nos dice:”La vida es más fuerte que el sueño. Lo que nos enseña en este caso es que, para los amantes, hay vida después de la pasión, y que una pareja feliz que dura en el tiempo es incluso más amor, o un amor más autentico, que la loca exaltación del principio (porque queremos al otro, y no las ilusiones que nos hacíamos sobre él), es más alegría, más placer (incluso en nuestra vida erótica: con frecuencia el placer necesita tiempo, crece con el conocimiento, del otro y de uno mismo, con la intimidad compartida, y prolongada) y, por último, más verdad” . Termina este capítulo con unas frases que me gustan mucho: “Más vale gozar y alegrarse de lo que se tiene que echar en falta lo que no se tiene. Más vale amar lo que conocemos que soñar con lo que amamos. Es la verdad de la pareja, cuando ésta es feliz, y del amor, cuando este es verdadero”. 

Y así llegamos al último aspecto: Agape o amor sin orilla. En la faceta desde la que pretendo centrar mi opinión, cito de nuevo a Comte-Sponville en el apartado “Dulzura y caridad en la pareja”: “Por último, el tercer y último ejemplo: la pareja, cuando los amantes son capaces de caridad. En una pareja feliz, y eso es lo que da la razón a Spinoza, la alegría de uno alimenta la alegría del otro, que a su vez se alimenta de aquella, con lo que ambos consiguen existir más. Sin embargo hay que reconocer que en algunos momentos el otro, a base de existir cada vez más, a base de estar más presente, feliz, poderoso, tan amante a su manera (tan posesivo y devorante: eros; tan expansivo y feliz: philia), acaba siendo un poco invasivo: ocupa tanto espacio que ya no tenemos suficiente para poder existir libremente, tranquilamente, apaciblemente. Esto es cierto sobre todo en aquellos momentos de fatiga, debilidad o tristeza: cuando existe menos”. Para reafirmar estos conceptos, el autor cita a otro gran filosofo, Adorno, quien en su “Mínima moralia” escribe lo siguiente: “Serás amado el día que puedas mostrar tu debilidad sin que el otro se sirva de ella para afirmar su fuerza”.

Esto último me hace recordar una entrevista que le hicieron a José Antonio Marina, y en la que en el transcurso de la misma le dijo al entrevistador que para estar bien en su casa, como pareja, necesitaba una habitación. El entrevistador mostró una cierta extrañeza, y le dijo que bien tendría más de una habitación en su casa, a lo que Marina le aclaro: que lo que quería decir, era que lo que cada uno de nosotros necesitamos en nuestra vida es una “habitación nuestra” un espacio en el que podamos y debamos ser nosotros, tener nuestra soledad, nuestra intimidad. Cuando se la escuché, me vino inmediatamente a la mente la palabra que he dicho –y sigo diciendo muy a menudo- que para mí es la más importante: respeto. Creo que si todos y cada uno de nosotros la tuviera en cuenta en cualquier faceta del convivir diario, el mundo sería completamente distinto y por supuesto mucho mejor.

Para terminar, querría aludir a otro gran sabio español, Ortega y Gasset, al que citamos muy a menudo por aquella frase suya que dice: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Y si lo traigo a colación aquí, es porque, si tuviésemos en cuenta esto en nuestra convivencia de pareja, tendríamos que pensar en la circunstancia de cada uno: opiniones, creencias, cultura, entorno, vivencias, sentimientos, deseos, ilusiones, educación, lugar de nacimiento, entorno social, en fin aquellas mil facetas personales (nuestras circunstancias) que nos hacen distintos, pero que si aprendemos a respetarlas, seguro que contribuirán a enriquecernos mutuamente.


Esforcémonos en conseguirlo para llegar a ser felices.

jueves, 12 de febrero de 2015

¿Qué entendemos por amor?

El amor es difícil de definir. Con la palabra amor describimos el vínculo afectivo existente entre personas, pero el uso de la palabra amor es mayoritariamente utilizado para las relaciones de pareja.
Stemberg sostiene que el amor tiene tres componentes básicos: intimidad, pasión y decisión-compromiso.
Con intimidad nos referimos a todo aquello que fomenta la proximidad, el vínculo y la conexión entre personas, el deseo de procurar el bienestar de la persona amada y sentirse feliz con ella.
La pasión hace referencia al deseo de unión con la otra persona, la sexualidad es una parte muy importante de la pasión.
Decisión-compromiso es un componente con dos aspectos, uno a corto plazo, la formación de la pareja y otro la decisión de continuar la relación a través del tiempo.
De estos componentes la pasión es el elemento menos estable y por el que se tiene poco control sobre la cantidad de excitación emocional que nos despierta la otra persona.
Es normal que la intimidad y la decisión-compromiso aumenten con el paso del tiempo mientras que la pasión disminuye.

De la combinación de estos tres componentes surgen distintas clases de amor:
Agrado, cuando solo hay intimidad. Normalmente se define como amistad.
Encaprichamiento o amor a primera vista: no existe ni intimidad ni compromiso.
Amor vacío: no existe pasión ni intimidad pero existe compromiso. Puede verse en los matrimonios de conveniencia, por el cuidado de los hijos o por intereses económicos.
Amor romántico: existe pasión e intimidad pero no hay un compromiso. Es el tipo de amor de las novelas y las películas.
El amor compañero, una combinación de intimidad y compromiso, suele existir en las parejas de muchos años de relación en la que la pasión ha ido disminuyendo pero aún existe una vinculación emocional.

El amor pleno: cuando se dan los tres componentes, intimidad, pasión y decisión-compromiso.

El erotismo.

El erotismo según Comte-Sponville.
(Extracto del capítulo 3 de us libro Ni el sexo ni la muerte. Texto para debatir en la próxima reunión).
Ni el sexo ni la muerte son lo propio del hombre. Pero solamente los humanos, parece ser, pensamos sobre los problemas que la mortalidad y la sexualidad nos plantean. De ahí las religiones y la moral, la metafísica y el erotismo.
Que erotismo y moral están relacionados (al menos tanto como metafísica y religión), es evidente. La sexualidad nos confronta con el otro, en aquello que el otro tiene de más íntimo, de más frágil, de más desnudo; yes también en la relación con el prójimo donde surge esencialmente la moral. Siempre me ha parecido cuestionable, además de difícil de pensar, que tengamos deberes para con nosotros mismos. Pero que tenemos deberes con el prójimo, o bien que no todo está permitido con respecto a los demás, es una evidencia, y es aquí donde empieza la moral. Y donde se acaba la inocencia .
Hay como un punto ciego o cegador en la sexualidad humana: es el querer apropiarse del otro como una cosa y su cuerpo, de hecho, es una cosa, aunque animada), aun cuando sepamos que no es una cosa, o que no solo es eso ni sobre todo eso (si no, no habría nada erótico en su posesión). El angelismo, en este ámbito, es tan ridículo como la demonización. ¿Condenar el sexo? Es condenarse a sí mismo, y a toda la humanidad. Pero entonces, ¿solo hay que ver en ello un agradable pasatiempo? «¿Cómo es posible -se pregunta Diderot- que un acto cuya meta es tan solemne, y al que la naturaleza nos invita con la atracción más poderosa, el más grande, el más dulce, el más inocente de los placeres se haya convertido en la fuente más fecunda de nuestra depravación y de nuestros males?» Y es que la meta, las más de las veces, no tiene nada de solemne (Diderot piensa en la procreación, pero no es esa meta, salvo excepciones, la que persiguen los amantes), y el placer, en este ámbito, no es tan inocente como parece, ya que se disfruta como de un objeto de eso mismo (el cuerpo de otro) que no puede serlo del todo. Es la verdad de la pornografía, que habita el deseo como su tentación o su criatura.

Escriban «sexo» en cualquier motor de búsqueda y vean lo que Internet les propone: casi exclusivamente sitios porno, innumerables, interminables, gratuitos o de pago, profesionales o amateurs (o que pretenden serlo), todos diferentes, todos convergentes, todos repetitivos, y por ello aún más deprimentes, para un espectador un poco refinado, al que no dejan del todo indiferente ... El sexo sin amor: ¡cómo se parece al odio¡ ¡Qué desprecio, qué brutalidad, qué violencia muchas veces, qué voluntad de deshumanizar al otro (la mujer, casi siempre), de rebajarlo, de someterlo, de humillarlo, de ensuciarlo, de envilecerlo! 
Resulta revelador del estatus tan especial de que goza la sexualidad, que se considera en la actualidad un privilegio de extraterritorialidad ética. Después de varios siglos de culpabilización del sexo, hemos entrado, desde hace varios decenios, en una fase de desculpabilización. Yo lo considero un progreso, pero un progreso en que la pornografía marca la ambivalencia... ¿Son perversiones? Quizás. Pero tan frecuentes, tan extendidas que llegan a revelar algo de la sexualidad ordinaria. 
Se ha escrito que los hombres están dispuestos a hacer cualquier cosa para hacer el amor, incluso a amar. Y que las mujeres están dispuestas a todo con tal de amar y ser amadas, incluso a hacer el amor. Es una formulación exagerada, por supuesto, pero que quizás contiene una parte de verdad. En realidad, podría ayudar a explicar el éxito de las parejas (cada parte encuentra su beneficio en ella) a la vez que su dificultad (persiste la asimetría).
Estas afirmaciones no son más que generalidades dudosas y discutibles. Y si ciertamente la discusión forma parte de los placeres de la vida. ésta, que no deja de animar nuestras cenas, muestra la parte de misterio que permanece sobre la sexualidad en general y sobre la diferencia sexual en particular. La violación, la prostitución, la pornografía, en cambio, son hechos: ningún discurso verdadero, sobre el erotismo, puede ignorar esas tres posibilidades (¡desgraciadamente, tristemente reales!), que dicen algo esencial sobre la sexualidad, en todo caso sobre la masculina. ¿Qué? Que tiene poco que ver con el amor y aunque todo amor fuera sexual, como lo quiere Freud, eso no demuestra que toda sexualidad sea amante, ni con el respeto o con la moral, sino que está relacionado con la educación, con la ley recibida e interiorizada y por tanto tampoco hay ley que no pueda ser infringida con la desviación o la transgresión. (Lean a Sade, Bataille, Pauline Réage). 
Se podría pensar también, y Freud nos invita a ello, que la perversión es el estado original de la sexualidad, a escala del individuo ("el niño, polimórficamente perverso"), cuyo carácter perverso quedaría prisionero y  del que solo escaparía, al menos parcialmente, mediante la inhibición, la sublimación o el amor. Además, el erotismo, diría yo, empieza allí donde se detiene la fisiología: cuando hacemos el amor por el placer de hacerlo, y no para concebir hijos..Una relación sexual no es verdaderamente erótica si no conlleva algo más que el coito, o, para hablar como Montaigne, «descargar sus vasos». Porque el erotismo está más relacionado con la psicología y Bataille no lo ignora y afirma que está más relacionado con el deseo que con el placer... Solo existe erotismo para la mente. Bataille, sin embargo, no aclara un aspecto decisivo, que es el papel que desempeña, dentro del erotismo, la transgresión y, por lo tanto, también la prohibición.


¿Cuál es la principal diferencia entre la sexualidad animal y la nuestra? La ley: la prohibición y, por consiguiente, también el lenguaje y es lo que nos separa de la naturaleza, definitivamente, sin hacernos salir de ella (el cuerpo basta para mantenernos dentro de ella). El erotismo se mueve dentro de esta dualidad, en ese improbable dentro-fuera que es, para cada uno de nosotros, su humanidad. Somos animales morales, lo queramos o no. Y hacer el amor, para nosotros, nunca será del todo natural. Por eso somos también animales eróticos. «La esencia del erotismo se da en la asociación inextricable del placer sensual con lo prohibido». El erotismo es «esencialmente transgresión», «infracción a las reglas de las prohibiciones». Esto explica que haya grados en el erotismo. Cuanto más grave y atrevida sea la transgresión, más erótico será el acto. El erotismo se desarrolla y se complica así, «de grado en grado», a medida que «el carácter de transgresión se acentúa».

El amor

 “El amor es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de que dispone el mundo”. Gandhi.

Cuando nace el sentimiento del amor sin importar su clasificación (ágape, espiritual, erótico, otros) el ser humano trasciende, deja de ser una especie humana, se engrandece a sí mismo porque deja de ser él, como principio del ser y pasa a ser un complemento con lo que ama, si ama la vida, se identifica con cada momento que sucede, ama a otra persona, busca ser feliz con ella, además busca la felicidad del otro, si ama un ideal, lucha y saca valentía, expresa, grita y puede hasta dar la vida.


El amor es la esencia del ser y del sentir, que ha marcado la historia de la humanidad. No nos agotemos de amar, abrámonos a esa posibilidad de manera infinita.