Epicuro crea su escuela
en un momento político de decadencia. Compra el Jardín en las
afueras de Atenas y lo transforma en enclave de resistencia. Cambiar
uno mismo antes que cambiar el orden del mundo. Cuando el mundo se
hunde, cuando la cultura antigua desaparece, en las horas
crepusculares se anuncian las auroras: el epicureísmo se expande en
una época en ruinas. La construcción de sí mismo como única y
solitaria respuesta a la desintegración de un mundo ya insostenible.
(Versión modificada de M. Onfray, Las sabidurías de la antigüedad,
p. 176).
Cuando el mundo se hunde... no sé si alguna vez el mundo no se encuentra en esa situación. Parece que siempre esté hundiéndose y, tal vez, esa sea su propia y particular condición. Ahora mismo me reconozco en esas palabras, en ese querer reconstruirse uno a sí mismo; la cuestión que se me plantea es ¿desde dónde me reconstruyo? ¿desde dónde miro, sobre todo, el mundo? re-conocer en cada instante ese "inter" que se produce entre yo y tú, siguiendo a Bubber, reconocerlo y potenciarlo.
ResponderEliminarGracias Eduardo por tus aportaciones, que siempre nos lllevan un poco más allá (a al acá de Uno).
“Parece que siempre esté hundiéndose y, tal vez, esa sea su propia y particular condición”.
EliminarMe atrevería, querida Silvia, a dar mi propia visión de tu frase. Parece cierto que el mundo no puede estarse quieto, siempre subiendo y bajando-¿quizás contagiado del tormento de Sísifo?-pero según desde donde se mire. Lo digo, porque el otro día estábamos hablando con un amigo, que me contaba, según había visto en televisión, como vivían en las favelas brasileñas; nacen, viven-muchas veces una corta vida- y mueren sin poder salir de la misma. Estimo que para estas gentes el mundo tendrá pocas variaciones; para ellos siempre será malo. Me responderás, que hablas del “otro” mundo, del nuestro, y tal vez deba decirte que es diferente al de ellos; pero ¿no existen “favelas” entre nosotros?
“¿Desde dónde me reconstruyo?”
No sé si viene al caso, pero me atrevo a decirte que esta es una decisión muy importante, posiblemente vital, y precisamente por su importancia creo que hay que tomarla con mucha precaución, como interpreto yo, que dice E. Fromm: “Así pues, el conocerse a sí mismo no solo es una condición espiritual o, si se quiere, religiosa, o moral, o humana, sino que es también una exigencia biológica, porque el grado de eficacia vital depende de aquel en que nos conozcamos a mostros mismos, como ese medio que debe orientarse en el mundo y tomar decisiones. Evidentemente cuanto mejor nos conozcamos, más adecuadas serán nuestras decisiones”. (El arte de escuchar).
Estoy con este gran autor, y pienso que hagamos lo imposible para conocernos todo lo mejor a nosotros mismos, y después, tomemos la mejor decisión para reconstruirnos- si es que lo consideramos oportuno.
Espero y deseo, que estés pasando un feliz verano.
Un fuerte abrazo
En eso estamos Silvia y espero que entre nosotros vayamos descubriendo ese "desde dónde".
ResponderEliminarComo he dicho varias veces, la verdad es intersubjetiva. La construimos entre todos. En este sentido es muy pertinente tu alusión a Martin Buber.