Buenos días a todos.
El otro día hice un comentario al texto de Epicuro, que me parece que se me ha perdido en el blog. Esto de en la tecnología y lo invisible...
En principio quiero daros las gracias a todos por que aprendo muchísimo cuando leo vuestras entradas.
Últimamente se hablaba del jardín de Epicuro, su modo de estar en el momento de crisis que le tocó vivir, su inteligente manera de cuidarse cuerpo y alma y de buscar aquellos placeres profundos, los del alma.
¿Podemos nosotros hacer lo mismo? ¿es tiempo de retirarnos a nuestro jardín? ¿cómo afrontamos la crisis que nos toca vivir?
Creo que sí es válida la idea de retirarse pero no a un jardín físico sino a nuestro jardín interior. Retirarnos del mundanal ruido aún estando en el meollo, retirarnos a nuestro profundo yo para, desde allí, actuar de la manera más auténtica. Salir del mundo, para ayudar al mundo.
Volver nuestra mirada a nuestro ser para sabernos eso precisamente, ser. Y, desde ahí (desde la primera intención) poder empezar a reconocernos como humanidad, a comprendernos.Y, con esta comprensión profunda que provoca el hecho de reconocernos como lo mismo, amarnos (en el sentido más profundo del término Amor)
La comprensión (y, no hablo de justificación en un sentido moral) nos llevará por el sendero que tiene dos sentidos al mismo tiempo; la comprensión, digo, nos llevará hacia nosotros mismos (el sí-mismo) y hace el ser-otro. Ahí, puede darse un nuevo mundo por qué hay una nueva mirada y es, en definitiva, mi propia mirada la que crea mi mundo, que no pre-existe al margen de mí; de igual modo que no pre-existe el reflejo en el espejo al margen del cuerpo que se mira en él.
Un abrazo grande.
Silvia
Hola Silvia, gracias también a ti. Yo también aprendo de tus textos y tus comentarios.
ResponderEliminarComparto contigo la necesidad de tener un tiempo para uno mismo en donde comprendernos. La comprensión está íntimamente ligada a la vida por eso se dice que hemos de ponernos en el lugar del otro, es decir, en su quehacer, en su padecimiento, en su razón de ser... y, a veces, se nos olvida alejarnos del "mundanal ruido", centrarnos en nosotros, abandonar remordimientos, culpas, deseos, actos y orientar así nuestra vida, es decir, se nos olvida muchas veces practicar la escucha con uno mismo. También hay un saber escuchar y un saber descifrar lo que nos pasa. Pero eso es otra cuestión...
saludos!
Óscar.