domingo, 13 de octubre de 2013

Textos para la segunda parte de la reunión del 26/10

Textos de M. Onfray (La Comunidad Filosófica)



Aspiro a un nuevo tipo de Jardín de Epicuro, pero fuera de las paredes, ya no sedentario, geográficamente cerrado, localizado, sino un Jardín nómada, portátil y móvil, llevado consigo ahí donde uno esté. Un Jardín virtual cuyos efectos sean reales. Una manera de vivir según los principios epicúreos en el mundo y no a su lado. Propongo una máquina de guerra que, siguiendo el principio del caballo de Troya, entre en la ciudad para llevar a cabo su combate de resistencia, de oposición y de vida alternativa al mundo trivial.
............
El jardín de Epicuro funciona como una antirrepública de Platón. De hecho, Jardín y República, más allá de la historia, actúan como dos personajes históricos transhistóricos; por un lado, la microcomunidad resistente, la sociedad que se separa de la sociedad en la sociedad; por otro lado, la máquina, el Leviatán alimentado por individualidades, subjetividades, particularidades que producen una colectividad en la cual se ahogan las singularidades. Epicuro o Platón, ¡la alternativa sigue siendo actual!
..............
Epicuro propone una comunidad filosófica construida sobre la amistad: la filosofía no es exclusividad del gobierno de los otros, sino de quien sólo aspira al imperio sobre sí mismo. No un poder sobre los otros, sino una potencia sobre la construcción de sí mismo mediante la cual también se realiza el grupo. Los hombres se codean con las mujeres, los ricos se mezclan con los pobres, los jóvenes frecuentan a los viejos, los ciudadanos filosofan con los metecos, los hombres libres comparten el tiempo y el espacio con los esclavos: no puede haber comunidad más igualitaria y libertaria... En la República, el individuo existe por la colectividad; en el Jardín, la comunidad sólo existe por y para él.
....................
La antirrepública proviene de un contrato (contrato filosófico) sinalagmático, siempre renovable verbalmente, por acuerdo tácito o en la reconducción silenciosa de lo cotidiano día tras día. Mientras que el contrato social es una ficción, una broma -¿cuándo, cómo y dónde cada uno de nosotros formuló un contrato con la sociedad?-, el contrato filosófico se asienta sobre bases concretas y localizables: basta con un compromiso entre sí mismo y sí mismo, entre sí mismo y la comunidad, para un proyecto de edificación personal, de construcción activa y de transfiguración individual.
Un encuentro filosófico, una conversión existencial, una decisión voluntarista, un trabajo sobre la consistencia de nuestro propio ser y la emergencia de una subjetividad: eso es lo que supone el contrato filosófico.
................

se puede construir una comunidad hedonista donde se persiga lo que permite aumentar su alegría de ser; donde se evite, se niegue y se recuse lo que engendre desagrado, pena y sufrimiento; donde se hable para crear proyectos comunes; donde el lenguaje sirva, no para mentir, seducir o engañar, sino para prever y considerar trayectos compartidos. ¿La meta? Lograr esta satisfacción suprema: el puro placer de existir.

9 comentarios:

  1. Querido MAESTRO: ¡¡Vaya texto para terminar unas fiestas del Pilar!!

    Y ¡¡¡Cáspita!!! Vaya frase para terminar la reflexión:”Lograr esta satisfacción suprema: el puro placer de existir”.

    Por supuesto este placer de existir, como lo concibió el padre de ese maravilloso Argentino que es Ricardo Darin, y que como el propio hijo nos cuenta, cuando murió su padre, y junto a sus hermanas, fueron a ver que tenía en casa-cito texual:”comprobó hasta qué punto practicaba lo que predicaba. Sus únicas pertenencias eran un traje, una cazadora, dos pantalones, un par de zapatos y dos camisas. «Lo básico para sobrevivir». El inventario de un hombre que dejó varios escritos y una herencia sencilla: sentido del humor y la máxima de que hay que ser coherente entre lo que se dice y lo que se hace”.
    El actor, a sus 50 años, intenta seguir la estela de su padre, poeta y actor, que le decía que no había que tener nada.

    Repasaré muy despacico el texto.

    ResponderEliminar
  2. Francisco: como siempre, tus comentarios y aportaciones son muy acertadas. Las cuestiones que se plantean son fundamentales. Por eso he propuesto este texto.
    Además, Onfray da una perspectiva interesante para contrastarla con otras más clásicas, Siempre con el objetivo de dilucidar nuestra propia problemática.

    ResponderEliminar
  3. Hola Eduardo,
    Bonitos textos. He visto que el autor tiene muchompublicado, algun libro suyo para un novatillo con ilusion por aprender?
    Saludos a ti y a Francisco desde la fria llanada alavesa.
    Luis Curso 2011-12

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo LUIS: Un autentico placer saber de ti. Espero y deseo que estés bien, aunque sea en la fría llanada alavesa, puesto que no en vano eres un estupendo "sanador".
      Recibe un abrazo con la esperanza de podertelo dar en persona.

      Eliminar
    2. Lo primero, Luis... Estás invitado a todas las reuniones que aquí y en otros foros se convoquen. Espero que puedas venir a la próxima (Francisco viene).
      En un rato te mando bibliografía de este autor (envíame tu correo personal). Un abrazo.

      Eliminar
    3. Un abrazo Eduardo, os sigo y no sin envidia veo las fotos de los encuentros. La llama de la curiosidad sigue viva en mi. Cuando lei tus textos de Onfray enseguida busqué noticias sobre el y su obra. Gracias por la invitaciony por la bibliografia.

      Eliminar
  4. Puede ser muy fácil hacer escarnio de una utopía, reducirla a sus puntos más débiles para resaltar lo que tiene de inverosimilitud (por ejemplo, señalar sus contradicciones o sus silencios). Yo lo he hecho con el texto propuesto por el profesor para la reunión. Sin embargo, luego he pensado que este trabajo no era tanto comprensión como darme la razón.
    Sin leer nada de Onfray, autor que me era desconocido hasta ahora, creo vislumbrar, cierta construcción de una esperanza, cierta posibilidad de plantar cara a lo que según unos es la gran maquinaria social y a lo que según otros es el ídolo por excelencia de nuestro tiempo. Esta esperanza se fragua como una lucha. De ahí, el presentar batalla al señalar como valores negativos la trivialidad, la enemistad y el dolor. De ahí, el buscar un lugar, un Jardín Dorado en recuerdo a Epicuro, concebido como una suspensión de la regularidad imperante en el mundo, esa regularidad que nos vuelve medios, mensajes dentro de un orden, un soporte en donde colocarnos o seres abstractos dependientes de un sistema.
    Para mí esto es lo importante: la posibilidad de un lugar en donde practicar la ausencia de dolor. Pero esto es ya solo un antecedente para saborear la dulce ambrosía, es lo que obtendremos si se gana la batalla. No nos olvidemos del caballo de Troya: este se hizo para la guerra, como estratagema ideada por Odiseo, como útil para conquistar Troya. En mi opinión, es en la enemistad en donde se inspiran los mejores valores aunque luego en la amistad se generen y se fragüen. En estos textos seleccionados de Onfray, yo leo esperanza y batalla y solo se puede presentar batalla cuando ante el miedo a la tragedia se tiene una idea de aquello que anhelamos y, quizá, cuando se confía que eso en lo que perseveramos no es una vaga ilusión. No obstante, de ilusión también se vive.
    Óscar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Interesante reflexión, Óscar. Al hilo de ella debemos recordar que utopía no es sinónimo de quimera y que no hay que confundir esperanza con fantasía. La esperanza implica desear, tender hacia algo posible. Si uno considera imposible alguna meta u objetivo jamás podrá alcanzarla. El creer que nuestras metas pueden hacerse realidad son una componente fundamental de su posibilidad.

      Eliminar
    2. Sí, estoy de acuerdo contigo Eduardo. Sin confianza en lo qué queremos... ¿Cómo podríamos llegar a ninguna orilla? ¿Cómo podríamos recorrer ninguna vereda y llegar a algún lugar en la montaña? O imagínate si tenemos que abrirla y no sabemos a dónde y cómo ir.
      un saludo!

      Eliminar