EL ESTADO GUARDIÁN. EL MIEDO
COMO RECURSO DE DOMESTICACIÓN.
Y este clima de tensión hará fructificar
un nuevo recurso integrador de la ciudadanía en la época que se abre tras la
crisis. Ciertamente, no desaparecerá la mentalidad consumista, ni las
incitaciones para ella. Es la herencia psicológica
y social que la etapa anterior lega a nuestros tiempos, prolongándose hasta
nuestros días. Para lograr la satisfacción integradora no es ya tan fácil,
especialmente para los jóvenes y las clases más modestas, no digamos para los
cada vez más numerosos parados. Surge una contradicción entre las ansias de
adquirir los bienes publicitados, ofrecidos tentadoramente en los escaparates,
y los bolsillos enflaquecidos de bastantes ciudadanos. Hay que buscar un nuevo
truco domesticador de las masas. La maniobra consistirá en pulsar otro resorte
compensatorio: él se la inseguridad, forjando un ciudadano estremecido ante el
acoso de múltiples amenazas. Se moldeará, así, el ciudadano dominado por el
miedo, que no busca ya tanto el placer del consumo, como la protección.
EL MIEDO EN LA HISTORIA
HUMANA. MIEDO Y FANTASÍA.
Incluso sectores enteros de la
cultura humana se originan en el miedo. Tal sería el caso de la religión, según
afirmó destacadamente Lucrecio. Los terrores ante la naturaleza, según la
repetida frase del poeta romano timor
fecit Deus, unidos a la ignorancia constituyeron la fuente de la
religión.
EL MIEDO Y EL PODER POLÍTICO.
El siervo de la gleba, el
vasallo, en la Edad Media, acosado por la violencia ambiental en aquella
sociedad, encontraba en el señor, por más que lo explotara y le vejara con el ius primae noctis,
su protector. El precio de la seguridad, de la supervivencia, era la total
sumisión. Y el ciudadano pacifico de la democracia se siente defendido por la policía.
Son estos los mecanismos de integración que pone en marcha el que podemos
designar como “Estado guardián”.
Amigo JUAN ANTONIO: Abundando un
poco más en este tema tan moderno y eterno a la vez, como se puede apreciar en
estos retazos del libro de Carlos Paris, Ética radical, vemos que el arma del
miedo se ha utilizado, siempre y en todo lugar, para llevar al ser humano más
indefenso a donde le conviene al poderoso. Por supuesto, a mi manera de ver,
partiendo de la base del complemento ideal del miedo, que es la ignorancia. Así,
en tiempos pasados, teniendo a las gentes apartadas de cualquier asomo de
cultura, teniéndolos analfabetos; y hoy, que mantener el analfabetismo es más difícil,
procurando que la información que posea el ciudadano sea la menor posible. ¿Cómo
puede ser esto ante los medios tan poderoso de información que tenemos? Fácilmente:
haciendo que esta sea la que interesa al poderoso. (En la línea de lo que decía
Trasímaco: “que
lo justo es aquello que conviene al que manda”) ¿De qué forma? De mil
maneras, contando con el suficiente capital que pueda comprar todo aquello
necesario para llevarlo a cabo. Comprar medios físicos: prensa, radio,
televisión. Medios humanos: personas que influyan en las gentes, por muy
diversos motivos. Medios mafiosos: atemorizar a las voces discrepantes,
llegando a la eliminación física, como desgraciadamente estamos viendo, día sí
y otro también.
¿Remedios? Me preguntarás. Ya
sabes que muchas veces hemos hablado, o yo he dicho, en múltiples ocasiones que
la solución está en la educación. Pero llegados a este punto actual de nuestra
vida, de nuestro panorama nacional, solo encuentro una solución: la insumisión
civil. Sin violencia, imitando a Gandhi, pero sin resquicio de flaqueza por
parte de los ciudadanos, negándonos a pagar todo aquello que nos imputan. Estoy
seguro que si no pagásemos los impuestos, tendrían que escucharnos. Otra forma,
yo no la veo.
Un abrazo. Francisco.
Gracias por tu contribución Francisco. Cuando tengas tiempo esperamos más contribuciones, que siempre son muy esclarecedoras.
ResponderEliminarGracias EDUARDO: Por supuesto que seguiré publicando.
EliminarSi te parece oportuno, incluso puedo hacerlo con escritos míos que no corresponden a los temas del Curso, pero que quizás fueran motivo de comentarios por parte de otros compañeros.
Un abrazo