Canto a la vida.
El disfrute de navegar, la placidez de los días de
brisa agradable, la desazón de los vientos gélidos, el terror a las tormentas
furiosas, la angustia de perder a los seres queridos en la travesía. Navegamos
guiados por ilusiones, envueltos en ensoñaciones o con metas muy precisas. En
compañía y a veces muy solos envueltos en la incertidumbre. Naces y ya estás
embarcado, ¿qué sentido tiene la vida?... navega... aprende a navegar. Tu barco
está repleto de la cultura que te han transmitido, de las creencias con las que
te han vestido. Desnúdate al sol y mira como te quemas, desabrígate y coge
frío. Siente la vida, pero navega... No te quedes encerrado en el camarote,
sube a la cubierta y asómbrate en la inmensidad del océano y deslúmbrate
con el cielo estrellado. Escucha como el casco acaricia el agua y ensordécete
con el viento huracanado. Creé en ti y si puedes trascender, únete al universo.
No se si lo que sentirás será a Dios o te descubrirás como parte de todo ello.
¿Qué más da? Siéntelo, navega... es fluir, es vivir.
Amigo ANTONIO: como ves ya estás incorporado al blog.
ResponderEliminarMuy bonito tu "Canto a la vida", tanto por su continente y mucho más por su contenido.
Espero y deseo muchos más como este; así que ánimo y sigue deleitándonos con tus escritos.
Un abrazo
Francisco, muchas gracias. Tan amable como de costumbre.
ResponderEliminarUn abrazo